Al servicio de una nueva agricultura

Especialistas compartieron algunas prácticas y enumeraron las ventajas de adoptar cultivos de servicio en siembra directa.

La Regional Venado Tuerto realizó su clásica jornada “Un productor en acción” en la Sociedad Rural de dicha localidad, el pasado 8 de marzo, y a la que asistieron alrededor de 100 personas. En esta oportunidad, el foco estuvo puesto en los cultivos de servicio y hubo cuatro disertaciones a cargo de especialistas que explicaron sus beneficios y brindaron ejemplos para su aplicación.
El primero en disertar fue Lucas Andreoni, de la Regional Laboulaye, quien invitó a pensar nuevos paradigmas y procesos de trabajo para combatir las malezas resistentes en un contexto de creciente aumento. “Si no cambiamos, estamos perdiendo herramientas. La química por sí sola, no es la solución”, remarcó.
Entre las recomendaciones para el uso de cultivos de servicio, destacó: “Primero, cuidar y estudiar el suelo así como el comportamiento de los microorganismos presentes en el mismo. Segundo, hay que buscar el equilibrio del sistema probando especies de cultivos que se adapten a las zonas e integrar la ganadería para mantener cubierto el suelo y darle vida. Según el tipo de servicio que se requiera, se elegirá el cultivo”, dijo.
El especialista también brindó ejemplos de las especies que testeó. Con relación al trébol subterráneo con maíz, éste crece cuando el maíz empieza a secarse. El uso del centeno, permitió la absorción del agua de la napa a 20 cm en un contexto de excesos, lo que les permitió sembrar este año. Mientras que la soja sobre cultivos de cobertura, entiende, es más sana e implica menos fitotoxicidad.
A modo de cierre, enumeró los principales beneficios de usar cultivos de servicio: mayor aporte del porcentaje de MS (Materia Seca) al suelo, velocidad de cobertura de las diferentes especies, disminución de la temperatura del suelo, mejora en la infiltración y multiplicación de microorganismos en el suelo.
La segunda disertación estuvo a cargo de Sandro Raspo, productor del noroeste de la provincia de Buenos Aires, quien habló de los beneficios ecofinancieros de los sistemas bio-integrados. Raspo recordó que los cultivos de cobertura controlan las malezas por competencia de agua, luz y nutrientes, y por interferencia de radiación y temperatura.
“Una forma de terminar los cultivos de cobertura es pasarles un rolo para aplastar las plantas y no cortarlas. Para ello debe pasarse en el sentido contrario a la siembra y luego sembrarse en el sentido del rolado”, explicó. En este sentido, contó que cuando comenzó a hacerse el rolado, se ahorró hasta un 64% de kg de principio activo por hectárea. “El cultivo de cobertura, además, tiene un efecto residual herbicida”, agregó.
Entre los beneficios de los cultivos de cobertura multiespecies, destacó que rompen estructuras laminares, acumulan carbono, exploran distintas profundidades de perfil, favorecen la aparición de insectos benéficos, fijan N simbióticamente y mejoran la gestión ambiental. También mejoran la infiltración hasta 174% más que sin cultivo de cobertura.
En los casos donde los cultivos de servicio se pastorean, Raspo indicó que hay que tener en cuenta la carga, el tipo de animal, la humedad del suelo y el volumen de residuos en superficie. En promedio, el rendimiento de soja luego de un cultivo de cobertura pastoreado es de 200 kg menos, pero hay que contemplar la ganancia de carne. En este sentido, se debe evitar un cultivo sobrepastoreado debido a que la profundidad de siembra puede no quedar uniforme y existe un alto riesgo de planchado o un leve efecto supresor de malezas.
El productor brindó algunos puntos a tener presentes al momento de usar cultivos de cobertura: dirección del rolado, dirección de la siembra, calidad de la semilla, temperatura del suelo, cambio en el ambiente, eficiencia de siembra e historia del lote.
La tercera conferencia estuvo a cargo de Belén Agosti, gerente Técnico de Desarrollo (GTD) de la Chacra Pergamino, quien brindó algunas claves para lograr una intensificación exitosa:
❏ Sumar cultivos por año: esto aumenta la intensificación al disminuir el carbono aportado. A su vez, aumenta el carbono orgánico particulado en los ambientes de peor calidad y en los que se vieron mejoras.
❏ Balance Gramíneas – Leguminosas: en una rotación balanceada, las leguminosas potencian el rinde de las gramíneas. En cambio, en la rotación básica (trigo/soja – maíz/soja) se obtiene menor rinde en kg/ha de grano total. Cuando se hizo rotación sólo con gramíneas, se obtuvo un resultado negativo sobre el rinde del maíz porque nunca llegaba a suplir la carencia de nitrógeno.
❏ Utilizar cultivos de cobertura: al incluir la vicia villosa en la rotación, se potencia el rinde de los cultivos de grano. Además, los cultivos aportan un 30% más de nitrógeno que un barbecho, generan una disminución en las aplicaciones de herbicidas para el control de malezas y permiten una mayor captura de agua. En cuanto a los cultivos de servicio antecesores de maíces tempranos, la GTD contó que tuvieron producciones de MS de 4000 a 4500 kg/ha en 4 meses de cobertura.
❏ Fertilizar la rotación: las experimentaciones que hicieron en esta materia, no mostraron respuesta a la fertilización cuando el cultivo antecesor fue una vicia y siempre se vieron mejoras en el rinde. La clave fueron vicias de más de 5000 kg de Materia Seca/ha sobre un maíz de diciembre, bien noduladas y con buena producción de materia seca. Para el caso de un cultivo antecesor gramínea, siempre hubo una respuesta a la fertilización con Nitrógeno ya que la gramínea absorbe e inmoviliza el N del suelo.

Sobre el cierre, Cristian Álvarez habló sobre los aportes de coberturas invernales en los sistemas de producción actual.
Uno de los aportes es la disminución de encostramiento y el aumento de la conductividad eléctrica (como se mueve el agua en el perfil). Además, mejora el porcentaje de Materia Orgánica (MO) porque los cultivos evitan que las rodaduras de las máquinas queden marcadas. Asimismo, también disminuye la temperatura y el estrés térmico.
Las coberturas mejoran la infiltración acumulada pero, según qué especies se utilicen, hay distintos resultados (Figura 1).

Figura 1. Tasa de infiltración e infiltración acumulada según especies.

El especialista contó que cuando aplicó cultivos de cobertura, la infiltración llegó a valores de 143,4 mm/h. Mientras que en monocultivos, arrojaron valores de 85,5 mm/h.
En cuanto a Nitrógeno, el 50% del mismo tarda en liberarse por descomposición de acuerdo a la especie que se utilice: 33 días si se aplica vicia, 87 días en el caso de la vicia con centeno, y 139 días si es sólo centeno. Álvarez concluyó que hubo mayor rendimiento de maíz al incorporar una cobertura de centeno con mayor producción de materia seca en la campaña 2016/17.