Impulsando un manejo seguro de fitosanitarios

La Regional Tres Arroyos organizó una jornada destinada a transmitir conceptos a productores de la zona.

La Regional Tres Arroyos llevó adelante una jornada destinada a transmitir una experiencia que se desarrolla en Saladillo, a partir de una ordenanza municial para el manejo seguro de fitosanitarios y pulverizaciones, en donde el principal tema abordado se refirió a «Las buenas prácticas en pulverización, por el ambiente y la comunidad». 

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El encuentro se desarrolló en el salón El Abuelo Cereales, donde hubo desde temprano disertaciones capacitaciones referidas al tema, como así también, por la tarde, se efectuó una charla abierta al público y autoridades.
Tras la presentación de los miembros de Aapresid, Jorge Lucea y Leandro Barrientos, La Voz del Pueblo dialogó con quienes tuvieron a su cargo las capacitaciones, el ingeniero Franco Abelenda y Raúl Abelenda, provenientes de Saladillo.

Transmitir experiencias

Franco Abelenda se refirió al objetivo de la convocatoria, manifestando que la propuesta consistía en abordar el tema en cuestión, para trabajar en conjunto con aplicadores y dueños de campos, haciendo un repaso de tecnologías de aplicación y fundamentalmente «transmitir un poco la experiencia que estamos llevando adelante en el distrito de Saladillo, junto al municipio, con una ordenanza para el uso de fitosanitarios y pulverizaciones seguras».

Dejó en claro que «el tema pasa por entender los cuidados que hay que tener, de qué manera se debe observar lo que hay en el mercado, y como no hay que gente que eduque en este trabajo, lo que queremos es dar el puntapié inicial en las distintas regiones, a efectos de ir capacitando a la gente nueva que ingresa en esta actividad, para que aprenda a manipular bien los productos, sepa cuidarse a sí mismo y al medio ambiente».

Seguridad

Respecto de la ordenanza de Saladillo, aclaró que «en realidad, la misma se basa en limitaciones y dentro de ella es importante aprender a utilizar todas las tecnologías que hoy tenemos disponibles, las cuales han avanzado mucho en los últimos años, con el fin de generar pulverizaciones seguras».

Sobre la norma, Raúl Abelenda precisó a su turno que «hay que tomarla bien, porque en realidad lo que ha venido pasando últimamente con el ‘cuco’ de las pulverizaciones es que todos los inconvenientes registrados se deben a que las cosas no se han hecho bien y eso ha sido simplemente por desconocimiento;  es así que a la hora de las denuncias y de solucionar los problemas es muy probable que los dirigentes, los políticos o el ente que regule la actividad, de alguna manera resuelva imponer restricciones a las fumigaciones o las pulverizaciones, tanto en las aéreas como las terrestres».

El conocimiento

«Nosotros hemos estado trabajando mucho en el tema y decimos que la cuestión pasa por entender cómo realizar el trabajo. Creemos que es algo con lo que deberemos convivir, porque producir cereales sin fitosanitarios no sé si se podrá hacer, al menos -evaluó- en los próximos 10 ó 20 años. En consecuencia, consideramos que todos debemos de entender que la forma de convivir amigablemente con esta actividad es entender cómo llevarla adelante.
Para ello es importante comenzar a capacitarse y contar con un carnet, que es lo que en Saladillo se está implementando. Algo así como la licencia que poseen los transportistas que desplazan sustancias peligrosas por la ruta. Entiendo que hacia eso vamos y veremos después qué es lo que sucede».

Controles

Respecto a los controles existentes para el cumplimiento de tales normas, precisó que «en el partido de Saladillo el municipio se comprometió también al seguimiento y monitoreo de las fumigaciones y pulverizaciones para que se realicen correctamente, siempre de la mano de personas que se agruparon para trabajar a conciencia en las aplicaciones».

Por su parte, Franco Abelenda, destacó que «hacerlo bien significa tener en cuenta cuatro o cinco aspectos fundamentales, que implican el cuidado de todo cuanto nos rodea a la hora de realizar una aplicación.
«Nosotros diseñamos un protocolo de trabajo para el cual el dueño del campo está sabiendo a la hora de realizar la aplicación qué es lo que tiene alrededor y cuáles son los riesgos. Conociendo eso, el aplicador entrenado tiene formas de evitar derivaciones a los cultivos sensibles, a las abejas, los arroyos y los peces. Sabrá dónde mezclar los productos y tendrá la precaución de no contaminar las napas, el suelo, los cursos y espejos de agua. Todo ello implica un compromiso con el cuidado del medio ambiente».

FUENTE: La Voz del Pueblo

 

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