“Queremos acompañar el proceso de inversión que se viene”

Bajo el lema “Las bondades de Argentina para promover el desarrollo e inclusión” el Pte. del Banco Nación, Javier González Fraga, participó de la mesa de debate Quo Vadis del XXVII Congreso de Aapresid. 

La última jornada del XXVII Congreso de Aapresid 30:10000 Conciencia Suelo González contó con el clásico panel Quo Vadis, qué se propone reflexionar sobre el rumbo que deseamos o que vislumbramos para nuestro país. El Banco Nación, actor clave en el apalancamiento de muchos proyectos que motorizan la agroindustria. Su presidente, Javier González Fraga, participó de este panel y se refirió a las posibilidades que se abren con la explotación de recursos de Vaca Muerta y a los cambios culturales y de la matriz productiva y económica que deben confluir para generar mejores condiciones.

 

“El Superávit fiscal y la apertura de la economía son la clave. Si el superávit está en el orden del 2 o 3 por ciento del producto el Estado va a poder comprar la mitad de lo que genera Vaca Muerta, y entonces nos vamos a parecer a Chile o a Noruega. Noruega generó de todo el petróleo del Mar del Norte una solvencia previsional tan importante que hoy un noruego se jubila con un valor presente de su flujo jubilatorio superior a un millón de dólares que cobra en cuotas. Chile tiene un fondo financiero anticíclico financiado por el cobre, y también podemos ser eso. Esto exige una mezcla de dos cosas. Primero, que una parte importante del superávit comercial que genere Vaca Muerta sea comprada por el Estado con recursos genuinos y no con una inflación monetaria, sino habrá apreciación cambiaria. Y la otra parte que vaya a importaciones. Hoy es importante que generemos una demanda de importaciones para poder absorber el superávit de Vaca Muerta. Esta es la solución: transformarla en importaciones de bienes de capital”, dijo.

 

—¿Qué condiciones básicas tienen que confluir para generar un escenario económico estable, que dé un poco más de previsibilidad?

 

—Yo creo que la Argentina tiene las posibilidades de lograr un bienestar, pero sin descuidar que tiene que ser sobre la base de un trabajo competitivo, insertados en el mundo, con austeridad, no gastando más de lo que tenemos ni cayendo en un endeudamiento para financiar los problemas fiscales por problemas del sector externo, propiciando las exportaciones y las inversiones como el motor del crecimiento. Esto es coherente con 250 años de pensamiento económico que demuestran que la inversión es motor del crecimiento.

 

—¿Qué está ofreciendo el Banco Nación para el campo en un escenario crítico desde lo económico?

 

—Tenemos líneas de créditos en dólares a 7 años a 10 años con tasas muy competitivas, que son por debajo de lo que le cuesta el dinero al Gobierno. Estamos ofreciendo líneas especiales a tasas subsidiadas, muchas veces por los fabricantes o proveedores, como la línea con la que financiábamos maquinarias agrícolas al 3 por ciento a 4 años de plazo, o la línea para compra de insumos agropecuarios al 0 por ciento en dólares a 200 días. Ofrecemos para microemprendimientos préstamos de hasta 2 millones de pesos y hasta 500 mil pesos no pedimos inscripción en Afip, lo cual es algo novedoso. Son tasas en pesos. También ofrecemos a los que no son exportadores o que no pueden tomar dólares estamos ofreciendo en UVA más 10 por ciento hasta 10 años de plazo. Hemos dado 42 mil microcréditos, más de 8 mil millones de pesos en los últimos 18 meses. Están dando un muy buen resultado y tienen muy bajísimo nivel de incobrabilidad. Son créditos que hay que ir a buscarlos, porque muchas veces el microemprendedor ni sabe que existe la posibilidad de que el Banco Nación lo atienda. Queremos acompañar el proceso de inversión que se viene.

 

—¿Y por dónde cree que pasa la oportunidad para que el país asuma una senda de desarrollo?

 

—La Argentina para salir de este estancamiento tiene que salir a profundizar sus inversiones para ser competitivos y adaptarnos a una integración al mundo que viene de la mano del acuerdo con la Unión Europea, con Estados Unidos, con el Pacífico. Esta es una Argentina distinta que va a tener que vender y va a tener que comprar. Por eso insisto en la necesidad de ver en los acuerdos la posibilidad de la adquisición de bienes de capital a precios y financiamiento que no estamos acostumbrados.

 

—Señalás al bimonetarismo como una cultura arraigada en el país que atenta contra el saneamiento de la economía argentina. ¿Podrías explicar cómo funciona esa lógica?

 

—El bimonetarismo es que tenemos al dólar como la moneda para nuestros ahorros y para nuestras valuaciones de inmuebles, es difícil de aceptar, pero es la realidad. Que cuando haya una devaluación aumente el valor en pesos de los inmuebles es difícil de explicar en otros países. Y hablamos de un inmueble, que es un bien no transable por definición, que no se puede exportar una casa. Se entiende que mantengan un valor en dólar como posibilidad de refugio de valor. Hay que cambiar esa cultura y eso se hace con años de estabilidad. Hay países como Chile y Brasil que lo hicieron. Si Argentina quiere salir de la dependencia de los mercados financieros internacionales tiene que duplicar por 5 el tamaño de su mercado de capitales locales debilitando ese bimonetarismo. Llevará tiempo hacerlo, pero es el camino, no hay alternativa a hacer lo que tenemos que hacer, empezando por equilibrar las cuentas fiscales, abrir la economía, integrarnos al mundo y bajar el gasto público para bajar los impuestos.

 

—¿Y existen políticas del Banco Nación orientadas a incidir en forma más directa en el objetivo de reducir los niveles de pobreza que hay en el país?

 

—Aunque no es el objetivo del Banco Nación, la inclusión financiera, que es una herramienta eficaz para combatir la pobreza. India nos da un ejemplo en ese sentido, al igual que la China. Nosotros cuando accedemos a las aplicaciones de billetera virtual ayudamos a salir de la pobreza a mucha gente que hoy, al manejarse con efectivo pide tiempo, está sujeta a robos, a quebrantos, a no recibir pagos con los intereses que merece. Si tuviéramos una economía como la peruana o la chilena, donde el 25 por ciento promedio de los microemprendimientos estas bancarizados, nosotros solo el 3, tendríamos una herramienta para combatir la pobreza. Los más de 50 mil créditos hipotecarios que hemos dado parta vivienda única es una manera de salir de la pobreza. La importancia de la educación es mucha, pero la vivienda es fundamental para el funcionamiento de la familia, que es donde comienza el combate de la pobreza.