Seguir de cerca la incidencia de roya y tizón en maíz, monitorear el cultivo para decidir su control.

El cultivo de maíz puede ser afectado por distintas enfermedades foliares que eventualmente generan pérdidas de rinde. Las enfermedades foliares actúan reduciendo el área foliar verde, su actividad y la duración de la misma. Como resultado, puede disminuir la tasa de crecimiento de las plantas y/o limitarse la disponibilidad de fuente (hojas) durante el llenado de granos.

Las enfermedades foliares que más frecuentemente afectan al maíz en nuestro país son: la roya común, causada por el hongo biotrófico Puccinia sorghi y el tizón, causado por el hongo necrotrófico Setosphaeria turcica (anamorfo: Exserohilum turcicum)).

1. Descripción de las enfermedades

El progreso de la roya se favorece con largos períodos de mojado. Las esporas germinan entre los 15 y 18°C y con alta humedad relativa y la enfermedad progresa con temperaturas entre 16 y 23°C. Las hojas jóvenes son más susceptibles. La presencia de roya se detecta por la presencia de pústulas en el haz y envés de las hojas. Las mismas son de color herrumbroso oscuro, con resto de tejidos epidérmicos.

Al inicio se pueden observar síntomas de hipersensibilidad. Cuando la infección avanza las pústulas forman “manchas” alargadas dispuestas longitudinalmente alrededor del centro de las hojas.

El progreso del tizón se favorece con temperaturas de 17 a 27°C y 8 horas de mojado foliar y/o rocío. Por este motivo, su ocurrencia es más frecuente en los cultivos tardíos. Los primeros síntomas aparecen en hojas inferiores y desde allí progresa hacia arriba. El tizón genera manchas de forma oblonga o ahusada, que inicialmente son de color verde grisáceas hasta castañas o bronceadas. Sobre las mismas se aprecian las fructificaciones del hongo como puntos oscuros. En ataques graves, las hojas se deforman y finalmente se secan.

Al final del boletín se citan algunos artículos con detalles sobre ambas enfermedades.

2. Monitoreo

monitoreo roya

Las enfermedades foliares pueden generar disminuciones significativas del rinde dependiendo del nivel de infección. El monitoreo tiene como objetivo verificar la presencia de enfermedades y cuantificar el nivel de infección. Según el tipo y nivel de enfermedades, se decide la conveniencia de un control químico. Las diferencias entre roya y tizón justifican una evaluación diferente de cada enfermedad.

Para el monitoreo de la roya se han propuesto varios métodos que, a su vez, conllevan a distintos criterios de control. Uno de los métodos más prácticos es el de la “regla de los espacios”, descripto por M. Sillón (Universidad Nacional del Litoral). El mismo se basa en usar una regla con 10 espacios1 (foto 1) para cuantificar objetivamente el nivel de incidencia de roya.

El procedimiento de monitoreo propuesto es el siguiente:

· Iniciar el monitoreo en V8-V9 y finalizar en R2 (escala de Ritchie y Hanway). Realizar un monitoreo cada 7-10 días.

· Hasta V12, medir todas las hojas verdes aparecidas. Luego medir sólo la hoja de la espiga y la superior e inferior.

· Medir el nivel de incidencia apoyando la regla en la hoja y contando el número de espacios en donde hay al menos 1 pústula.

· Para las hojas de gran tamaño apoyar la regla 2 o más veces.

· Medir hojas de 5 plantas contiguas y calcular el número promedio de espacios ocupados por roya.

· Calificar el nivel promedio de la enfermedad utilizando la siguiente escala:

cuadro roya

El tizón puede progresar rápidamente y causar daños foliares más intensos que la roya. Por este motivo se sugiere:

· En las mismas hojas donde se mide roya evaluar la presencia de manchas de tizón (de más de 2 cm).

· Calcular el porcentaje de plantas con al menos 1 hoja enferma con tizón.

· En las hojas enfermas determinar el grado de avance del tizón:

                        – Incipiente (manchas aisladas de menos de 5 cm),

                        – Medio (manchas frecuentes de más de 5 cm)

                        – Avanzado (gran parte de la hoja afectada).

3. Control

Los híbridos disponibles presentan diferente susceptibilidad a estas enfermedades y pueden ser excelentes aliados para su manejo. El control químico de las enfermedades se realizará cuando el nivel de incidencia medido en el monitoreo pueda significar una pérdida de rinde significativa en ausencia de control.

Para la roya, en base a la regla de los espacios, se sugiere controlar cuando el nivel sea:

· Hasta V12: Moderado (ver tabla)

· Desde V12 en adelante: Bajo.

Para el tizón, el criterio sugerido indica controlar cuando:

· La mitad (50%) de las plantas presente un grado de avance incipiente.

Diversos ensayos han mostrado durante los últimos años respuestas de rinde considerables a la aplicación de fungicidas. En promedio, las respuestas oscilan entre 400 y 700 kg/ha, pero en casos extremos pueden superar los 1000 kg/ha.

Los criterios de control planteados en este boletín apuntan a capturar estas respuestas ante la presencia de enfermedades. Los mismos podrían ajustarse en la medida en que se generen relaciones robustas entre niveles de incidencia de las enfermedades y respuestas al control de las mismas.

Fuente: Revista Chacra http://www.revistachacra.com.ar/0/nota/index.vnc?id=855