Factores que influyen directa e indirectamente al productor

En una nueva jornada regional, especialistas abordaron desde la situación actual de los mercados hasta eventos meteorológicos y sus incidencias en la actividad agropecuaria.

El 4 de Octubre tuvo lugar el Seminario Nodo Sur 2018 “Cuidando el suelo”: En este caso, la Regional anfitriona fue Guaminí – Carhué y contó con la presencia de 80 asistentes entre productores, técnicos e ingenieros agrónomos.

Alejandro Petek, presidente de Aapresid, y Tomás Oesterheld, socio de la institución,  dieron las palabras de bienvenida contando acerca de los programas que forman Aapresid y transmitiendo el espíritu de la asociación. Además, explicaron el trabajo que se realiza para llegar a todo el país y expandir fronteras hacia nuevas zonas como el norte de Argentina.

Economía, Cultivos de servicio, Siembra Directa y pronóstico meteorológico fueron los temas tratados en la jornada. 

Cómo reacciona el mercado

Fidel Poehls especialista de la consultora Novitas SA., explicó que en el escenario internacional, la evolución del conflicto entre EEUU y China marcó el mercado de granos en este último tiempo. Es que el país oriental toma de rehén a la soja con un 25% de arancel para este grano que ingresa de Estados Unidos. “Chicago tuvo una caída brutal de 20% el precio de la soja, debido a que China respondió a los paquetes de aranceles puestos por EEUU.  El tema detonante de esta guerra es el gran déficit comercial que tiene EEUU con China (375 mil millones de dólares entra por año a EEUU desde China), a medida que este número aumenta, aumentan los puestos de trabajo en China pero no en EEUU. Se espera que China se convierta en la economía mundial de mayor tamaño entre los años 2020 y  2030. Trump está tratando de frenar esto aumentando el paquete de aranceles a los productos chinos”, detalló Poehls.

A este panorama, se le suma el impacto de las elecciones en Brasil, ya que el real se ha devaluado un 30% con una inflación del 5% anual.  Los números para el productor brasileño son muy buenos y esto afecta sobre la soja nueva. A su vez, Fidel comentó la gran sequía que afectó a Europa, el verano más caliente de los últimos años, que trajo pérdidas de alrededor del 20% de la producción. “Como Argentina es el décimo exportador en el ranking mundial, ante estas complicaciones va a tomar un papel más predominante en cuanto a la demanda de cebada y trigo”, argumentó.

El especialista en marcados, también dijo que a nivel mundial, los exportadores de granos siguen siendo los mismos: Brasil, EEUU y Argentina. En cambio, China es el mayor importador de soja debido a que importa anualmente 94 millones de Tn de un mercado de 154 millones de toneladas. Si hay alguien que se beneficia de la guerra comercial China – EEUU es Sudamérica que tiene que salir a cubrir el lugar que ocupaba este último país. Para Argentina, podemos ver que la exportación estaría pagando más que la industria.

“En el plano local, hay un nuevo esquema de retenciones: subproductos de soja, soja, trigo y maíz aportan 3222 millones de dólares. El más perjudicado es el Maíz nuevo, porque es un 10% del precio pero que dentro de ese 10% se encuentra el 70% del margen y casi sin posibilidades de cambiar o modificar los planes. En cuanto a la soja se unificó el diferencial arancelario por exportar poroto o producto procesado. Dicha medida beneficia a China quien está buscando dónde comprar, debido a su pelea con Estados Unidos y además porque quiere comprar porotos para procesarlos”, aclaró Fidel y concluyó su disertación comentando los escenarios de los principales granos:

Escenario de Maíz

La superficie de Maíz sembrada en Estados Unidos fue menor pero tuvieron un nuevo récord de rinde, buena tecnología acompañada de muy buenas condiciones climáticas. En cuanto al precio del Maíz,  en Chicago es el más bajo en los últimos 10 años, y en vez de recortar la demanda, se está estimulando con estos precios. A nivel local, el precio del Maíz es muy competitivo por el peso devaluado.

 

Escenario de Soja

A nivel regional, Sudamérica produjo 185 millones de tn en 2017 y este año 171 millones de tn. El responsable de la caída es Argentina que pasó de producir 55 a 35 millones de tn aproximadamente, Brasil también disminuyó la producción.  Actualmente se espera que esta situación se invierta junto a buenas condiciones climáticas y de producción.

