El discurso completo del Ministro de Medio Ambiente del Reino Unido, O. Paterson, insta a adoptar un nuevo enfoque sobre los cultivos genéticamente modificados.

por Karl Haro von Mogel el 20 de junio de 2013 

Greens warn Paterson

El 20 de junio pasado, el Ministro de Medio Ambiente del Reino Unido Owen Paterson, dio un discurso acerca de los cultivos transgénicos (GM) en la Estación Experimental Rothamsted Research, ubicada en las proximidades de St. Albans. El ministro realizó un llamamiento a adoptar un nuevo enfoque al respecto de estos cultivos genéticamente modificados, los que, en su opinión, podrían ayudar a que la agricultura sea más sustentable y eficiente. A continuación, el texto completo del discurso.

Introducción

Gracias a todos por venir hoy.

No hay un lugar más adecuado que este para iniciar un debate en torno a la tecnología GM y el rol que puede desempeñar como ayuda para vencer futuros desafíos: la estación Rothamsted Research, que aloja conjuntamente al Instituto Norman Borlaug para la Seguridad Alimentaria Mundial.

Allá por la década de 1940, en el medio de un contexto de guerra, hambruna e inestabilidad política, Borlaug ayudó a comenzar lo que más tarde se conocería con el nombre de «Revolución Verde». Esta revolución fue testigo de una serie de avances tecnológicos que transformaron la producción agrícola de los países en desarrollo. No es una exageración cuando se refieren a Borlaug como “el hombre que salvó mil millones de vidas”. Su ejemplo demuestra lo que la humanidad es capaz de lograr mediante la aplicación de la ciencia.

A más de 70 años de aquella labor precursora, los desafíos que enfrentamos no son menos abrumadores, dado que se espera que para 2050, la población mundial aumente de 7000 a 9000 millones. Tal como se detalla en el informe del organismo Foresight recientemente, debemos alcanzar una “intensificación sustentable” si es que deseamos tener autonomía alimentaria. La era de la complacencia acerca de la producción de alimentos debe llegar a su fin.

Creo que es hora de comenzar un debate con fundamentos más sólidos sobre el potencial de los cultivos genéticamente modificados. Un debate que haga posible que estos cultivos sean analizados en su contexto general correspondiente con una comprensión equilibrada de los riesgos y beneficios que implican.

Si bien creo que estos cultivos representan beneficios significativos económicos, medioambientales y en el área del desarrollo internacional, soy consciente de las opiniones de quienes abrigan inquietudes y quienes necesitan tener garantías en esta materia. Reconozco que tenemos (el gobierno, la industria, la comunidad científica y otros) el deber para con el pueblo británico de brindar garantía y tranquilidad de que los cultivos transgénicos son una innovación segura, comprobada y benéfica. Debemos liderar este debate, y explicar a la audiencia no solo lo que la tecnología transgénica es sino también de qué maneras puede ayudar.

Avances tecnológicos

El reciente informe de Perspectivas Agrícolas de la OECD y la FAO para 2012 -2021 concluyó que la producción necesita aumentar en un 60 % en los próximos 40 años para poder satisfacer la creciente demanda de alimentos. La población en aumento ejercerá cada vez más presiones sobre la tierra, la energía y los recursos hídricos, todo lo cual creará el riesgo de seguridad alimentaria. Debemos adoptar nuevas tecnologías, una de las cuales el cultivo transgénico, para ser capaces de combatir este riesgo.

Borlaug y otros aprovecharon la innovación para cambiar por completo nuestras prácticas agrícolas. Por ejemplo, se estima que la producción de una determinada cantidad de un cultivo ahora requiere un 65 % menos de tierra que la que necesitaba en 1961. Entre 1967 y 2007, la producción mundial de alimentos aumentó en un 115 %; sin embargo, el uso de la tierra solo aumentó el 8 %. Indur Goklany calculó que si intentamos dar sustento a la población actual por medio de métodos de producción que datan de la década del 1950, en lugar de utilizar para el 38 % de toda la tierra para la agricultura, necesitaríamos utilizar el 82 %.

