“El campo pide más eficiencia”

Esta fue la premisa elegida por la Regional Paraná de Aapresid para guiar un recorrido a lo largo de nuevas tecnologías en maíz y soja. Repasamos los puntos sobresalientes de la jornada.

El pasado 31 de marzo en el campo experimental “La Picada” de la Regional Paraná Aapresid, más de 100 asistentes se dieron cita para participar de la jornada.

El presidente del grupo Pablo Guelperin dio inicio a esta jornada que se desarrolló en tres estaciones ubicadas a lo largo de diversos ensayos comparativos de rendimiento y de nutrición en maíz y soja. En las sucesivas paradas, a cargo de referentes de la EEA INTA Paraná, se profundizaron temáticas vinculadas a insectos y enfermedades que afectan estos cultivos en la región y a los nuevos eventos genéticos y planteos nutricionales.

Jornada Regional Paraná 310315 (82)

En el atardecer entrerriano el equipo de la Regional Paraná junto a Norma Formento cerrando la jornada.

Manejo Integrado de Plagas

La primera parada estuvo a cargo de Adriana Saluso de la EEA INTA Paraná, quien abordó todo lo referido a insectos plaga. Saluso indicó que el manejo de insectos es un aspecto clave para alcanzar el éxito, debido a que los crecimientos poblacionales de los mismos son muy dinámicos y se disparan en breves periodos de tiempo.

En ese camino, INTA desarrolla ensayos con el objetivo de medir las poblaciones de plagas en sojas Bt y no Bt con muestreos entre R2 y R6, que hasta el momento demuestran las ventajas contundentes que ofrecen las variedades provistas de dicho gen. Respecto del complejo de chinches, alquiche (Edessa meditabunda) y Piezodorus fueron las especies protagonistas de la campaña. Mientras la primera de ellas produce daños elevados entre R5 y R8, Piezodorus – dada la toxicidad de su saliva y su desarrollado aparato bucal – genera daños durante todo el ciclo del cultivo.

La técnica de INTA se refirió asimismo a la importancia de muestrear con precisión, especialmente en campañas como la actual donde, dado el fuerte desarrollo que experimentaron los cultivos, la precisión en el muestreo resulta crítica.

Respecto de las orugas en cultivo de soja, Spodoptera cosmioides – proveniente según se estima del norte argentino y de Brasil -, cuya diferenciación de su pariente cercano Spodoptera frugiperda requiere de ojos bien entrenados, se encuentra con frecuencia en los estratos inferiores del cultivo – lo que hace más complejo su control- y se caracteriza por generar manchas tipo anillo.

Por su parte Helicoverpa, que ya fue reconocida en niveles poblacionales alarmantes hace apenas un par de campañas en esta región, cuenta con el agravante de que no sólo se comporta como defoliadora durante el periodo vegetativo sino que cuando el cultivo avanza en su fenología esta plaga consume los granos. Por último, y si bien no es protagonista, Pseudoplusia o “falsa medidora” hizo sus primeras apariciones asociadas al gran avance en superficie del cultivo de soja en la región. La preocupación en este caso se vincula al gran desconocimiento que existe respecto de su manejo.

La segunda estación fue liderada por Norma Formento, también de la EEA INTA Paraná, quien se refirió a las enfermedades más importantes que afectan a los distintos cultivos de la región. En el caso del maíz, Formento alertó acerca de la intensificación, en las últimas campañas, de los daños provocados por diversas enfermedades foliares, lo que se vincula al retraso en la fecha de siembra que experimentó este cultivo, el cual pasó de sembrarse en primavera temprana a implantarse en fechas tardías con el objetivo de sortear los riesgos climáticos. –“En Entre Ríos, durante el ciclo agrícola 2013/14 se sembraron aproximadamente 70.000 has de maíz tardío” – aclaró Formento.

Así por ejemplo, hoy el maíz sufre los embates del tizón foliar común (Exserohilum turcicum), enfermedad endémica que afecta a toda la región pampeana y extra pampeana causando reducciones en el rendimiento – principalmente en siembras tardías – y de la cual poco se conoce. Sin embargo, y afortunadamente, se dispone de materiales de buen comportamiento, materiales que fueron evaluados según su perfil sanitario a través de ensayos realizados por la EEA INTA Paraná.

Asimismo, Formento advirtió que esta enfermedad avanza muy rápidamente desde el norte de la provincia, y que requiere de monitoreo permanente y especialmente exhaustivo hacia V6, sobre todo en lotes provenientes de maíz, puesto que la enfermedad se trasmite a través de los rastrojos. Las condiciones de temperatura, mojado foliar y elevada humedad relativa que reinaron durante febrero pasado, no sólo fueron altamente conductivas para el tizón foliar, sino para otras manchas foliares importantes, entre ellas la roya polysora (Puccinia polysora).

Esta enfermedad puede observarse en forma de pústulas a lo largo de toda la lámina de la hoja. Su frecuente aparición se ve favorecida por las temperaturas zonales (de entre 25 y 28°C), óptimas para su desarrollo, contrariamente a lo que ocurre con la roya común (Puccinia sorghi) la cual, requiriendo óptimos de entre 16 y 25°C, carece de importancia epidémica en la región. Para este grupo de enfermedades, resulta fundamental registrar el comportamiento de cada híbrido a nivel establecimiento.

Respecto de las bacteriosis, la técnica de INTA fue también terminante: -“las bacteriosis constituyen otro desafío reciente, pues posiblemente sean varios los Géneros de bacterias, como Pantoea y Pseudomona, involucrados en infecciones mixtas y con síntomas diversos -”. En este sentido, las redes de híbridos dispuestas a lo largo de diferentes puntos de la región maicera argentina, son una herramienta útil para conocer el perfil sanitario y la estabilidad de los genotipos. De todas maneras, Formento aconsejó hacer siempre varias lecturas dentro un lote y nunca evaluar un hibrido por su comportamiento en las borduras o cabezales.

