Preguntas frecuentes

  1. ¿Qué es la siembra directa?

Concebida como técnica, la Siembra Directa es llanamente la práctica de cultivar la tierra sin ararla previamente.
Sin embargo, el concepto sistémico de Siembra Directa- el que promueve Aapresid- comporta otra complejidad.
Siembra directa es el sistema productivo basado en la ausencia de labranzas y la presencia de una cobertura permanente del suelo, vía cultivos y rastrojos de cultivos anteriores. Basado en un conjunto de Buenas Prácticas Agrícolas, el esquema permite producir sin degradar el suelo, mejorando en muchos casos sus condiciones físicas, químicas y biológicas. Además logra hacer un uso más eficiente del agua, recurso que en cultivos de secano es generalmente el factor limitante en la producción.
Así, la Siembra Directa logra niveles productivos altos con estabilidad temporal y en armonía con el ambiente.

 

  1. ¿Cuál es su nivel de adopción en Argentina y en el mundo?

Las primeras experiencias argentinas datan de la segunda mitad de la década de 1970.3 décadas después, más del 70% de la agricultura argentina se desarrolla bajo este sistema, 10 veces más de lo que ocurre en el mundo.

 

  1. ¿Cómo se producía antes?

El paradigma reinante históricamente – y aún en la actualidad – para hacer agricultura es el de labranzas. Bajo esta concepción, la labranza es vista como una pieza clave e ineludible a la hora de producir granos y forrajes. El paquete tecnológico reinante bajo el paradigma de la producción con labranzas incluye prácticas como arar, rastrear, y quemar los residuos, dejando el suelo totalmente pulverizado y desnudo. Como consecuencia de siglos de labranzas, actualmente el 20% de las tierras agrícolas en el mundo son inutilizables. Y la erosión del suelo –tanto hídrica como eólica es el principal flagelo que supone esta lógica.

 

  1. La SD, ¿es responsable de las inundaciones?

Para comprender la situación, hay dos premisas básicas de los cuales partir:

  • En comparación con suelos en labranzas convencionales, los planteos productivos bajo el Sistema de Siembra Directa, presentan mayor infiltración. Esto significa que en períodos de precipitaciones tienen mayor capacidad de captar el agua de lluvias y almacenarla, para el uso posterior por los cultivos.
  • Ante situaciones de altas precipitaciones, el suelo actúa como un “silo de agua”, el cual, una vez completo (lleno), no tiene posibilidad de infiltrar (absorber) más agua, dado que su sistema poroso se encuentra saturado por el líquido elemento. Frente a períodos de altas precipitaciones, y una vez recargados los perfiles de suelo, todo exceso hídrico indefectiblemente tiene que evacuarse por otras vías, esto es, el escurrimiento superficial (siguiendo un gradiente gravitacional), por evaporación directa a la atmósfera o por percolación a zonas más profundas a las exploradas por los vegetales.

Respecto del primer punto, a lo largo de distintas intervenciones en Congresos de nuestra Institución, el Ing. Agr. Rodolfo Gil- especialista en suelos de INTA Castelar- detalla que los planteos agrícolas, ganaderos o mixtos en siembra directa se caracterizan por dos aspectos fundamentales: la acumulación de residuos de cosecha en superficie y la no remoción del suelo. Ambos factores regulan directa o indirectamente el funcionamiento del sistema suelo-cultivo-atmósfera, modificando el balance de energía, agua y materiales orgánicos e inorgánicos.
De hecho, sistemas de no remoción del suelo con acumulación de residuos de cosecha en superficie como la siembra directa, permitirían disminuir la magnitud de los procesos erosivos. Una adecuada cobertura de rastrojos en superficie (superior al 60-70%) proporcionaría protección frente al impacto de las gotas de lluvia, disminuyendo la desagregación de las partículas y agregados (Marelli, 1998).

El aumento en la rugosidad superficial con mayores contenidos de residuos en superficie reduciría la velocidad del escurrimiento, minimizando su agresividad e incrementando la infiltración. Los residuos superficiales actuarían como pequeños diques que demoran el escurrimiento de agua y prolongan el tiempo para su entrada en el suelo (Reicosky, 2005). Por otro lado, la no remoción del suelo en planteos de siembra directa, conduce a una menor oxidación de la materia orgánica y a una mayor estabilidad de los agregados del suelo (Wright et al., 1999; Moráes Sá et al., 2001; Moráes Sá et al, 2005; Kennedy y Schillinger, 2006; Pikul et al., 2009), disminuyendo la susceptibilidad de la capa superficial del suelo al efecto disruptivo del impacto de las gotas de lluvia y la formación de costras o “sellado”. La no remoción del suelo contribuye también a la conservación de la bioporosidad del suelo: los canales de lombrices y raíces resultan continuos, más estables y menos tortuosos que los macroporos creados por las labranzas y resultan más efectivos para el ingreso de agua al perfil.

El resultado de todos estos efectos se ve reflejado en la preservación de la estructura del suelo, menor encostramiento superficial, mayor infiltración, menores escurrimientos y menores pérdidas de suelo en sistemas de siembra directa.
Por otro lado, la implementación de un planteo de siembra directa, por sí solo, no garantiza minimizar los procesos de degradación del suelo ni asegura la sustentabilidad del sistema productivo. Los planteos de siembra directa deberían ser acompañados de una adecuado plan de rotaciones de rastrojos y raíces (que generen una mayor estructuración del suelo y un mayor aporte de carbono), de prácticas de fertilización que balanceen la extracción de nutrientes, del uso de cubiertas vegetales y demás prácticas que tiendan a la estabilidad del sistema de producción.

 

  1. ¿Qué relación hay entre la SD y el monocultivo de soja?

