La importancia del diagnóstico

La clásica jornada Un productor en acción tuvo lugar el 16 de noviembre en el Establecimiento “San Esteban” de Martín Matesa, Tres Isletas, Chaco. En  una recorrida a campo, 120 productores y técnicos observaron distintos ensayos sobre manejo de híbridos de Girasol CL en sistemas de siembra directa. Todos los disertantes destacaron la necesidad de diagnosticar y recolectar datos a la hora de pensar las estrategias de control de malezas y fertilización.

La ingeniera agrónoma Lorena Czyruk  habló sobre los cultivos de servicios, especies que se implantan y no llegan a cumplir su ciclo entero si no que se secan antes. Éstos brindan diferentes servicios como mejora en la infiltración, control de malezas, cobertura, entre otros, por lo tanto es importante tener bien en claro cuál es la problemática que tenemos para poder elegir qué cultivo sembrar de acuerdo a los beneficios que cada uno aporta. El interrogante es si conviene hacer un cultivo de servicios o un barbecho largo por el costo hídrico que tiene hacer el primero. 

La estación se montó sobre una parcela con diferentes especies de cultivos de servicios, los cuales fueron implantados el 2 de Junio sin aplicar herbicidas previamente. Durante el ciclo no superaron los 200 mm de lluvia. Lorena mostró tres ejemplos de diferentes sistemas radicales con los beneficios que cada una aporta: vicia con nódulos para la fijación de N, centeno en cabellera y melilotus pivotante. En las evaluaciones que hizo comprobó que si en el barbecho no se controlan las malezas, éstas consumen una cantidad de agua en el perfil similar a un cultivo de servicio.

Además, se observó a campo la cantidad de malezas presentes en las diferentes especies implantadas como cultivos de servicio. Se vio que la vicia deja una gran cobertura en superficie y no se observa presencia de malezas. Secada con rolo tarda más en secarse que al hacerlo en forma química y es importante que se seque rápido para que consuma menos cantidad de agua. El momento óptimo de secado es cuando alcanza el 70-80% de floración y que no llega a semillar. En el caso del trigo sí se observa presencia de malezas y mayor evaporación de agua por falta de cobertura. En cambio, el centeno tuvo mayor producción de MS y mejor cobertura, en consecuencia, menos cantidad de malezas presentes en comparación con el trigo. En el caso del melilotus, también generó una cobertura muy buena sin presencia de malezas.

Reconocimiento de enfermedades de girasol a campo

Los ingenieros agrónomos Iván Bonacic y Florencia Casse explicaron que existen un complejo de enfermedades foliares y un grupo de hongos que pueden generar podredumbres en tallo y capítulo. A campo se pudo observar el cultivo de girasol con algunas enfermedades foliares, las más frecuentes de ver son Septoria helianthi y Alternaria Helianthi. Ambas enfermedades son necróticas, es decir, que el inoculo permanece en el rastrojo, por lo tanto es importante hacer rotaciones de cultivo para cortar con el ciclo del patógeno. Es requisito cuidar las hojas que más contribuyen en el llenado de granos para que las mismas permanezcan sanas durante ese periodo trascendental a la hora de definir el rendimiento. Existen casos severos en donde la enfermedad alcanza hasta el 90% de la altura de la planta afectando un área foliar importante.

Respecto al control con fungicidas, los ingenieros recomendaron comenzar con aplicaciones preventivas al detectar las primeras lesiones. Siempre es importante el monitoreo y ver cómo la enfermedad evoluciona. A la hora de seleccionar un híbrido tener en cuenta la sanidad del mismo.

“En girasoles que se siembran sobre girasol o soja es donde más posibilidades hay que aparezcan enfermedades, por eso es primordial rotar con gramíneas. En siembras tardías se observan mayor cantidad de enfermedades foliares. Es fundamental realizar un diagnostico porque si no sabes que tenés, no sabes cómo poder manejarlo”, reafirmaron.

