Actualizaciones disponibles en enfermedades del maíz

Un repaso por las principales enfermedades que hoy afectan al cultivo de maíz: bacteriosis y enfermedades emergentes. Síntomas y manejo.

En los últimos años creció la presencia de enfermedades del cultivo maíz, en particular del complejo de bacteriosis foliares y de enfermedades emergentes o re-emergentes, como la Cercosporiosis y la Mancha Blanca. Los especialistas del Laboratorio de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba, María Cristina Plazas y Roberto De Rossi, aprovecharon este taller para describir en detalle las distintas enfermedades y así poder profundizar en el diseño de estrategias de manejo que permitan minimizar riesgos productivos.

Sobre la Bacteriosis, Plazas señaló que se observan diversos síntomas foliares. “El estriado es el síntoma más frecuente, con manchas de aspecto acuoso y translúcidas que se alargan”. Hasta el momento, se lograron identificar las siguientes especies fitopatogénicas: Acidivorax avenae, Burkholderia andropogonis, Pantoea ananatis, Pantoea stewartii subsp. stewartii, Pseudomonas syringae y Xhantomonas vasícola.

Durante las últimas dos campañas se observó un aumento de la distribución de Burkholderia andropogonis, que causa un síntoma de rayado con algunas diferencias. “En este caso la mancha también es delimitada entre las nervaduras, pero de forma más definida y el tejido afectado toma una coloración más grisácea”, aclaró.

Por forma y coloración puede confundirse fácilmente con los síntomas que causa la Cercosporiosis. Por lo tanto es muy importante un diagnóstico preciso para discriminar la problemática de cada lote en particular, ya que las mismas requieren diferentes estrategias de manejo.

En este sentido, la prevención es clave en el manejo de bacteriosis. “Estos patógenos perduran en los restos vegetales con actividad saprofítica, se transmiten por semilla y no son controlados por los productos disponibles en el mercado”, dijo. Se recomienda entonces hacer una buena elección del lote, seleccionar aquellos materiales con mejor comportamiento, sembrar semillas sanas, controlarlas malezas hospedantes, como sorgo de Alepo, maíz, trigo y sorgos guachos; y favorecer la mineralización.

Seguidamente, describieron Cercosporiosis, Mancha gris o Mancha rectangular. Entre los síntomas, se observan de forma predominantemente rectangular, color gris, desarrollando las lesiones paralelas a las nervaduras. Ante el avance de la enfermedad, puede ocurrir necrosis del tejido foliar. “En la campaña 2015/16 la Cercosporiosis se tornó una de las enfermedades foliares más importantes del centro-norte de Córdoba, con severidades que superaron el 25% de área foliar afectada”, advirtió De Rossi.

La principal medida de manejo es la utilización de híbridos resistentes y la rotación de cultivos. En donde haya híbridos susceptibles y condiciones ambientales favorables para el desarrollo de la enfermedad, el control químico es una opción, especialmente en etapas tempranas (Figura 1). “Ensayos aplicados con fungicidas mezcla de triazol y estrobilurina mostraron porcentajes de control entre el 70 y 90%”, detalló.

Figura 1. Control Químico de Cercosporiosis.

 

Por último, De Rossi habló sobre Mancha Blanca. Las lesiones inicialmente son circulares, de aspecto acuoso y verde claro, luego se observa necrosis (Figura 2). Es una de las principales enfermedades en el cultivo de maíz de Brasil, con registro de pérdidas superiores al 60% en híbridos susceptibles. En el centro-norte de Córdoba, la Mancha Blanca se registra cada vez con mayor frecuencia y severidad.


Figura 2. Sintomatología de Mancha Blanca en el centro norte de Córdoba.

Entre las principales medidas de manejo, el especialista destacó el uso de híbridos resistentes, la rotación de cultivos y las fechas de siembra temprana, para que las condiciones ambientales que favorecen a la enfermedad no coincidan con la etapa reproductiva del cultivo.

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