Claves para mejorar los rindes de Trigo y Cebada

La Regional La Pampa organizó la jornada Un productor en acción con el propósito de intercambiar conocimiento sobre fertilidad y conservación de suelos y manejo de malezas en relación a Trigo y Cebada.

“Nuestro año de trabajo mostrado a campo”

El 3 de Octubre, las Regionales Alta Gracia, Montecristo y Río Segundo se juntaron para intercambiar resultados del trabajo que han realizado a lo largo del año. La cita fue en el campo de la Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias UNC y contó con la presencia de 80 productores, técnicos e ingenieros interesados en escuchar experiencias que permitan mejorar los sistemas de producción.   

Al comienzo de la jornada se realizó un panel con un socio de cada regional, con el objetivo de poner en contexto sobre la situación actual del modelo productivo en la región centro norte de Córdoba, y conocer como vienen trabajando productores vinculados a Aapresid.

“¿Cómo es la rotación típica en la zona de influencia de las regionales?”, fue la pregunta disparadora. Soja-maíz con mayor participación de cultivos invernales en los últimos años, entre ellos trigo, garbanzo, y/ó cultivos de servicio.

Los productores notan en los últimos años la presencia de techos de rinde difíciles de superar, probablemente como consecuencia de problemas de fertilidad, físicos, y uso masivo de agroquímicos para control de malezas resistentes. El eje en la toma de decisiones sobre herramientas de manejo y rotación de cultivos es la condición hídrica, principal limitante de la zona. La nueva agricultura deberá también hacer foco en el manejo de dicho recurso.

Después del panel de regionales, comenzaron las disertaciones. El primero en tomar la palabra fue el Ing. Agr. (M. Sc.) Salvador Prieto Angueira  (INTA EEA Santiago del Estero) quien se explayó sobre cómo los cultivos de servicio ingresan al sistema y los beneficios de aplicarlos.

“Los cultivos de cobertura son la principal herramienta con la que contamos para solucionar algunos de los inconvenientes resultantes del modelo productivo actual basado en uso masivo de insumos”, afirmó y mencionó que el éxito de un cultivo de servicio en la zona norte de Córdoba tiene alta correlación con la disponibilidad hídrica al momento de la siembra dado las escasas precipitaciones que normalmente se dan durante el ciclo del mismo. A su vez, la conjugación de este factor con la especie y variedad que seleccionamos, definen la producción de biomasa que podremos obtener y como consecuencia el éxito del cultivo de servicio.

Salvador, también comentó sobre las virtudes del centeno vs. otras gramíneas:  “en comparaciones con avena y trigo tiene mayor potencial de producción de biomasa, mayor rusticidad ante heladas y enfermedades, y finalmente los efectos alelopáticos sobre la emergencia posterior de malezas.”

Independientemente de la especie seleccionada, la presencia de cultivos de cobertura modifica los rangos de temperatura y la calidad de radiación que llega al suelo, influyendo sobre la salida de dormición de semillas de malezas que emergen más.

Se mostraron algunos resultados de comparaciones de vicia vs melilotus en Santiago del Estero, llegando a la conclusión que la vicia tiene un mayor potencial de producción de biomasa pero con respuestas diferenciales ante la disponibilidad hídrica, siendo el cultivo de cobertura en el cual se reflejan más dichas diferencias.

Comparaciones de barbecho tradicional vs. cultivo de cobertura permiten observar algunas de las ventajas de su adopción. “Por un lado, es importante considerar que durante el barbecho se pierde agua por evaporación que no es aprovechada para producción de biomasa; las mejoras en las condiciones físicas del suelo por el aporte de raíces del los CC permiten una mejor captación de lluvias previas a la siembra del cultivo estival que permiten recuperar la disponibilidad hídrica. Ensayos de precipitación efectiva de CC vs barbecho muestran estos resultados. En zonas como Santiago del Estero donde se presentan lluvias torrenciales, la condición física del suelo es fundamental para mejorar la captación del agua”, explicó Prieto Angueira.

Es importante considerar que la especie, variedad, fecha de siembra, y momento de secado son fundamentales para regular el consumo de agua y lograr los beneficios que nos brindan los CC. Salvador afirmó que para la zona en cuestión, podríamos considerar como un manejo conservador lograr 2500 kg de biomasa con secados tempranos, permitiendo recuperar el agua consumida antes de la siembra del cultivo estival.

Finalmente, el ingeniero agrónomo mostró resultados de CC multiespecies donde la combinación de gramíneas con leguminosas permite complementar beneficios. Mientras que las gramíneas tienen un mayor efecto sobre la condición física del suelo por su sistema radical, las leguminosas, como vicia, nos aportan nitrógeno por fijación biológica.

Salvador Prieto Angueira dio argumentos del porqué y para qué hacer cultivos de servicio. 

 

El segundo en disertar fue el ingeniero agrónomo Emanuel Saizer, GTD Chacra Bandera Aapresid. Esta Chacra tiene como ejes la biología de malezas, el control químico, los cultivos de servicio, y la integración de todas estas variables. Estas líneas de trabajo surgen como resultado de la fuerte demanda del productor que venía observando dificultades para el control de ciertas especies como Borreria, Gomphrena, Chloris, y Sorgo de Alepo, entre otras.

“Las herramientas con las que contamos para el control de estas malezas son herbicidas, labores mecánicas de mínima remoción, cultivos de invierno, prácticas culturales y cultivos de servicio. Antes de la creación de la chacra, el productor ya venía observando que los lotes con menor problema de malezas eran aquellos con mayor intensificación, de allí que comenzaron a implementar la utilización de diferentes cultivos de servicio en integración con otras herramientas de manejo”, explicó Saizer y contó que “experiencias con melilotus y vicia han sido exitosas con valores de supresión de malezas de hasta un 80%, con mayor variabilidad en el caso de vicia de acuerdo a las condiciones particulares de cada campaña.”

Independientemente de la especie seleccionada como cultivo de servicio, con diversas experiencias pudieron observar cómo esta práctica modifica los pulsos de emergencia de malezas facilitando su posterior control con herbicidas.

