Regional Rosario – Santa Fe

Una jornada para todos los gustos

Calidad de aplicación, fertilización y cultivos de servicio fueron las temáticas que reunieron a técnicos, productores e ingenieros en la Jornada a campo organizada por la Regional Rosario, en la Estancia Los Nonitos, Villa Amelia, Santa Fe. 

Para comenzar, los ingenieros agrónomos Fernando Langoni (CASAFE) y Rubén Massaro (INTA Oliveros) hablaron sobre calidad de aplicación y lavado de envases. Fernando Langoni aseguró que las aplicaciones son un trabajo que responsabiliza tanto al productor, al aplicador, al técnico y al gobierno, ya sea nacional, provincial como municipal. “Es un tema que hoy en día está en boca de todos, por eso son tan importantes las Buenas Prácticas Agrícolas. Cada uno desde su lugar debe aportar a la cuestión”, dijo Langoni y recordó que la ley estipula que es responsabilidad del productor devolver los bidones limpios y perforados a los Centros de Acopio Transitorios de bidones (CAT) en el lapso de un año. En el caso de que esto no suceda, se le bloqueará el CUIT y quedará inhabilitado.

En esta línea, se mostró a campo, en presencia de un equipo de aplicación terrestre, cuáles deben ser los elementos de seguridad que debe llevar puesto el aplicador tanto a la hora de colocar el producto puro al equipo, como al momento de destapar los picos y lavar los envases. Los bidones pueden lavarse a través de 2 métodos diferentes. En uno el bidón se coloca en un pico del equipo que emite agua limpia a presión. Sólo el 20% de los aplicadores lava por este método, el resto lo hace a través de la técnica del triple lavado. En ambos casos, luego del lavado, el embase debe perforarse para evitar su posterior uso.

Con respecto a la práctica en sí de pulverización, Rubén Massaro hizo una demostración a campo con equipo pulverizador, realizando tres pasadas sobre tarjetas hidrosensibles colocadas a la izquierda de la pasada del equipo. De esta forma, se evaluaron el tamaño de gotas impactadas en la misma usando tres pastillas diferentes, todas a tres bares de presión. Primero se aplicó con pastillas abanico plano con venturi de aire inducido, lo que acelera la salida de las gotas para que las mismas no queden flotando en el aire. Luego se aplicó con pastillas abanico plano antideriva, sin venturi, e igualmente las gotas quedaron un cierto tiempo en suspensión. En la tercera y última pasada, se usó pastillas cono hueco.

Como conclusión, se vio que tanto el aplicador como el técnico poseen diferentes herramientas a la hora realizar una aplicación.  Depende de cada caso seleccionar la mejor estrategia de pulverización. No es lo mismo pulverizar con viento que sin viento. Tampoco es lo mismo si se pasa un fungicida para control de Roya en hoja bandera en trigo, ubicada en el estrato superior del cultivo, que si se pasa para control de enfermedades de fin de ciclo en soja, como Septoria, donde se debe llegar al estrato inferior del canopeo.

Demostración a campo del correcto manejo de envases y productos fitosanitarios conforme a las BPAs. 

 

Otra de las charlas estuvo a cargo del ingeniero agrónomo Walter Tanducci. Con el objetivo de evaluar los beneficios que brindan los cultivos de servicio al sistema, nos trasladamos al ensayo de la Red de Cultivos de Servicios de Aapresid, donde hay distintas especies sembradas, ya sean puras o en diferentes mezclas, combinando especies de varias familias: vicia, vicia villosa, trébol blanco, trébol persa, trébol subterráneo, rabanito forrajero, avena blanca, avena strigosa, centeno.

Walter comentó que los productores son aprovechadores de energía y administradores de agua. “La energía siempre está y tenemos que aprovecharla de la mejor forma posible; el agua a veces está y a veces no, por lo que debemos administrarla de la manera más eficiente posible. Para lograrlo, podemos intensificar la rotación y ser eficaces en el uso de nutrientes a través de la  incorporación de CS, lo cuales también permiten transformar el agua en C, N y raíces, aprovechándola y no dejándola ir”, explicó.

A su vez, Tanducci detalló los resultados de ensayos que realizó con vicia villosa como antecesor de maíz, fertilizado con distintas dosis de N en 3 localidades diferentes: Bengolea, Monte Maíz y Monte Buey.  La conclusión fue que en ambiente con buena disponibilidad hídrica, siempre  el maíz rindió más con vicia de antecesor que sin vicia. En cambio, en ambiente seco se obtuvieron mejores rindes cuando el maíz se hizo sin vicia y siempre hubo respuesta al aumento en la dosis de N, tanto con o sin vicia de antecesor.