Aquí, en Gran Bretaña, el debate político suscitado en las últimas décadas se ha basado en una falsa premisa: que debemos elegir entre producir más o cuidar del medioambiente. La verdad es que necesitamos lograr ambas cosas, y no podremos hacerlos a menos que nos abramos a la innovación en todas las áreas: agricultura, agronomía, comercio y tecnología.

La adaptación genética mediante el mejoramiento vegetal se practica desde hace siglos. Avances recientes, como el secuenciamiento del genoma del trigo llevado a cabo por científicos del Reino Unido y el desarrollo del “supertrigo” en el Instituto de Botánica Agrícola de Cambridge, evidencian lo que es posible lograr con las técnicas de hibridación convencionales. No obstante, debemos utilizar todas las herramientas disponibles si es que queremos hacer frente a los graves desafíos que se avecinan.

Si se utiliza correctamente, la técnica transgénica avanzada de mejoramiento vegetal promete maneras eficaces de proteger o de aumentar el rendimiento de los cultivos. También sirve para combatir los efectos perjudiciales de los cambios climáticos imprevistos y las enfermedades en los cultivos. Posee el potencial para reducir el uso de fertilizantes y productos químicos, mejorar la eficiencia de la producción agrícola y reducir las pérdidas que se producen después de la cosecha.

Un factor aún más prometedor: si utilizamos la tierra cultivada con mayor eficiencia, podremos liberar espacio para la biodiversidad, la naturaleza y la vida silvestre. Algo que sé con certeza que varios expertos han exigido en los últimos tiempos. Un estudio realizado por un equipo de la Rockefeller University reveló que en el transcurso de los próximos 50 años, la nueva tecnología, combinada con prácticas mejoradas de agricultura en todo el mundo podrían liberar del cultivo a un área 2,5 veces el tamaño de Francia.

Postura mundial

Desde 1996, el uso global de los cultivos transgénicos se ha incrementado 100 veces. El año pasado, 17.3 millones de agricultores en 28 países cultivaron este tipo de semillas en 170 millones de hectáreas. Esto representa el 12 % de toda la tierra arable: un área aproximadamente 7 veces el tamaño del Reino Unido.

Los productores agrícolas no cultivarían estas semillas si no obtuvieran beneficios.
Los gobiernos no otorgarían licencias a estas tecnologías si no reconocieran las ventajas económicas, medioambientales y públicas.

Los consumidores no comprarías estos productos si no pensaran que son seguros y accesibles.

En este momento, Europa no es de la partida. Menos del 0,1 % de los cultivos transgénicos mundiales tuvieron lugar en la UE. Mientras que el resto del mundo avanza y cosecha los beneficios de las nuevas tecnologías, Europa se arriesga a quedarse atrás. No podemos darnos el lujo de que eso nos ocurra. El uso de los cultivos transgénicos podrían significar una transformación de una envergadura similar a la de la revolución agrícola original. El Reino Unido debería estar a la cabeza de esa revolución, igual que en aquellas épocas.

Es mi deseo que el Reino Unido tenga un papel preponderante en la alimentación del mundo y en el aumento de la resiliencia del abastecimiento mundial de alimentos, no que permanezca detenido mirando cómo los demás toman la delantera y progresan. El Reino Unido es el hogar natural de la investigación científica. Deseo que las empresas y los investigadores sepan que el Reino Unido es el mejor lugar para llevar adelante su trabajo. Si hay obstáculos que eviten que lleven a cabo sus actividades aquí, este gobierno ayudará a superarlos.

Beneficios económicos

La actual variedad de cultivos transgénicos se diseñó para ofrecer a los agricultores un control más fácil, rápido y menos costoso de las plagas y las malezas. La evidencia demuestra que han cumplido su promesa, brindando beneficios económicos para productores y consumidores por igual.