Una de las mayores controversias que tiene la implementación de cultivos de servicio es su costo hídrico que puede comprometer la perfomance del cultivo de renta posterior. Sin embargo, experiencias de la chacra Bandera denotan que con siembras tempranas y fechas de secado óptimas podemos reducir al mínimo este costo  acaparando todos los beneficios del cultivo de servicio.

Como conclusión, Emanuel remarcó que los mejores resultados siempre se obtienen de la integración de todas las herramientas disponibles para el manejo de malezas, evitando caer en la simplificación de la receta, incluso con cultivos de servicio.

La ingeniera agrónoma Laura Britos, hizo un repaso de los factores claves en manejo de cultivo de garbanzo, a través de la experiencia de productores del grupo CREA Cañada de Luque.

“El principal factor para determinar la siembra del cultivo de garbanzo es AU (agua útil), dada la escasez de lluvia típica de la zona durante los meses de invierno. Por ello, es necesario contar con al menos 150 mm de agua útil para garantizar que el cultivo pueda llegar al período crítico sin sufrir condiciones de estrés que afecten el rendimiento. Una vez logrado esto, es necesaria la ocurrencia de precipitaciones durante la fase crítica para no comprometer el rendimiento”, especificó Britos.

En cuanto a fecha de siembra, Laura remarcó que en las fechas que comprenden la 2da y 3er decena de mayo, son donde se obtienen los mejores rindes según la recopilación de varias campañas. Por su parte, la densidad no debería ser inferior a 17 plantas logradas por m2. Si bien el cultivo se caracteriza por tener buena compensación ante bajas densidades, adopta características de crecimiento rastreras que dificultan la operación de cosecha.

Otra de las variables importantes a considerar es  cultivo antecesor. La ingeniera agrónoma destacó que la experiencia de varias campañas con productores del grupo CREA Cañada de Luque, denotan que soja y poroto mung son los mejores antecesores por liberar el lote con mayor anticipación. Además, resaltó la importancia de inocular.

La sanidad en garbanzo es un factor fundamental para lograr el éxito del cultivo. En línea con esto,  Laura mencionó que se caracteriza por su alta susceptibilidad a patógenos del suelo, por lo que es fundamental el curado de la semilla. En lo que respecta a aplicaciones con fungicidas en etapas avanzadas del cultivo, se utilizan mezclas de triazoles y estrobirulinas, o químicos del grupo de las carboxamidas.

Entrando en el tema de fertilidad de suelos, el ingeniero agrónomo Sebastián Storti (AGD) explicó las herramientas tecnológicas que disponemos para mejorarlos. Sebastián describió alguna de las herramientas con las que cuentan para brindar servicios tecnológicos desde AGD, centrado en diagnósticos de fertilidad y ambientación. El punto de partida es la identificación de la variabilidad ambiental, su posterior cuantificación y finalmente la recomendación de manejo.

Para identificar la variabilidad cuentan con numerables herramientas entre las que se destacan la utilización de Veris para medir las variaciones de electroconductividad, parámetro que tiene alta correlación con variables que definen ambientes productivos. “Una vez identificada la variabilidad, se procede a la cuantificación a través de muestreos dirigidos intensivos que comprenden una muestra compuesta de 0 a 20 cm por cada 3 hectáreas y media. Además, a esto se le suma una muestra hasta los 2 metros de profundidad por cada 50/70 hectáreas para medir estratificación en ambientes”, detalló Storti.

Con la intención de bajar el costo del servicio, Sebastián comentó que están utilizando otras herramientas para bajar la intensidad de muestreo como SoilOptix, que permite inferir niveles de MO a través de lectura de rayos gamma, y la tapadora de semillas de precision planting que mide humedad de siembra y MO a través del color del suelo.

Para prescripciones de densidad y/ó fertilización variable utilizan múltiples capas de información para lograr mayor precisión en la ambientación. Entre ellas se destacan mapas de rinde, mapas de electroconductividad, índice topográfico compuesto y mapas de MO. Luego, contemplando otras variables como híbrido, fecha de siembra, etc. se determinan las densidades a utilizar con cambios en cuadrículas de 20 metros por 20 metros. Las respuestas que obtienen a la aplicación de densidad variable en maíz oscilan entre 5-12% de rendimiento en comparación con densidad uniforme.

Los especialistas también mostraron herramientas que disponemos para mejorar la fertilidad de los suelos. 

 

 

Experiencias en mejoras del suelo y rindes de cultivo

La Regional 25 de mayo organizó una jornada a campo, el 1 de noviembre en el  Establecimiento Cruz de Guerra, Valdés.  Unas 200 personas asistieron a esta jornada técnica para compartir las experiencias de ingenieros, técnicos y productores en el camino de la sustentabilidad.

Campaña 17/18. Intercambios para producir maíz y soja

La Regional de 25 de mayo organizó en julio la jornada un productor en acción en el Predio Sociedad Rural de dicha localidad. Las más de 100 personas que asistieron escucharon los análisis de campaña 17/18 de soja y maíz y los beneficios de aplicar cultivos de servicio.

El primero en disertar fue el Ing. Agr. Ignacio Conti, ATR de la regional, quien presentó su análisis de campaña de soja y maíz 17/18

Campaña de Soja

Se analizaron las precipitaciones mensuales de la campaña en donde se observa una salida del invierno con abundantes lluvias y a partir de noviembre muy escasas manteniéndose esa tendencia durante todo el verano. En el partido, entre los meses de octubre y febrero tuvo un acumulado de 228 mm en promedio, siendo el cuartel XI en el que más llovió con 249 mm seguidos del VII con 243 mm y el 8 con 222 mm. (Figura 1 y 2)

Figura 1. Precipitaciones acumuladas Oct – Feb por cuartel

La superficie bajo análisis fue de 7024 ha con 5531 ha de soja 1° y 1493 de soja de 2°, estando por debajo del promedio de superficie sembrada de soja de las últimas campañas (9835 ha).

