Auditores

Gustavo Montero

 

 Auditor líder SGS Argentina S.A

Medir el cumplimiento, encontrar oportunidades

Más allá del contexto mundial y el de nuestro país en particular, el negocio de la alimentación evoluciona hacia la certificación de todos los eslabones que conforman el negocio alimentario. Desde ya, esto incluye el de la producción primaria. La calidad y el medio ambiente cobran una especial relevancia en este nuevo marco, ya que los consumidores no sólo exigen de los alimentos características propias de calidad (englobando calidad propiamente dicha e inocuidad), sino que también, estén producidos bajo sistemas sustentables, ambientalmente hablando.

Dentro de los eslabones de la industria alimenticia, el sector agropecuario sin lugar a dudas cumple un papel relevante, ya que todo proceso productivo se origina en dicho sector. Pero habría que tener muy claro, que no sólo basta con decir que se produce bajo sistemas que la aseguren, sino que hay que respaldarlos mediante procesos objetivos como los que involucra la certificación.
En esta línea de pensamiento es que la Agricultura Certificada, tiene la importancia de brindar distintas herramientas de gestión agronómica con la novedad de incorporar los conceptos de gestión de calidad y cuidado de medio ambiente, a la producción agropecuaria y la certificación.

El rol del auditor

Es la persona que representa al ente certificador (SGS), el encargado de verificar la implementación de los sistemas de gestión mediante una visita al establecimiento, y en base a los resultados de dicha visita, quien recomienda o no la certificación de un establecimiento.
Particularmente, me relacioné con el proyecto a través de SGS, ya que tenía el perfil por profesión -soy Ingeniero Agrónomo, con un máster en Medio Ambiente- y experiencia, para trabajar con el Protocolo de AC.
Me desempeño como auditor líder de SGS, en Sistemas de Gestión Medioambiental e Inocuidad Alimentaria, además de ser líder de este proyecto; trabajo como instructor y, como profesional, colaboro con el INTA en actividades desarrolladas en el Programa Nacional de Gestión Ambiental.

¿En qué consiste una auditoría?

El proceso de auditoría de certificación se lleva a cabo con la visita al sitio. La misma es acordada con el productor, a quien se le envía un programa con las cuestiones que van a controlarse. De todos modos, una vez que el auditor está en el establecimiento, este programa se puede modificar de común acuerdo. No es redundante aclarar que las visitas de auditorías no son “sorpresivas”, ya que lo que se busca es medir el cumplimiento y encontrar oportunidades de mejora al sistema implementado, en vez de que la auditoría sea una mera inspección.

El productor debe mostrar al auditor los distintos documentos que conforman el sistema y permitir, complementando la revisión documental, que realice una recorrida a áreas bajo certificación, para evidenciar “a campo” el cumplimiento del protocolo. En esta recorrida se puede observar, por ejemplo, el estado de los lotes, de los cultivos, el manejo, la disposición de envases de agroquímicos, y alguna operación a campo que se esté realizando al momento de la certificación, entre otras cuestiones.

El proceso de certificación, en casi todos los casos, es muestral, ya que no se pretende -ni es posible en la práctica- recorrer cada área del establecimiento.
Para esto se elige una muestra consensuada entre el productor y el auditor, previo al recorrido.
Por último, el auditor solicita alguna evidencia que demuestre que el protocolo fue controlado internamente y que ese control, más otras informaciones de entrada, hayan sido analizadas al más alto nivel de la Empresa.
Una vez terminado el proceso, se hace una reunión final en la cual el auditor expone lo encontrado, y explicita cuáles tendrían que ser las cuestiones a mejorar.

El certificado emitido por SGS, tiene una validez de 3 ańos. Las visitas se componen de 1 de certificación, donde se audita todo el sistema, y 2 de seguimiento donde se controlan las cuestiones a mejorar, de alcance parcial. Por lo tanto, la auditoría de certificación es la que más tiempo auditor necesita. Así, por ejemplo, si en la certificación se requieren 2 días de auditoría, en los seguimientos se requiere la mitad, en cada uno.
Una vez concluido el ciclo de 3 visitas, se realiza un visita de re-certificación donde se valida por 3 ańos más el certificado, y así sucesivamente.

Respecto a los asesores y productores, nuestro contacto se limita a las auditorías, o en algún caso algunas capacitaciones muy puntuales, estrictamente enfocadas al manejo de la norma. Es requisito indispensable la independencia de partes entre productor y auditor.
Aapresid, en definitiva es el que va a otorgar el certificado, de acuerdo a las recomendaciones de SGS.

Un proceso dinámico

El proceso de certificación es dinámico y debe ajustarse a medida que el mismo va madurando. Para citar un caso por todos conocidos, las normas ISO tienen múltiples revisiones (algunas de ellas, muy importantes). En el caso del Protocolo, el intercambio de experiencias, opiniones y comunicaciones que se logre entre los distintos actores, permitirán su ajuste.
Es bueno aclarar que cada establecimiento es una realidad distinta en si mismo. El protocolo indica el “qué” hacer pero no dice el “cómo”. Esa libertad del cómo hacer, nos permite adaptarlo de la mejor manera, a la realidad de cada establecimiento.

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