Se viene la soja y el entusiasmo crece

Los pronósticos auguran un punto de inflexión favorable para el sector agrícola ganadero de Argentina, después del cambio de gobierno y  los cambios positivos, producidos en la política hacia el sector.

En muchas actividades y regiones se está concretando, ya que  varios indicadores económicos lo indican. Aumento en la demanda de insumos, la recuperación de la industria metalmecánica, el interés en el alquiler de campos y de los inversionistas que vuelven a encontrar interés, la masividad de presencia de los profesionales y productores jóvenes en eventos de capacitación, por citar los más relevantes.

En función de la actividad sojera lo más favorable, es la expectativa por la vuelta hacia un sistema de producción, más sustentable, en cuanto a las rotaciones de los cultivos como el maíz, girasol y trigo, que estaban fuera de competitividad, por políticas de altas retenciones y del control de los mercados.rodolfo-rossi-presidente-acsoja

Esto crea un nuevo escenario positivo, que en nuestro parecer, se recuperarán áreas de producción y se aumentará la frontera agropecuaria, sin dudas con la soja como pivote en este camino.

La permanencia de las elevadas retenciones en la soja, le quita de competitividad, en zonas alejadas de las plantas de proceso y de los puertos, y generando una desventaja comparativa excesiva, en regiones centrales frente a las otras opciones. Es cierto que siempre hemos apuntado a que la soja era la única opción, pero creemos que el productor sabrá también tomar decisiones hacia una mayor rotación de cultivos, con un tratamiento más balanceado en cuanto a los impuestos a la exportación.

En este caso se espera una situación más certera en cuanto a la política referente a la producción de biodiesel.

Si bien habrá más producción, y cumpliremos el ansiado camino hacia las 140 M. de toneladas, los cambios en la proporción de cultivos en el inicio del proceso, deberá ser analizado detalladamente. Un aumento seguro del área del maíz en las regiones más productivas, hará caer significativamente las expectativas de volúmenes de cosecha en soja, que costará compensarlas en las regiones menos productivas.

Sin embargo dada la asociación con el trigo, la mayor frontera de siembra, la vuelta a la producción de miles de hectáreas, compensarán la superficie, para resultar en un área de siembra parecida o levemente inferior a la temporada anterior.

El mundo sigue demandando harinas, aceites, biodiesel y grano de soja, más allá de los subproductos industriales y alimenticios. Se demostró en la actual campaña, que es un mercado de precio  muy sensible a los volúmenes de los stocks, cuando se ven afectados, como sucedió por las extraordinarias pérdidas a cosecha de la región central y litoral de la Argentina, y una leve reducción en las estimaciones del Brasil.

El incremento de precios pudo compensar los ingresos de divisas a nivel país, e impuestos a nivel impositivo, pero dejó huelas muy profundas a nivel productor y de las economías provinciales. Para encarar una próxima campaña, debe ayudarse  a los productores con capital de trabajo, con condiciones financieras accesibles y por supuesto debe haber un cambio en las condiciones del tiempo climático, que aún hoy impiden concretar una mayor superficie de cultivos de invierno e incluso la terminación de las cosechas.

Nuestra industria con elevada capacidad ociosa,  debería ir encontrando la manera de de recibir más cosechas de los otros países, con mayor seducción a esos mercados, y con una renovada profundización de la hidrovia. Internamente el sector ve como muy favorable el estratégico Plan Belgrano, que no solo supone vías, rutas y autopistas sino un desarrollo económico y social amplio de la zona norte del país, que de no darse dejaría de ser competitiva a nivel internacional, dejándola fuera del mercado.

El clima de discusión y trabajo entre los sectores público y privado, son los reaseguros que esos planes se concreten.

Años anteriores veíamos como la aplicación de tecnologías se venía cayendo. Menor usos de insumos, orientado a un sistema de mínimo costo, sin ver las oportunidades de aumento de los rendimientos, tuvo consecuencias negativas, tal el caso de la continua falta de reposición de nutrientes. En la soja hay muchas situaciones, en las que ya es una necesidad contar con lotes bien provistos para lograr los niveles de potencial que el ambiente y la genética nos indica.

