El Girasol en la rotación

Pautas a tener en cuenta para explotar al máximo el potencial híbrido del girasol

SUELO Y BARBECHO

Si bien el cultivo de girasol se adapta a una amplia variedad de suelos, es necesario considerar algunas pautas para que el potencial productivo de un híbrido se exprese al máximo. Esto sucede en suelos profundos, bien drenados, con alta capacidad de retención de agua y pH 6.5-7.5. Suelos con parámetros alejados de los mencionados causarán un gradual deterioro de los rendimientos.

La acumulación de agua y la sanidad son favorecidos con cultivos antecesores de maíz o sorgo granífero. La avena de pastoreo es una opción alternativa en planteos mixtos.

Deben evaluarse, posterior a la cosecha del antecesor y previo a la siembra, las condiciones superficiales del suelo, tal huellas o zonas compactadas.

El girasol extrae, en profundidad, más agua que el sorgo, el maíz o la soja, pero esa capacidad está supeditada a la ausencia de limitaciones para la exploración radicular. Los rendimientos potenciales serán alcanzados por cultivos sin restricciones hídricas. Un cultivo de girasol requiere entre 500 y 550 mm de agua.

El girasol necesita suelos donde las raíces puedan penetrar fácilmente, por lo tanto, la elección del lote destinado al cultivo de girasol, es un factor fundamental a tener en cuenta. Se debe contar con la mayor cantidad de información. El suelo debe ser profundo si se espera obtener rendimientos superiores a los 2500 kg/ha. En el sur y sudeste bonaerense, el mejor antecesor es el trigo, siguiendole en calidad de antecesor, el maíz y la soja. Hacia el oeste, el maíz es el mejor antecesor. Las malezas anuales no presentan problemas de control y en el caso de las gramíneas perennes, el girasol es un cultivo adecuado para iniciar su control, ya que hay herbicidas post emergentes muy selectivos.  Si  se detecta la invasión del lote por hormigas, es preferible comenzar su control antes de la siembra. En el caso de constatarse una presencia importante de gusanos blancos o grillos, hay que prever el uso de curasemillas insecticidas para disminuir o evitar el daño.

En general, se recomienda la realización de barbechos prolongados, que permitan acumular agua en el perfil, aunque la información disponible indica que con 90 días sin consumo de agua por malezas pareciera ser suficiente para abastecer el futuro cultivo. Durante este barbecho se debe realizar además el control estratégico de malezas. No es recomendable la siembra de girasol sobre verdeos que liberen el lote tarde, porque no se logra una adecuada acumulación de agua.

El barbecho en siembra directa tiene como finalidades principales la acumulación de agua y el control de las malezas en el período entre cultivos, principalmente evitando su semillazón.

Si el cultivo anterior fue trigo, los controles de malezas más eficientes son los realizados en el verano anterior al girasol. Ese barbecho químico temprano, controlará las malezas competidoras del futuro cultivo. 

Durante el invierno, los rastrojos de todas las procedencias, deberán ser liberados de malezas para evitar las pérdidas de agua. Este manejo se realizará mediante herbicidas de amplio espectro.

 

FERTILIDAD Y FERTILIZACION

El barbecho en siembra directa no produce una rápida mineralización de los residuos del cultivo anterior, por lo cual en muchos casos es necesaria la fertilización con nitrógeno para el normal desarrollo de las plantas, sobre todo en los primeros años.

El momento adecuado para corregir deficiencias de nitrógeno es entre la siembra y tres pares de hojas. En el Sudeste de Buenos Aires se recomienda fertilizar a la siembra. En el Oeste de Buenos Aires y Este de La Pampa, la experiencia indica que es mejor aplicar nitrógeno cuando las plantas tienen entre seis y ocho hojas, ya que las aplicaciones en la siembra pueden perderse por lavado.

Aplicaciones de cantidades entre 40 y 80 Kg/ha de nitrógeno deben decidirse luego de un diagnóstico por análisis de suelo o foliar.  Pueden darse casos en que no haya respuesta. Aplicaciones de mayores cantidades pueden hasta ser contraproducentes y producir plantas más sensibles a enfermedades foliares o vasculares.

La fertilización del girasol, es una herramienta que conducirá a la elevación de los rendimientos mediante el uso planificado de fósforo y nitrógeno.

La aplicación de 30 a 60 Kg de fosfato diamónico como arrancador está muy difundida entre los productores de siembra directa, dada la respuesta del cultivo frecuentemente observada.

En siembras tempranas de girasol y en suelos con compactación,  se observa que hay mayores requerimientos de fósforo. En suelos con niveles de fósforo menores a 15 ppm, pueden esperarse respuestas a aplicaciones mayores a las indicadas.

Los suelos densificados condicionan la exploración de las raíces. Las plantas de girasol son muy sensibles a los impedimentos mecánicos. Esto puede estar relacionado con la mayor susceptibilidad al vuelco (descalce de las plantas).

 

ELECCION DE LA SEMILLA

La elección de la semilla es una de las claves de un cultivo exitoso. Actualmente se dispone de híbridos con rendimientos potenciales superiores a los 5.000 kilogramos por hectárea con más del 50% de aceite, cuando son cultivados en suelos profundos y con toda la tecnología disponible.