“La vicia es una muy buena opción como CS, pero hay que saber cuándo es el momento óptimo para secarla, qué cultivo es el ideal para sembrar luego de esta y si este cultivo estará en un ambiente de año niño o niña”, aseguró. Además, aconsejó sembrarla lo más temprano posible para que el inicio de su crecimiento vegetativo se dé con las buenas temperaturas de otoño, ya que luego en el invierno, el crecimiento se frena por el frío. En lo posible hacerle una doble inoculación, para así asegurar que la semilla se empape bien con el inoculante.

En lo que respecta al momento de terminación, el ingeniero agrónomo juega un rol importante en la toma de decisión de cuál es el momento óptimo. “La etapa de floración podría ser un buen período, muchas veces depende de cómo viene el año en relación a lo climático. Si se la seca en forma temprana, es decir, 25 días antes de la siembra del cultivo posterior, tenemos 30 mm más de agua en el perfil que secándola en forma tardía, lo cual en un año seco es significante poder tener esa cantidad de agua en el perfil. La terminación puede hacerse en forma química, lo cual no es muy recomendable, ya que no es fácil su control por este método, o en forma mecánica con rolo faca”, aclaró Walter.

En relación a la fertilización, aconsejó realizarla sobre todo si estamos bajos de P, caso adecuado para usar súper fosfato simple o triple.  Otro consejo fue hacer monitoreo de la vicia ya que suele ser hospedante de diferentes plagas, como chinches o isocas cortadoras.

Al concluir, aclaró que una buena densidad de siembra podría ser 200 – 220 mil semillas/ha, siempre que se logre una buena distribución. En mezcla con centeno, hay que ajustar la densidad ya que este suele asfixiarla por tener un crecimiento inicial más rápido.

Walter Tanducci mostró los resultados del ensayo de la Red de Cultivos de Servicios de Aapresid.

Para finalizar la jornada, el ingeniero agrónomo Fernando Salvagiotti (INTA Oliveros) brindó a los productores presentes, consejos sobre fertilización. El primer paso fundamental es muestrear, es decir, hacer análisis de suelo para saber qué cantidad de cada nutriente tengo en mi lote.

“La fertilización nitrogenada a largo plazo, debemos pensar en incluirla al sistema en forma orgánica, como podría ser a través de una vicia que actúe como fertilizante biológico y no con fertilizantes de síntesis química los cuales se lixivian con facilidad”, comentó. No pasa solo por el hecho de sembrar una vicia como CS, si no hacerle el manejo nutricional adecuado para que la misma tenga una buena producción de MS. La liberación de N por parte de ésta es en forma gradual, a raíz de unos 50-60 kg de N al maíz siguiente y unos 30 kg al próximo año, para una vicia de 5000 kg de MS/ha. 

En lo que refiere a la fertilización foliar, se utiliza casi exclusivamente para aplicar micronutrientes, los cuales suelen ir a bajas dosis, como es el caso del Zinc. También puede emplearse para aumentar el nivel de proteína en granos de trigo y así mejorar la calidad, pero no influye en el rendimiento.

En el caso de la aplicación de UREA, la eficiencia de la misma depende de la temperatura y la humedad. Lo ideal es que posteriormente a la aplicación llueva como mínimo unos 10 mm que faciliten la incorporación al suelo y así evitar pérdidas por volatilización.

“Respecto al P, un suelo bien dotado de este elemento cuenta con 18-20 ppm, lo cual sería lo ideal, en los suelos agrícolas de nuestra zona es complicado tener esos valores, generalmente andan en 10-12 ppm por lo tanto debemos pensar estrategias para mejorarlo y estabilizarlo a largo plazo”, manifestó Salvagiotti y explicó que se necesitan entre 5 y 8 kg de P para aumentar 1 ppm, lo que evidencia un costo elevado. El objetivo sería mantenerlo 18 ppm y fertilizar para lo que consume el cultivo. Aplicar P a la siembra de trigo, permite, al tener los cuerpos de la sembradora más cerca, obtener una mejor distribución del elemento en el suelo. El P que entra a este, es retenido por la arcilla, y posteriormente liberado en forma gradual muy lentamente. En suelos tropicales como los de Brasil, los cuales son muy ácidos con un pH de 3, suele aplicarse con protectores para no ser retenido por los coloides. Por el contrario, en nuestra zona no es necesario, ya que los suelos son de neutros a levemente ácidos.

Durante la jornada se destacó la importancia de realizar análisis de suelo para diseñar una correcta fertilización.

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