Bragado Chivilcoy, nuevo impulso para la Siembra Directa

En su primera  jornada técnica, el Grupo Regional Aapresid Bragado-Chivilcoy eligió poner foco en la Siembra Directa, brindándole un nuevo impulso en la zona.

La Cámara de Comercio de Alberti fue el lugar elegido por la Regional Aapresid Bragado-Chivilcoy para agasajar a los más de 100 asistentes. En su primera jornada técnica, el Grupo Regional eligió poner foco en la Siembra Directa, brindándole un nuevo impulso en la zona.

En cuanto al sello institucional, fue vital la presencia de César Belloso, miembro de Comisión Directiva con una vasta experiencia en Aapresid, abriendo la jornada, presentando los distintos programas, así como la visión y misión que la rigen.

Belloso comenzó destacando la importancia de la interacción público-privada para llevar adelante los proyectos institucionales, pero recalcó que, para que la misma sea verdaderamente fructífera, “primero debemos sentir que lo público nos pertenece”. Luego de una breve descripción de cada uno de los programas institucionales, el Secretario de Aapresid citó como ejemplo de trabajo en equipo, de inteligencia colaborativa, de interacción público-privada al proyecto para el reciclado de envases “Agrolimpio”. Para finalizar su ponencia, expuso el denominado “Espíritu Aapresid”, redactado por del Dr. Víctor Trucco, 15 puntos que tienen como objetivo expresar los valores compartidos por todos los que forman parte de Aapresid.

A continuación, el Ing. Rodolfo Gil disertó sobre el “Uso eficiente del agua”, comenzando con una aclaración: “como productores no manejamos el agua, si no un sistema complejo entre el suelo y la planta”. De ese modo, invitaba a los participantes a reflexionar sobre la complejidad de la producción agropecuaria y su interacción con una innumerable cantidad de variables.

Como punto principal de la disertación se planteó la importancia de hacer un buen diagnóstico de la situación inicial para poder entender, con mayor precisión, las variables de manejo a ajustar, en cada sistema en particular. Con respecto al almacenamiento del agua, Gil destacó que “la única variable que no podemos modificar es la capacidad de almacenamiento la cual depende de la textura y la profundidad del suelo. Lo que sí está en nuestras manos es la capacidad de retener el agua, variable dependiente principalmente de la cobertura y que disminuye considerablemente el escurrimiento y la evaporación del agua del suelo”. De esta manera, lo que se está incrementando es la cantidad de lluvia efectiva, un parámetro escasamente medido ya que la mayoría de los productores no contempla la cantidad de agua que se pierde antes de ser aprovechada por el cultivo.

Por otro lado, el Ing. Gil consideró fundamental estudiar la rotación adecuada para cada situación en pos de mejorar la estructura del suelo y, de este modo, permitir un mejor enraizamiento y una mayor captación del agua de suelo. En este sentido resulta que, al aumentar la cantidad de agua almacenada, se logrará un mayor enraizamiento. Frente a ello, Rodolfo Gil sentenció: “debemos terminar con el mito de que las raíces crecen en busca de agua, ya que las mismas crecen porque hay agua”.

Finalmente, el especialista del INTA Castelar concluyó que es fundamental conocer con la mayor exactitud posible el ambiente a manejar, incluido el clima y el suelo, para luego poder intensificar la rotación a través de distintos materiales genéticos, fechas de siembra y arreglos espaciales. Asímismo, planteó como desafío buscar la manera más adecuada de adaptar los cultivos al ambiente de producción y dejó dos preguntas tácitas para la reflexión: “¿El suelo debe descansar? Un monte o una pastura natural, ¿descansan?”.

Por su parte, el Dr. Julio Scursoni, profesor de la Cátedra de Terapéutica Vegetal de la FAUBA, se refirió al “manejo de malezas”, diferenciándolo del simple “control” que muchas veces se aplica. Las malezas se caracterizan por su capacidad de adaptación, por lo tanto el estudio y manejo debe abordarse desde un punto de vista ecológico. En relación a esto recordó que para un buen manejo, es clave reducir el banco de semillas.

Posteriormente, se refirió al concepto de “resistencia”, diferenciándolo del de “tolerancia”. En el primer caso, la falta de control se produce sobre un nuevo biotipo a una dosis que resulta letal para la población original; mientras tanto, en el caso de tolerancia, todas las poblaciones de una especie resultan sobrevivir a la aplicación.

Scursoni finalizó remarcando que “las acciones proactivas son más rentables que las aplicadas luego de instalado el problema”.

Para finalizar, el Ing. Agr. Martín Marzetti- Gerente del Programa de Malezas Resistentes que conduce Aapresid-, comentó brevemente la situación en cuanto a malezas resistentes a herbicidas en Argentina y en el mundo. El Ingeniero recalcó que, si bien el problema actual en nuestro país no es el que sufren países como Estados Unidos o Australia, puede convertirse en algo mucho más serio si no modificamos nuestras prácticas habituales de manejo.

Posteriormente, explicó el funcionamiento de la REM, instando a los presentes a comunicar casos sospechosos se resistencia en cuanto los vean, para así abordar los problemas tempranamente.

Luego de una intensa jornada de intercambio y aprendizaje, la Regional Aapresid Bragado-Chivilcoy prometió para el próximo año la organización de una jornada a campo, que les permita mostrar in situ los beneficios de implementar un sistema de producción sustentable.