Un NEA siempre verde

La UPA Regional Sáenz Peña apuntó a buscar alternativas a los manejos tradicionales del NEA: diversificación e intensificación de rotaciones y cultivos de servicios fueron algunas de las opciones.

El 22 de noviembre tuvo lugar en Colonia Elisa la última UPA de la Regional Sáenz Peña (Chaco). El evento se orientó a salir de los planteos típicos y buscar opciones más sustentables para hacer frente a problemáticas como la pérdida de salud física y química del suelo, gestión del agua y malezas.

 

Aporte de carbono, materia orgánica y salud del suelo

El Ing. Agr. Rodolfo Gil (INTA) se refirió a los impactos de las rotaciones poco diversas y basadas en un único cultivo al año sobre el deterioro de la salud física de los suelos. “Durante los barbechos largos se interrumpe el aporte de C al suelo, lo que resulta contraproducente para la generación de materia orgánica (MO), indicador clave de la salud física y química de cualquier suelo”.

Del total de residuos de cosecha el 70% se va a la atmosfera como CO2. La escasa proporción de carbono (C) que podrá aportar a la generación de MO complica el mantenimiento de los niveles aceptables de este indicador. Los suelos de las Pampas son limosos, y por tanto estructuralmente frágiles. Es por eso que la MO se vuelve un componente clave para lograr agregados estables y mantener la salud física del suelo.

A su turno, el Ing. Agr. Nicolás Stahringer (FCA UNNE) habló de los impactos de la caída de la MO sobre la fertilidad química: en los últimos 10 años se perdió en la zona cerca del 60% de la MO lábil, lo que significa que cada vez tenemos menos ‘imanes’ para retener nutrientes. En suelos con poca arcilla, la lixiviación es cada vez mayor”.

Respecto de los 90s, la soja y el maíz aumentaron sus rindes en un 30% y un 40% respectivamente. Los niveles de producción actuales son mucho más extractivos en términos de nutrientes, mientras que reposición promedio es sólo del 41%. “En otras palabras, estamos con un balance negativo, siendo el S es el nutriente que menos se repone a nivel nacional”.

Para revertir esto hay que elegir prácticas, como la cobertura permanente, que minimicen las pérdidas de nutrientes (por volatilización, erosión y lixiviación) y que maximicen su ingreso al sistema. Además de la aplicación de fertilizantes debe pensarse en opciones que aporten nutrientes vía fijación biológica (siembra de leguminosas) y que generen materia orgánica (cultivos con residuos y raíces ricos en C, enmiendas orgánicas como el estiércol animal, etc.)

Gestión del agua

Otro de los impactos la agricultura poco diversificada y los eternos barbechos es la mala gestión del agua. Este eje fue otro de los abordados por Rodolfo Gil: “si bien lo llano del relieve argentino, los problemas de ascenso de napas e inundaciones son cada vez más frecuentes. Estos fenómenos son en gran medida el resultado de una insuficiente extracción de agua del sistema”.

La planta tiene capacidad de extraer el 60% del agua del suelo, y de esta proporción, sólo la mitad es fácilmente aprovechable. Apuntar a una mayor continuidad de cultivos vivos, en la medida que la disponibilidad de agua lo permita, será clave para maximizar su aprovechamiento. “Tenemos que pensar más allá del rinde en kg/ha para considerar qué tan eficientes somos en el uso de los recursos. En el caso del agua, empezar a pensar en términos kg/mm de lluvia caída durante el ciclo del cultivo. Valores de referencia de 9 kg/mm, 24 kg/mm y 15 kg/mm en soja, maíz y trigo, respectivamente, indicarían eficiencias aceptables en el uso del agua”.

 

Los cultivos de servicios contra las malezas

La Ing. Agr. Alejandra Leda (INTA Las Breñas) habló de rama negra y yuyo colorado, las más problemáticas en una zona donde el uso excesivo de pre-emergentes como los ALS, propició la aparición de biotipos resistentes de diferentes especies.

Además de prácticas como el control previo a la floración de la maleza y la limpieza de las cosechadoras, Leda remarcó el rol de los cultivos de servicios (CS) como estrategia posible: “los CS bien hechos son una solución al problema de las malezas ya que mantienen el suelo cubierto todo el año”.

Los cultivos de primavera: una alternativa para el NEA

El Este de Chaco cuenta con un periodo libre de heladas de 10 meses, lo que brinda muchas opciones para la diversificación y la posibilidad de hacer hasta 2 cultivos de verano por campaña. Pero en los últimos años la soja pasó a ser la opción de primavera más elegida. Según Mariano Raimondo (FCA UNNE) los grupos más elegidos son los IV y V con fechas de siembra de fines de agosto hasta el 15 de octubre, apuntándose a una cosecha de enero que evite la caída del periodo crítico en días de altas temperaturas y bajas precipitaciones.

Pero la zona ofrece otras alternativas. Durante una recorrida de ensayos de híbridos de maíz sembrados a densidades de 2,5 semillas/m, Nicolas Neiff (FCA UNNE) habló de este cultivo como opción de primavera. “Para el logro de buenos resultados la clave está en combinar densidad de siembra y plasticidad del híbrido, ya que, si bien los híbridos flexibles compensan bajas densidades con grandes espigas, los materiales menos plásticos no admiten errores a la hora de definir la densidad”.

Otra de las opciones es el girasol, un cultivo típico de la zona que poco a poco fue siendo desplazado por la soja. Según el Ing. Agr. Lorena Czyruk (INTA Sáenz Peña) “se trata de un cultivo que se adapta a una amplia gama de ambientes y que resulta la opción ideal para lograr 2 cultivos de verano en un mismo año”.

Al ser cosechado en diciembre permite un ingreso económico valioso para afrontar la campaña. Tiene bajos costos de implantación y de aplicaciones. Según el anfitrión del evento, Martin Goujon: “el girasol es el único cultivo – a diferencia de soja o maíz – que con buen manejo permite rindes similares a los logrados al Oeste de la provincia”.

La siembra puede adelantarse de fines julio a inicios de agosto permitiendo una amplia ventana de crecimiento. El principal componente del rinde es el número de plantas/ha por lo que es importante mantener el stand de plantas. Al momento de la implantación, la humedad y la temperatura son las variables más importantes a considerar. El P es el nutriente a cuidar, ya que es uno de los que más se va con el grano, y en cuanto al Boro, no se observa respuesta a la fertilización.

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