Cultivos de Servicio

 El Ing. Agr. Gervasio Piñeiro comenzó su charla respondiendo a la pregunta ¿Qué producen los productores agropecuarios? “Los productores agropecuarios producen lo que llaman servicio de provisión, producción de Maíz, soja, trigo, carne, etc.; pero también producen servicios de regulación y soporte como son la regulación del Nitrógeno, Fósforo y los elementos de la tabla periódica, regulación del ciclo del agua, regulación de plagas y enfermedades, regulación del clima (GEI) y también producen servicios ecosistémicos (cosechando ecosistemas no solo plantas o vacas)”, explicó.

La revolución verde produjo un deterioro del ecosistema y disminución en la provisión de servicios ecosistémicos de regulación y soporte. Los servicios ecosistémicos tienen impacto a diferentes escalas. Localmente, afectan directamente la propia producción agrícola (la fertilidad del suelo, la estructura del suelo; erosión,  retención de agua disponible en el suelo, control de malezas, control de plagas y enfermedades, regulación de temperatura del suelo, profundidad de napas, etc.). Mientras que regionalmente afectan a la comunidad (regulación de nitratos en napas, purificación de agua, reducción de contaminantes, control de inundaciones, etc.) y globalmente a todos (gases de efecto invernadero, biodiversidad, etc.). En este sentido, Gervasio comentó que no mantener los servicios de regulación y soporte produjo:

  • Deterioro ambiental y pérdida de autorregulación
  • Necesidad de insumos para suplir el deterioro y mantener producción.
  • Cada vez más insumos- ejemplos fertilización, malezas, etc.

En cuanto al manejo de nutrientes, el ingeniero agrónomo afirmó que actualmente, está enfocado a la planta, pero deberíamos cambiar el foco y orientarlo hacia todo el agroecosistema pero principalmente al suelo. “Nos preguntamos ¿Cuánto N/P/Nut necesito para el cultivo para obtener el rinde deseado? o deberíamos preguntarnos ¿Cuánta materia orgánica tiene que tener mi suelo para aportar los nutrientes que necesito para obtener el rinde deseado?”, interrogó Piñeiro a los asistentes.

“Las cosas cambian y eso de “dejar descansar el suelo” ya fue”, afirmó Gervasio y detalló que al suelo le gusta comer y por lo tanto, hay que darle energía. Hoy la visión actual sobre la composición de la materia orgánica a cambiado, las macromoléculas del humus no existen en el suelo, son sustancias simples que se encuentran absorbidas a los minerales y presentan una protección física a la descomposición. Esto cambia posibles alternativas de captura y retención de carbono en el suelo, moléculas simples, enzimas, proteínas fáciles de descomponer, pero protegidas físicamente (por arcillas y limos). “Hoy tenemos que pensar en las entradas de Carbono al sistemas, pensar que debemos darle de comer al suelo “la dieta del suelo” para generar más materia orgánica, tener en cuenta que las raíces son importantes en el sistema y aportan a la humificación más que la biomasa (50% y 5% respectivamente) y nuestros cultivos tiene pocas raíces; necesitamos darle nitrógeno al suelo para formar Materia orgánica”, manifestó. 

“¿Podemos suplir la pérdida de servicios con agregado de información al sistema en vez de más insumos (subsidios de energía)?”, preguntó Gervasio, invitando a pensar en un cambio de paradigma: “de revolución verde a visión ecosistémica”. El mismo consiste en canalizar energía del sol no usada por los cultivos de cosecha, para la provisión de otros servicios, ofreciendo diferentes beneficios al ecosistema, como pueden ser puentes verdes, coberturas, abonos verdes, cultivos trampa, control de malezas, cultivos descompactadores o laboreo biológico, etc. Es cuestión de encontrar la manera de adaptarlos e incluirlos en cada sistema productivo. (Figura 1)

Figura 1. Ejemplo de rotación donde el cultivo de servicio podría entrar en el sistema y captar energía que no se está utilizando en el barbecho invernal.

 

Pensando en cómo armar el Agroecosistema para producir y también brindar servicios de regulación y soporte, Piñeiro aclaró que no hay recetas, depende de los servicios ecosistémicos que queramos recuperar. Algunas de las características agronómicas que se buscan en un cultivo de servicios son:

 
– Consistencia en el establecimiento de plantas
– Posibilidad de siembra temprana al voleo sobre el cultivo de renta en pie
– Bajo costo de semilla y de manejo
– Buen crecimiento en invierno
– Fácil de suprimir con herbicidas
– Bajo riesgo de convertirse en una maleza

Servicios aportados por los cultivos de servicio y las consecuencias directas que tienen.

