¿Se pueden manejar las malezas resistentes en cultivos de segunda?

La Jornada REM en Videla puso punto final al mito de que los planteos más verdes son imposibles en presencia de malezas difíciles como Yuyo colorado y gramíneas resistentes.  

En situaciones de alta infestación de malezas como Yuyo colorado y gramíneas resistentes, suele pensarse que los cultivos de invierno son más un problema que una solución y se opta en su lugar por opciones estivales de primera. La última jornada de REM en Videla, Santa Fe, apuntó a derribar este mito y demostrar que con buen manejo es posible tener las malezas a raya en planteos intensificados. A continuación, los tips de manejo clave que dejó la jornada:

Conocer bien las malezas y las herramientas disponibles

Amaranthus hybridus (Yuyo colorado) produce 600.000 semillas/m2 y crece 4 cm /día. Su emergencia depende de la temperatura del suelo y ocurre en rangos entre los 12° y 37° (de fines de septiembre a fines de marzo), generando 6 o 7 flujos de emergencia.

Marcelo Metzler, asesor en Organización Agroproductiva, explicó que “la estrategia de control debe empezar a planificarse mucho antes de la siembra de cultivos estivales, y que las coberturas permanentes son una opción válida. Dobles cultivos o cultivos de servicios (CS), que dejen al menos 3000kg de materia seca, son capaces de disminuir los nacimientos y los flujos de emergencia”. Todo esto sin mencionar los beneficios en términos de reducción de cantidad de activos e impacto ambiental asociados a planteos más verdes.

Como CS, aconsejó mezclas de vicia con gramíneas como avena, cebada o centeno, según la zona: “las gramíneas cubren rápido el suelo al inicio del invierno para luego dar paso a la vicia, cuya tasa de crecimiento explota hacia septiembre/octubre”.

Comenzar el cultivo de segunda con el lote perfectamente limpio

El control de Yuyo colorado nacido bajo cobertura de trigo es el principal problema a la hora de sembrar la soja de segunda. En esa línea, se mostraron distintas opciones químicas.

Figura 1.  % de control con herbicidas aplicados sobre individuos de 5 cm, 8 días después de la cosecha del trigo. NOTA: se incluye un comparativo con quemantes evaluados en 2019, en igual situación y localidad.

Cuando la maleza es pequeña (<5cm) el uso de quemante o 2,4D solos permiten controles satisfactorios, pero cuando ésta alcanzó un tamaño entre 5 y 15cm, lo mejor es optar por mezclas de quemante + hormonal (2,4D). Superada esta altura será necesario separar las aplicaciones con doble golpe: primero con 2,4D y, una semana después, con quemante. Aquí Metzler advirtió que “esta alternativa nunca deberá considerarse como regla, sino como paliativo frente a eventuales escapes”.

La importancia de los residuales

En cuanto a opciones químicas, el Flumiozaxin, Pyroxasulfone y Sulfentrazone son las alternativas más consistentes de acción residual para Yuyo colorado. Un poco menos eficientes pero muy buenos para usar en mezclas con los anteriores son S-metolacloro, Acetoclor, Metribuzin, Diflufenican o Pendametalin. En cuanto al control residual de gramíneas como Eleusine indica, Echinochloa sp., Chloris sp. recomendó el uso de Clomazone, Diclosulan o Clorimuron+Sulfometuron.  

Para postemergencia de Yuyo colorado en soja, Fomesafen o Lactofen son los recomendados hasta 8 cm de altura. Pasados los 12 cm conviene sumar Benazolin. En maíz puede pensarse en Topramezone, tanto para Yuyo colorado como gramíneas de mayor tamaño, y Mesotrione o Tolpiralate para malezas más pequeñas y con baja densidad.

No todas las aplicaciones son iguales

El asesor Lihuel Sartini habló sobre la importancia de la calidad de aplicación para atravesar el rastrojo, sobre todo con quemantes, que como tales requieren una excelente cobertura de gotas. “Las tarjetas hidrosensibles son fundamentales para evaluar la aplicación y la necesidad de calibraciones adicionales”. También recomendó el uso de pastillas cono hueco, que generan gotas lo suficientemente finas como para atravesar el rastrojo, y el uso de coadyuvantes para proteger esas gotas, que son las más propensas a la evaporación.

Sartini explicó que “si se extrema el cuidado de cada detalle de la pulverización (altura del botalón, riesgo de evaporación, ausencia de picos tapados, etc.) es posible trabajar con caudales mínimos, de hasta 40lts/ha. Esto permite disminuir el volumen de aplicación y con ello incrementar la concentración de activo en cada gota, garantizando una mayor eficiencia y velocidad de penetración en la planta”. 

El uso de tecnologías de aplicación selectiva como WEED IT son aliados para ahorrar producto, reducir el impacto ambiental y controlar poblaciones incipientes que, por el costo de control, el productor suele dejar crecer.  

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