Chacra Bragado Chivilcoy: en el camino de la ‘Agricultura siempre verde’

La Chacra pionera del nuevo paradigma lanzado por Aapresid presentó en su taller final los resultados de ensayos de 6 años de duración. El impacto del modelo sobre el secuestro de carbono (C) es contundente.

Los sistemas simplificados dominados por soja de primera repercuten negativamente en el balance de materia orgánica (MO), aprovechamiento del agua, balance de nutrientes y uso de fitosanitarios. Es en este contexto que Aapresid impulsa el modelo de Agricultura siempre verde, basado en rotaciones que apuntan a mantener el suelo cubierto de plantas vivas a lo largo de todo el año.  

La Chacra Aapresid Bragado-Chivilcoy es una de las pioneras en este camino, llevando adelante desde hace 6 años ensayos de intensificación con cultivos de grano y de servicios en 3 sitios de la zona.

Las rotaciones fueron desde las más típicas de la zona (Cultivo_Invierno/Sj2°- Mz1°- Sj1°) con periodos de ocupación del suelo con plantas vivas del 54%, hasta rotaciones ‘más verdes’ con periodos de ocupación de hasta el 77%, ya sea por medio de cultivos invernales o de servicios (CI/Mz2°-CI/Sj2° y Cultivo_Servicio/Mz1°-CS/Sj1°) (Tabla 1).

Tabla 1.: Rotaciones propuestas por la Chacra Bragado-Chivilcoy (Ref.: Int. = Índice de intensidad de la rotación expresada como número de cultivos realizados durante los años que dure la rotación).

 

Además se testearon distintos manejos tecnológicos, comparando los paquetes usados habitualmente (TP o ‘tecnología del productor’) versus paquetes tecnológicos ajustados (TA o ‘tecnología ajustada’). Esta última incluye prácticas como fertilización de reposición y aporte de micronutrientes, inoculación, tecnologías de aplicación de fitosanitarios y uso de genética de punta.

Impacto de la Agricultura siempre verde sobre el stock de carbono

Al comparar la evolución del Carbono Orgánico (CO) y de Materia Orgánica (MO) con los valores iniciales del lote en 2013 pudieron observarse tendencias positivas en ambas variables asociadas a la intensificación.

El aporte de carbono (C) está fuertemente ligado a la producción de biomasa y al tipo de especies sembradas (ya que varían en propiedades como la relación C/N y cantidad de raíces). La generación de biomasa total de una rotación está estrechamente asociada a la duración del ciclo de cada cultivo, al rendimiento (asociado al buen manejo) y a la cantidad de cultivos realizados anualmente.

Así, las rotaciones ‘más verdes’ –  ya sea a través de un mayor número de cultivos de cosecha (rotación 2,0DC) o de cultivos de servicios (rotación 2,0 CC) – fueron las de mayor aporte de C.

Si bien menos intensa que las anteriores, la rotación realizada bajo un manejo tecnológico ajustado (rotación 1,5 TA) también mostró elevados aportes de C. En este caso, la mayor producción de biomasa fue el resultado de los buenos rendimientos logrados gracias al manejo adecuado.  

Al contrastar los aportes de C de las rotaciones con la evolución del stock de CO en el suelo luego de 6 años de rotaciones los resultados son contundentes: mientras las rotaciones menos intensas o con manejos tecnológicos deficitarios (rotación 1,3 TP o 1,5 TP) se tradujeron caídas en el stock de C de hasta 4 tn/ha, los esquemas ‘más verdes’ evidenciaron aumentos en el stock de C de hasta 6 tn/ha entre 2013 y 2019 (Figura 1).

Figura 1. Acumulación de Carbono. Aporte total de C (tn /ha) de las distintas rotaciones e impacto sobre el stock de C en el suelo (expresado como la diferencia entre el contenido de C final en 2019 e inicial en 2013 en tn/ha)