Wall: “El manejo del microbioma del suelo se logra con las rotaciones de cultivos y el uso de cultivos de cobertura”

Durante el XXVII Congreso Aapresid, el Doctor en Ciencias Bioquímicas, Luis Wall de Universidad Nacional de Quilmes y CONICET estará disertando en el marco del Simposio del Suelo. Previsto para el día jueves, 12:30 hs. en la Sala Plenaria Corteva, Wall llevará adelante una charla sobre la evolución de la agricultura y cómo se creó BIOSPAS, un proyecto que se llevó adelante junto a instituciones y Aapresid con empresas del sector.

En la Semana Nacional de la Conservación del Suelo, Wall adelanta algunos puntos que abordará el 8 de agosto  en 30:10000 Conciencia Suelo. En entrevista con Aapresid, detalla la importancia de apoyar el desarrollo de los trabajos de investigación en biología y microbiología de suelo.

A lo largo de la evolución de la agricultura, el hombre comenzó a entender las distintas dinámicas como la de los fertilizantes químicos o el agua, que ayudaban así a obtener mejores rendimientos. ¿Cuál es su opinión con respecto al suelo, sus componentes y su dinámica? ¿Avanzamos con respecto a su conocimiento?

La ciencia en los últimos años ha desarrollado nuevos conocimientos que abordan una complejidad del sistema suelo-planta hasta ahora desconocida. El microbioma del suelo interacciona con la fauna y entre todos forman las redes de interacción que determinan el funcionamiento integral del sistema. El manejo del microbioma del suelo no se puede resolver con inoculantes pero se logra con las rotaciones de cultivos y el uso de cultivos de cobertura. De esa manera, se construye la biología del suelo y se logran mayores productividades de los cultivos mejorando a la vez las prestaciones ecosistémicas.

Los conocimientos actuales permiten ir construyendo un nuevo modelo de agricultura, en la cual la siembra directa es un factor indispensable para la construcción de la biología del suelo. En este nuevo modelo, la agricultura puede funcionar como una actividad que revierta algunos factores que determinan el calentamiento global y el cambio climático. El nuevo modelo reconoce la complejidad del sistema y le suma a la fisiología de las plantas la actividad de los microorganismos del suelo y la acción de los animales de la micro-, meso- y macro-fauna que, entre todos mejoran la estructura física del suelo y el desarrollo de las plantas con mayor salud de los cultivos y del propio suelo y menor necesidad de agroquímicos.

En la búsqueda de respuestas para algunas preguntas complejas referidas al suelo y su dinámica con los sistemas productivos se creó BIOSPAS. ¿Qué es, quiénes participan y cómo trabaja?

El BIOSPAS fue un proyecto auspiciado por el Secretaría de Ciencia y Tecnología, luego Ministerio de Ciencia,  que operó entre los años 2007 y 2013, e involucró en un consorcio la participación de 11 grupos de investigación de diferentes universidades e institutos de investigación nacionales: Universidad Nacional de Quilmes (DCyT), Buenos Aires (FAUBA), La Plata (IBBM, Dto. Matemática), Corrientes (FCA), Córdoba (IMBIV), Bahía Blanca (CERZOS), INGEBI, INTA (IS-CIRN), Fundación LELOIR y Universidad Católica de Córdoba las empresas Rizobacter Argentina S.A., La Lucía S.A. del grupo Romagnoli e instituciones como Aapresid que fue uno de los motores principales de este gran proyecto nacional. El BIOSPAS comparó la caracterización biológica, química y física de suelos en siembra directa con rotaciones de cultivo frente a suelos con monocultivo (de soja) y suelos no agrícolas como referencias naturales. A partir de estas comparaciones, surgieron varios parámetros que funcionan como indicadores biológicos de salud de suelo y buenas prácticas agrícolas.  En muchos casos, sino en casi todos, es necesario encontrar los valores de referencia para dichos indicadores. Así como existen los valores de referencia de salud de diferentes parámetros en un análisis clínico de sangre, debería ser posible determinar valores de referencia (probablemente con valor regional) en análisis biológicos de salud de suelo, que sin duda resultan ser parámetros de mayor sensibilidad que los parámetros químicos y físicos que estamos acostumbrado a utilizar como indicadores de calidad de suelo y que no son otra cosa que la resultante de las actividades biológicas del suelo. 

