Estrés por calor y productividad en bovinos de carne

Con la llegada del verano crecen los riesgos de estrés calórico, especialmente en feed lot. El Veterinario Patricio Davies repasa lo que hay que saber para prevenir impactos sobre la productividad.

Estrés calorico en bovinos

Durante el verano en la Región Pampeana aumenta el porcentaje de días con índices de temperatura y humedad (ITH) iguales o superiores a 75. Existen evidencias de que la severidad de las condiciones de estrés térmico y las olas de calor se incrementaron en los últimos 30 años.

En animales alimentados con dietas de alta concentración energética, el estrés por calor durante el verano provoca pérdidas directas e indirectas que atentan contra el bienestar animal, la productividad, la eficiencia y sostenibilidad de los sistemas intensivos. El Med. Veterinario Patricio Davies de la EEA INTA Gral. Villegas nos ayuda a prepararnos para el verano.

 

¿Qué es el estrés calórico?

El estrés por calor se produce cuando el calor interno del animal – producido por la fermentación ruminal y el calor metabólico – sumado al del ambiente superan la capacidad fisiológica del mismo para disipar el calor, impidiéndole mantener su temperatura corporal normal.

Según Davies “los riesgos son particularmente importantes en el engorde a corral debido a la alta exposición a la radiación solar, el calor emitido por los animales y por el ambiente – sobre todo el suelo -, todo esto agravado en muchos casos por la falta de sombra y el hacinamiento”.

En su intento por adaptarse a aumentos de temperatura, los animales activan mecanismos de regulación que permiten visualizar la presencia de estrés calórico en un rodeo: aumentos de la frecuencia respiratoria (jadeo), disminución del tiempo dedicado a rumia y descanso, aumento del consumo de agua y reducción del consumo de alimento. Lo anterior, sumado al aumento de los requerimientos de mantenimiento de las funciones básicas del organismo, puede provocar caídas en el consumo y la productividad.

 

El estrés calórico y el consumo

Para cuantificar la reducción del consumo existe un límite denominado ‘umbral de temperatura ambiental’ (Ta) por encima del cual el consumo de alimento se ve afectado. El Ta es de 30 °C si la humedad relativa (HR) es menor al 80%. Pero cuando la HR supera ese valor, el umbral a partir del cual se ve afectado el consumo desciende a 27°C (Figura 1). Esto se explica porque a elevada HR, el intercambio de calor entre el animal y el ambiente es menos eficiente.

Figura 1. Gradientes de temperatura y humedad relativa y riesgos sobre el rodeo.

 

Considerar esta variable es también importante a la hora de efectuar baños en feed lot, por su efecto sobre el enfriamiento evaporativo. En este sentido, Davies explica que “si mojamos los animales con una lluvia fina estaremos imitando situaciones de alta HR, por lo que estos baños están contraindicados. La lluvia debe ser lo suficientemente gruesa para llegar a la piel y generar un gradiente por sobre la humedad ambiental”.

Entre los factores que modifican la susceptibilidad al estrés por calor se destacan la raza (las europeas son más sensibles que las indicas) el color de piel y capa de pelo, el temperamento, el estado sanitario, el nivel de engrasamiento, los movimientos y trabajos en mangas. Además, las dietas con alta concentración de energía en engorde a corral provocan obesidad – asociada a inflamación metabólica y resistencia insulínica – y aumentan la severidad del estrés por calor.
 

¿Cómo mitigar el estrés por calor?

 Para reducir riesgos de estrés por calor en feedlot, Davies ofrece el siguiente check list:

  • Sombra: destinar una superficie mínima de sombra de 4 m² por animal, orientándola de Norte a Sur y a una altura suficiente para permitir el intercambio de aire y secado del suelo.
  • Acceso a agua limpia y fresca: instalaciones con capacidad suficiente y limpieza de los reservorios. En animales extremadamente sedientos prever el riesgo de intoxicación por agua.
  • Movimiento del rodeo: no hacerlo luego de las 10 am en días potencialmente peligrosos ni durante el atardecer de días peligrosos, ya que los animales necesitan de las horas más frescas para recuperarse. El tiempo de espera en corrales no debe superar los 30 minutos.
  • Monitoreo del Índice de Temperatura y Humedad (ITH): el ITH es una de las formas más sencillas para predecir el riesgo de estrés calórico y puede calcularse a través de la formula ITH = 0,8*Ta + (HR/100) * (Ta-14,4) + 46,4. También puede consultarse el pronóstico de ITH en: http://siga2.inta.gov.ar/#/ith
  • Manejo de la alimentación: entregar la totalidad (si se suministra una sola vez al día) o al menos el 65-70 % de la ración al atardecer, lo que evita que el calor de la digestión se produzca en las horas más calurosas.

Además se recomienda reducir el consumo de energía, ya sea reduciendo la oferta de alimento en 10% en el verano, o con mayores restricciones durante períodos más cortos para luego incrementar gradualmente.

También conviene reemplazar el grano por forraje de muy buena calidad (alrededor del 25% de la ración con un forraje de más de 65% de digestibilidad), recordando que las fibras de mala calidad producen efectos opuestos sobre el riesgo de estrés. Además de recudir el consumo de energía, esto permitirá bajar el riesgo de acidosis, asociado a altibajos en el consumo por alternancia de días más y menos calurosos.

Por último, Davies recomienda la incorporación de aditivos a base de aminoácidos y vitaminas o ácidos grasos omega 3 protegidos. “Estos son fuentes de energía que no generan incremento calórico, en especial los últimos, ya que no son digeridos en rumen y mejoran el aprovechamiento intestinal”.

Esta información fue generada en el marco del Equipo de Pensamiento Prospectivo (EPP) de Ganadería de Aapresid coordinados por el Ing. Leandro Ventroni de la Chacra/Regional Los Surgentes-Inriville. Los EPP son instancias de debate integradas por socios y especialistas invitados. Para participar escribanos a rainaudo@aapresid.org.ar o heit@aapresid.org.ar.