 

 

 

Figura 2. Cuarteles

 

El cuartel en el que más superficie se sembró de soja de 1° fue el VIII con 1418 ha seguidos del XI con 1043 ha, siendo éste último en el que más superficie de soja de 2° se sembró con 1136 ha, continuando la tendencia de las últimas campañas.

El cultivo antecesor en soja de 1° que más predominó fue maíz con el 70% de los lotes, seguidos de soja de 1° con 17%, luego verdeo de invierno (avena) y trigo/soja de 2° en menor porcentaje. El 100% de la soja de 2° fue sobre antecesor trigo.

El análisis de suelo otorgó los siguientes resultados:

MO = 2,7%; pH = 6,5; P = 7,1 ppm; S = 3,3 ppm y N de NO3 = 68,3 ppm.

Para tener como referencia, los valores promedios de las últimas campañas fueron:

MO = 2,55%; pH = 6,28; P = 7,65 ppm; S = 4,1 ppm; N de N3 = 21,6 ppm, siendo este último muy variable de acuerdo al momento que se toma la muestra.

Con respecto a la soja de 1°,  el 6% se hizo sobre CC utilizando centeno. El tratamiento de semilla, inoculación y demás, se hizo a campo el 73% y el tratamiento profesional de semilla fue un 27%.

En lo que refiere a rendimiento en soja de 1° fue de 2996 kg/ha en campo propio y de 1938 kg/ha en arrendado, unos 1000 kg/ha menos. En soja de 2° el rendimiento promedio en campo propio fue de 1588 kg/ha y en arrendado 1248 kg/ha. En todas las campañas se observa en mayor o menor medida que el rinde en campo propio es mayor al arrendado, lo cual puede deberse a las diferencias de manejo entre uno y otro.

El rendimiento sobre antecesor maíz fue de 2804 kg/ha siendo superior al de antecesor soja de 1795 kg/ha, donde también observamos una diferencia de 1000 kg/ha aproximadamente, siendo el año que más se diferenció comparado con los anteriores.

Acerca de fertilización de soja de 1° el 100% de los lotes fueron fertilizados con P, 62 kg/ha de MAP aproximadamente de promedio, el 83% fueron fertilizados con S y el 71% con N. Observamos que al aumentar la fertilización con P el rendimiento tiende a ser mayor, si analizamos las campañas anteriores el rinde también tiende a aumentar pero en forma menos pronunciada.

La FS en la que más superficie se sembró de soja de 1° fueron la primera quincena de noviembre y la segunda quincena de octubre siendo en estas fechas donde se obtuvieron los mejores rindes, los cuales fueron disminuyendo a medida que se atrasa la fecha. Los rindes fueron en todas las FS menores comparados con las campañas anteriores.

El ciclo de madurez que más se utilizó en soja de 1° fue el 4 corto con 921 ha y el que más rindió con 2588 kg/ha en FS de octubre, lo mismo para la FS de noviembre con 1449 ha y 2918 kg/ha de rendimiento.

El grueso de la siembra de la soja de 2° se dio en la primera quincena de diciembre con 1265 ha con  un rinde de 1500 kg/ha de promedio. El ciclo de madurez más utilizado fue el 4 largo con 910 ha, pero el que más rindió fue el 4 corto con 1618 kg/ha.

Superficie y rendimiento de acuerdo al ambiente

Para soja de 1°, en suelos FaP (Francos de alto Potencial) profundos con menos del 70% de contenido de arena se sembró el 74% de la superficie con un rinde de 2748 kg/ha. En cuanto a TiP (Taptos de intermedio Potencial) los cuales pueden presentar un horizonte nátrico de 60 a 100 cm o con alguna impedancia en profundidad, se sembró el 5% de superficie con rinde de 2304 kg/ha. En Lar (Loma arenosa) loma de más de 70% de contenido de arena, hubo 16% de superficie sembrada y un rinde de 1594 kg/ha. Por último, los PSo (Planos Someros) que presentan un horizonte pesado o con alto contenido de arcilla entre los 30 y 60 cm, fueron sembrados un 5% de superficie con rinde de 2500 kg/ha.

En soja de 2° también la mayor superficie se sembró en suelo FaP con un 81% y un rinde de 1588 kg/ha, que fue el más alto de los 4 ambientes. En todo el rinde de soja de 1° fue mayor que el de 2°, siendo en Lar donde se obtuvieron los valores más bajos.

– El cuartel de mayor rendimiento en soja de 1° del partido fue el XI con 3224 kg/ha seguido del VIII con 2760 kg/ha y luego el VII con 2735 kg/ha, en soja de 2° también fue el cuartel XI el que más rindió con 1588 kg/ha.

– Si analizamos el rendimiento de acuerdo a la cantidad de plantas logradas por ha, podemos deducir que a mayor número de plantas menor es el rendimiento, en cambio si analizamos el promedio de las últimas campañas el rinde es más estable, con 350000 plantas estaríamos logrando el mismo rinde que con 450000.

El rendimiento final para soja de 1° fue de 2512 kg/ha, por debajo de los rindes promedios de los últimos 5 años y del rinde promedio de todos estos que fue de 3545 kg/ha, donde se cosechó el 99% de la superficie sembrada y para soja de 2° 1524kg/ha, también por debajo de los últimos años y del promedio de estos que fue de 2580 kg/ha cosechándose el 93% de la superficie.

Campaña de Maíz

Debido a las grandes lluvias caídas en el invierno, la siembra se fue demorando por problemas de suelo. La superficie bajo análisis fueron 3695 ha, un poco por encima del promedio de los últimos años. Respecto al momento de siembra, 2847 ha fueron de maíz temprano, 678 de maíz tardío y 170 maíz de segunda.

 “A diferencia de otros años, se vio una gran incidencia de gusano cogollero, por las altas T° y baja precipitaciones, lo cual hay que tener en cuenta para la próxima campaña a la hora de elegir un evento”, explicó Ignacio Conti.

Los cultivos antecesores fueron trigo/soja 2° 2953 ha, seguido de soja de 1° 442 ha, avena/soja 2° 200 ha, cebada/soja 2° 51 ha y verdeo de invierno 49 ha. Respecto a las ultimas campañas, el 64.5% se viene haciendo sobre trigo/soja 2° y el 30.5% sobre soja de 1°.

