Buenas Prácticas Agrícolas

1-No remoción / presencia de cobertura

Práctica que consiste en la ausencia continua de laboreo del suelo, con presencia de cobertura permanente vía cultivo y rastrojos. Esta práctica contribuye a:

  • Menor erosión del suelo.
  • Menor uso de combustible.
  • Menor emisión de carbono.
  • Mayor calidad de agua.
  • Mayor actividad biológica.
  • Mayor fertilidad del suelo.
  • Mayor estabilidad de producción y rendimiento.
  • Menores costos de producción.
2-Rotación de cultivos

Alternancia de diferentes cultivos en el tiempo y en el espacio. Esta práctica presenta ventajas desde el punto de vista agronómico:

  • Efecto inhibitorio sobre patógenos.
  • Uso balanceado de nutrientes.
  • Mejora de las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo.

También favorece la gestión empresarial, ya que permite la diversificación de los riesgos productivos.

 

3-Manejo integrado de plagas (MIP)

Procura optimizar el control de las malezas, enfermedades, insectos y otras plagas, reduciendo los problemas fitosanitarios a través de diversas tácticas, considerando factores económicos, sociales y ambientales. Requiere un profundo conocimiento de la biología de la plaga, así como del ambiente. 

Ya no se habla de “eliminar” una plaga sino de mantenerla debajo del nivel de daño económico. 

Llevar a cabo un MIP implica menor impacto ambiental y mayor eficiencia en la gestión empresarial.

 

4-Manejo eficiente y responsable de agroquímicos

Es necesario conseguir una elevada eficiencia en la aplicación de los productos fitosanitarios en aquellos tratamientos realizados a partir de decisiones agronómicas responsables. Esto involucra:

  • Elección de producto de menor toxicidad y/o mayor selectividad (que controlan sólo las “plagas objetivo” sin afectar al resto).
  • Considerar el tiempo mínimo que debe transcurrir entre la aplicación y la cosecha.
  • Almacenar y transportar de manera segura los productos.
  • Cuidar la salud del trabajador.
  • Manejar correctamente las aguas residuales y los envases.

 

5-Nutrición estratégica

La incorporación de un plan racional de fertilización -que contemple no sólo la cantidad de nutrientes a aplicar, sino su uso eficiente por los cultivos- en cada unidad de producción, es un desafío que deberá ser cumplido para acceder a una producción ambientalmente sustentable.

La salud química del suelo debe ser mantenida o recuperada. Un buen método para evaluarla es el balance de nutrientes, considerando la estrategia de producción de manera integral. Ello hace que la realización de análisis de suelo sea de suma importancia.

 

6-Gestión de la información Ganadera

Cualquier actividad ganadera que se realice dentro del establecimiento deberá cumplir las pautas mínimas de trazabilidad que indica el Servicio Nacional de Sanidad Animal (SENASA).

Las pasturas y cultivos producidos dentro del establecimiento deberán cumplir con todas las BPA’s, registros e indicadores mencionados en los puntos anteriores (1 al 5).