Ninguna. El cultivo de soja creció independientemente del sistema productivo utilizado y lo hizo por motivos de rentabilidad económica (altos precios internacionales, bajos costos de producción) y falta de políticas de estado relacionadas a la producción.
En todo caso, el monocultivo de soja sucede a pesar de la Siembra Directa. Esto si consideramos que la SD es un sistema productivo basado en un conjunto de Buenas Prácticas Agrícolas de las cuales las rotaciones de cultivos constituyen punto fundamental. La alternancia de diferentes cultivos en el tiempo y en el espacio presenta ventajas desde el punto de vista agronómico y ambiental:

  • Efecto inhibitorio sobre patógenos
  • Uso balanceado de nutrientes
  • Mejora de las condiciones físicas, químicas y biológicas del suelo.

También favorece la gestión empresarial, ya que permite la diversificación de los riesgos productivos.

 

  1. ¿Por qué biotecnología?

Hoy, el verdadero valor de la tierra no reside en la propiedad inmobiliaria, sino en el valor agregado que le aportan el conocimiento y las tecnologías, reunidos dentro del paradigma de la siembra directa.
La fabricación de pan, la elaboración de cervezas, quesos y yogurts, entre otros alimentos, son procesos biotecnológicos milenarios. A partir del conocimiento del metabolismo de los microorganismos, el uso de la biotecnología se ha expandido a diferentes ramas de la industria. Al sumarse la ingeniería genética, nace la Biotecnología Moderna, que a través de la transferencia de genes de un organismo vivo a otro, permite el mejoramiento de los cultivos, la producción de alimentos con cualidades superiores, de medicamentos, y de productos industriales biodegradables, entre otros avances. La biotecnología recién empieza; y sus aplicaciones prometen una mejor calidad de vida.

Combinada con los desarrollos biotecnológicos, la siembra directa aumenta la productividad de los cultivos, contribuyendo al desarrollo económico de la empresa agropecuaria y de la sociedad a la que esta pertenece.
La SD se benefició ampliamente con la aparición e incorporación de la soja Resistente a Glifosato, primer variedad transgénica aprobada en Argentina. Específicamente, los beneficios fueron: la sencillez de manejo de un solo herbicida -ahorro de tiempo y de tareas operativas-, la posibilidad de hacer agricultura en lotes con presencia de malezas perennes o de difícil control (gramón, sorgo de Alepo, cebollín, etc.), menores costos de producción, y el evitar el uso de herbicidas residuales con restricciones y de mayor impacto ambiental.

Por otro lado, la resistencia a insectos que ofrece el maíz Bt asegura cultivos con mejor sanidad lo que implica una mejor condición a lo largo de todo el ciclo de cultivo y la posibilidad de tolerar mejor los vientos y aguardar el momento de cosecha cuando hay adversidades (por ejemplo inundación), reducción en el uso de insecticidas, evitar el costo del monitoreo de la plaga. Sumado a ello, se evita la aplicación de insecticidas, lo cual es un punto ambientalmente favorable.
Actualmente, la tecnología RR también está disponible en maíz y algodón; en tanto la tecnología Bt lo esta también en algodón. Y los desarrollos continúan.

 

  1. ¿Cuál es el impacto del uso del glifosato sobre el ambiente y la salud humana?

Desde un enfoque sistémico de la producción entendemos que son múltiples las variables que debemos tener en cuenta a la hora de evaluar una problemática como la del “glifosato”: productos y servicios, tecnologías de proceso, manejos, normativas, por mencionar algunas de las más importantes.
La problemática del glifosato está enmarcada en todo un sistema productivo complejo en el cual no solamente hay que tener en cuenta cuestiones técnicas sino también sociales, económicas y políticas.
Cuando hablamos de un sistema productivo sustentable en Siembra Directa, hablamos de un conjunto de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA’s) que brindan un sello de sustentabilidad a la actividad. Una de ellas se refiere específicamente al manejo eficiente y responsable de agroquímicos, cuyo objetivo es conseguir una elevada eficiencia en la aplicación de los productos fitosanitarios en aquellos tratamientos realizados a partir de decisiones agronómicas responsables. Esto involucra:

  • Elección de producto de menor toxicidad y/o mayor selectividad (que controlan sólo las “plagas objetivo” sin afectar al resto).
  • Considerar el tiempo mínimo que debe transcurrir entre la aplicación y la cosecha (tiempo de carencia).
  • Almacenar y transportar de manera segura los productos.
  • Cuidar la salud del trabajador.
  • Manejar correctamente las aguas residuales y los envases.

Hoy la industria está preparada para que sea posible cumplir con esa BPA. Los productores, hemos visto que la industria de los productos (fitosanitarios), así como las tecnologías y los procesos han cambiado progresivamente. Cada vez más, se trabaja en lograr productos y procesos más amigables con el ambiente, prohibiéndose productos de mayor toxicidad.
No podemos obviar el hecho de que el glifosato es un producto destinado a matar malezas, cuya toxicidad está definida y publicada, y requiere cuidados pertinentes. Respecto de las condiciones de manipulación, almacenamiento y aplicación indebida de fitosanitarios hay que hacer las denuncias correspondientes para que resuelva la autoridad competente.

Lo cierto es que la transformación del modelo productivo llevó a un aumento de la productividad, pero generó dudas en la sociedad sobre el impacto de este desarrollo en la salud humana y el ambiente. Y el espacio continúa abierto, para generar conocimientos y referencias allí donde podemos hacerlo.

 

  1. El aumento de la producción ¿es consecuencia del aumento del área cultivada?

En Argentina, en 10 años, se duplicó la producción total de granos (100% de crecimiento) mientras que la superficie sembrada prácticamente se mantuvo, tal como lo indica el cuadro a continuación:

area sembrada y producción 1