Los análisis de suelo arrojaron MO = 2,67% pH = 6,59 P = 8,15 ppm S = 2,86 ppm N de NO3 = 27,4 ppm. Para tener como referencia, los valores promedios de las últimas campañas fueron: MO = 2,9% pH = 6,1 P = 8 ppm S = 5,4 ppm N de N3 = 37,9 ppm.

En lo que refiere a la fertilización, el 100% de los lotes se fertilizó con P, 98 kg/ha de MAP aprox, también el 100% de los lotes fueron fertilizados con N, 195 kg/ha de UREA aprox, y el 96% con S.  En maíces tardíos, el 43% fue sobre CC (centeno + vicia).

El 68% de la superficie sembrada fue sobre campo propio, con un rinde de 6641 kg, siendo el 32% restante arrendado, rindiendo 5425 kg. En los últimos años siempre rindió más en campo propio que arrendado, y este año que fue seco, la diferencia se hizo más notoria.

Los rindes de acuerdo al cultivo antecesor fueron 6657 kg/ha para trigo/soja 2° y de 6393 para soja de 1°, muy similares ambos, y por debajo de los rindes promedios de años anteriores.

La FS de 1° quincena de octubre fue la que más superficie se sembró 1228 ha y la que mejor rindió con 6535 kg/ha, estando por debajo del promedio de los últimos años que fue de 8366 kg/ha para esta fecha.

En cuanto a la superficie y rinde en diferentes ambientes, el 91% se sembró en suelos FaP con un rinde de 6752 kg/ha, el 11% de la superficie fue sembrada sobre suelos TiP con 6713 kg/ha y en Lar el 8% con un rinde de 6253 kg/ha. En todos los ambientes el rinde fue menor que en la campaña pasada.

Con respecto al rendimiento por cuartel, el que más rindió fue el XI con 9099 kg/ha, seguido del X con 6578 kg/ha y luego el V 6502 kg/ha.

Rendimiento de acuerdo a la cantidad de plantas logradas, en este año seco puede verse que a medida que aumentamos en número de plantas el rinde cae. Lo contrario pasa al analizar los datos de años anteriores, en donde aumenta el rinde a medida que aumentamos en número de plantas, el hecho que se aumente o no depende mucho del ambiente, en suelos FaP pueden obtenerse muy buenos rindes con 70 – 80 mil plantas/ha.

Los rindes promedios para maíz tempano fueron de 6709 kg/ha y para tardío 3776 kg/ha, estando por debajo de los valores de las últimas campañas.

Los rindes en esta campaña 17/18 tanto de soja como de maíz, estuvieron muy por debajo comparado con campañas anteriores, debido principalmente a la escases de lluvias que se registraron durante el verano.

 

Caracterización de ambientes y manejo integral de la nutrición

“En nuestros sistemas de producción, además del agua que está fuera del alcance de manejo, existen nutrientes que limitan la producción”, explicó el Dr. Martin Díaz Zorita a lo que sugirió “pensar los modelos precisos de recomendación de dos formas diferentes: cuánto estamos extrayendo de un nutriente que no está, como es el P, pensarlo más desde el balance y desde el consumo de los cultivos ya que sin P no hay producción. Otro punto, es el caso del N, el cual se debe pensar desde la demanda y la extracción.”

Respecto al efecto napa en cultivos de verano, comentó que en una campaña seca, el efecto va a ser positivo en lotes cuyo cultivo sembrado tenga acceso a ésta.

Luego afirmó que “Los Cultivos de Cobertura no son una moda, son una necesidad” y contó que en muchos lugares del mundo resurgieron como controladores de la erosión, del escape de nutrientes en profundidad. “También se los considera como mejoradores de la eficiencia del uso del agua evitando la evaporación por la cobertura que genera. En nuestra región tiene un valor muy importante en el manejo de malezas y en la captura de las lluvias de Octubre y Noviembre aumentando la infiltración al bajarle la energía a la gota de lluvia. Estos cultivos no están diseñados para aumentar el rendimiento en lo inmediato, si no para brindarle un servicio al sistema para obtener resultados a largo plazo”, aseguró.  

Hoy en día hablamos de Cultivo de Servicio, ya que generan un servicio al sistema, principalmente, más eficiencia en el uso de recursos productivos. Díaz Zorita desafió a los productores a probar integrándolo al sistema como una herramienta estratégica para mejorar porosidad, hacer el efecto poncho, cubrir y manejar mejor el banco de germinación de malezas, bajar temperaturas extremas durante Diciembre y Enero, y ayudar que las raíces crezcan en un ambiente más favorable. Un buen Cultivo de Servicio es el que crece y genera biomasa rápido, porque con menor tiempo se logra el objetivo de cobertura y se puede pasar antes al cultivo siguiente.

Mencionó que la decisión de hacer análisis de suelo aumenta los rindes. “Gran parte de esto está explicado por el N, al ser este muy dinámico, cuanto más cerca estoy de saber la expectativa de producción, mejor ajusta, ya que la medición va a ser más próxima a la realidad”, agregó.

Muchas veces la brecha entre rendimiento potencial y rendimiento alcanzado está asociada a dosis de fertilización, la cual es fundamental para obtener resultados y poner un techo al rendimiento.

Fertilización en tres pasos: diagnóstico, recomendación y aplicación.

Martín explicó que el diagnóstico debe responder a la pregunta qué me falta; la recomendación cómo lo interpreto y la aplicación cómo lo ejecuto y esto varía a medida que se incorporan decisiones de manejo.

Para el diagnóstico se debe realizar un muestreo de calidad, es decir, reducir la variabilidad concentrándose en la parte que más impacta en el resultado operativo, lo que no es representativo no se mide. Además, respetar la profundidad según los nutrientes y modelos de recomendación y que el momento del muestreo sea representativo para el nutriente a analizar.

En el caso del manejo de la fertilización, explicó que se puede fertilizar por lo que se extrae o por lo que hace falta. Lo que cambia son los criterios por los cuales se toma la decisión y una vez que se elige uno, hay que sostenerlo. Mantener suficiencia de nutrientes significa averiguar solamente lo que el cultivo necesita para que rinda decentemente y  hacer aplicaciones de acuerdo a la extracción.

