La Regional de Aapresid Bahía Blanca deja una huella en el SOB

La entidad de productores en siembra directa está cumpliendo 20 años de vida. La odisea de producir en esta región se ha reconvertido en un sistema virtuoso. Mano a mano con los protagonistas.

 

“En realidad, 20 años no son nada… y son muchos, depende cómo se los mire”, dijo Javier Irastorza, presidente de la Regional Bahía Blanca de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), entidad que está transitando las primeras dos décadas de vida en una región semiárida, con todo lo que ello supone a la hora de la implementación de un sistema que revolucionó a la producción agrícola argentina.

“Para una asociación como la nuestra, de productores y que no somos profesionales, es un orgullo saber que quienes vienen detrás nuestro, los más jóvenes, sí lo son”, agregó.

“Eso es lo bueno que tiene la Regional. Hay gente de entre 28, 30 y 40 años, con ideas renovadoras y ganas de hacer cosas nuevas. Eso me llena de alegría, porque nos motiva para seguir trabajando para formar futuros dirigentes para la entidad”, explicó.

“Las inquietudes de la gente joven se pueden potenciar con discusiones que ellos mismos proponen. Más allá, ellos nos aseguran de que se continuará con el cuidado del suelo”, indicó el dirigente y productor bahiense.

Javier Irastorza, presidente de la Regional Bahía Blanca de Aapresid.

Javier Irastorza, presidente de la Regional Bahía Blanca de Aapresid.

–¿Cómo ha sido desarrollar una Regional de Aapresid en pleno sudoeste bonaerense?

–Hay que trabajar un poco más. Ricardo Ochoa, uno de los fundadores de la entidad, nos dice que se aprende más de la diversidad y de los diferentes suelos en producción. Y es cierto. En el sudoeste bonaerense aprendimos a convivir con distintos sistemas. Entiendo que, por esta razón, hay una mejora significativa en la Regional.

–¿Y en cuanto al factor técnico?

–Siempre aparecen temas nuevos, como el caso de las siembras de baja densidad para diferentes cultivos. Son pruebas que vamos haciendo, pero no estamos solos para el desarrollo.

Hemos sumado a representantes de la Universidad Nacional del Sur, que es socia de nuestra entidad y, ahora, también a la chacra de Corfo Río Colorado. Allí hay gente joven y con ganas de experimentar.

Si bien es cierto que se trata de una región diferente desde el punto de vista del riego, no desde lo secano, se pueden trasladar las inquietudes de lo que representa la siembra directa para el sur de la provincia de Buenos Aires donde, probablemente, sea donde más se necesita.

–¿Los sigue movilizando el sur bonaerense?

–Claro. Debemos hacerlo como Regional y como defensores del recurso suelo, que es lo para lo que trabajamos y lo que le dará vida a la agricultura futura, porque si lo destruimos sonamos…
Esa es la obligación; es decir, tratar de mostrarle al sur que se pueden hacer muchas cosas sin degradar el suelo, algo que es habitual ver en la región, como se aprecia con las tormentas de polvo y demás. Hay solución para todo esto.

Carlos Rodríguez (ATR de la Regional BB), diserta en uno de los encuentros.

–¿En la Asociación se trabaja también con estadísticas de producción?

–Sí. Carlos Rodríguez, quien es nuestro ATR (asistente técnico regional), tiene todos los datos de estos 20 años.

Ahí se puede apreciar lo que sucedió a través del tiempo. Son estadísticas que se pueden mostrar, porque son reales y no de un estudio parcelario, sino del conjunto de los productores.

Entre cosecha fina y gruesa, por año surgen todos los datos que nos brindan los 17 productores de la Regional Bahía Blanca. Los informes son importantes para evaluar los procesos productivos.

–¿Cuáles han sido los cambios en estos últimos años respecto de la siembra de los cultivos?

–Habría que repasar bien los datos, ya que no tengo precisiones. De todos modos, entiendo que el coeficiente de variabilidad entre los productores se achicó. Es decir, la brecha productiva es menor, tanto desde el punto de vista de los granos como de la carne.

