Con el nuevo escenario, el futuro ya sonríe para la agricultura

El agro que viene. Clarín Rural juntó a los presidentes de Aapresid, María Beatriz «Pilu» Giraudo, y AacreaFrancisco Iguerabide, para analizar un sector que quiere volver a crecer.

Impulsores de las nuevas tecnologías, atentos al cambio en el rol de los productores tranqueras adentro, pero también afuera, y acostumbrados a socializar el conocimiento, María Beatriz “Pilu” Giraudo, presidente de Aapresid, y Francisco Iguerabide, presidente de Aacrea, coincidieron casi un año (Giraudo está terminando su mandato) al frente de dos organizaciones de productores que pregonan las buenas prácticas, el trabajo en equipo y se identifican con la vanguardia tecnológica.

Convocados por Clarín Rural, ambos accedieron a un mano a mano para charlar sobre los principales temas del sector más potente de la economía argentina.

El futuro sonrie para la agricultura 1

El cambio de políticas para el sector, la relación con las comunidades, el pago de las biotecnologías, pero también la sustentabilidad y el valor agregado fueron algunos de los puntos sobre los que ambos discurrieron y sobre la base de los cuales también imaginaron el país que aspiran dejarle a sus hijos.

“Estamos entusiasmados porque ahora podemos planificar de nuevo eligiendo el paquete tecnológico más eficiente para cada situación”, abrió el juego Giraudo, al referirse a la actualidad del sector con aires renovados tras la quita de retenciones y trabas a la comercialización. Aunque advirtió: “Se necesitará paciencia porque la recuperación va a ser lenta y en este tema tenemos que ser explícitos con la sociedad porque venimos haciendo un trabajo sobrehumano para revertir la imagen que tiene el campo y sería un error que piensen que estamos perfectos”.

El futuro sonrie para la agricultura 2

Al respecto, Iguerabide opinó que, “ahora estamos en igualdad de condiciones para medirnos con otros agricultores del mundo, pero no podemos pasar por alto que los tamberos la están pasando mal, así como también algunas economías regionales. De ahora en más, la velocidad de recuperación dependerá en gran parte del acceso al crédito”.

Uno de los desafíos para el agro argentino es el valor agregado. Pero, ¿cuán preparados están los productores para afrontar este reto? 

Al respecto Iguerabide plantea que el desafío es cultural y por ello hay que combatir el individualismo y animarse a asociarse, “una deuda pendiente de los empresarios argentinos”, destacó.

“El agregado de valor no es sólo para los productores, también entran en juego industriales y empresas de servicios porque desde las distintas perspectivas se pueden enriquecer los modelos de negocio”, opinó Iguerabide.

Por su parte, “estoy convencida de que productores e industriales argentinos estamos hiperpreparados para llevar esta revolución adelante”, sumó Giraudo.

Ambos se esperanzan en la posibilidad de que el país crezca hacia nuevas áreas como la bioeconomía, pensando en una diversificación hacia cultivos alternativos.

Otro de los temas candente dentro de la agricultura argentina y de debata actual es el pago del canon a los obtentores de las nuevas tecnologías en soja.

Los representantes de las dos organizaciones consideran que la propiedad intelectual hay que pagarla y colocan a la innovación tecnológica como uno de los pilares del crecimiento productivo.

“Estamos convencidos de que todos los actores tienen que tener una retribución justa por el aporte que hacen, pero creemos que debe haber sistemas simples de pago”, opinó Iguerabide, para quien la definición tiene que ver con la política tecnológica que tenga Argentina, porque “no es sólo soja”.

Para Giraudo, “el reconocimiento es una condición clave de una buena práctica agrícola, pero hay que poder pagarlo de manera accesible en la semilla, definiendo el uso propio”. Luego se lamentó y sostuvo que es inadmisible que el uso de semilla fiscalizada haya caído otra vez esta campaña y que es un error que toda la discusión se centre en una sola tecnología, teniendo en cuenta todas las que están en vías de desarrollo.

Giraudo e Iguerabide destacaron la importancia de reconocer la propiedad intelectual en la semilla.

Para el presidente de Aacrea, también tiene que ver con el desarrollo territorial: “Si fuésemos capaces de ampliar la superficie con cultivos alternativos, que hoy son muy regionales, también estaríamos creando fuentes de trabajo”, dijo. Y agregó: “Siempre entendimos a la tecnología como una herramienta de innovación para mejorar el uso de los recursos, esto es lo que se está viendo afectado y todos estamos siendo perjudicados: los semilleros que no pueden invertir en innovación, los productores que no podemos tener la tecnología de punta y los argentinos en general que estamos teniendo menos producción y desarrollo”

Al referirse a la implementación de nuevas tecnologías de insumos y manejo, Giraudo admitió que las tecnologías masivas que se utilizaron los últimos veinte años hoy se vuelven en contra (por ejemplo, las malezas resistentes) y por ello empieza otra etapa de herramientas más específicas. 

“No hay recetas acabadas, todo está en permanente evolución y por eso hay que estar despierto y capacitado, para poder sacar el mejor provecho de tecnologías cada vez más eficientes pero más caras”. 

Para Iguerabide, el aluvión de información que se recolecta en todo el proceso productivo requiere de “mayor capacidad para sintetizarla entre más actores”. Así, para el presidente de Aacrea, “la revolución vendrá por la gestión del conocimiento y esa será la principal innovación que permita dar el próximo salto”. 

Ahora bien, ¿por qué las comunidades netamente productivas desconocen, enfrentan y desconfían de los productores de los alimentos que consumen a diario?  “En Aapresid hicimos autocrítica sobre el error que cometimos al no contarle a la sociedad los beneficios que implican la siembra directa y las buenas prácticas y uno de los pilares de mi gestión fue revertirlo”, señaló Giraudo.

El futuro sonrie para la agricultura 3

Iguerabide, en tanto, contó que desde Aacrea se proponen para 2025 empresas más integradas en la comunidad, “con un rol más protagónico en el desarrollo del país y generando riquezas más allá de lo económico, oportunidades para las personas”. 

Como cierre, ambos se mostraron entusiasmados al imaginar el país agroindustrial de sus sueños.

“Estamos preparados para hacer frente al dilema ‘alimentos o ecología’, y por primera vez en la historia sabemos que podemos dejarle a las próximas generaciones mejores suelos de los que recibimos”, dijo Giraudo, a lo que agregó que con un gobierno que apoya la agroindustria es el momento ideal para reposicionarnos en el mundo

Se mostró conforme con su gestión, que concluye el próximo 7 de abril, y, emocionada, agradeció “el apoyo de todos los que me dieron su confianza” y, en especial, a su familia.

Como corolario, Iguerabide manifestó que desea una “agroindustria que sea capaz de construir oportunidades”. Y concluyó: “Me encantaría que tengamos un país en el que todas las personas encuentren una oportunidad en el lugar donde están y que si deciden irse a otro sea por vocación, no por necesidad”.

Fuente: Clarín Rural
http://clar.in/1VZ1w2Q

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