Díaz Zorita recomendó en maíces tempranos fertilizar con N en etapa vegetativa en cualquier momento desde la siembra hasta 6 hojas. En cambio, en tardíos dijo que hay una sola opción que es a la siembra, siendo recomendable no esperar lluvias para su aplicación si no incorporarlo al suelo debajo del rastrojo. En soja, un concepto importante es que la fijación del N es relevante después de floración. El cultivo debe tener un sistema nodular activo y fuerte. Para esto hay que tener una buena calidad de implantación, tanto de tratamiento de semilla y como de siembra.

A modo de conclusión, resaltó que es muy importante conocer cuantitativamente los ambientes de producción, cuál es el rendimiento más frecuente y  la probabilidad de obtener ese rendimiento porque esto es lo que ayudará a tomar decisiones.

 

Rendimiento potencial

El Ingeniero Agrónomo Gustavo Duarte planteó la importancia de establecer un marco conceptual que permita entender los mecanismos funcionales para poder reducir las brechas de rendimiento entre el potencial que cada ambiente tiene y al cual el productor apunta llegar y el que, en promedio, éste suele alcanzar (Figura 1).

“Existen factores que tienen que ver con el potencial de rendimiento, como radiación y temperatura, las cuales son diferentes en distintas localidades y no se pueden manejar, pero hay otros que sí como el genotipo, la fecha de siembra y la densidad. Si a este rendimiento potencial se le limita la oferta de agua, se obtendrá el rendimiento potencial en secano, el cual, al ser afectado por malezas, plagas, enfermedades y deficiencias de nutrientes se llega al rendimiento promedio del productor, en donde la posibilidad de mejora o de corregir por parte de este es muy pequeña”, explicó Duarte.

El mismo afirmó que la tendencia climática en los últimos años demuestra que la brecha entre años muy lluviosos y muy secos se amplía cada vez más por lo cual se manejan ambientes más inestables.  Por estas razones, es importante armar estrategias de manejo distintas. Por ejemplo, elegir un determinado genotipo y una densidad adecuada para cada ambiente.

Figura 1. Marco conceptual para reducir las brechas de rindes

Para finalizar, remarcó que “lo que determina la subsistencia en términos empresariales de un productor son el precio, el rendimiento y los costos. El precio lo pone el mercado por lo cual es necesario considerarlo al momento de venta de cada uno de los cultivos para saber cuál conviene. El productor, en cualquier ambiente, debe apuntar a lograr el rendimiento potencial manejando los factores que puede controlar: elegir el cultivo, genotipo, la densidad y la FS adecuada para ese ambiente, sin dejar de considerar el mercado, porque más allá de lo agronómico, el factor económico siempre termina siendo vital a la hora de tomar decisiones.”

Cultivos de servicio y Sistemas mixtos, claves para lograr suelos sustentables

El 14 de Septiembre, en el Predio Sociedad Rural de Chacabuco, Buenos Aires, se realizó la jornada Productores en acción con la temática de casos concretos de productores que apuestan a la intensificación agrícola – ganadera.

Unas 60 personas asistieron para escuchar a los ingenieros agrónomos Sandro Raspo y Gustavo Almassio quienes se explayaron en integración biosistémica y desafíos y ventajas de usar sistemas mixtos.

Bajo el título Integración biosistémica. Malezas, barbechos, fito y pastoreo de cultivos de cobertura, todo en la misma olla, el Ing. Agr. Sandro Raspo fue el primero en tomar la palabra y contar sobre un estudio realizado por el INTA Oliveros en el año 1989 el cual muestra que el 47% de la superficie a nivel país tenía raíces permanentes y un 53% raíces vivas estacionales. El mismo estudio hecho por el Ing. Ricardo Pozzi, en una transecta de 250 km desde Venado Tuerto a Las Rosas, en la campaña 2009/2010, encuentra que solamente el 17% de la superficie estaba con raíces vivas permanentes, derivados de las pasturas y el trigo-soja,  y un 83% de las raíces vivas eran estacionales derivadas de la soja y del maíz.

Sandro explicó que estos cambios se deben a que en las últimas décadas se agriculturizaron nuestros campos, y en el año 2003 estaban preocupados por el estado de conservación de los suelos, pensaban que agregándole insumos, nutrientes y rotaciones podrían llevar adelante el sistema de producción. Ese mismo año se encontraron con suelos con una estructura masiva, sin poros ni raíces, los mismos se empezaban a encostrar, se corrían los rastrojos con las lluvias intensas, hasta suelos de alto potencial de rendimiento se empezaba a ladrillar.

En consecuencia, Empezaron a pensar que tenían que apoyarse en cultivos de cobertura y comenzaron a usar especies gramíneas como avena, centeno, triticale, cebada y trigo, leguminosas como vicia villosa, trébol persa, trébol balanza, y brassicas de raíces más ramificadas o de raíces napiformes.  “Hoy en día se están usando cultivos multiespecies o policultivos,  lo que producen un aumento de la diversidad, permiten romper las estructuras laminares, acumular C, fijar N simbióticamente, mejora la gestión ambiental y aumentar la infiltración de agua al suelo”, detalló Raspo.

Respecto a los métodos de siembra de los CC, dijo que se pueden sembrar con sembradora común o siembra al voleo, con avión fertilizador de plato y aclaró que siempre es mejor que la siembra sea pareja y uniforme, para lograr una mejor competencia para el control de malezas en el invierno.

“En relación al manejo de sitio específico, en esta última campaña se sufrió un proceso de sequía que se plasmó en el mapa de rendimiento al observarse que en el alto potencial de rendimiento fue de 3900 kg y en el bajo potencial 2500 kg, una diferencia de 1300 kg, cuando normalmente no pasa los 400 kg”, reveló el ingeniero. Entonces se sembró en el ambiente de alto potencial centeno y en el de bajo una mezcla de centeno, triticale, cebada, trigo y nabo. Donde se puede ver que en el de alto potencial las raíces están bien desarrolladas, ya que la resistencia a la penetración no sobrepasaba el límite crítico que son 2 Mpa y en el de bajo se doblan, debido a que a los 35 cm sobrepasaba el límite critico de penetración de las raíces.

