Regional Monte Cristo – Cordoba

“Nuestro año de trabajo mostrado a campo”

El 3 de Octubre, las Regionales Alta Gracia, Montecristo y Río Segundo se juntaron para intercambiar resultados del trabajo que han realizado a lo largo del año. La cita fue en el campo de la Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias UNC y contó con la presencia de 80 productores, técnicos e ingenieros interesados en escuchar experiencias que permitan mejorar los sistemas de producción.   

Al comienzo de la jornada se realizó un panel con un socio de cada regional, con el objetivo de poner en contexto sobre la situación actual del modelo productivo en la región centro norte de Córdoba, y conocer como vienen trabajando productores vinculados a Aapresid.

“¿Cómo es la rotación típica en la zona de influencia de las regionales?”, fue la pregunta disparadora. Soja-maíz con mayor participación de cultivos invernales en los últimos años, entre ellos trigo, garbanzo, y/ó cultivos de servicio.

Los productores notan en los últimos años la presencia de techos de rinde difíciles de superar, probablemente como consecuencia de problemas de fertilidad, físicos, y uso masivo de agroquímicos para control de malezas resistentes. El eje en la toma de decisiones sobre herramientas de manejo y rotación de cultivos es la condición hídrica, principal limitante de la zona. La nueva agricultura deberá también hacer foco en el manejo de dicho recurso.

Después del panel de regionales, comenzaron las disertaciones. El primero en tomar la palabra fue el Ing. Agr. (M. Sc.) Salvador Prieto Angueira  (INTA EEA Santiago del Estero) quien se explayó sobre cómo los cultivos de servicio ingresan al sistema y los beneficios de aplicarlos.

“Los cultivos de cobertura son la principal herramienta con la que contamos para solucionar algunos de los inconvenientes resultantes del modelo productivo actual basado en uso masivo de insumos”, afirmó y mencionó que el éxito de un cultivo de servicio en la zona norte de Córdoba tiene alta correlación con la disponibilidad hídrica al momento de la siembra dado las escasas precipitaciones que normalmente se dan durante el ciclo del mismo. A su vez, la conjugación de este factor con la especie y variedad que seleccionamos, definen la producción de biomasa que podremos obtener y como consecuencia el éxito del cultivo de servicio.

Salvador, también comentó sobre las virtudes del centeno vs. otras gramíneas:  “en comparaciones con avena y trigo tiene mayor potencial de producción de biomasa, mayor rusticidad ante heladas y enfermedades, y finalmente los efectos alelopáticos sobre la emergencia posterior de malezas.”

Independientemente de la especie seleccionada, la presencia de cultivos de cobertura modifica los rangos de temperatura y la calidad de radiación que llega al suelo, influyendo sobre la salida de dormición de semillas de malezas que emergen más.

Se mostraron algunos resultados de comparaciones de vicia vs melilotus en Santiago del Estero, llegando a la conclusión que la vicia tiene un mayor potencial de producción de biomasa pero con respuestas diferenciales ante la disponibilidad hídrica, siendo el cultivo de cobertura en el cual se reflejan más dichas diferencias.

Comparaciones de barbecho tradicional vs. cultivo de cobertura permiten observar algunas de las ventajas de su adopción. “Por un lado, es importante considerar que durante el barbecho se pierde agua por evaporación que no es aprovechada para producción de biomasa; las mejoras en las condiciones físicas del suelo por el aporte de raíces del los CC permiten una mejor captación de lluvias previas a la siembra del cultivo estival que permiten recuperar la disponibilidad hídrica. Ensayos de precipitación efectiva de CC vs barbecho muestran estos resultados. En zonas como Santiago del Estero donde se presentan lluvias torrenciales, la condición física del suelo es fundamental para mejorar la captación del agua”, explicó Prieto Angueira.

Es importante considerar que la especie, variedad, fecha de siembra, y momento de secado son fundamentales para regular el consumo de agua y lograr los beneficios que nos brindan los CC. Salvador afirmó que para la zona en cuestión, podríamos considerar como un manejo conservador lograr 2500 kg de biomasa con secados tempranos, permitiendo recuperar el agua consumida antes de la siembra del cultivo estival.

Finalmente, el ingeniero agrónomo mostró resultados de CC multiespecies donde la combinación de gramíneas con leguminosas permite complementar beneficios. Mientras que las gramíneas tienen un mayor efecto sobre la condición física del suelo por su sistema radical, las leguminosas, como vicia, nos aportan nitrógeno por fijación biológica.

Salvador Prieto Angueira dio argumentos del porqué y para qué hacer cultivos de servicio. 

 

El segundo en disertar fue el ingeniero agrónomo Emanuel Saizer, GTD Chacra Bandera Aapresid. Esta Chacra tiene como ejes la biología de malezas, el control químico, los cultivos de servicio, y la integración de todas estas variables. Estas líneas de trabajo surgen como resultado de la fuerte demanda del productor que venía observando dificultades para el control de ciertas especies como Borreria, Gomphrena, Chloris, y Sorgo de Alepo, entre otras.

