En primera persona: un cambio a tiempo

Carlos van der Straten, miembro de la Regional Lincoln contó a Revista Chacra cómo cambió un tambo con números complicados por un mix que combina ganadería y agricultura de cosecha con buenos resultados.

 Carlos van der Straten cuenta la historia con un dejo de amargura pero, profesional al fin, se lo nota convencido del paso dado. «En este campo hubo un tambo durante cien años, cuarenta de ellos manejado por mi familia. Hicimos lo imposible pero las cuentas eran muy claras, ya no había manera de mantener la rentabilidad. Nos quedaba la chance de encerrar los animales, pero no lo veíamos potable, o no lo queríamos ver. 

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Hace trece meses decidimos ponerle punto final y replantear el esquema. Ganamos mucho en tranquilidad, y tratamos de que la gente que estuvo toda su vida con el tambo, permanezca con nosotros en un contexto mucho menos estresante», reseña este productor que integra la Regional Lincoln de Aapresid.

Las 1.000 hectáreas de Rodeo Chico están muy cerca de General Pinto, y tras el reordenamiento de actividades su superficie quedó afectada en un 60% a la agricultura, el resto es cría y termina, ción a corral. En el primer caso los ambientes involucran suelos clase 1 y ll; lo cual hace poco probable un fracaso en la siembra de cultivos de cosecha. La empresa tiene otro establecimiento en Carlos Tejedor, también en la provincia de Buenos Aires, un campo netamente ganadero con algunas lomas que pueden trabajarse con agricultura.

Cierra

«Desde mi punto de vista, la campaña 2013/14 terminará con resultados en positivo para quienes trabajan campo propio, yeso a pesar de que existe un montón de gastos que el que arrienda no tiene, como el inmobiliario O los de estructura. Cierra, podría ser mejor, pero cierra, lo cual implica reconocer que estamos dejando de ganar. Lamentablemente esta realidad hace que muchos productores se encuentren hipotecando sus suelos, gastando a cuenta, nada bueno por cierto», define van der Straten.

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Carlos asegura que, con rindes normales, u$s 280 es su límite para pensar en un valor de soja que abroche un resultado razonable, incluso podría ser algo menos considerando que Rodeo Chico viene de un año muy bueno. «Si te pones a ver en detalle el precio futuro de la soja (u$s 295 promedio en la primera quincena de septiembre), multiplicado por el dólar oficial no es un mal número, ya que llevado a pesos te da una soja de 1.900. Eso sí, recuerdo que en 2009/10 los analistas decían  que la oleaginosa no pasaba de $900 entonces vendí, y terminó valiendo 1.200.

Por eso ahora me tranquiliza verla dentro de la bolsa. La negocio de acuerdo con las necesidades que se presentan todavía tengo sin colocar el 70% de lo que coseché en 2012/13″.

La intención de nuestro entrevistado es llegar a la nueva cosecha de soja con tres bolsones sin tocar si el trigo funciona, de lo contrario serán dos. «Equivale más o menos a lo que gastaré en insumos para la campaña 2013/14, es decir que me quedaría limpio lo que obtenga entonces; es mi libreta del almacenero -grafica el empresario-. Eso, más el hecho de crecer en vacas, le da fortaleza a mi planteo.

El maíz es otra historia, va en su totalidad al consumo por parte de los animales, por lo cual no lo cuento como ingreso rápido en abril~mayo. Como fuere, esta es una actividad que hay que analizarla en el largo plazo; no podes pretender que no exista un solo año negativo».

charly 2Nuestro entrevistado está convencido de que por ahora han llegado a su fin lo que den omina como precios confort.
«Por eso y por la maldita inflación, como productor tenés que ser más eficiente que nunca -avisa-.No es lo mismo sembrar con un gasoil de $ 4.5 que con uno de $ 7.20. Eso se repite con muchos otros insumos, y si todos los costos de la actividad están ajustados lo que te queda es vivir más austeramente.

No tengo la última chata, pero le pongo u$s 40.000 al campo en fósforo (P) al voleo antes de la siembra de soja y maíz. Es imperdonable no cuidar lo que nos dio la naturaleza.