En lo que tiene que ver con la gestión ambiental, cuando hablamos de controlar malezas con los CC, estos controlan por competencia de agua, luz y nutrientes, y por interferencia de la radiación y la temperatura. “En un ensayo realizado, se puede ver que en la parcela testigo sin CC encontramos 33 pl de malezas/m2, mientras que con vicia y avena 6 plantas, con vicia y triticale 5, y con vicia y centeno 3”, enumeró Raspo.

Los CC se pueden terminar químicamente o utilizando un rolo, este último deja una alfombra biológica muy importante y no debe cortar al CC, sino que debe hacer estallar al tallo para que entre aire y se seque. El rolado y la siembra del cultivo posterior, ya sea soja o maíz, debe ser al cruce de como este sembrado el CC.

En relación al uso de principios activos en maíz tardío, Raspo explicó que del 2010 al 2012 se sembró avena, luego se empezó a usar centeno, el cual es mejor para controlar malezas que la avena como CC, motivo por el cual se bajó un poco la carga de herbicidas. Pero con el centeno rolado disminuyó un 66% la aplicación de principios activos, y cuando se empleó la vicia rolada se bajó un 70%.

Existe un coeficiente de impacto ambiental cuyas siglas en inglés son EIQ (Environmental Impact Quotient) el cual tiene en cuenta como impactan los herbicidas sobre las personas que lo aplican, sobre el ecosistema y sobre la producción. Este coeficiente nos permite saber cuando estamos generando algún impacto en el ambiente. Según vieron en las investigaciones, Sandro contó que en un maíz tardío, el EIQ pasa de 96 a 32 usando un centeno rolado, y a 24 usando una vicia rolada. Por debajo de 5 no hay impacto ambiental, entre 5 y 20 es muy bajo y entre 20 y 45 es medio. “Estamos trabajando para ubicarnos entre 5 y 20 en esta primera etapa. Una soja sin CC previo tiene un EIQ de 152, al usar una forrajera como antecesor, al ser estas difíciles para sacarlas del sistema, como trébol rojo, el EIQ se dispara a 73, ya que si hay algo que debe cumplir un CC, es que debe ser fácil de sacar del sistema.

Otra de las cosas que se suele hacer para mejorar la gestión ambiental, es utilizar un CC y sembrar directamente sobre éste estando verde, sin quemarlo.

Estos sistemas de producción se integran con la ganadería, ya que las vacas se comen los CC. A la hora de realizar dicha integración hay que tener en cuenta la carga animal, el tipo de animal, la humedad del suelo y el volumen de residuos en superficie.

Para concluir, Sandro aconsejó que a la hora de sembrar un CC tenemos que tener bien en claro qué especies vamos a sembrar y para qué; si las vamos a sembrar solas o multiespecies; que método de siembra vamos a utilizar; cuál va a ser el momento de la finalización y a través de que método se va a hacer. Además de aplicarlos cuidando el ambiente y teniendo en cuenta el uso ganadero temporal de CC.

El segundo disertante fue el Ing. Agr. Gustavo Almassio quien habló sobre los sistemas mixtos  luces y sombras que permiten o alejan su implementación. Las ventajas de contar con agricultura y ganadería integradas son el aporte a la estabilidad al sistema, el mejor aprovechamiento del agua, el reciclado de nutrientes y el arraigo territorial, entre otras. El aumento de productores que han decidido diversificar las prácticas, surgió hace un par de años con la caída de los márgenes agrícolas motivo por el cual más personas intentaron hacer ganadería.

Gustavo nombró que la creciente agriculturización es uno de los factores que complican la adopción, no solo por la rentabilidad, sino también por el éxodo rural, los mejores sueldos y condiciones de trabajo para empleados de agricultura que de ganadería. Otro factor es el régimen de tenencia ya que se consiguen alquileres por un año o menos.

“En general, la tecnología hoy utilizada en agricultura está más estandarizada, es decir, un manejo para control de chinche en Lincoln no varía mucho que en Tandil o Necochea. En cambio, en ganadería la brecha es enorme entre un productor promedio y uno de punta. Todavía hay gente que no hace tacto, servicio estacionado, que no tiene calendario sanitario, por estos motivos estamos con un 60% de destete que es un nivel bajísimo. Mientras que otros usan toda la tecnología disponible: IATF, trasplante embrionario, genoma, fertilización de pasturas y verdeos, reservas adecuadas, etc.”, explicó Almassio.

Por estas cuestiones, remarcó que la tarea Ingenieros Agrónomos y veterinarios es ofrecer técnicas que simplifiquen los procesos para que puedan ser adoptados y así desterrar el “eso acá no se puede hacer”.

Respecto a la aplicación de cada planteo mixto dijo que este es único e intransferible, no comienza por el tipo de suelo o limitante climática, si no que la planificación ganadera debería partir de qué tiempo puede o quiere dedicarle el productor.

Luego, Gustavo contó su experiencia en sistemas mixtos. Actualmente ya no hace más barbechos largos, desde cosecha de trigo (fin de año) a siembra de gruesa (noviembre), debido a que con el tiempo fue aprendiendo que el suelo no quiere descansar, si no que necesita energía para seguir produciendo más micro flora y micro fauna.

Las pasturas perennes siempre forman parte de su planteo, porque si bien la siembra directa es fundamental, no es suficiente, por eso es clave rotar con pasturas para evitar la degradación del suelo de años sucesivos de agricultura.

Realiza manejo integrado de malezas, control de rama negra post silaje de cebada con ovejas, las tiene en el lote durante el verano y se ahorra una aplicación, de esta forma ahorra plata y es más sustentable.

También avena sembrada en febrero como CC, pastoreo junio, julio, agosto y luego secada a mediados de septiembre, en lote con tosca a 60 cm. Luego pasa a soja de 1era, con esto evito hacer barbecho y además le quedo cobertura ya que no fue pastoreado en forma total.

