Agricultura Certificada suma un nuevo campo en Córdoba. Te contamos la historia de La Comarca, una empresa que apuesta a la calidad.

En la actualidad, aumentar la producción de una manera sustentable es una de las premisas que se viene pregonando en la actividad agropecuaria. Es así como muchas empresas y productores comenzaron a certificar sus campos bajo el programa de Agricultura Certificada de Aapresid con el fin de ordenar todos los procesos a través de los sistemas de gestión de calidad, optimizando la gestión empresarial y la eficiencia de los recursos para diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo.

La Comarca es una empresa dedicada a la producción agrícola en campos de terceros y que producen soja, maíz y trigo en diferentes zonas de la pampa húmeda.

En la localidad de Wenceslao Escalante, al sur de la provincia de Córdoba, Arnolfo Calvo, titular de la empresa, junto a Guillermo Hughet, gerente de Producción, y Nicolás González, líder de  Agricultura Certificada, manejan un campo de 430 hectáreas llamado “Santa Juana”. 

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El establecimiento, que se encuentra certificado, es un campo arrendado por La Comarca desde el año 1995, en forma ininterrumpida. Al sistema de AC lo vienen implementando desde hace seis meses.

Calvo remarcó que “Santa Juana cuenta con una superficie de 462 hectáreas de las cuales son utilizables 430, destinadas a la actividad agrícola, bajo una rotación de trigo/soja/maíz/soja.

Con respecto a los beneficios que se pueden notar a corto plazo gracias a la aplicación del sistema de Agricultura Certificada, González resaltó que “principalmente se nota en la participación de las personas en el armado de los procesos agrícolas relacionados a la actividad que cada uno desarrolla, en la estandarización de los procedimientos y en la implementación de los mismos con la finalidad de la mejora continua. Además, hay una medición y registro de diferentes tareas de los procesos con el fin de determinar el cumplimiento de los objetivos establecidos anteriormente.El lote más antiguo en siembra directa data de 1992”. Gracias a la AC, González comentó que “se comenzó a implementar un Sistema de Gestión de Calidad para la mejora continua de la organización, mediante el cual se documenta, mide y registra indicadores físicos y químicos del campo, prácticas agronómicas, cumplimiento de cuestiones legales relacionadas a la actividad, capacitaciones, se evalúa el cumplimiento de los objetivos de los diferentes procesos agrícolas dentro de la empresa”.

Por otra parte, también permite identificar fortaleza y debilidades, para establecer responsabilidades en las diferentes tareas,mejorando la toma de decisiones y así la eficiencia y eficacia de los procesos productivos y administrativos de la empresa. Generando así una reducción de costos y tiempos por un uso efectivo de los recursos”.

Entre los principales puntos en que se mejoró la gestión, González remarcó que “la mejora que nosotros vemos es en el ordenamiento de la información. Además, en el registro de datos a campo que nos permiten corregir y prevenir errores en determinada tarea y mejorar en la calidad del trabajo”. 

Por caso, González coincidió que “entre los procesos productivos clave de La Comarca se destaca el procedimiento de siembra y fertilización, de pulverización, de cosecha, de despacho de granos y almacenaje. Entendiendo por procedimiento a un conjunto de tareas que describen cómo realizar una actividad o proceso para cumplir un objetivo desde lo social y ambiental, con la responsabilidad en el manejo de agroquímicos y envases vacíos, con el uso de elementos de protección personal y mejorar el grado de satisfacción personal”.

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Esta campaña, que ha sido desde el punto de vista climático muy positiva, los rendimientos alcanzaron los 4.500 kg/ha de soja de primera, 3.000 de segunda, 12.000 kg/ha de maíz y 3.200 kg/ha de trigo. Un 50% superior a los de la campaña anterior.

En relación a cómo se ha desarrollado el estado del cultivo, Hughet subrayó que “tanto en su etapa vegetativa como reproductiva han tenido un excelente crecimiento y desarrollo. La siembra se ha realizado con los perfiles de humedad del suelo recargados en su totalidad. Durante el ciclo del cultivo, las precipitaciones fueron abundantes, por lo que los cultivos enfrentaron sus periodos de máxima demanda de agua sin limitantes”. Y continuó: “Durante el mes de enero y primera quincena de febrero prácticamente no ha llovido, por lo que la radiación interceptada por los cultivos fue muy alta. Desde mediados de febrero se normalizaron las lluvias, por lo que la soja terminó la etapa de llenado en óptimas condiciones y el maíz tardío se encontraba en periodo crítico para la generación de rendimiento”.

La fertilización es una pata fundamental para alcanzar esos rindes, por eso, Hughet señaló que “para el maíz temprano se utiliza 150 kg de nitrógeno, 20 kg de fósforo, 11 de azufre y 1 de zinc. Mientras que para el tardío se realiza con 80 kg de nitrógeno, 14 de fósforo y 14 de azufre”.  “A su vez, la fertilización de la soja es mediante 14 kg de fósforo y 18 kg de azufre.  Para el trigo solemos realizar 90 kg de nitrógeno, 25 de fósforo y 15 de azufre”, continuó.

Las mejoras tecnológicas también son importantes para poder alcanzar estos rendimientos, y ante esto Hughet expresó que “año tras año tratamos de ir incorporando más tecnología o mejorando la misma para aumentar la productividad por hectárea, ya sea a través de nuevas variedades de soja y trigo, incorporación de nuevos híbridos de maíz con determinadas características y mayor potencial de rinde, fertilización balanceada de los cultivos, incorporación de principios activos químicos menos nocivos para el medio ambiente y el ser humano, agricultura de precisión, mejora en la maquinaría de siembra, pulverización y cosecha para aumentar la eficiencia y la calidad de las mismas”.

Con respecto al perfil sanitario de los cultivos durante la última campaña, Hughet explicó que “en el cultivo de soja, tanto en sus etapas vegetativas como reproductivas se ha desarrollado en buenas condiciones sanitarias, durante el mes de enero y parte de febrero prácticamente no ha llovido por lo que no hubo condiciones para la proliferación de las mismas. Mientras que en el cultivo de maíz debido a las altas precipitaciones primaverales y temperaturas moderadas a altas han favorecido la presencia de tizón y roya en híbridos susceptibles, lo que obligó a aplicación de fungicida”.

En este sentido, Hughet aseveró que “en maíz las principales enfermedades son tizón y roya. Como plagas se encuentra el complejo de orugas cortadoras y chinche de los cuernitos afectando la etapa inicial del cultivo. Mientras que por el lado de la soja, las principales enfermedades son mancha ojo de rana, enfermedades de fin de ciclo, y enfermedades radiculares provocadas por hongos del suelo”. 

El clima juega un papel fundamental y, ante esto, Hughet remarcó que «durante el año presenta estaciones bien marcadas de precipitaciones, concentradas durante los meses de septiembre a mayo. En el año 2012 ha llovido un 50% por encima de lo normal, concentrándose la misma durante la primavera, generando problemas en la siembra e implantación de los cultivos, e inundaciones en la zona».

Por último, el gerente de Producción resaltó que «para nosotros es importante mantener estos niveles, entonces creemos que es un proceso de mejora continua. Que año tras año se detectan puntos a mejorar para ser más eficientes en el proceso productivo y poder mantenerse con estos rindes».

Fuente: Infocampo