Desafíos de comunicar el trabajo del productor

Cómo mejorar la comunicación con nuestra comunidad fue la problemática planteada por la Regional Paraná quien organizó una jornada con periodistas especializados en agro.

El 2 de Noviembre en el  SUM de la Facultad de Ciencias Agropecuarias UNER, se realizó una jornada con gran convocatoria organizada por la Regional Paraná donde se abordaron los principales puntos a fortalecer en la relación campo – ciudad. 

En este sentido, Matías Longoni, periodista  especializado en agro, abrió el encuentro comentando que si bien no viene del sector agropecuario, de tanto convivir con productores aprendió a quererlos, a comprenderlos y a entenderlos. Es que Matías trabaja como conductor, cronista y editor de Bichos de Campo.

Según Longoni, los prejuicios sociales son como etiquetas que se cuelgan a todos los de una misma especie, sin importar la edad o los contextos históricos que les haya tocado atravesar: “Si sos bombero, sos un héroe; si sos periodista, quizás te pongan el mote de mentiroso; si sos militar, se te dice asesino; si sos rockero, drogadicto; político: ladrón”.

Con respecto al sector agropecuario, el periodista describió los diez prejuicios que predominan: Llorones (la ciudad considera que la gente del campo siempre se está quejando); oligarcas (en el imaginario urbano el campo siempre formó parte de una clase privilegiada); terratenientes; ambiciosos; negreros (por el alto porcentaje de trabajo en negro); soberbios; contaminadores; cipayos; y conservadores (a pesar de que hay un amplio número de productores ávidos de nuevas tecnologías).

Después de exponer cada uno de los prejuicios, Matías dijo que para él el problema no es de comunicación sino político, de toda la sociedad argentina, la cual hoy en día está muy fraccionada, sin un proyecto colectivo. Si bien se puede resolver hablando, con decir una verdad no alcanza. El conflicto tiene una raíz histórica y como tantos otros debates, no encuentra cauce político. “Tiene que ver con un país amorfo donde el 40 % de la sociedad y, por lo tanto, la atención de los políticos, está concentrada en Capital Federal”, sostuvo. Esta fractura se suma a los riesgos tradicionales del negocio agropecuario, que son el climático y el mercado.

Longoni remarcó que la falta de un programa común que intente zanjar la grieta, es otra de las causas que sostiene estos problemas. “Estamos ante una chance histórica para tratar de acercar posiciones y debatir un nuevo proyecto nacional que pueda albergar a todos. Hay que considerar el nuevo rol que le cabe a Argentina en un mundo que está agotando su capacidad de producir alimentos y que vuelve a mirarnos con otros ojos. Se debe reconsiderar y recalificar al sector agroalimentario como un eje central en la economía. Para eso debemos aceptar que somos parte del problema, y que aún el más ingrato de los preconceptos tiene un viso de realidad”,  explicó.

El periodista aclaró que si bien para algunos comunicar es contar solo historias bonitas y exitosas, un exceso de este tipo de historias es tan nocivo como contar siempre lo malo porque deforma la realidad. “Hay que contar lo que sucede”, concluyó.

El segundo en exponer fue Ricardo Bindi,  presidente y director de Canal Agrositio, profesor de Agronegocios en la Facultad de Ciencias Agrarias UCA y  columnista Radio La Red AM 910.

Ricardo planteó que estamos en una sociedad con constantes cambios. Uno de ellos se da en el área de la comunicación ya que se comunica distinto a tiempos anteriores. Si bien no sabemos si esas nuevas formas de comunicación son buenas o malas, sí es real que los cambios son notorios.  A su vez, Bindi explicó que en nuestro país, en estos últimos años, ha cambiado la cultura del trabajo donde hay emprendedores pero también crecieron los subsidios que generan dependencia del estado.

“Argentina hoy tiene la gran oportunidad de generar un montón de alimento, energía, bioenergía. También tiene debilidades como país, como el costo argentino, la cultura del trabajo,  la falta de instituciones fuertes, y amenazas como la contaminación, conflictividad mundial, exponencialidad alimentaria”, explicó el periodista.

Bindi citó a Eduardo Galeano: “Culto no es aquel que lee más libros, culto es aquel capaz de escuchar al otro”  en referencia a la importancia de saber cuánto escuchamos al otro para entender y cuánto nos escucha el otro nosotros. Entonces, una primera idea sería generar espacios para escucharnos. En esta línea, destacó que comunicar no es informar, comunicar no es dar datos aislados, si no tratar de generar un relato más armado para que le quede al destinatario, creando atmosferas de confianza. A veces la cuestión no es de llenarse tanto de información, si no saber hacer.

Ricardo aconsejó a los agrónomos tomarse el tiempo necesario para entender cómo comunicar de la mejor manera y comentó  tres formas de hacerlo: verbal, vocal y gestual.

El periodista dijo que si bien el sector agro tiene problemas de comunicación, por otro lado tiene profesionales, productores, técnicos con muchas cosas importantes para brindar.  “Tenemos que ser los grandes protagonistas del futuro. Si no empezamos por nosotros mismos cambiando o tratando de ayudar a otro a que cambie, no se puede esperar que ningún otro lo haga, que cada uno tiene que ser artífice no solo de su propio destino, sino también de su propia familia”, concluyó.

El encuentro finalizó con la charla de Miguel Ruberto, también periodista, conductor de Campo en Acción y Presidente de la Asociación entrerriana de Periodistas agropecuarios.

Miguel comentó cómo en la provincia de Entre Ríos, abordaron el desafío comunicar lo que hacen cada una de las cadenas agroalimentarias de la región hacia el resto de la comunidad.

En línea con este objetivo, armaron una asociación de periodistas agropecuarios con la intensión de capacitarse. Así vieron la lógica de cada una de las cadenas de producción que hay en Entre Ríos, las economías regionales, conocer las historias, los datos duros y concretos de cada una de las producciones. Es que es una provincia pastoril – agrícola que agrega valor en varias de sus cadenas, como el arroz, arándanos, cítricos.  El reto siempre es el mismo: cómo comunicar hacia el que desconoce la actividad agrícola, lo que hace el pequeño productor, aquel que cría ovinos en el norte de la provincia o el que tiene un desarrollo importante. A su vez, hizo hincapié en la importancia de comunicar las grandes posibilidades de generar trabajo que tiene el agro. 

Además, Miguel hizo referencia al enfrentamiento en el año 2008 por el aumento de las retenciones al sector productivo. Él considera que ese conflicto fue un antes y un después para el agro porque permitió entender cómo funcionan las cadenas, pero a su vez,  reconoce que no sirvió para armar, estructurar e institucionalizar esa gran fortaleza que tiene el campo en una institución que permita mejorar la comunicación, capacitar a los trabajadores, los profesionales, los empresarios y los dirigentes.

 “También hay que llegar a los medios de comunicación más importantes para transmitir estos mensajes que hagan comprender toda la riqueza que genera el campo, y cómo en los pueblos se paralizan las diferentes actividades cuando al campo le va mal”, indicó el periodista.

Para todo esto, considera que hace falta una estrategia de comunicación común entre los distintos actores del agro que permitan mostrar los engranajes, inclusive la cuestión económica para que el alcance sea mucho más efectivo.

 La jornada nos dejó la importancia de comunicar a los sectores ajenos al agro, lo que hacemos desde el campo  y así achicar brechas y desandar prejuicios.