Europa se beneficia enormemente de los cultivos transgénicos que se producen en el resto del mundo.

La UE es el importador neto de productos agrícolas más importante del mundo y dependemos de los envíos de productos básicos esenciales para sustentar nuestro sistema ganadero. Según la European Feed Manufacturers Association, alrededor del 85 % de la producción de pienso para ganado compuesto de la UE actualmente indica en su etiqueta que contiene material transgénico o derivado de transgénico.

En abril, cuatro de las principales cadenas de supermercados anunciaron que ya no podrían garantizar que no se utilizaría pienso GM en la producción avícola propia, debido a la dificultad y el costo que implica asegurar materiales no transgénicos. Esta fue una medida necesaria y los supermercados tuvieron razón en dejar absolutamente claro que la utilización de esos productos no constituye de ninguna manera un riesgo para la seguridad alimentaria. Una transparencia semejante es fundamental para garantizar que los consumidores puedan elegir basados en la información.

A principios de año me reuní en Berlín con el Ministro de Agricultura de Brasil. Me comentó que la soja transgénica es un 30 % más rentable que la soja convencional. La soja es una fuente de proteína clave para nuestro ganado. Constituye una parte integral del sistema alimentario mundial.
Los productores agrícolas de todo el mundo cultivan soja transgénica porque resulta ventajoso desde el punto de vista comercial. Las tasas de adopción de soja transgénica se ubican en el 88 % en Brasil, en el 93 % en los Estados Unidos y en el 100 % en Argentina.

Europa importa soja transgénica de esos países ya que resulta razonable desde el punto de vista económico para nosotros. Traer soja que no sea transgénica actualmente cuesta entre £100 y 150 adicionales, por tonelada. Sin las importaciones de cultivos transgénicos nuestros alimentos, y especialmente los productos derivados de la carne, serían más costosos.

No obstante, no estamos hablando solamente de alimentos. El algodón transgénico por ejemplo, es un caso real de éxito. Más de dos tercios de la producción mundial de algodón actualmente se basa en material transgénico, de modo que es probable que la mayoría de quienes están en esta sala vistan prendas confeccionadas a partir de cultivos transgénicos.

El algodón transgénico proporciona a los agricultores una protección ya incorporada contra las plagas, que de otro modo reducirían la producción a la mitad. Por lo tanto, los productores se benefician gracias al seguro contra pérdidas y a los menores costos en insumos. Existen beneficios medioambientales gracias a la disminución en el uso de insecticidas.

Los impactos derivados de ello son profundos, especialmente en los países en desarrollo donde más se cultiva algodón. Después de que se aprobara el algodón transgénico en 2002, la India pasó de ser un importador neto de algodón a ser uno de los mayores exportadores, en el lapso de una década. Se calcula que se produjo un aumento de 216 veces en la siembra de algodón transgénico en la India en el transcurso de 2002 a 2012.

Esto se traduce en una mejora en los ingresos agrícolas, derivada del algodón transgénico, de unos $12.6 mil millones para productores de la India, combinado con un 24 % de aumento en el rendimiento por acre y un incremento del 50 % en ganancias del algodón para pequeños productores. Simultáneamente, la cantidad de insecticidas que se utilizan para controlar el gusano algodonero se redujo en un 96 %, de 5700 toneladas métricas a apenas 222 toneladas métricas de principio activo en 2011.

Resistencia a las plagas y las enfermedades

Los cultivos GM ya se han utilizado para crear cultivos que resistan el ataque de plagas de insectos o fitoenfermedades específicas. Se está trabajando en el desarrollo de otros rasgos, también con el uso de conocimiento y experiencia científica aquí en el Reino Unido.

La enfermedad fúngica del tizón tardío continúa siendo un problema importante para los productores de papas. Combatir el tizón puede requerir hasta 15 aplicaciones separadas de fungicida por año. Antes omitimos ese hecho, que en términos prácticos implica ver un pesado rociador cruzando un campo, quemando diésel, compactando el suelo, rociando los cultivos y también la vegetación y los insectos circundantes, y emitiendo vapores tóxicos. Todo esto, hasta 15 veces por año.