En su zona, es muy importante hacer silaje de cultivos de invierno, ya que el mismo se pica en la 2da quincena de noviembre, por lo tanto, permite hacer posteriormente algún cultivo de verano (sorgo o maíz). En cambio un trigo para grano se cosecha a fin de diciembre.

Respecto al Creep Feeding, es bueno para nutrir al ternero en el momento adecuado, es decir cuando el ternero más multiplica. Asimismo, es una herramienta práctica y rentable, ya que en el comedero se le puede poner desde un alimento balanceado hasta avena o maíz, sobre todo en épocas de poco pasto. El destete precoz también es una buena herramienta, no solamente cuando uno se queda sin pasto, si no que te permite aumentar la carga.

Gustavo utiliza un sistema de comederos para silo, con reja y separación de 16 ubicaciones, la cual es bastante sencilla de mover aunque parezca pesada, se calculan unos 80 a 90 animales por reja, pueden comer 16 a la vez. Existe un sistema patentado por Luis Hojsgaard, con ruedas para transporte y autoenrollado de bolsa.

A modo de conclusión, el ingeniero agrónomo explicó que en zonas con suelos de aptitud agrícola tenemos la posibilidad de “fabricar” una diversidad de comida para la ganadería. Además de alimento para las vacas, es alimento para el suelo, colabora en el manejo de malezas y en el aprovechamiento de agua.  También existen tecnologías de procesos, así como insumos para hacer posible su implementación.  “Un sistema mixto aporta estabilidad a la empresa agropecuaria y permite agregar valor en el campo, transformando granos en proteína animal. Todo esto es posible hacerlo en un sistema de SD, con cultivos de cosecha y si incluye pasturas mejor”,  concluyó.

Cultivos invernales: la clave para un sistema sustentable

Con gran convocatoria, se realizó el 3 de octubre una jornada a campo organizada por la Regional Aapresid Bragado – Chivilcoy.  Martín Marzetti, Agustín Rocha, Julián Muguerza e Ignacio Alzueta brindaron conferencias simultáneas con el fin de que los productores presentes se lleven herramientas para alcanzar competitividad en los sistemas agrícolas. A su vez, Alzueta junto a Bernardo Romano fueron los encargados en cerrar la jornada.

Nutrición en cultivos invernales

 “Respecto a la fertilización con N, no hay diferencias en lo que atañe al rinde, si aplicamos todo a la siembra o 70% a la siembra y 30% en macollaje. Sin embargo, sí se ven diferencias en calidad de grano,” argumentó el ingeniero agrónomo Ignacio Alzueta. Es que desde la floración a madurez fisiología, la proteína en grano tiende a disminuir. “Hay casos muy particulares en los que puede aumentar, por ejemplo, cuando ocurre un estrés durante el llenado, el grano queda más chico y el porcentaje de proteína suele incrementarse”, explicó el GTD Chacra Bragado-Chivilcoy Aapresid.

El nivel de N de las espigas tiene relación directa con el nivel de proteína que tendrán luego los granos. La fuente de N de estos, la obtienen fundamentalmente de la re movilización de la planta durante el llenado y de lo que pueda absorber la misma durante ese periodo desde el suelo. Por este motivo, aplicar fertilizante foliar en floración aumenta los niveles de proteína en grano.

Protección en trigo

El ingeniero agrónomo Agustín Rocha (Aapresid-Mycai-CIMA) se explayó sobre la importancia del manejo integrado y monitoreo de las enfermedades en relación al trigo.  “Cuando tenemos que tomar una decisión a la hora de aplicar un fungicida para controlar enfermedades en trigo, se debe tener en cuenta el patógeno, el cultivo y el ambiente”, afirmó.

A estas tres patas fundamentales, se debe sumar una cuarta que es el productor, el cual varía de acuerdo al perfil del mismo, aspecto que suele incidir en las decisiones económicas, ya que no todos están dispuestos a gastar,  además de temas logísticos, que también influyen a la hora de tomar decisiones de aplicación.

Agustín resaltó las ventajas de realizar un monitoreo del cultivo. Una de ellas es que permite tener conocimiento sobre el patógeno, presencia del mismo y en qué cantidad está presente. El estado del cultivo también se puede evaluar mediante el monitoreo, sumando conocimiento de la variedad, de la historia del lote y a través de mapas satelitales.

Rocha aconsejó no muestrear por calendario, si no tener en cuenta la dinámica de las enfermedades para no llegar tarde cuando ya causó daño y pérdidas en el rendimiento. “El monitoreo se define por la frecuencia del mismo, hay que ser eficientes en este aspecto. Lo ideal es tomar la mayor información en la menor cantidad de recorridas del lote posibles y hacerlas en el momento en donde se define el rendimiento del cultivo. Cuando explota la enfermedad, la variabilidad de la misma de un día al otro es muy grande, por lo tanto, es en ese momento cuanto más frecuente debe ser el monitoreo”, aseguró Rocha.

Respecto al ambiente, el mismo se puede estimar consultando pronósticos climáticos y mapas satelitales. “Es importante tener datos, aprovechar las redes sociales y poder intercambiar con otros productores a la hora de tomar decisiones de aplicación”, resaltó.

Para concluir, el ingeniero agrónomo subrayó que también es importante diferenciar estratos en el canopeo, no es lo mismo que la enfermedad esté presente en el estrato inferior o arriba en la hoja bandera, la cual es la fuente más importante que tiene la planta a la hora de producir asimilados que serán los que determinarán el rinde.

Manejo integrado de malezas. Barbechos químicos largos y cortos para soja y maíz

Martín Marzetti, ingeniero agrónomo y gerente del programa REM de Aapresid, advirtió sobre la aparición de nuevos biotipos resistentes que no se detienen y ya hay 34 a nivel nacional. En los últimos 4 años el promedio de aparición es de 8 malezas resistentes por año.

