Una mirada a la problemática de las malezas, insectos plagas y enfermedades de los cultivos

Compartimos las conclusiones destacadas que dejó la jornada a campo “Juntos sabemos más” de Regional Paraná Aapresid

El campo experimental Ramón Roldán, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNER, recibió a un
buen número de productores, técnicos y estudiantes convocados por la Regional Paraná Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) y la Facultad de Ciencias Agropecuaria (FCA) de  Oro Verde. Los presentes pudieron recorrer lotes de soja y maíz, luego de la realización de un taller sobre malezas, a cargo de los ingenieros agrónomos Marcelo Metzler (INTA Paraná) y Martín Marzetti (REM Aapresid).

Las malezas, el principal problema agronómico de la agricultura en los últimos años, fue un tema central de la jornada y los técnicos explicaron en detalle las principales características de las especies que se han transformado en problema debido a las dificultades de su control. Para el control de las malezas, remarcó Daniel Volpe, el presidente de la Regional Paraná de Aapresid, “no hay recetas” y por eso el manejo es central, básicamente la rotación de los cultivos.

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Se habló de yuyo colorado, amarantus quitencis y palmieri, raigrás, equinocloa y sorgo de Alepo, sus diferencias botánicas y las estrategias de control Entre las principales estrategias de control, los técnicos recomendaron evitar el ingreso y diseminación de las especies en lotes no infectados, limpiar las cosechadoras y evitar las labranzas.

Se debe sopletear y luego hacer pasar uno o dos fardos de paja de trigo o similar por la cosechadora para que empuje las semillas dentro de la misma, se remarcó. También cosechar los manchones infectados al finalizar la trilla del lote, desconectando picadores y desparramadores, para no esparcir.

Plagas

La Ing. Agr. Adriana Saluso, especialista en insectos plaga del INTA Paraná, por su parte, presentó durante la jornada de Aapresid los principales resultados obtenidos en dos años de investigación en referencia al impacto de lasoja Bt en las comunidades de invertebrados asociados al cultivo. 
Las plantas genéticamente modificadas (transgénicas), tolerantes a insectos plaga, constituyen una de las herramientas del paradigma del Manejo Integrado de Plagas (MIP). 

“La soja Intacta RR2 PRO® contiene genes de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) que codifican toxinas letales para determinadas especies de orugas defoliadoras tales como Rachiplusia nu ‘oruga medidora’, Chrysodeixis (=Pseudoplusia) includens ‘falsa oruga medidora’, Anticarsia gemmatalis ‘oruga de las leguminosas’
y para el ‘barrenador del brote’ Crocidosema aporema”, explicó Saluso, y precisó que la incorporación de cultivos Bt “no solamente brinda una estrategia eficiente a la hora de controlar las principales especies folívoras, sino que también evita el uso masivo de insecticidas convencionales requeridos para el manejo de dichas plagas”. 

El uso de esta tecnología, sin embargo, “plantea interrogantes vinculados a su impacto en organismos no blanco, es decir, los posibles efectos sobre los enemigos naturales –predadores y parasitoides– como así también de insectos que se alimentan de savia o de tejido vegetal pero que por las densidades poblacionales alcanzadas no llegan al estatus de plaga clave”, advirtió la profesional.

Los resultados de las investigaciones permitieron conocer que la abundancia de las “orugas defoliadoras” fue considerablemente superior en la soja convencional, mientras que la soja Bt presentó un 30% más de enemigos naturales en relación a la soja convencional, siendo los arácnidos y las chinches predadoras los grupos
más destacados.

Saluso mencionó la importancia de la realización de refugios, como fuente de insectos susceptibles, para preservar la tecnología y de esta manera retrasar los posibles problemas de resistencia genética.
“La soja Bt debe ser monitoreada mediante paño vertical y observación directa de plantas, con la misma frecuencia que la soja convencional ya que existen varias plagas importantes que no son controladas por esta tecnología, entre las que se encuentran las chinches fitófagas, el complejo Spodoptera, mosca blanca, trips y arañuelas que pueden alcanzar niveles poblacionales que justifiquen tomar alguna medida de control”, enfatizó.

En este caso lo que se recomienda es la utilización de insecticidas selectivos, banda verde, amigables con el ambiente.
Saluso, finalmente, remarcó la importancia del uso responsable de esta herramienta tecnológica para que sus beneficios persistan en el tiempo.


Enfermedades

Por su parte, la Ing. Agr.  Norma Fomento, fitopatóloga del INTA Paraná,  habló de las enfermedades que afectan al cultivo de soja e hizo un recorrido desde la implantación hasta el momento actual de madurez del cultivo. 
Mencionó que la podredumbre de raíces por Phytophthora fue una de las enfermedades más prevalentes, 
ocasionada por un hongo habitante del suelo.

“En las etapas vegetativas la mancha marrón fue muy importante afectando severamente aquellos lotes con monocultivo y poca rotación, provocando defoliaciones hasta el 60% de la planta. Las tormentas y lluvias de febrero vinieron acompañadas del tizón morado por Cercospora kikuchii que fue lo más importante en estados reproductivos. Actualmente preocupa a los productores y asesores la presencia de tallo verde con vainas en diferentes etapas de maduración, ocasionado por el estrés térmico hídrico en la etapa de formación y llenado de vainas”, explicó. 

Con relación a la roya asiática, Formento señaló que “está presente”, pero “sin ninguna relevancia en el rendimiento o calidad de granos”. Ante las consultas de los asistentes a la jornada de Aapresid sobre la eficacia de los fungicidas en el control de enfermedades foliares, la ocurrencia de vainas oscuras grisáceas a negras asociado a efectos de bajas temperaturas y del uso de desecantes para uniformar la madurez, Formento explicó las ventajas y desventajas de esa práctica.

Fuente: El Diario de Paraná

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