Creo que todos los productores racionales ya han adaptado hacia abajo su nivel de vida. No estoy en contra de tener un buen pasar, pero si te ves obligado a elegir, privilegia el suelo, que te lo va a a devolver. Y en vez de poner plata en tierra de terceros, ponela en tu campo, ni lo dudes».

Transición

Rodeo Chico está adaptándose a un planteo diametralmente opuesto al que traía con el tambo. Todavía hay una batalla intensa para disimular las calles por las que circulaban los animales hacia el ordeño. «La campaña 20 12/13 fue la primera después del tambo. Necesitamos hacer dos cultivos de soja, por una cuestión de limpieza de lotes. La idea es tratar de rotar soja, maíz y trigo/soja lo más parecido al 33% una vez que estemos estabilizados. Hoy rondamos una proporción que equivale a 60% soja, 20% maíz y 20% trigo. En la parte de atrás del campo, en el área predominantemente ganadera, hacemos algunos sorgos forrajeros para consumo de la hacienda, más avena o cebada para silo o pastoreo directo».

Así, este campo, en donde nacieron y murieron una cantidad incontable de pasturas y verdeas en una secuencia de muchas décadas, tendrá por primera vez la presencia de soja dos años seguidos en un lote. Si bien es cierto que por una cuestión económica la oleaginosa le venía ganando la pulseada al tambo, en Rodeo Chico siempre hubo abundancia de verde destinado a las vacas en producci6n. Por cierto, la totalidad de las lecheras terminó siendo adquirida por otro establecimiento.

Muchos de los hábitos adoptados en tiempos de la producción de leche dejaron una marca a fuego en estos empresarios. Los Van Der Straten ponen el acento en la fertilidad, trabajan con análisis de suelos y reposición. «Entre cultivo y cultivo voleamos P . una metodología ciertameme muy práctica, y después en la siembra le damos lo que demande cada especie vegetal. Y si no podemos reponer porque los números se han complicado, la consigna es aportar como mínimo lo que se lleva el cultivo. Dentro de la zona este
campo debe ser de los mejores dotados en P y materia orgánica (MO)».

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La idea es entonces aplicar 150 kg de superfosfato triple, detrás de la cosechadora y en la siembra darle al trigo y al maíz lo que pidan, tanto P como nitrógeno (N). La soja, por su parte, recibe 50-60 kg de P en la línea. Ellos mismos buscan el fertilizante para reducir costos. «La urea en maíz la incorporarnos. En trigo este año voleamos algo pero en general también la incorporamos. Estamos parados en buenos ambientes y la cuenta da para fertilizar»

Por la vuelta

El trigo entra en el esquema por rotación , con toda la tecnología disponible y apuntando a fertilizar como para abrochar un rinde en torno de los 50 qq/ha. Ciertamente no se le escatima nada. «Es muy probable que con es tos valores el tandem trigo/soja retome la punta en términos de renta. Hay una bronca gran, de con el trigo, pero lo que tiene de bueno el hecho de pertenecer una institución como Aapresid es que te obliga a pensar las cosas profesionalmente, con la mente abierta, y además contás con la ventaja de estar relacionado con gente que va para adelante. Entonces, el negocio del trigo hay que analizarlo más allá de las pasiones. Estamos en un momento del país en que todo puede ser, y mucho más después de octubre».

La apuesta en el caso del cereal es a volumen más que a calidad. Van Der Sraten dice no tener problemas para colocarlo; el trigo es materia escasa. Eso sí, es fundamental arrancar con buena calidad de semilla, recurrir a todos los tratamientos que demande el cultivo en materia de enfermedades, y llevar a cabo un monitoreo continuo, que en este caso es realizado por otro integrante de la Regional que presta este tipo de servicios.

«A comienzos de septiembre veníamos con poca agua. Al trigo le faltan dos meses que son cruciales, y por suerte en Rodeo Chico tenemos influencia de napa. Acá generalmente arranca lloviendo 10 días después de Santa Rosa, el tema es que, como consecuencia del contexto comercial que rodea al cereal, cualquier cosa nos termina preocupando más de la cuenta».

