El debate por la seguridad alimentaria

Santiago Nocelli Pac reúne los argumentos que afirman que los alimentos y la bioenergía deben integrarse para mejorar la gestión de los recursos.

Por Santiago Nocelli Pac, Gerente del programa Prospectiva Aapresid
 
Los errores más graves no se deben al resultado de respuestas incorrectas. Lo verdaderamente peligroso es hacer las preguntas incorrectas (Drucker, 1971).
 

Ser capaces de comprender el nexo de la seguridad alimentaria, la bioenergía, la sustentabilidad y la gestión de los recursos facilita el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 (ODS) para acabar con el hambre y garantizar el acceso a la energía para todos (ONU, 2015), así como el Acuerdo de París en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

Las condiciones contextuales determinan los costos, beneficios y oportunidades estratégicas que fomentan la seguridad energética para todos (DeRose, 1998).

Sin embargo, es importante reconocer que la percepción pública sobre la interacción de la bioenergía, en particular los biocombustibles y la seguridad alimentaria es mayormente negativa. Los medios populares refuerzan las creencias, reflejado en la suposición utilizada en los modelos económicos, que los biocombustibles producidos a partir de cultivos o en tierras de cultivo compiten con la producción de alimentos y aumentan los precios de los alimentos.

Manifestaciones donde niños con disfraces de maíz sosteniendo carteles que rezan: “La comida debería alimentar a las personas, no a llenar los autos”, entre tantos otros, han generado una respuesta emocional a políticas de biocombustibles que es difícil de superar.

Políticas para el desarrollo con base científica. Una evaluación basada en evidencia científica, que relacione producción de alimentos, seguridad alimentaria y bioenergía, puede iluminar soluciones más prácticas, cuando los problemas están bien definidos la ciencia es esencial para informar decisiones en un mundo de fuertes creencias (Hecht, 2009). Un primer paso debe ser entender relaciones entre producción de biomasa, producción de alimentos y hambre.

Comenzamos reconociendo que la inseguridad alimentaria suele ser el indicador, por lo que los vínculos entre la gestión de recursos, biocombustibles y las estrategias para reducir la inseguridad alimentaria son relevantes.

En el marco de un workshop en el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) durante el 2015, se delinearon las prioridades para lograr sinergias exitosas entre la bioenergía y la seguridad alimentaria.

En primer instancia, comunicaciones con términos claros y consistentes, reconocer que los alimentos y la bioenergía no necesitan competir por la tierra y, en cambio, deben integrarse para mejorar la gestión de los recursos en los sistemas de producción, concebidos de manera holística. Invertir en tecnología, extensión rural, e innovaciones para desarrollar capacidad e infraestructura.

Promover precios estables que incentiven producción local. Adopción de cultivos flexibles que pueden proporcionar alimentos junto con otros productos y servicios a la sociedad. Involucrar a las partes interesadas para identificar y evaluar oportunidades específicas para biocombustibles para mejorar la seguridad alimentaria.

El monitoreo y análisis sistemático para apoyar el manejo adaptativo y la mejora continua son esenciales elementos para crear sinergias y ayudar a la sociedad a satisfacer de manera equitativa las crecientes demandas de alimentos y energía.

Las relaciones entre las políticas de seguridad alimentaria y biocombustibles son complejas y específicas de cada contexto. Las matices propias del marco local, no se pueden capturar en los análisis de escala global, y la validez de modelos guía simples para políticas útiles son cuestionables.

Evaluar los impactos requiere una comprensión de las interacciones entre los factores relevantes a la seguridad alimentaria dentro de un lugar y tiempo específico. El debate debe pasar de generalizaciones irreconciliables sobre si los biocombustibles son “buenos o malos” para la seguridad alimentaria, a los entendimientos constructivos de dónde y cómo los biocombustibles pueden ayudar a lograr los ODS, incluyendo la erradicación del hambre.

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