El costo total anual para el Reino Unido de controlar esta enfermedad se ubica alrededor de los £60 millones, e igualmente los cultivos pueden verse afectados. Tanto el Laboratorio Sainsbury como BASF han realizado ensayos con diferentes tipos de papa transgénica resistente al tizón en el Reino Unido. Si este tipo de cultivo puede prosperar con éxito, podría generar beneficios en el aspecto económico y también en el medioambiental. Al igual que con la protección contra enfermedades devastadoras, sería posible reducir drásticamente el uso de insumos como pesticidas y combustible.

Estoy profundamente consternado por la reciente decisión de BASF de retirar su papa resistente al tizón del sistema de aprobaciones de la UE. No los culpo. BASF simplemente tomó una decisión comercial en respuesta al mercado actual y las condiciones regulatorias. No obstante, el hecho de que esas condiciones se hayan deteriorado hasta el punto en que un cultivo económicamente benéfico y compatible con el medioambiente no tenga posibilidades de obtener acceso al mercado, debería considerarse como una señal de alerta.

Beneficios medioambientales

Gracias a la biotecnología, los productores agrícolas en todo el mundo han podido proteger los rindes, prevenir el daño ocasionado por insectos y plagas y reducir el impacto de la actividad agrícola en el medioambiente. También existen evidencias que indican que los cultivos transgénicos producen aun más beneficios medioambientales tales como una menor erosión del suelo y la reducción en el uso de combustible y sustancias químicas.

Actualmente estamos debatiendo los efectos de los pesticidas en las abejas y otros insectos. En otras partes del mundo donde se cultivan semillas transgénicas, las plantas están mejor protegidas contra las plagas y los insectos están mejor protegidos contra el rociamiento involuntario. Hace poco hablé con un agricultor de Carolina del Norte que pudo desprenderse por completo de su equipo de rociamiento, como resultado de la tecnología GM.

El agricultor se beneficia. El consumidor se beneficia. El medioambiente se beneficia.

Eficiencia en la utilización de nitrógeno

Hacer posible que los cultivos utilicen el nitrógeno con más eficiencia significaría menos fertilizantes artificiales y una reducción en el uso de combustible. Estos rasgos se hallan actualmente en la etapa de desarrollo comercial, y está programado que en Australia, entre 2013 y 2015, se realicen ensayos a campo de trigo y cebada transgénica con eficiencia de nitrógeno.

Fijación de nitrógeno

Están en marcha investigaciones que, en el largo plazo, desarrollarán cereales capaces de ‘fijar’ su propio nitrógeno. Esto podría eliminar en gran medida la necesidad de los agricultores de utilizar fertilizantes químicos. Los beneficios para el medioambiente que se derivan de este tipo de cultivos son inmensos. Menos pulverización. Menos sustancias químicas que ingresan en los cultivos y las áreas circundantes. Menos aplicaciones, que requieren menos combustible. Menos evacuaciones en nuestros cursos de agua, vulnerables y de vital importancia.

El desafío que se plantea es gigante, al igual que los posibles beneficios. Es por este motivo que agradezco la beca de £6,4 millones otorgada el año pasado por la Gates Foundation al John Innes Centre, de la ciudad de Norwich, para investigar este tema. Este tipo de inversión a gran escala en un problema global, utilizando conocimiento y experiencia británica es algo de lo que deberíamos enorgullecernos. Espero que otros organismos de investigación consideren al Reino Unido en primer lugar cuando deban tomar decisiones de inversión.

Beneficios internacionales

Los beneficios del cultivo transgénico no se extienden solamente a los países desarrollados.