Al elegir el híbrido a sembrar se está determinando gran parte del resultado productivo. Aspectos tales como potencial del rendimiento de grano y de aceite, estabilidad de los rendimientos, buenos resultados en ensayos en la zona, comportamiento frente a enfermedades y al vuelco, niveles de autocompatibilidad y la duración del ciclo, califican al híbrido adecuado.

También se ofrecen híbridos con buena resistencia a la podredumbre de capítulo que provoca Sclerotinia, los que deberían ser elegidos para la siembra en las áreas donde se esperan lluvias, alta humedad ambiente, nubosidad y frío en floración o post floración.

En las áreas costeras del sudeste de Buenos Aires y de los sistemas serranos de Tandil y Ventana conviene sembrar híbridos de buen comportamiento ante ataques de esta enfermedad.

Estos híbridos son resistentes a la podredumbre de capítulo que provoca Sclerotinia pero no a la podredumbre de la base del tallo que provoca el mismo hongo. Esta última enfermedad tiene cierta importancia en el noroeste de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. 

También hay en oferta híbridos con muy buena resistencia a verticilosis, la enfermedad que provoca mayores pérdidas de rendimiento en el país. Estos híbridos deberían ser utilizados en todos los lotes en los que se hubiera detectado la enfermedad por sus síntomas típicos, aunque sea en unas pocas plantas.

En lotes donde se ha detectado la presencia de la enfermedad, ésta se irá incrementando si se siembran híbridos susceptibles. En esos lotes conviene sembrar los híbridos más resistentes. En lotes donde no se ha detectado  verticilosis, conviene sembrar híbridos resistentes o intermedios como una forma de alejar el peligro de instalación del hongo en ese suelo.

 

CALIDAD BIOLÓGICA DE LA SEMILLA

Aparte de las potencialidades genéticas, la semilla debe ser de buena calidad y producir una planta por cada semilla. En siembra directa la semilla debe soportar condiciones más exigentes que las de una siembra en el sistema tradicional. Para asegurar esa mejor calidad, se deben realizar con tiempo, análisis de poder germinativo y energía germinativa, de vigor o un test de frío.

En SD las condiciones en que se desarrolla la germinación y emergencia son más frías y con mayor cantidad de insectos de suelo. Por lo tanto es fundamental que la planta emerja rápidamente. El test de frío es una herramienta disponible que ayuda a evitar problemas.

 

FECHA DE SIEMBRA Y DENSIDAD

Se recomiendan las siembras tempranas porque potencialmente pueden producir mayores rendimientos, más aceite y, normalmente, encuentra un suelo con mayor humedad. En el caso de la siembra directa, esa humedad es más segura que en los campos arados, pero la temperatura del suelo puede ser menor.

En el sudeste de Buenos Aires se recomiendan las siembras de octubre para maximizar la expresión del potencial productivo y escapar a la podredumbre húmeda del capítulo. El problema de las siembras tempranas radica en la baja temperatura del suelo que retarda la emergencia.

Para elevar algunos grados la temperatura del lugar de siembra, la utilización de un barrerrastrojos puede ser beneficionsa.

En el oeste de Buenos Aires y en el este de La Pampa, la fecha de siembra  debe ajustarse a la disponibilidad de agua en el suelo. Lo recomendable es sembrar lo más temprano posible, siempre que se tenga muy buena disponibilidad de agua acumulada.

Si es la primera vez que siembra girasol en directa, no pruebe simultáneamente la siembra temprana.

Comience la experiencia sembrando con buena temperatura, por ejemplo a fines de octubre en el sur de Buenos Aires, y si logra una buena implantación, al año siguiente adelante un poco la siembra, dando pasos sucesivos hacia una buena implantación temprana.

Un alto nivel de cobertura del suelo por el cultivo desde floración hasta madurez fisiológica es altamente deseable, ya que cuando mayor es la cantidad de radiación solar interceptada por las hojas, mayor es el rendimiento del cultivo. Para lograr una adecuada cobertura es necesario ajustar la densidad  y el espaciamiento según el híbrido a utilizar, la zona y la fecha de siembra.

Los híbridos actuales, que tienen plantas de menor porte que los antiguos,  necesitan una mayor densidad para cubrir correctamente el suelo en floración. Las densidades recomendadas anteriormente (de 40 a 50 mil plantas/ha), para el sudeste de Buenos Aires, deben elevarse a más de 60 mil plantas/ha. La siembra de cultivos a 52,5 cm se recomienda como una medida de manejo integral del sistema (mejor control de malezas y rápida cobertura). Hay experiencias que demuestran aumentos en los rendimientos y una mayor estabilidad en la producción.

En el centro y este de Buenos Aires, en campos con suelos profundos,  es posible ganar algunos kilos de rendimiento utilizando surcos a 52,5 cm en lugar de los tradicionales a 70 cm. Ello permitirá sembrar una semilla cada 30 cm y lograr una densidad de 65.000 plantas por hectárea.

La forma de siembra en surcos cercanos no ha demostrado ser eficiente en el oeste arenoso de Buenos Aires ni en La Pampa.

Para el oeste arenoso de la región Pampeana, no sería recomendable la reducción de la distancia entre surcos porque con sequías prolongadas se produce un rápido consumo del agua en los estadios vegetativos tempranos.

 

Fuente: Pereyra, Victor; Feoli, Carlos; Sarlangue Horacio.  “GIRASOL EN SIEMBRA DIRECTA”. Cuadernillo Técnico Nº 1 / Setiembre 2001.