En el sector rural de la región pampeana Argentina, en las últimas tres décadas, se han producido importantes cambios en el uso de la tierra. Los recursos naturales directamente vinculados con la producción agropecuaria que resultaron más impactados, fueron los suelos y el agua.

La jerarquización de los aspectos tecnológicos, políticos y sociales en orden a la racionalización y administración de los recursos naturales, conduce a la preservación y conservación del medio ambiente y se orienta al desarrollo sustentable (Perks, 1996; Rijtema et al., 1999).

La Pampa deprimida, la Pampa interior o arenosa y los Bajos Submeridionales se caracterizan por ser áreas de planicies extremas e inundables y en donde las condiciones del terreno limitan la evacuación de los excesos hídricos. Eso trae como consecuencia la salinización de los suelos.

En la cuenca del Salado, una región del centro sur bonaerense que abarca una veintena de partidos con 6,5 millones de hectáreas que representan el 21% de la provincia, por las intensas lluvias, a las que se sumaron el desborde de arroyos y canales, y el vertiginoso escurrimiento de agua de partidos vecinos el paisaje habitual es ver campos que quedaron bajo el agua. Los registros de precipitaciones son contundentes: lugares con 200 mm en agosto y más de 1000 en lo que va del año, por encima de cualquier promedio anual. Se agravó en el último mes y medio, pero la situación viene de arrastre desde marzo pasado.

Paradoja: en enero, había una fuerte sequía.

Rauch, Ayacucho, Dolores, Pila, Tordillo, General Guido, entre otros, son partidos con una fuerte historia ganadera, donde muchos productores aún no pueden terminar de calcular hasta dónde llegará el impacto. Todos hablan de una importante mortandad de animales.

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También hay pérdidas de lotes enteros de trigo, cebada y complicaciones en otras actividades.

En este sentido, el equipo de Agrohidrología del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar trabaja en el desarrollo y aplicación de tecnología simple y eficaz para el manejo de agua en campos bajos.

Francisco Damiano, especialista en manejo agrohidrológico de esa unidad del INTA, destacó la importancia de la aplicación de técnicas para el manejo de agua en zonas anegables de la Región Pampeana. “Estas prácticas son recomendadas para la habilitación y manejo de campos bajos, porque resuelve el problema de inundación haciendo un uso eficiente del agua verde”.

La agrohidrología incide directamente en la mitigación de las inundaciones y sequías de la región pampeana, que llevan a la salinización de los suelos, y establece un marco hídrico apropiado para acumular los excedentes de agua en los sectores menos productivos.

“Esta técnica considera que el agua de lluvia debe ser aprovechada donde cae y manejada de acuerdo al relieve en los períodos invernales de exceso, almacenando dichos excesos para la época deficitaria de verano”, señaló Damiano.

De acuerdo con Damiano, primero “es necesario identificar circuitos hidrológicos para encauzar y almacenar las aguas internas generadas dentro del sistema y conducir y reducir el impacto de las aguas generadas en posiciones externas o superiores del relieve, agregándolas al volumen del almacenamiento superficial remanente o en embalses rurales”.

Con la aplicación de esta técnica, se busca controlar los anegamientos en áreas planas. “El concepto es conducir los excesos hídricos hasta los lugares menos productivos, retenerlos lo máximo posible y permitir una evacuación controlada y encauzada aguas abajo”, expresó el técnico del INTA.

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Para el manejo del agua en el lote es necesario definir el “circuito hidrológico que delimite en el monto de las precipitaciones disminuye de este a oeste, con picos de concentración en las estaciones de otoño y primavera.

Damiano agregó: “Para identificar los escurrimientos se definen las unidades de ambiente que enmarcan las áreas de aportes a cada plano deprimido (bajos y lagunas) existentes”.

Para esto, se utilizan herramientas de fotointerpretación, imágenes de satélite, relevamiento topográfico con equipos GPS y verificaciones de campo. “Este método es muy adecuado y preciso en el diseño funcional de obras modulares y cálculo estructural de obras agrohidrológicas como presas, badenes simples, badenes bordeados, alcantarillas y vertederos”, explicó el técnico del La adopción de esta metodología es paso previo necesario para la realización de prácticas de mejoramiento y remediación de suelos y adaptación de especies nativas e implantadas.

Además, “brinda al productor mayor seguridad para planificar nuevas actividades culturales y vegetativas en áreas protegidas y hacer inversiones con el fin de obtener el máximo aprovechamiento de los recursos naturales y rentabilidad agropecuaria”, aseguró Damiano.

Fuente: Francisco Damiano, Instituto de Clima y Agua, INTA Castelar – http://intainforma.inta.gov.ar/?

http://www.lanacion.com.ar/1724560-desolador-panorama-en-distritos-bonaerenses-por-las-inundaciones

http://www.fcagr.unr.edu.ar/Extension/Agromensajes/16/1AM16.htm