¿Cuál será el rol de los profesionales del futuro y cómo deberán formarse para responder a los nuevos desafíos en la producción de alimentos?

El rol de los profesionales del futuro

Es evidente que el Siglo XXI es y será testigo de grandes cambios científicos y tecnológicos a nivel mundial. Se cree que para el año 2050 la mitad de los trabajos que hoy conocemos ya no existirán.

Sumado a esto, estudios recientes sugieren que la producción mundial de cereales deberá incrementarse en un 50% para abastecer la demanda de alimentos. Junto con estas predicciones surge un gran interrogante: ¿cuál será el rol de los profesionales del futuro y qué características deberá tener su formación para adaptarse a las nuevas formas de producción de alimentos? El Ing. Agr. Fernando Andrade de INTA brindó su mirada al respecto en el marco del XXVII Congreso Aapresid.

Andrade se refirió al contexto y evolución de ciertas cuestiones que son – y serán – decisivas en la producción de alimentos y que los futuros profesionales de las ciencias agropecuarias tendrán que ser capaces de enfrentar. Entre ellas se destacan la distribución de ingresos a nivel mundial, la evolución de la pobreza extrema y de la población con educación básica – hoy cercana al 90% -, la relación entre la producción de alimentos e impacto ambiental, así como el avance de las tecnologías duras y novedosas.

En la comunidad científica existe consenso respecto de que las demandas del futuro no podrán satisfacerse aumentando la superficie cultivable ya que esto genera gases de efecto invernadero, pérdida de biodiversidad, exposición de suelos frágiles a la erosión, excesos hídricos e inundaciones, salinización, etc. El aumento de la producción deberá venir de la mano de una mayor productividad, eficiencia en el uso de recursos e insumos y de la reducción del impacto ambiental. Habrá que evitar seguir los pasos de la Revolución Verde basada en insumos para aprender a usarlos sólo cuando sean necesarios. El Ingeniero Agrónomo tendrá un rol clave en la relación armónica entre producción y naturaleza.

En ese camino, necesitamos profesionales creativos e innovadores. “La innovación es una propiedad de nuestro cerebro y por tanto está en nuestra naturaleza. La innovación es impredecible y acumulativa, ya que una buena idea lleva a otra buena idea. También es exponencial porque los productos de nuestra innovación retroalimentan positivamente la capacidad innovadora del ser humano”, explicó Andrade.

Frente al avance de las tecnologías duras y novedosas – como la robótica, biotecnología, y la inteligencia artificial – resulta clave generar nuevos conocimientos en tecnologías de procesos de producción, en ambiente y su interacción con los cultivos, en biología de plagas y en interacción dinámica entre los componentes del sistema. Esto permitirá sacar mayor provecho a las tecnologías duras.

Vinculado a lo anterior, resaltó la importancia de formar profesionales dispuestos al aprendizaje continuo y la colaboración: “se necesita un modelo interactivo de innovación en dónde investigación, extensión y comunidad trabajen en espacios de articulación virtuosos, generando y conformando sociedades que aprendan. La interacción entre los distintos actores tiene un efecto en la innovación cuya magnitud es muy superior a la suma de los efectos individuales, y por eso será clave articular disciplinas, visiones y actores”.

Asimismo destacó la necesidad de formar profesionales que sepan aprender – sobre todo en un contexto donde hay tanta información disponible -, y de fomentar el espíritu crítico, la independencia de criterio, el compromiso social y ambiental.

Haciendo una analogía con el nombre del Congreso, Andrade concluyó: “el nombre de este evento hace referencia a los 10.000 años de agricultura y al momento en que el ser humano se dio cuenta de que si ponía en la tierra esa semilla que había juntado y la cuidaba obtendría más semillas iguales. Esto que parece hoy tan obvio para nosotros fue el paso más grande de la Humanidad”. Es por eso que, además de brindar conocimientos en Matemática, Lengua y otras ciencias, es fundamental fomentar la iniciativa y la creatividad para resolver problemas.

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