–¿Cuáles son las principales dificultades que se plantean actualmente?

–Depende de la región y del lugar donde se analice. Tenemos productores desde Coronel Dorrego hasta Pigüé; inclusive de Necochea, donde está Gustavo Almassio, quien trabaja en un campo cerca de Espartillar.

–¿Dónde se ha manifestado, principalmente, el fenómeno de las malezas?

–En el distrito de Coronel Dorrego hoy existe un grave problema con malezas resistentes respecto del raigrás. La gente de Tornquist o Pigüé tiene dificultades con malezas, pero son de otra variedad. En otros momentos aparecieron problemas con insectos, pero todo se va solucionando a partir de buenas prácticas agrícolas.

–¿Cómo se realiza una buena práctica agrícola?

–Empieza con el cuidado del suelo. Una BPA tiene que incluir una renta de parte de la tierra, porque si no no puede haber sustentabilidad del sistema. También hay que cuidar el recurso ambiente, ya que se trata de una cuestión social y responsable. ¿Por qué? Porque no se puede creer que una BPA es usar productos por usarlos, sino que hay que utilizar fitosanitarios de forma conciente, coherente y con el cuidado por la sociedad.

–¿Cuál es el futuro de la siembra directa en el sudoeste bonaerense?

–El futuro productivo está. Sólo hay que darle los medios al productor, en especial económicos, para que tenga una actividad rentable. Creo que este es un buen momento para la actividad, en especial para el tema de carnes, pero sin dejar de lado a los granos, naturalmente.

–La presentación de eventos biotecnológicos también puede contribuir…

–Claro, se generarán nuevos cultivos por el lado de la biotecnología. Hay una presentación del laboratorio argentino Bioceres de una soja con cierta resistencia a sequía, sin que esto signifique que se pueda sembrar en el desierto. En casos de estrés de la planta se podrá tener cosecha; antes de perder el 40% por la seca, se perderá el 20%.

–¿Desde qué lugar dan el debate por el uso del glifosato?

–No veo un gran problema, aunque sabemos de ecologistas que temen por eso. Hay varios estudios, inclusive de investigadores de la UNS, sobre campos que tienen 25/30 años en siembra directa, que han sido tratados con herbicidas de distinto tipo, y no puntualmente con glifosato, ya que no todo está relacionado con la siembra directa, y no se ha encontrado nada. Está comprobado que el glifosato se elimina casi en forma inmediata.


Los responsables de la Regional Bahía Blanca, tal como casi 40 en todo el país, cuentan con el apoyo de su entidad madre, Aapresid de la ciudad de Rosario.

La historia dice, de todos modos, que los tres primeros encuentros de productores sobre siembra directa se realizaron en Bahía Blanca, al principio de la década de los noventa. Alfredo Dagna, hoy presidente del club Olimpo, fue uno de quienes canalizaron esas inquietudes.

Ricardo Ochoa, uno de los socios fundadores de la Regional BB de Aapresid.

Ricardo Ochoa, uno de los socios fundadores de la Regional BB de Aapresid.

Así entonces, quienes hoy integran la Regional BB son Ricardo Ochoa; Adelmo Casali (María Marta Casali); Baltasar Rodríguez; Don Bertel (Sonia Laurund); Javier, Ignacio, Diego y Ramiro Irastorza y Esteban Currás.

También Roland Wendorff; Julio Mayol; Guillermo, Victoria y Amelia Irastorza (Don Ramón SA); Juan Frayssinet; Federico Roncoroni; Carlos Rodríguez (ATR); Miguel López y Rodolfo Ciccioli (Carina Ciccioli).

Finalmente, la Universidad Nacional del Sur (Roberto Kiessling); Corfo (Chacra Experimental, Ursula García Lorenzana) y grupo Los Azules (Martín Dumrauff).

Fuente: Guillermo D. Rueda (grueda@lanueva.com)
La Nueva Provincia – http://bit.ly/2fvbEml

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