Fertilización

El ingeniero agrónomo Juan Urrutia, considera que en la zona de Tres Isletas no se ha avanzado tanto en lo que respecta a nutrición de cultivos en relación a otras cuestiones agronómicas y que hay mucho por mejorar. “Las limitantes que tienen las plantas para crecer son agua, luz, dióxido de carbono y nutrientes, si algunos de estos escasea se verá afectado el rendimiento potencial”, aclaró.

En este sentido, explicó que el principal componente que se cae, en dicha zona, por el ambiente es la MO, la cual aporta diversos nutrientes al suelo. “Los nutrientes que debemos tener en cuenta a la hora de plantear una fertilización son: N, P, S, Zn y B, todos son importantes pero en diferentes magnitudes. El requerimiento del cultivo y lo que este le va a demandar al suelo dependerá del rendimiento potencial al que se quiera llegar”, dijo Urrutia.

Al momento de definir con qué y cuánto fertilizar hay que hacerlo a partir de los datos que obtenemos de análisis de suelo para saber qué tengo disponible y complementar con fertilizantes de acuerdo a lo que el cultivo requiera. Destacó que por encima de los 150 kg de UREA todavía hay respuestas a la fertilización por lo que habría que ver cómo es la conveniencia económica en torno a la relación insumo producto.

Siempre que hablamos de N tenemos que hablar de S, ya que ambos van de la mano a la hora de formar proteínas, por lo tanto siempre es mejor combinar ambos nutrientes a la hora de planear una fertilización. Por su parte, el Boro (B) está más ligado a la floración y formación de flores, el girasol tiene muy buena respuesta a la fertilización con este elemento que ingresa a la planta con el agua y es importante tenerlo disponible en floración.

Para cerrar su exposición, Juan destacó la importancia de conocer la variabilidad en la fertilidad de los suelos a través de análisis  y hacer foco en lotes con muchos años de agricultura. Si los objetivos de rendimiento son cada vez más altos, mayores serán los requerimientos de nutrientes.

“El girasol tiene como limitantes tanto factores abióticos como bióticos, dentro de estos últimos el más importante sin dudas son las malezas, las cuales compiten por agua, luz y nutrientes con el cultivo”, afirmó la ingeniera agrónoma Graciela Guevara quien habló sobre manejo de malezas en girasol.

Las malezas tienen mucha variabilidad genética lo que las hace muy competitivas y adaptables a diferentes tipos de ambientes. Además, son grandes productoras de semillas y con capacidad de dispersión por lo que es importante reconocerlas desde el estado de plántula, momento en el cual el control es mucho más sencillo.

“El control de las malezas en el corto tiempo depende de la aplicación de insumos químicos lo que lleva a la posibilidad de aparición de resistencia y a la contaminación del ambiente. En cambio, el MIM (Manejo Integrado de Malezas) es a largo plazo, requiere de un mayor conocimiento de la ecofisiología de la maleza, saber en qué momento de su desarrollo es más susceptible tanto al control químico como mecánico. El MIM consiste en integrar el control biológico, químico, mecánico y cultural”, especificó Graciela.

Existen diferentes estrategias de control, las mismas pueden ser mecánicas, ya sea con rolo, desmalezadoras o equipos que descalzan las matas o hacen una pequeña remoción en los primeros centímetros de suelo, que es donde están la mayor cantidad de semillas de malezas. También el control puede ser en forma química (siempre rotando principios activos), residuales o de acción foliar. A su vez, está la opción del doble golpe con un herbicida que sensibiliza a la maleza y luego un quemante, estos se usan en casos de malezas de difícil control como rama negra. Es importante en casos de herbicidas que requieren un tiempo de carencia para poder sembrar el cultivo posterior a la aplicación, respetar dicho tiempo.

A modo de conclusión, Graciela destacó que el productor debe manejar en forma correcta todas las herramientas de control con las cuales dispone y recurrir a estrategias que favorezcan la competencia del cultivo sobre la maleza.

Realizar rotación de cultivo fue uno de los consejos destacados por los especialistas para  cortar con el ciclo de los patógenos.

 

Tener bien en claro cuál es la problemática existente para poder elegir qué cultivo sembrar de acuerdo a los beneficios que cada uno aporta.