Se calcula que alrededor del 90 % de los agricultores que cultivaron semillas transgénicas en 2012 fueron pequeños productores de escasos recursos, de países en desarrollo. Más de 7 millones de agricultores en China y otros 7 millones en la India decidieron cultivar algodón transgénico resistente a los insectos, debido a los beneficios significativos que esto implica.

Actualmente, se está cultivando en los Estados Unidos una variedad de maíz transgénico tolerante a la sequía, y también se realizan ensayos a campo en Kenia, Sudáfrica y Uganda. Los australianos se encuentran actualmente investigando el trigo transgénico tolerante a la sequía. El potencial de esta clase de cultivos para marcar una diferencia real en algunos de los países más pobres del mundo, es enorme.

Además de la tolerancia a la sequía, los científicos se abocan también a la exploración del posible desarrollo de otros cultivos transgénicos que sean tolerantes a las inundaciones, a la salinidad o resistentes a las fluctuaciones extremas de temperatura. Todo ello promete hacer posible una producción agrícola en tierras que antes se consideraban marginales.

En Uganda, están muy avanzados los ensayos a campo de bananas transgénicas resistentes a enfermedades y mejoradas nutricionalmente. Los científicos nigerianos respondieron al impacto económico devastador de la “polilla del guisante” en la cosecha de habas mediante el desarrollo de una variedad resistente a las plagas. Los agricultores de Nigeria pierden actualmente cerca de £200 millones cada año en cultivos por culpa del parásito y gastan otros £300 millones en la importación de pesticidas que lo combatan.

Salud/Nutrición

Existen otros cultivos transgénicos en proyecto que albergan la promesa de beneficios para la salud y la nutrición, algo cuyo impacto podría sentirse más agudamente en el mundo en desarrollo.

Los cultivos transgénicos con propiedades mejoradas de omega-3 ya están muy cerca de llegar al mercado. Nigeria se aboca a realizar ensayos a campo de mandioca y sorgo transgénicos biofortificados con contenido mejorado de hierro y vitamina A.

El arroz dorado o Golden Rice fue creado en 1999 por los profesores alemanes Potrykus y Beyer y un instituto de investigación independiente sin fines de lucro, con el propósito de combatir la deficiencia de vitamina A. Se trata de la principal causa de ceguera irreversible en niños. La Organización Mundial de la Salud estima que provoca que hasta 500.000 niños queden ciegos cada año: 250.000 de los cuales morirán en el lapso de un año. El problema es especialmente grave en Asia Sudoriental.

Ninguna de las variedades existentes de arroz contiene vitamina A. El Golden Rice fue posible solamente a través de la ingeniería genética. Todos nosotros debemos reflexionar en torno al hecho de que hace 15 años que se desarrolló, y los intentos por implementarlo han sido desbaratados. Y ello a pesar de que las semillas se ofrecen gratuitamente a aquellos que más la necesitan. En ese período, más de siete millones de niños se han quedado ciegos, o han muerto.
La biotecnología también puede ayudar a desarrollar fitofármacos que produzcan proteínas que se pueden utilizar, por ejemplo, en vacunas contra la gripe o para la producción de insulina.

La tecnología GM ofrece oportunidades reales para desarrollar cultivos con mayor resistencia a las temperaturas extremas del clima o las condiciones de la tierra. Existe el potencial para agregar más nutrientes que puedan ayudar directamente a las personas en los países en desarrollo que son vulnerables a las deficiencias nutricionales en sus dietas. A medida que la población mundial continúa aumentando, el acceso a estas tecnologías se torna cada vez más importante.

Seguridad

Como con todas las tecnologías, la seguridad pública y ambiental es lo primordial. La realidad es que en Europa y otros lugares, los OGM son, quizá, los más regulados de todas las tecnologías agrícolas.

Algunas personas describen a los cultivos transgénicos como «Frankenfood», llamados así deliberadamente para implicar que presentan un riesgo para la salud y el medio ambiente.

La verdad es que los productos están sujetos a evaluaciones y procesos de desarrollo extensos, bajo condiciones estrictamente controladas, pasando desde el laboratorio al invernadero, a ensayos a campo, solo cuando es seguro hacerlo.