Respecto a los beneficios económicos de los Cultivos de servicio:, Gervasio dijo que algunos análisis muestran un ahorro de 0,62 aplicaciones de herbicidas significando 26,5 USD de ahorro por ha. “A esta cuenta se podría sumar el nitrógeno fijado por la leguminosa y otros servicios como la menor lixiviación de N, la disminución en la emisión de N2O, pérdida de erosión, mayor infiltración, que no hemos cuantificado”, detalló y así resaltó que los cultivos de servicios son una inversión que potencialmente disminuyen los costos y aumentan los ingresos.


A modo de conclusión, Gervasio mostró que debemos pasar del paradigma revolución verde a paradigma ecosistémico, con múltiples objetivos de producción/servicios. Asimismo, tenemos que considerar la nutrición del suelo como eje para mejorar muchos servicios ecosistémicos deteriorados. En cuanto a los cultivos de servicios, aprovechar energía no usada por cultivos de cosecha y destinar a SE deteriorados. Primero hay que pensar en servicios, luego plantar y armar la rotación.

Piñeiro destacó el suelo como factor clave de los servicios de regulación, soporte y producción.

Leo De Benedictis es meteorólogo reconocido de Canal Rural y Radio Continental quien comentó acerca de la situación climática actual y planteó un posible escenario a futuro considerando el evento El Niño. Este consiste en un aumento de las temperaturas del Océano Pacífico que genera una circulación de humedad a la región provocando precipitaciones por encima de los niveles medios.

 

A partir de este fenómeno, explicó qué puede pasar en los próximos meses en nuestro país en particular. Aclaró que es difícil estimar un pronóstico diario a largo plazo, pero que sí se pueden considerar los distintos indicadores para tener panoramas mensuales. “Muchas veces pasa que pronosticamos lluvias por arriba de lo normal y en vez de 90 mm llueve 115 mm pero no de forma distribuida sino que en un solo día. Entonces llegan las quejas pero , técnicamente, llovió por encima de lo normal, el tema es que no de forma distribuida. Lejos de tratar de pronosticar qué día llueve o no,  eso solo se puede hacer en el corto plazo, a 10 días con suerte,  tratamos de ver distribuciones, pulsos de humedad, ingresos de aires fríos o cálidos”, aclaró De Benedictis.

En líneas generales, se espera que las lluvias, en la mayoría de los meses, se mantengan de normal para arriba con una distribución promedio. En cuanto a las temperaturas tienden a mantenerse en los valores promedio con algunas variaciones. Con respecto a las heladas, al ser meses húmedos no se espera que aparezcan e incluso se retrase la fecha de la primera helada para fines de mayo del 2019.

Mes a mes

Noviembre: se supone que vamos a estar con el Niño afianzado en el norte y centro del país, las primeras zonas que reciben la humedad, y progresivamente se dirige hacia La Pampa y Buenos Aires. Altos porcentajes de humedad, la cual funciona como moderador por lo que las temperaturas estarán por debajo de lo normal con poca amplitud térmica. Se esperan lluvias por encima de lo normal con una distribución pareja salvo por momentos ventanas de estabilidad.

Diciembre: la distribución de lluvias va a ser buena porque tendremos momentos de lluvia sin estar acumuladas en un sector. La primera quincena no habrá días de calor, cosa rara que en diciembre no tengamos esos pulsos de ola de calor, pero sí en la segunda quincena con mínimas de 23º C y máximas por arriba de 32 º C.

Enero: Las temperaturas valores normales salvo un núcleo marcado. En cuanto a la distribución de las lluvias se verán fenómenos aislados lo que generan tormentas fuertes con posibilidad de ráfagas de viento y granizo, más abundante caída de agua en poco tiempo. No es difícil que aparezcan olas de calor.

Febrero: se afianza la lluvia y la temperatura se estima por arriba de lo normal. Salvo algún evento puntual, se esperan lluvias normales o por encima con una distribución pareja pero espaciada en el tiempo. Días calurosos con mínimas por arriba de 23ºC y máximas por encima de 32ºC. 