Para terminar con maíz, la Ingeniera de INTA concluyó que si bien el cultivo es dueño de una buena genética y puede considerarse “sano” – pues sus perfiles genéticos cuentan con resistencia a las enfermedades más típicas de la región -, el monitoreo es la base necesaria y la principal estrategia.

No goza de igual fortuna el cultivo de soja, que a diferencia del maíz no cuenta con resistencia genética a las principales enfermedades. Sin embargo los tratamientos químicos adecuados funcionan exitosamente. En este cultivo las enfermedades se vinculan mayormente a las características del suelo y a los excesos de agua en el perfil. Así, las prácticas culturales afectan directamente las poblaciones de hongos patógenos que se encuentran en la tierra.

De la misma forma adquieren importancia mayúscula las buenas prácticas de manejo, entre ellas la rotación de cultivos, especialmente ante patógenos necrotróficos que sobreviven en el rastrojo y que causan enfermedades como la mancha marrón, tizón foliar, antracnosis y cancros del tallo (complejo Diaporthe/Phomopsis)-.

En este sentido, Formento fue tajante: -“la rotación de cultivos es fundamental. Debemos evitar la siembra de soja sobre soja y las secuencias simplificadas como soja/trigo/soja”-. Otras estrategias útiles son la elección del lote por su estructura, textura y relieve – para prevenir podredumbres de la base del tallo y raíces -, la elección de las variedades sembradas y el seguimiento del clima durante todo el ciclo del cultivo, especialmente en el periodo reproductivo.

La mancha marrón (Septoria glycines) y el tizón foliar son las enfermedades más frecuentes e importantes en la zona, y afortunadamente pueden manejarse si se aplican tratamientos fitosanitarios oportunos y adecuados. En estados reproductivos tempranos (R1 a R3), el tizón foliar se detecta en los folíolos de manera muy leve, mientras que en sojas de segunda se observan síntomas iniciales de mancha marrón sobre hojas unifoliadas y sobre las primeras hojas verdaderas, sobre en todo en aquellas variedades de lento crecimiento.

Esta campaña también mostró ataques marcados de tizón bacteriano (Pseudomona sp.) sobre hojas y pecíolos de estratos superiores del canopeo. Este patógeno, que sobrevive en el rastrojo y en las semillas, se ve favorecido por días lluviosos, vientos fuertes o tormentas.

En todos los casos, Formento hizo hincapié en continuar de forma cada más frecuente con el monitoreo de los lotes, especialmente entre R3 y R6, con foco en la búsqueda de posibles síntomas de mancha ojo de rana (Cercospora sojina).

Para terminar se repasaron algunas herramientas de gran utilidad y de bajo costo como el curado de las semillas, el seguimiento de informes semanales de evolución de enfermedades, la no siembra en suelos con temperaturas por encima de los 18 °C o en condiciones pronosticadas de lluvias importantes.

“Cuando de tardíos se trata”

Ya en la última estación, los asistentes fueron recibidos por el Ing. Octavio Caviglia (EEA INTA Paraná), quien brindó un panorama sobre los nuevos eventos genéticos y planteos nutricionales.

Refiriéndose al maíz tardío, Caviglia aseguró que se trata de una alternativa cada vez más  popular, pues permite incluir una gramínea en el sistema y garantizar estabilidad en el rendimiento. Esto último se debe a que en siembras tardías (diciembre) el periodo de floración se ubica sobre el 20 de febrero, bajo condiciones de menor demanda atmosférica. Sin embargo, los maíces tardíos  suponen una merma en el rendimiento que se aproxima a un 20% del rinde potencial, puesto que la radiación no es óptima.

El debate en torno a esta alternativa de cultivo incluye algunas cuestiones básicas: la densidad de siembra, el híbrido y la nutrición. Respecto del primer punto, Caviglia aseguró: -“cuando la siembra es tardía la tendencia es bajar la densidad, ya que el cultivo cuenta con muy buenas condiciones ambientales para desarrollarse rápidamente”-.

Jornada Regional Paraná 310315 (66)

En términos de nutrición, los umbrales empleados en la región son de 129 Kg/ha de N para maíces tempranos y de 121 Kg/ha para tardíos. En este sentido, el técnico de INTA indicó que si bien el umbral debería ser el mismo para ambas fechas, el mismo está muy ligado al rendimiento esperado, y agregó: -“en los maíces tardíos hay menor respuesta a la fertilización nitrogenada porque hay mayor disponibilidad de nutrientes que en los tempranos”-. Por otro lado, instó a prestar especial atención en aplicaciones de UAN a partir de V10 y el posible quemado de las hojas. En cuanto a fosforo, la recomendación gira entorno a los 12 ppm.

Para la elección del genotipo, es importante tener en cuenta que cuando el maíz tardío nace la planta genera más hojas y presenta mayor porte, porque el cultivo cuenta con aproximadamente 2 horas más de luz. A su vez, en fechas tardías el llenado de granos ocurre en marzo, y si el cultivo no alcanza a cubrir la demanda necesaria con reservas movilizadas desde las hojas, las mismas serán aportadas por el tallo, lo que explica el mayor riesgo de vuelco que muestran estos maíces respecto de los tempranos. En función de lo anterior, Caviglia recomendó elegir variedades con baja altura de inserción de la espiga y de buen perfil sanitario. Los materiales “tropicales” suelen desarrollar buenas performances.

 

 

 

Etiquetas:, , , , ,