Después de todas las evaluaciones precomerciales, la comercialización de aplicaciones para los productos transgénicos debe someterse a evaluaciones de rigor científico caso por caso. Esto se lleva a cabo por científicos independientes en la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. En el Reino Unido, también recibimos asesoramiento independiente de comités de expertos científicos que son líderes a nivel mundial.

Durante los últimos 25 años, solo la UE ha financiado más de 50 proyectos sobre la seguridad de los OGM, que incluyen más de 400 grupos de investigación independientes con un costo de casi £260 millones. Los informes elaborados por el Comité Europeo en 2000 y 2012 llegaron a dos conclusiones importantes:

En primer lugar, no hubo pruebas científicas que asociaran a los OGM con mayores riesgos para el medioambiente o para la seguridad de los alimentos y los forrajes que las plantas y los organismos convencionales.

En segundo lugar, el uso de tecnología más precisa y de un escrutinio regulatorio más riguroso probablemente hace que los OGM sean aún más seguros que las plantas y los alimentos convencionales.

La Profesora científica en jefe de la Comisión Europea Anne Glover dijo recientemente que «No existe ningún caso fundamentado de algún impacto negativo en la salud humana o animal, ni en el medioambiente».

La resistencia a las malezas también es algo que se menciona con frecuencia como un problema asociado a los cultivos transgénicos pero es algo que también sucede en los sistemas de cultivo convencionales. No es un problema de los OGM; es un problema de manejo de cultivos. Los productores de ambos tipos de cultivos pueden tomar medidas para mitigar esto, a través del manejo eficaz de rotaciones.

También se han comunicado inquietudes respecto de la capacidad de los cultivos transgénicos de coexistir con la agricultura convencional y orgánica. Quisiera garantizarle al público que es un tema que tomamos muy seriamente. Cuando aparezcan los cultivos transgénicos que podamos cultivar aquí, si sucede, introduciremos medidas para segregarlos de los cultivos convencionales y orgánicos con el fin de proteger todos los intereses económicos.

La agricultura es un sector altamente segregado. A pesar de que actualmente no producimos ningún cultivo transgénico, nuestra industria ya es capaz de proteger la integridad de los cultivos destinados a diferentes puntos de venta. Lo hacen, por ejemplo, para mantener el vigor de las semillas híbridas convencionales. Asimismo, tenemos la experiencia de otros países que producen cultivos transgénicos y el Comité Europeo, que proporciona las mejores directrices prácticas para el manejo eficiente de los cultivos transgénicos.

Con respecto a la elección de los consumidores, quisiera dejar en claro que nadie, mucho menos yo, está sugiriendo la adopción generalizada de OGM en la cadena alimenticia del Reino Unido. Creo que las personas deben poder entrar a un supermercado y elegir si desean comprar papas orgánicas o las producidas de una variedad transgénica resistente al tizón, cultivada en el Reino Unido. Independientemente del producto y de su origen, las personas deben estar tranquilas de que es seguro ingerirlo y de que se cultiva de manera sustentable, Nuestra política debe basarse en ciencia sólida y medidas preventivas consolidadas.

Nadie desea ver un monocultivo biotecnológico en la agricultura del Reino Unido. La diversidad y la elección son una fuerza para siempre.

Situación actual de la UE

Estoy convencido de que la UE cuenta con el sistema de seguridad más robusto y exhaustivo del mundo para los OGM. No solo tenemos acceso a científicos independientes en la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea sino que, además, contamos con autoridades científicas y regulatorias en cada uno de los Estados Miembro que evaluarán los cultivos y los productos transgénicos antes de ser aprobados para su uso.

Como ya hemos detallado, la UE ya es un consumidor masivo de cultivos transgénicos, principalmente a través de importaciones de forraje para ganado. Más de 40 productos transgénicos han recibido la aprobación necesaria para ser utilizados como alimento y forraje en la UE sin que haya surgido ningún problema de salud o ambiental.

