Cada gota de agua vale mucho

‘Siembra directa: cuidando cada gota’, fue el título elegido para la jornada UPA que organizó la Regional Bahía Blanca. Estaciones y conferencias destacadas.

Cerca de 200 personas participaron de la clásica jornada “Un productor en acción” (UPA) que organizó la Regional Bahía Blanca el 15 de noviembre, en el campo piloto de Corfo, ubicado en Hilario Ascasubi, Buenos Aires. Bajo el título “Siembra directa: cuidando cada gota”, la jornada incluyó el recorrido por cuatro estaciones a campo y dos conferencias que tuvieron lugar durante la tarde.
La primera de ellas se refirió a la cebolla en siembra directa. Entre los puntos que se abordaron, se destacan los 5 riegos y la máquina de siembra especial que se hizo a medida para este tipo de implantaciones. El objetivo que se persigue es lograr sembrar la cebolla en directa para poder incluirla en las rotaciones. Una de las mayores dificultades es conseguir que nazca, ya que la semilla de la cebolla es muy chica y si hay un error de 1 cm, no nace. Según explicaron los especialistas a cargo de la estación, la máquina sólo puede funcionar sobre rastrojo de trigo; sobre maíz, es imposible. Además, a la máquina le resulta difícil copiar las irregularidades del terreno, sobre todo del rastrojo. Esto se observa en los tiempos de germinación: mientras que en directa la cebolla tardó dos meses en germinar, en convencional germinó en 40 días. Otro punto a considerar es que la cebolla es muy susceptible a la temperatura del suelo, y en este caso, hubo una diferencia de 4 grados durante todo el ciclo.
La segunda estación mostró algunos ensayos con variedades de trigo (Buck, Klein y ACA).
Seguidamente, se evaluó la fertilización en pasturas, como herramienta para lograr la máxima producción de pasto y calidad. Todo con el objetivo de mejorar las recrías. La fertilización y el manejo, son claves para maximizar la pastura. Se insistió en ser eficientes con el uso del agua y regar adecuadamente. Hay que tener en cuenta que se trata de suelos de baja materia orgánica (MO) y arenosos.
El uso de urea y azufre al voleo, o sulfato de amonio, recomiendan que no se realice más de 4 días post comida. La alfalfa, por su parte, se consume a partir de los 8 nudos. El objetivo es conocer bien el ciclo para poder sacar la máxima eficiencia.
La última estación fue sobre ‘Girasol semilla en SD’. Se lograron 3,7 plantas por metro. Sobre avena de pastoreo, se comió hasta muy abajo y quedó poca cobertura. La fecha de siembra fue el 11/10, y son líneas genéricas para girasol semilla, no son híbridos, por lo tanto son menos competitivos.
Por la tarde hubo dos conferencias. La primera fue sobre “Manejo de malezas difíciles en sistemas de transición a la siembra directa”, a cargo del Ing. Agr. Ramón Gigon, quien remarcó la importancia de conocer la dinámica de emergencia de cada especie. Como alternativa, recomendó volver a utilizar productos y técnicas que se dejaron de usar para combatir algunas malezas difíciles. Los cultivos de cobertura se plantean como otra solución posible, aunque deben adaptarse a cada ambiente y lugar.
Entre las especies más difíciles, Gigon mencionó: Yuyo colorado, Ray grass, Brassica rapa y Conyza (la más complicada es la sumatrensis que tiene un crecimiento primaveral y crece elongando el tallo; en cambio la bonariensis tiene un crecimiento otoñal). El especialista sugirió algunas estrategias de aplicaciones químicas, como el doble golpe (glifo+hormonal y un desecante), y otra alternativa puede ser un combinado de controles mecánicos y químicos. “Lo fundamental es no hacer siempre lo mismo, sino rotar herramientas y modos de acción”, sostuvo.
Ya sobre el cierre, Iván Ullmann de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, habló sobre las perspectivas de mercado de cereales y oleaginosas. A modo de introducción, recordó que la zona de influencia de la Bolsa de Cereales se extiende sobre 29 partidos bonaerenses y 14 pampeanos, que ocupan 20 millones de hectáreas. La mayoría son ganaderas pero hay 6,77 millones de hectáreas donde el año pasado se sembraron granos. La cosecha regional sumó más de 17 millones de toneladas, sobre un total nacional de 123 millones.
Este escenario es muy distinto a cuando el trigo no se podía exportar libremente y los productores lo sembraban en cantidades homeopáticas, porque no le quedaban casi alternativas, salvo la cebada. Luego del cambio de gobierno, con el fin de las retenciones y los ROE, los embarques de trigo crecieron el 160% y los de cebada 135%. Esta zona provee ahora más del 25% de la oferta triguera total (4,5 millones de toneladas) y más del 80% de la producción argentina de cebada cervecera (2,7 millones de toneladas).
Según entiende Ullman, la producción volverá a ser abundante, aunque hay varias zonas que sufrieron las abundantes lluvias y se multiplican los casos de ataques de hongos. Una buena cosecha asegura el trabajo y un buen nivel de negocios, aunque los bajos precios del trigo no llegan a dejar conformes a todos. Se estima que desde aquí saldrá la mayor parte de los 5 millones de toneladas de trigo que Brasil necesitará importar de Argentina para atender su propio abastecimiento.
“Recuperamos la producción, pero queda mucho por hacer en materia de calidad”, reconoce. Este no parece ser un desafío imposible para una región productiva que recuperó la normalidad. Al mismo tiempo, afirmó que «aquellos campos inundados, directamente no van a ser sembrados e iremos a maíces tardíos de noviembre. Hoy todo indica que con el mal clima, el cuadro no se solucionará en los próximos tres meses».