“Las herramientas con las que contamos para el control de estas malezas son herbicidas, labores mecánicas de mínima remoción, cultivos de invierno, prácticas culturales y cultivos de servicio. Antes de la creación de la chacra, el productor ya venía observando que los lotes con menor problema de malezas eran aquellos con mayor intensificación, de allí que comenzaron a implementar la utilización de diferentes cultivos de servicio en integración con otras herramientas de manejo”, explicó Saizer y contó que “experiencias con melilotus y vicia han sido exitosas con valores de supresión de malezas de hasta un 80%, con mayor variabilidad en el caso de vicia de acuerdo a las condiciones particulares de cada campaña.”

Independientemente de la especie seleccionada como cultivo de servicio, con diversas experiencias pudieron observar cómo esta práctica modifica los pulsos de emergencia de malezas facilitando su posterior control con herbicidas.

Una de las mayores controversias que tiene la implementación de cultivos de servicio es su costo hídrico que puede comprometer la perfomance del cultivo de renta posterior. Sin embargo, experiencias de la chacra Bandera denotan que con siembras tempranas y fechas de secado óptimas podemos reducir al mínimo este costo  acaparando todos los beneficios del cultivo de servicio.

Como conclusión, Emanuel remarcó que los mejores resultados siempre se obtienen de la integración de todas las herramientas disponibles para el manejo de malezas, evitando caer en la simplificación de la receta, incluso con cultivos de servicio.

La ingeniera agrónoma Laura Britos, hizo un repaso de los factores claves en manejo de cultivo de garbanzo, a través de la experiencia de productores del grupo CREA Cañada de Luque.

“El principal factor para determinar la siembra del cultivo de garbanzo es AU (agua útil), dada la escasez de lluvia típica de la zona durante los meses de invierno. Por ello, es necesario contar con al menos 150 mm de agua útil para garantizar que el cultivo pueda llegar al período crítico sin sufrir condiciones de estrés que afecten el rendimiento. Una vez logrado esto, es necesaria la ocurrencia de precipitaciones durante la fase crítica para no comprometer el rendimiento”, especificó Britos.

En cuanto a fecha de siembra, Laura remarcó que en las fechas que comprenden la 2da y 3er decena de mayo, son donde se obtienen los mejores rindes según la recopilación de varias campañas. Por su parte, la densidad no debería ser inferior a 17 plantas logradas por m2. Si bien el cultivo se caracteriza por tener buena compensación ante bajas densidades, adopta características de crecimiento rastreras que dificultan la operación de cosecha.

Otra de las variables importantes a considerar es  cultivo antecesor. La ingeniera agrónoma destacó que la experiencia de varias campañas con productores del grupo CREA Cañada de Luque, denotan que soja y poroto mung son los mejores antecesores por liberar el lote con mayor anticipación. Además, resaltó la importancia de inocular.

La sanidad en garbanzo es un factor fundamental para lograr el éxito del cultivo. En línea con esto,  Laura mencionó que se caracteriza por su alta susceptibilidad a patógenos del suelo, por lo que es fundamental el curado de la semilla. En lo que respecta a aplicaciones con fungicidas en etapas avanzadas del cultivo, se utilizan mezclas de triazoles y estrobirulinas, o químicos del grupo de las carboxamidas.

Entrando en el tema de fertilidad de suelos, el ingeniero agrónomo Sebastián Storti (AGD) explicó las herramientas tecnológicas que disponemos para mejorarlos. Sebastián describió alguna de las herramientas con las que cuentan para brindar servicios tecnológicos desde AGD, centrado en diagnósticos de fertilidad y ambientación. El punto de partida es la identificación de la variabilidad ambiental, su posterior cuantificación y finalmente la recomendación de manejo.

Para identificar la variabilidad cuentan con numerables herramientas entre las que se destacan la utilización de Veris para medir las variaciones de electroconductividad, parámetro que tiene alta correlación con variables que definen ambientes productivos. “Una vez identificada la variabilidad, se procede a la cuantificación a través de muestreos dirigidos intensivos que comprenden una muestra compuesta de 0 a 20 cm por cada 3 hectáreas y media. Además, a esto se le suma una muestra hasta los 2 metros de profundidad por cada 50/70 hectáreas para medir estratificación en ambientes”, detalló Storti.

Con la intención de bajar el costo del servicio, Sebastián comentó que están utilizando otras herramientas para bajar la intensidad de muestreo como SoilOptix, que permite inferir niveles de MO a través de lectura de rayos gamma, y la tapadora de semillas de precision planting que mide humedad de siembra y MO a través del color del suelo.

Para prescripciones de densidad y/ó fertilización variable utilizan múltiples capas de información para lograr mayor precisión en la ambientación. Entre ellas se destacan mapas de rinde, mapas de electroconductividad, índice topográfico compuesto y mapas de MO. Luego, contemplando otras variables como híbrido, fecha de siembra, etc. se determinan las densidades a utilizar con cambios en cuadrículas de 20 metros por 20 metros. Las respuestas que obtienen a la aplicación de densidad variable en maíz oscilan entre 5-12% de rendimiento en comparación con densidad uniforme.

Los especialistas también mostraron herramientas que disponemos para mejorar la fertilidad de los suelos. 

 

 

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