Marzo: sigue manteniendo condiciones de lluvia por encima de lo normal. En cuanto a temperaturas en un principio por debajo de lo normal y después ya sí por encima. Distribución de primera mitad con lluvias y la segunda quincena disminuye. Poco calor con algunas máximas de 33º C.

Abril: cambia el panorama porque el Niño pierde efecto con la llegada del otoño. Condiciones más secas con lluvias que no alcanzan los niveles medios. La temperatura estará por arriba de los valores normales con algunas oscilaciones. Se prevén pocos eventos de precipitaciones.

Mayo: Las temperaturas dentro de los niveles medios. Pocos eventos de precipitaciones pero con lluvias por encima de lo normal. Se espera que la primera helada sea hacia final de mes.

 

Al finalizar, uno de los asistentes preguntó cómo afectan las temperaturas del Océano Atlántico a lo que Leo respondió que es más difícil pronosticar porque tiene mucha variabilidad la cual implica que en 15 días puede calentarse más o menos de lo esperado. Sin embargo, puede que para el mes de Abril la temperatura del mismo esté más fría y haya algunas variaciones  inhibiendo el ingreso de humedad en Buenos Aires y el Litoral, frenando la masa de aire que viene del norte haciéndolo entrar por el oeste de Córdoba, Cuyo, La Pampa y Norte de Patagonia.  

 

 

El encargado de cerrar la jornada fue Ing. Agr. Alberto Quiroga (INTA – Anguil) quien en su charla titulada Siembra directa vs siembra directa, planteó estrategias para potenciar este sistema de producción y mostró cómo ha crecido desde fines de los 80’ pasando por tres etapas. Quiroga explicó que “Ya pasamos las dos primeras etapas y hoy queremos que a la siembra directa le vaya mejor de lo que le va a otros sistemas de producción. Queremos mitigar algunos problemas para que nos pueda dar una mejor contribución a la sustentabilidad y eso es lo que nos preocupa.”

 

A la primera etapa, Alberto la llama siembra directa vs convencional. Esta abarca el inicio de la siembra directa cuando se estaba viendo si era viable, cuáles eran los costos y sus complicaciones. En esta etapa costó incorporar el girasol y  el rastrojo y salir de las pasturas en directa en sistemas mixtos. Uno de los efectos acumulados de siembra directa sobre directa en monocultura y en rotación y comparando la siembra directa con la convencional.

 

El disertante mostró cómo evolucionaron los cultivos de la monocultura respecto a la rotación evaluando el rendimiento. “Si bien la monocultura empezó en un 100 % de rendimiento vemos cómo después de algunos años bajó a 60 % de lo que producía el mismo cultivo en rotación. En cambio, a la siembra directa le costó los primeros tres años hasta que el suelo se acomodó y ahí empezó acumular más producción”, expuso Quiroga.

 

La segunda etapa comenzó cuando, una vez superada la siembra convencional, los objetivos pasaron a ser la mejorar en fertilización, mineralización, nutrientes y ajustar la tecnología de la siembra directa. En esta línea, aclaró que “hay muchos indicadores de sustentabilidad que requieren efecto acumulado en la siembra directa durante un tiempo para mostrarse. La base de la siembra directa hoy es ajustar al inicio del proceso el nitrógeno, azufre y fósforo. Hay que sincronizar los nutrientes que tenemos en la biomasa de los rastrojos para el cultivo que sigue.”

 

La tercera etapa es la actual donde la siembra directa se construye así misma, empieza a acumular efectos y muestra las virtudes y conflictos que se genera así misma.  Alberto  explicó que uno de los problemas que está teniendo gran parte de la superficie de siembra directa es la densificación que se produce en el suelo cuando llueve porque se hace soja sobre soja sin otro cultivo en el medio.

Comparación  de cultivo en siembra directa sobre suelo desnudo (izquierda) y  suelo con cobertura (derecha) después de llover.

Como solución a esto, destacó la contribución de los cultivos de cobertura a la sostenibilidad de los sistemas de producción y dio el ejemplo de que la siembra directa con cobertura permite sostener entre 15 y 20 días de humedad mientras se espera la lluvia.

A modo de cierre, Quiroga explicó que la siembra directa va a sufrir con la intensificación ganadera porque se lleva todos los nutrientes que afectan a la estructura del suelo.