Hecho carne

Nuestro entrevistado parte y muele húmedo el 60% del maíz que considera que va a consumir con la hacienda, el resto lo mantiene seco, «porque nunca se sabe qué puede pasar en un país como éste». Además, también siembra sorgo en el área menos favorecida del campo para la confección de silos de autoconsumo.
«En maíz usamos los materiales que recomiendan como sileros, sin descuidar el grano. y si tuviera que hacer todo en un solo cuadro usaría el mismo híbrido para trillar que para picar. Con el tambo aprendimos que hay que gastarle mucho dinero al maíz porque es la comida de todo el año».

Habitualmente el cereal se siembra entre el 25 de septiembre y el 10 de octubre. Aunque el maíz tardío está evolucinando positivamente en la zona, en Rodeo Chico no es opción por ahora, salvo que se atrasen las lluvias, nada habitual.

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Se sabe, éste es un cultivo que requiere buena muñeca para alcanzar resultados satisfactorios. Calidad de siembra y fertilización son los pilares del planteo. «Intentamos comprar una máquina neumática pero era muy cara, de modo que nos quedamos con la siembra con placa, y la verdad es que bien manejada no le va en zaga a ningún otro sistema. Sí es cierto que hay alguna polémica respecto de la
densidad más adecuada en maíz; yo siempre recurro a 80.000-85.000 semillas por hectárea, de modo que queden 72.000-74.000 plantas por unidad de superficie.

En esta zona, con este nivel de fertilización y con presencia de napa, el consejo es no bajar de este stand de plantas», explica nuestro entrevistado.
Carlos no parece demasiado urgido por cuestiones vinculadas con las enfermedades que afectan al cultivo. No porque menosprecie este tema sino porque considera que hay mucho por ajustar en otras cuestiones antes que abocarse a mantener reducido el nivel de daño de ciertas dolencias. «Existe cierto grado de conformismo, siempre se puede ir más arriba en los rindes mejorando cuestiones básicas, ésto es lo que debe estar afinado antes que ninguna otra cosa».

Asimismo emplea mayormente materiales convencionales en maíz y monitorea Diatraea; prefiere gastar la diferencia que implica un material Bt en N y P para el suelo. «En los últimos cuatro años solo una vez y en apenas 15 hectáreas tuvimos que combatir una plaga.

«Tampoco me desespera la agricultura satelital, todavía no tenemos la suficiente logística y asistencia como para no terminar parados en la cosecha por la rotura del monitor. Cuando se trabaja en condiciones de campo muchas veces hay que privilegiar decisiones, y sacar el grano del lote es un tema que no puede postergarse» reflexiona.

Soja

Carlos coincide en que la soja es un cultivo que ha venido encareciéndose. «Más allá de eso, acá también hay cuestiones primarias que muchas veces no se atienden como sería aconsejable hacerlo.
Calidad de semilla es la regla número 1 cuando la pretensión es un buen resultado, si lo que tenés no da el Poder Germinativo  necesario, descartalo. Lo que sigue es fertilización, monitoreo constante y mantener los lotes cortitos en el tema malezas, y no gastar en combate de plagas hasta que no lleguen al umbral pertinente», define nuestro entrevistado.

Van der Sraten tampoco pierde el sueño por el uso de semilla pretratada. «¿Qué pasa si no llueve o se inunda y no puedo sembrar? ¿Qué hago con ella, a qué puerto la llevo? Tengo la gente para hacer bien la inoculación y prefiero no arriesgar, más allá de que la idea de un tratamiento profesional está muy buena», reconoce.

Respecto de la distribución de los materiales materiales, en los suelos clase 1 y 2 se emplean exclusivamente cultivares cortos, y en los otros, los del fondo, los marginales, se plantea con variedades más largas. Allí se pueden esperar 36 qq/ha, mientras que en la zona con influencia de napa promedian 46 qq/ha, con datos puntuales de 72 qq.
Hay, por cierto, un punto de álgido debate respecto de la soja. Todos los integrantes de esta Regional de Aapresid tienen la sensación de que hay que tirar menos semilla en soja, dentro de parámetros normales. «Tenés buena calidad de simiente y herramientas como para pensar que casi todo lo que ponés en el suelo, nace.

Entonces, por costos y por demanda de agua y nutrientes es viable pensar en reducir la densidad. Hoy estamos en 330.000 semillas/ha y se puede ir más abajo, 280.000 en variedades largas».

FUENTE: Ing. Agr. Claudio Gianni  para Revista Chacra
Fotos: Javier Giordano

 

 

 

 

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