“La percepción de los productores Aapresid es que esta situación se agravará, por lo que es necesario cambiar el manejo hacia uno más integrado”, explicó y planteó que dentro de las alternativas invernales para el manejo de malezas tenemos 3 opciones: un cultivo invernal, un cultivo de servicio o un barbecho químico. “Las 3 son válidas y es bueno rotarlas en el tiempo para que el manejo sea lo más diverso posible”, aconsejó.

Respecto a los barbechos, es significativo saber las malezas más importantes de cada lote y conocer sus flujos de emergencia, lo que será clave para elegir los momentos de aplicación y herbicidas residuales más eficaces. En el campo se vieron diferentes opciones de barbechos cortos para soja y maíz con diferentes sitios de acción: Metribuzin, Diclosulan, Diflufenican, Atrazina y Picloran, los primeros 3 para soja y los últimos 3 para maíz.

Respecto a los cultivos de servicios, Marzetti dijo que permiten disminuir el número de aplicaciones de herbicidas, usar menores dosis, lo que redunda en una menor presión de selección de resistencia. Al mismo tiempo, el impacto ambiental es sensiblemente menor, lo que pudo medirse en ensayos de la Chacra local del año pasado. A campo, pudo verse el control de malezas que ejercía un centeno de cobertura, sembrado solo y consociado con vicia villosa, que no había recibido ninguna aplicación de herbicidas desde la soja precedente.  

Nuevas tecnologías

 “El uso de tecnología en el agro tiene que ver con procesos relacionados a la toma de decisiones y ejecución, y a los insumos que pueden ser tanto fertilizantes, semillas y/o agroquímicos”, explicó el ingeniero agrónomo Julián Muguerza (GLIMAX). En esta oportunidad, habló sobre agricultura las nuevas tecnologías que sirven de herramientas de soporte al productor.

A través de las diferentes tecnologías con las cuales el productor de hoy cuenta, el mismo puede transformar los datos que posee en información y de esta manera, lograr tener mayor conocimiento del lote. Es decir, los datos puestos en un determinado contexto pasa a ser información y esta se transforma en conocimiento, pero lo fundamental y más importante es que luego pueda ser utilizada.

El caso de los mapeos de suelo, estos brindan datos que luego se transforman en información, lo cual le permite al productor tomar varias decisiones como racionalizar la cantidad de insumos aplicados. En consecuencia, ser más eficiente económicamente y más sustentable desde lo ambiental.  “Cuanto más chica es la escala de toma de decisiones en un lote, más exactos y eficientes seremos en los controles”, destacó.

“Respecto a las pulverizaciones selectivas, existe un sistema llamado Weed-it, el cual detecta la maleza a través de la clorofila de la misma, hace que una válvula se abra y la maleza sea pulverizada en forma localizada. Esta tecnología es muy recomendable para usarla en lotes con baja presión de malezas, donde las mismas se encuentran dispersas, permitiendo ahorrar hasta un 90% del herbicida”, concluyó.  

La jornada cerró con la presentación de Bernardo Romano e Ignacio Alzueta quienes definieron a los cultivos de servicios como herramientas para un sistema agrícola sustentable.

“Se pensaba que con la rotación clásica trigo – maíz –soja era suficiente para tener un sistema de producción sustentable, pero hoy en día se busca intensificar aún más la producción cubriendo el bache invernal con cultivos de cobertura”, explicaron. Con esta rotación solo se ocupa el lote en un 50% del tiempo, lo cual no es bueno dejarlo descansar tanto. En cambio, al incorporar CC el tiempo de ocupación aumenta, como también lo hace la productividad total.

“La incorporación de CC al sistema también produce aumentos en los niveles de aporte de C al suelo. La captación de agua pasó de 55% a 75% en una zona donde llueve unos 1000 mm anuales. El margen bruto también se ve incrementado con la intensificación del sistema”, comentaron.

Bernardo Romano, productor y socio de Aapresid, contó su experiencia en donde comenzó a utilizar CC en ensayos con 1, 2 o 3 especies, mezclando gramíneas, leguminosas y  brassicáceas. Las primeras son eficientes en el control de malezas por su rápido crecimiento inicial y aportan C al sistema, las segundas aportan N además de generar buena cobertura, mientras que las brassicáceas son muy buenas para romper capas densas en los primeros estratos de suelo.

Asimismo, contó que probó con una mezcla con 9 especies como antecesor de maíz temprano y tardío, disminuyendo la proporción de gramíneas para el tardío con el fin de mejorar el desarrollo de la leguminosa.

La densidad y especies utilizadas fueron las siguientes:

  • Gramíneas: trigo, centeno y cebada, 8 kg/ha de cada una en temprano y 4kg/ha en tardío.
  • Leguminosas: vicia villosa, trébol amarillo y trébol persa, 5 kg/ha de cada especie.
  • Brassicáceas: rabanito forrajero, nabo forrajero y colza, 2 kg/ha de cada uno.

“Cuando sembramos vicia con trigo y avena, es importante disminuir la densidad de las gramíneas ya que estas la ahogan muy fácilmente. En  el caso de las leguminosas hay que considerar que el momento en el cual empiezan a consumir más agua es en el inicio de floración. Por lo tanto, es importante secarlas antes de que lleguen a este estado fenológico. La interrupción la suelen hacer en forma química o con rolo faca”, aconsejó Romano.

Otra consecuencia de los CC fue la formación de terrones de suelo más chicos, lo que evidencia un progreso notable en la estructura y propiedades físicas del mismo. La presencia de raíces favorece la formación de agregados.

A su vez, mencionaron que el costo de implantación es importante por lo que sugirieron la siembra al voleo como una opción para poder adelantarse y que la misma sea más rápida.

Para finalizar, señalaron puntos positivos y negativos de aplicar cultivos de servicio. Si bien la demanda de tiempo, inversión y logística pueden complicar su uso, las ventajas son mayores: aporte de C y N, competencia con malezas, rendimiento total, mejora en la captura de agua y nutrientes, disminución de impacto ambiental,  aumento en el resultado económico.

Suelo sano. Nuevas Prácticas

Este año confluyeron dos manifestaciones típicas de la Regional Bahía Blanca: la Jornada Un productor en Acción  y el tradicional encuentro en las instalaciones del Hogar Funke.