 

¿Cuál cree usted que es la contribución de BIOSPAS al conocimiento del suelo? ¿Podemos decir que hoy tenemos indicadores biológicos para caracterizar las buenas prácticas agrícolas? ¿Cuáles?

El BIOSPAS generó mucho conocimiento que se plasmó en 11 tesis doctorales, 3 tesis de maestría, 4 tesis de licenciatura y 29 artículos científicos en revistas con referato internacional. Comprobó que las buenas prácticas agrícolas sostienen la diversidad bacteriana de los microbiomas del suelo mientras que el monocultivo disminuye la diversidad bacteriana homogenizandola y perdiendo particularidades regionales, que se conservan con una simple rotación de cultivo.  Aprendimos que las buenas prácticas agrícolas aumentan la actividad biológica de los suelos que se manifiesta en mayores actividades enzimáticas en el suelo, mayores densidades de elementos de la macro y meso fauna como lombrices, hormigas, coléopteros predadores, ácaros y colémbolos, constructores de estructura del suelo, mayor cantidad de agregados biogénicos en el suelo, mayor densidad y diversidad de micorrizas, mayor poder de supresividad de enfermedades por parte del suelo, mayor estructuración e hidrofobicidad en la agregación de los suelos, perfiles de lípidos y fisiológicos que se distinguen de aquellos de los suelos con monocultivo de soja. En resumen, mucha expresión de la biología del suelo en una caso (buenas prácticas agrícolas) que distingue del otro (monocultivo).

¿Cómo impacta la intensificación y la diversidad de cultivos en la microbiología del suelo?

La intensificación y diversificación de cultivos, incluyendo en este concepto el uso de cultivos de cobertura, es el camino a seguir. Sin dudas, es la herramienta para construir biología del suelo, aumentar productividad, hacer más eficiente el uso de la tierra y poner a la agricultura en sintonía con el ambiente, amortiguando los problemas del calentamiento global y cambio climático y disminuyendo las necesidades de uso de agroquímicos.

 

Hace algunos años ya que se viene trabajando con inoculación en la siembra con cepas de microorganismos que contribuyen a un mejor desarrollo de los cultivos.  ¿Vamos por buen camino? ¿Cómo ve en el futuro a este tipo de prácticas?

El uso de inoculantes es una excelente herramienta para incorporar biología como insumo al sistema. La industria de los inoculantes y bioinsumos ha desarrollado una cartera interesante de productos que puede ser ampliada y continuamente mejorada con  la selección de nuevas cepas adaptadas a nuevas condiciones ambientales. Cada vez más, con mejores controles y caracterizaciones de agentes de control biológico; bacterias, hongos, parasitoides, abre también la posibilidad del manejo y prevención de enfermedades y plagas de una manera que tendría menores efectos colaterales sobre el sistema, evitando el daño de comunidades de agentes biológicos benéficos para los cultivos. La aplicación en semillas puede ser ampliada en algunos casos a las aplicaciones foliares que en algunos casos también muestran efectos muy positivos sobre el rendimiento de los cultivos.

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A modo de reflexión, Wall sugiere, implícitamente, la importancia de apoyar el desarrollo de los trabajos de investigación en biología y microbiología de suelo que debería resultar de una ágil pero profunda integración entre la academia y los productores enmarcados en una coordinación inteligente de recursos.

WALL LUIS GABRIEL

Dr. en Ciencias Bioquímicas de la UNLP
Investigador Principal del CONICET.
Profesor Titular en la Universidad Nacional de Quilmes.
Coordinador del Proyecto BIOSPAS.
Director del Laboratorio de Biología de Suelos de la UNQ.
60 trabajos publicado, 1 libro, 9 tesis doctorales dirigidas
Estudia la microbiología y bioquímica del suelo y las interacciones entre plantas y microorganismos.