SISTEMA CHACRAS

El maíz llega hasta la región norpatagónica

La Ing. Agr. Magalí Gutiérrez, Gerente Técnica de Desarrollo de la Chacra Valles Irrigados Norpatagónicos, expuso en el Congreso de Maizar sobre las nuevas fronteras productivas para el maíz.

Según expresó en su disertación: “Pensamos al maíz dentro de un sistema. Estamos trabajando para continuar con el ajuste de los eslabones individuales de los sistemas de producción norpatagónicos y como ensamblarlos entre sí”.

En entrevista con el área de comunicación de Aapresid, Gutiérrez profundizó los puntos que abordó el 28 de mayo en Maizar.

¿Cuál es la nueva frontera productiva del maíz?

La región se ubica entre la latitud 39° y 40° de Argentina (Norpatagonia), a orillas del Río Negro. Específicamente hablando, Valle Medio de Rio Negro, Valle de General Conesa y Valle Inferior del Río Negro.

La zona presenta óptimas condiciones agroclimáticas para la producción de maíz debido a sus excelentes condiciones de temperatura y radiación, sumado a la alta disponibilidad de agua de excelente calidad para riego. Estas condiciones se traducen en altos potenciales de rendimiento para los cultivos.

¿Cuáles son las claves para trabajar este cultivo en VINPA?

Riego: requiere 875 mm en su ciclo para satisfacer sus demandas hídricas potenciales.

Fertilización: niveles de 300-350 kg/ha de N disponible, dado que es el nutriente crucial en estos planteos.

Fecha de siembra: óptima, 15-20/10.

Arreglo espacial y densidad: planteos de 90000 plantas/ha a 70 cm con híbridos de alto potencial obtienen hasta ahora los mejores resultados.

¿Qué dificultades surgen a la hora de pensar en la campaña de verano?

En el verano el mayor desafío es regar bien al cultivo, dado que su periodo crítico se transitará en momentos de altos niveles de radiación, temperatura y déficit de presión de vapor, con altas demandas ambientales, por lo que deberemos lograr mantener los niveles hídricos del suelo por encima del 70 % de CC para ir en busca de los potenciales de rendimiento. Ante esto, tenemos ajustadas nuestras propias herramientas de riego en base a balances hídricos diarios, aplicando ajustes de Kc de cultivo a través de imágenes satelitales de NDVI desde el satélite Sentinel 2, lo cual nos permite optimizar la gestión del riego.

¿Cómo aplican los sistemas de riego en la región?

EL sistema principal de riego en la nueva frontera productiva para maíz es el Pívot y este debe dimensionarse de manera correcta para lograr satisfacer la demanda hídrica del cultivo y, a su vez, para aplicar agua acorde a la tasa de infiltración de los suelos.

Hasta ahora, la experiencia de los productores y los resultados del seguimiento de cultivos y de condiciones climáticas de la región Norpatagónica nos indica que los mejores resultados para realizar cultivos invernales y estivales es contar con equipos de riego de aspersión por Pívot que aporte un milimetraje de 12-14 mm/día, con un tamaño que se encuentre entre las 50 y 70 has. Diseñar con un menor milimetraje diario podría ocasionar pérdidas económicas al llevar adelante la producción debido a no alcanzar a cubrir la demanda del maíz principalmente en suelos de baja capacidad de retención hídrica, y conduce a un mayor riesgo de perder producción en caso de roturas de equipos en momentos críticos. Por el contrario, superar este milimetraje diario nos resultará en altos costos de inversión innecesarios, sin ahorros energéticos de funcionamiento a largo plazo. A su vez, extender el tamaño de los pívot manteniendo la lámina diaria requerida más allá de las 70 has puede ocasionar tasas de infiltración instantáneas demasiados altas pudiendo generar problemas en suelos con bajos niveles de infiltración.