El compromiso permanente con la sustentabilidad

El 15 de mayo se realizó una nueva Jornada Nacional de Bioinsumos Biológicos, en la Universidad Nacional de Córdoba, donde productores y técnicos contaron casos concretos de uso de estos productos y los resultados que obtuvieron. Organizada por la Cámara Argentina de Bioinsumos (Cabio) y su delegación en Córdoba, contó con la participación activa de la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el apoyo del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Córdoba.

En este marco, el secretario de Aapresid y miembro de la Regional Río Cuarto, Alejandro O’ Donnell, habló sobre el compromiso permanente con la sustentabilidad que se impulsa desde Aapresid. Enfatizó en que hay que ajustar el modelo actual de producción por un sistema basado en la Siembra Directa y las prácticas sustentables, para lo cual la generación de conocimiento es clave.

Los desafíos actuales a escala global exigen una agricultura cada vez más biológica y rica en conocimientos. Alejandro explicó que uno de los grandes desafíos que tenemos por delante es atender a las necesidades de una creciente población mundial que implica un aumento en la demanda por alimentos, fibras y energías de manera sustentable, donde el cuidado de los recursos disponibles es fundamental. Alimentar a una población global de 9 mil millones en el 2050 requerirá un 60 a 70 % de  aumento en la producción mundial de alimentos.

Otro reto es la potencial pérdida de rendimiento debido a condiciones meteorológicas adversas como consecuencia del cambio climático. Así, la protección del ambiente y la salud requieren modificar las formas de producción para disminuir la huella ambiental, reducir la dependencia de los combustibles fósiles y la emisión de gases de efecto invernadero.

Alejandro mostró a través de datos concretos que en los últimos 30 años en Argentina los productores agropecuarios duplicaron la superficie sembrada y cuadruplicaron la producción. Esto se logró gracias a la incorporación de tecnologías, que nos permitieron lograr mayores producciones con un uso mucho más eficiente de los recursos disponibles.

La Siembra Directa tuvo un rol clave en este crecimiento productivo, alcanzando más del 90 % de la superficie cultivada en Argentina. Pero, pensando en Sustentabilidad y en el largo plazo, solo con Siembra Directa no es suficiente, y es allí donde la implementación de Buenas Prácticas Agropecuarias es fundamental para comenzar a fertilizar nuestros suelos de manera correcta, dejando de perder fertilidad y comenzar a reponer los niveles de nutrientes de nuestros suelos; intensificando las rotaciones, incorporando el manejo integrado de plagas, malezas y enfermedades y realizando un uso responsable de fitosanitarios.

Conceptualmente, hay una nueva formar de hacer agricultura; basada en la interpretación de la real y amplia oferta ambiental y la adecuación de una estrategia productiva que maximice el uso eficiente de esos recursos disponibles de manera de maximizar la producción sustentable. Una nueva agricultura, basada en la incorporación de los conocimientos que la ciencia genera; principalmente en lo que a ecología, ecofisiología, genética, nutrición y protección de adversidades. Es la agricultura Biológica.

Es en este contexto, de una Agricultura Biológica, donde las prácticas agrícolas sustentables adquieren real importancia; ya que son las herramientas que permiten adaptar y ejecutar los nuevos conocimientos y avances tecnológicos al terreno de la producción agrícola de alimentos.

Las BPA´s persiguen la sustentabilidad ambiental, económica y social de los sistemas productivos agropecuarios, lo cual debe traducirse en la obtención de productos  alimenticios y no alimenticios más inocuos y saludables;  conservando y aún mejorando muchos parámetros y atributos de los recursos naturales involucrados en el proceso productivo.

Para concluir, el secretario de Aapresid afirmó que es necesaria una interacción público-privada para que las prácticas sustentables sean una realidad. Organismos de investigación que aporten los avances en conocimientos, asociaciones de productores que difundan y validen a campo estos conceptos y un Estado que estimule mediante exenciones o beneficios impositivos la adopción de estas tecnologías. De este modo, entre todos, es posible construir una Marca País que diferencia los alimentos argentinos por estar realizados bajo procesos productivos ambientalmente responsables.