En este último aspecto la Cadena parece haber llegado a un momento, tal vez histórico, en el que se debe resolver no solo el conflicto actual en el pago de las tecnologías, que al menos parece controlado, sino la adaptación del marco legal y el control del comercio de semillas.  Si bien es unánime el reconocimiento al pago de la genética y las tecnologías, hay unos pocos puntos en que la cadena y el gobierno como un decisivo participante, debe consensuar acerca de  un nuevo marco legal balanceado para las partes.  

Nuevos problemas técnicos necesitan nuevas soluciones. Nos referimos a la continua aparición de malezas resistentes o tolerantes a los herbicidas, y  los beneficios que para su control, nos brindan los anunciados lanzamientos de nuevos eventos biotecnológicos

Sin embargo,  hoy la situación de costos para el control de las malezas, se ha incrementado significativamente, creando condiciones limitantes para el logro de rentabilidad. Este nuevo panorama, nos retrotrae lleva a una etapa tecnológica anterior. De todas maneras es imperioso  mantener los progresos logrados y el sistema de producción liderado por la siembra directa.

La industria agroquímica, viene generando aceleradamente nuevos formulaciones y productos  con los mismos modos de acción, pero en sintonía con  recomendaciones orientadas hacia un control integrado y manejo sistémico de la situación.

En otro orden, un panorama económico más auspicioso hacia la inversión,  debería generar nuevos proyectos de Valor Agregado para poder ser parte importante como proveedores de alimentos y productos industriales  renovables de soja  que el mundo reclama. Las posibilidades son aún mayores, después de los nuevos acuerdos para mitigar los efectos del cambio climático.

El estado deberá promover, las investigaciones en este campo, y desarrollar programas de capacitación a todo nivel en los emprendimientos que se generen. Sabemos que la cadena de soja está muy fortalecida en la creación de valor, pero el país necesita crear muchas fuentes de trabajo, y en eso las pequeñas y medianas  industrias deberán jugar un rol indispensable.

La producción de  soja a nivel mundial del año que viene se estima por USDA que crecerá un 3.5% generando una producción de 323 M. de toneladas, o sea unas 10 M toneladas más. No se observan crecimientos importantes en superficie de los países competidores, y la variable rendimiento a nivel mundial en función de un clima neutro, podría ser inferior a la campaña precedente.

En nuestro caso, algo se dijo antes. La caída de la superficie de soja en las zonas centrales-núcleo, repercutirá relativamente más fuerte en la producción total, en cuanto a alcanzar proyecciones de años anteriores, y el aumento de superficie que se va a dar en el resto de las regiones, no compensará estimativamente esa caída. Todo esto dentro de los supuestos considerados.

Por ello se espera, que con un aumento de la demanda mundial, que continúa su tendencia de estos años, es probable que las influencias en los precios actuales sean positivas, en cuanto a su sostenimiento de estos niveles, considerados muy buenos.

La soja seguirá siendo la fuente de divisas más importante de nuestra economía. A la vez continuará siendo el pivote del crecimiento del área agrícola. Para las empresas de agro insumos y la metal mecánica, que hoy viven un aumento de la demanda de insumos muy positiva, tendrán en el sector sojero su principal aliado. La industria oleaginosa, tendrá un papel más agresivo en apoyar las inversiones en infraestructura que abaraten el traslado de la cosecha, que este nuevo gobierno ha tomado con seriedad y decisión.

El cambio favorable en los sistemas de producción que se comienza a generar, como respuesta a un mercado más transparente y a la mejor competitividad general del sector, encontrará a la soja como el principal aporte de recursos hacia la sociedad. Es demasiada responsabilidad para nuestro complejo, que a la vez debe seguir acomodándose a un nivel de retenciones muy alto.

Por: Rodolfo Luis Rossi.

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