Un sueño en común

Participamos del Foro de Convergencia Empresarial, iniciativa del empresariado Argentino con el objetivo de consensuar entre los distintos actores sociales, políticas directrices, públicas o de estado que nos encaminen a logros positivos.

La hora de la convergencia

En el afán de contribuir al desarrollo sostenible de nuestro país, entendiendo como tal el equilibrio entre los aspectos  sociales, económicos, culturales y ambientales,  queremos promover la convergencia del empresariado en torno a un espacio de diálogo orientado a generar propuestas concretas a tal fin.

Un país en el que sus fuerzas productivas, sociales y políticas operen en un marco de creciente fragmentación no puede progresar como Nación y está llamado a desgastarse en la confrontación perpetua entre sus partes.

Quienes promovemos la creación del Foro de Convergencia Empresarial, nos reunimos el pasado 7 de enero y volvemos a hacerlo hoy, impulsados por la necesidad de aunar a las fuerzas productivas y elaborar un diagnóstico común sobre la situación en que se encuentra  nuestro país,  de modo de avanzar en propuestas sobre las condiciones requeridas para reconciliar el ejercicio de la política con la promoción del desarrollo económico y social sostenible que reclama nuestra nación.

El empresariado, asumido decididamente como motor generador de condiciones para el crecimiento sostenible e inclusivo y la reducción de la pobreza de nuestra nación,  constituye una fuerza viva fundamental y un sujeto activo del cambio económico y social.

El propósito de este documento es alentar la participación de todos los protagonistas del mundo empresario en el debate y la elaboración final de los contenidos de propuestas conducentes a estos altos objetivos. No hay urgencia en concluir, sino en dar inicio a la búsqueda de las ideas adecuadas para lograr el fortalecimiento institucional y el desarrollo sostenible  de nuestra república.

De esta manera lograremos que la satisfacción de estas  necesidades (la unidad y el diagnóstico con propuestas)  sea, a la vez, la concreción  de una nueva realidad participativa de las fuerzas productivas. Ellas quedarán configuradas, a partir de aquí, como un cuerpo capaz de superar su crónica fragmentación. Podrán entonces presentarse ante la sociedad como un conjunto en el que sus partes constitutivas se reconocerán como interdependientes y como expresión de una misma necesidad y de un mismo anhelo.

Ya es hora de que los distintos actores productivos aprendan a verse como partes de un todo y a dejar de proceder como si cada parte fuera un todo. Sólo así podrá contribuirse, desde el área empresarial a ratificar el valor de un proyecto nacional perdurable en el tiempo, socialmente fructífero e inclusivo e institucionalmente inequívoco.

Este foro de convergencia empresarial advierte con satisfacción los esfuerzos de integración que han comenzado a gestarse en los últimos días en el campo sindical, así como en tantos otros. Confiamos en que esas iniciativas respondan a la convicción de que es preciso alcanzar una unidad indispensable para fortalecer su representatividad, facilitando de tal modo un dialogo cabal con el campo empresario y productivo, como así también con las demás fuerzas vivas sociales y políticas. Valoramos este tipo de iniciativas, ya que entendemos que esos consensos ganados entre unas y otras puede llegar a ser expresión de la vocación de convergencia que demanda un ideal superior de nación.

Es larga en la Argentina la historia de los desencuentros: en lo político, en lo social, en lo cultural y en lo productivo. Enfrentar esa historia, en el afán de superarla, equivale a consensuar políticas publicas que solo podrán prosperar si somos capaces de admitir nuestra propia responsabilidad en nuestros fracasos como actores de la sociedad en que vivimos y convertir estos fracasos colectivos en una fuente de aprendizaje. Si el error es muchas veces inevitable, el empecinamiento en el error es siempre una expresión de ceguera autodestructiva.

No dejaremos atrás nuestros vicios del pasado hasta que no nos encaminemos hacia el presente desde el porvenir, es decir, desde un repertorio de ideales por realizar que infunden sentido solidario a nuestras prácticas empresarias. Ya sabemos suficientemente que separados significamos mucho menos que unidos y que, unidos, podemos llegar a representar algo inusualmente provechoso para el futuro de nuestra democracia.

Cuáles son los pasos indispensables para alcanzar este objetivo necesario? Es preciso que el empresariado, entendido como un conjunto capaz de proceder como tal, se perfile con propuestas, ante toda la dirigencia política. El problema de la República Argentina es fundamentalmente político,  pero no es un problema cuya solución sea exclusiva responsabilidad de los políticos, muy por el contrario todos los actores relevantes de la sociedad deben ser parte de la solución.

El mensaje del empresariado, concebido ahora como un cuerpo unificado por el espíritu de convergencia en torno a los valores republicanos y utilizando como guía del desarrollo del país a la Constitución Nacional, tendrá que ser, necesariamente, un mensaje que se muestre capaz de ir más allá de los intereses sectoriales y económicos de cada una de sus partes constitutivas. Un mensaje superador que contenga una visión de futuro alentador, en el que la conciencia de los actores de la economía deberá probar su disposición y aptitud para estar al servicio de los más altos ideales institucionales y sociales. Que responda en suma, rotundamente, a la convicción de que el desarrollo sólo podrá ser sostenible en el marco que a la República le adjudica el cumplimiento pleno de la Constitución.

Es intención de este foro trabajar junto a todas las fuerzas políticas presentes y futuras para consensuar un acuerdo de cumplimiento programático en este mismo año de 2014. Este acuerdo, con cuya implementación deberemos comprometernos todos, cada uno en función del rol que le cabe,  tendrá que articularse en torno a las políticas públicas que permitan recuperar los valores definitorios de la República, garantía de su desarrollo justo y eficiente.

Si este acuerdo de cumplimiento programático se concretara, Argentina ingresaría en un ciclo de profunda distensión y pacificación. El eje de la expectativa social se habría desplazado del “quién va a hacer las cosas que deben hacerse” al “qué cosas es preciso hacer”. Dicho acuerdo debe tener carácter público, abierto, y efectuarse ante toda la comunidad nacional como expresión de un compromiso franco e innovador, resultante de una comprensión profunda, por parte de todos los protagonistas políticos, de las necesidades básicas de la nación en un momento tan determinante como el actual.  Un acuerdo que ayude a definir políticas de estado básicas y estables para apuntalar la identidad de la Nación.

El Foro de Convergencia Empresarial debe contribuir con sus propuestas a delimitar responsabilidades y roles, precisar los contenidos sociales, institucionales, culturales y económicos que integren las respectivas fuerzas políticas del mencionado acuerdo de cumplimiento programático. Complementará con esa labor insoslayable las iniciativas de los equipos profesionales que, en cada una de esas áreas, integren las respectivas fuerzas políticas para la construcción de las mejores políticas públicas.

En conclusión,  al realizar esta convocatoria creemos que ha llegado, también para los empresarios argentinos, la hora de la convergencia. Esa hora auspiciosa que rige en el presente el encuentro de los pueblos mediante la integración internacional, el diálogo interreligioso, la búsqueda de unidad por parte de los trabajadores y demás actores sociales, la interdependencia entre la cultura y el trabajo, la técnica y la ética. Esa hora que, a otras naciones les permite avanzar exitosamente por el camino del desarrollo sostenible y el encuentro provechoso con el mundo.