Auditores

¿En qué consiste una auditoría?

El proceso de auditoría de certificación se lleva a cabo con la visita al sitio. La misma es acordada con el productor, a quien se le envía un programa con las cuestiones que van a controlarse. De todos modos, una vez que el auditor está en el establecimiento, este programa se puede modificar de común acuerdo. No es redundante aclarar que las visitas de auditorías no son “sorpresivas”, ya que lo que se busca es medir el cumplimiento y encontrar oportunidades de mejora al sistema implementado, en vez de que la auditoría sea una mera inspección.

El productor debe mostrar al auditor los distintos documentos que conforman el sistema y permitir, complementando la revisión documental, que realice una recorrida a áreas bajo certificación, para evidenciar “a campo” el cumplimiento del protocolo. En esta recorrida se puede observar, por ejemplo, el estado de los lotes, de los cultivos, el manejo, la disposición de envases de agroquímicos, y alguna operación a campo que se esté realizando al momento de la certificación, entre otras cuestiones.

El proceso de certificación, en casi todos los casos, es muestral, ya que no se pretende -ni es posible en la práctica- recorrer cada área del establecimiento.
Para esto se elige una muestra consensuada entre el productor y el auditor, previo al recorrido.
Por último, el auditor solicita alguna evidencia que demuestre que el protocolo fue controlado internamente y que ese control, más otras informaciones de entrada, hayan sido analizadas al más alto nivel de la Empresa.
Una vez terminado el proceso, se hace una reunión final en la cual el auditor expone lo encontrado, y explicita cuáles tendrían que ser las cuestiones a mejorar.

El certificado emitido, tiene una validez de 3 ańos. Las visitas se componen de 1 de certificación, donde se audita todo el sistema, y 2 de seguimiento donde se controlan las cuestiones a mejorar, de alcance parcial. Por lo tanto, la auditoría de certificación es la que más tiempo auditor necesita. Así, por ejemplo, si en la certificación se requieren 2 días de auditoría, en los seguimientos se requiere la mitad, en cada uno.
Una vez concluido el ciclo de 3 visitas, se realiza un visita de re-certificación donde se valida por 3 ańos más el certificado, y así sucesivamente.

Un proceso dinámico

El proceso de certificación es dinámico y debe ajustarse a medida que el mismo va madurando. Para citar un caso por todos conocidos, las normas ISO tienen múltiples revisiones (algunas de ellas, muy importantes). En el caso del Protocolo, el intercambio de experiencias, opiniones y comunicaciones que se logre entre los distintos actores, permitirán su ajuste.
Es bueno aclarar que cada establecimiento es una realidad distinta en si mismo. El protocolo indica el “qué” hacer pero no dice el “cómo”. Esa libertad del cómo hacer, nos permite adaptarlo de la mejor manera, a la realidad de cada establecimiento.