A pesar de ello, esta imagen es muy diferente cuando hablamos de la aprobación de cultivos transgénicos destinados para ser cultivados dentro de la UE. Solo un cultivo ha sido aprobado para cultivo en los últimos 14 años. Los productos transgénicos que han pasado las evaluaciones de seguridad permanecen aún en espera. Compadezco a los Comisionados europeos que tienen que luchar con las distintas opiniones en toda la UE.

Si bien acepto las opiniones de otros Estados Miembro, deseo que los investigadores y los productores británicos puedan desarrollar las últimas tecnologías para que puedan cosechar los frutos económicos y ambientales. En la actualidad esperamos que respondan a los desafíos de la seguridad alimentaria global con una mano atada detrás de la espalda, lo que resulta extremadamente lamentable.

Esto significa que la posibilidad de que lleguen los cultivos que ofrecen soluciones a los problemas específicos del Reino Unido está muy lejos.

Nos arriesgamos a que el capital científico e intelectual se aleje de Europa para siempre. Esto reducirá nuestra capacidad de desarrollar y de utilizar herramientas fundamentales que podrían ayudar a garantizar que la producción agrícola europea satisfaga las demandas futuras y que, a la vez, proteja el medioambiente.

La UE necesita decisiones y regulaciones basadas en evidencia. Los consumidores necesitan información precisa para hacer elecciones concienzudas. El mercado entonces debe decidir si un producto transgénico es viable.

Los productores también son consumidores pero, precisamente ahora, el mercado no está funcionando y no tienen la posibilidad de elegir.

Es por eso que deseo explorar formas de hacer que el sistema de la UE funcione, ya que esto fomentará la inversión y la innovación.

De ningún modo sugiero que se atenúen las medidas preventivas de la UE. Son vitales. Sin embargo, debemos encontrar la forma de permitir que los productos que ya han sido sometidos a una evaluación rigurosa de seguridad caso por caso puedan tener un acceso justo al mercado.

Impacto de la posición de la UE en los países en vías de desarrollo

En abril de 2012, los ministros de 24 estados africanos firmaron un comunicado conjunto que apoyaban el uso de biotecnología como una forma de aumentar la productividad agrícola en África.

Aún existen pruebas de que el trato de la UE respecto de los OGM tiene un impacto perjudicial en los países en vías de desarrollo. La actitud de Europa respecto de los OGM se interpreta como un signo de que la tecnología es peligrosa. Y esto puede generar una resistencia injustificada a la tecnología en las partes del mundo que más necesitan acceso a las innovaciones agrícolas. Los países en vías de desarrollo también temen que se los bloquee de los mercados de la UE si utilizan un cultivo transgénico que no está aprobado en la UE. Solo recientemente, el profesor Calestous Juma sostuvo que la situación actual «perjudicaba drásticamente a África» y que «la oposición a las nuevas tecnologías puede lanzar un manto oscuro sobre las posibilidades de alimentar al mundo».

Tenemos la responsabilidad en la UE de garantizar el desarrollo de un marco correcto para permitir que los países en vías de desarrollo tomen sus propias decisiones concienzudas sobre si las soluciones transgénicas son apropiadas para ellos.

Ciencia e investigación en Reino Unido

Quisiera rendir tributo a la investigación pionera de la tecnología transgénica que se está llevando a cabo en el Reino Unido, no solo aquí en Rothamsted sino también en lugares como John Innes Centre, el Sainsbury Laboratory, la universidad de Leeds, entre muchos otros.

Contamos con una plataforma de investigación y de ciencias de primer nivel y la experticia para desarrollar las herramientas necesarias para abordar los desafíos globales. Deberíamos celebrar y estar orgullosos de esto. Tenemos oportunidades de esforzarnos aún más. En Inglaterra contamos con la ciencia, la tecnología y el know-how para guiar al mundo en este campo. Debemos utilizar la vasta historia de ciencia e innovación de nuestra nación como un peldaño al futuro.

Los cultivos transgénicos ofrecen una posibilidad genuina de obtener altos rendimientos, y de alcanzar una producción agrícola utilizando pocos productos químicos o ninguno. Si deseamos reducir el uso de los productos químicos en la agricultura y, a la vez, proteger los rendimientos y mantener una producción eficiente, debemos fomentar la innovación, no impedirla. El trabajo que se realiza en Rothamsted en trigo resistente a los pulgones está en la vanguardia de la tecnología. Es precisamente el tipo de ciencia pionera que nos caracteriza. En lo que respecta a desarrollar y beneficiarnos de la tecnología transgénica, deseo que el Reino Unido esté en los primeros puestos de la carrera global, y no que mire desde afuera.

Estrategia agrotecnológica

La estrategia agrotecnológica en la que David Willetts y yo estamos colaborando tiene como finalidad garantizar precisamente eso y la estaremos lanzando en breve. El propósito es convertir las nuevas ideas en aplicaciones, procesos y productos prácticos. Debemos aprovechar las oportunidades de exportar capacidades y servicios agrotecnológicos del Reino Unido. Los OGM, sin embargo, son unas de las tantas tecnologías agrícolas que deseamos fomentar.

El mensaje claro que deseo trasmitir hoy en nombre del Gobierno es que ya tenemos una comunidad científica en plantas de primer nivel y que deseamos que el Reino Unido sea el mejor lugar del mundo para investigar sobre tecnología y ciencia agrícola. Esto incluye organismos transgénicos. El Gobierno desea desplegar la alfombra roja para los posibles investigadores y desarrolladores. Deseo trabajar con ustedes para superar las barreras y poder investigar y desarrollar GMO y otras aplicaciones que se están llevando a cabo aquí.

Conclusión

Para finalizar, los problemas que enfrentamos respecto del suministro de alimentos en 40 años son muy reales y algo para lo que debemos estar preparados. Todos debemos tener presente algo.

En este preciso momento, existen mil millones de personas en este planeta que padecen hambre de forma crónica. Los miraremos a la cara y les diremos «Contamos con la tecnología comprobada para ayudar, pero la cuestión es demasiado difícil de resolver, es simplemente muy controversial». No pasará mucho tiempo hasta que la población pase de ser 7000 millones a 9000 millones y tendremos aún menos recursos para alimentarla. Es nuestro deber explorar tecnologías como los OGM porque pueden tener las respuestas a los severos desafíos por venir.

Los OGM no consisten necesariamente en hacer la vida más fácil para los productores ni en hacer que los negocios agropecuarios sean más rentables, a pesar de que creo que existen grandes oportunidades para la industria.

Se trata de encontrar soluciones no químicas para las plagas y las enfermedades. Se trata de fortificar los alimentos con vitaminas A para que los niños de los países más pobres no queden ciegos o mueran. Se trata de hacer cultivos lo suficientemente duraderos para sobrevivir a sequías sostenidas. Se trata de desarrollar medicamentos nuevos. Se trata de alimentar familiar en algunas de las partes más pobres del planeta. No podemos esperar alimentar a la población del futuro con la agricultura del pasado. Debemos utilizar cada herramienta a nuestro alcance.

Si bien comprendo plenamente y respeto las distintas opiniones que existen sobre este tema, parte del debate que espero iniciar hoy será sobre toda la evidencia científica que yace detrás de esta tecnología, los controles rigurosos que ya existen y la abundancia de beneficios que se ofrecen.

Pero no es un argumento solo para que el gobierno tenga razón. La industria, la comunidad científica y de investigación, los revendedores, las ONG, la sociedad civil y los medios, todos tienen una función por desempeñar en lo que respecta garantizar que este debate sea constructivo, bien informado y fundamentado. Quisiera que todos los presentes asuman su rol. Estaré acompañándolos en todo momento.