Las claves para dar batalla a la falta de agua

La innovación tecnológica dijo presente en Monte Cristo. Una muestra más de la visión que une a los miembros regionales de Aapresid.

En los últimos tiempos, la falta de precipitaciones en gran parte de la región pampeana ha condicionado los volúmenes de producción. Y esta campaña no es la excepción. En este contexto, la firma Tecnocampo, con base en Monte Cristo, Córdoba, permanentemente busca variantes en el manejo de sus cultivos.
La firma se basa en maíces tardíos y la utilización de grupos más largos en soja para distribuir los períodos críticos entre enero, febrero y una parte de marzo.
“Tecnocampo siempre trata de estar a la vanguardia en la aplicación de tecnología para producir lo más eficientemente posible”, indicó Andrés Laxague, gerente de Producción. La empresa produce en el área central de Córdoba, y en las últimas dos campañas
se han expandido hacia el sur de la provincia, al límite con La Pampa. El esquema de rotación es maíz, soja, trigo (si el perfil
de humedad lo permite) y soja de segunda, basándose en barbechos de invierno bastante largos para conservar la humedad.
“En algunos campos ya estamos 50% de maíz y 50% de soja”, informó el responsable del área. 
Tecnocampo viene haciendo foco en la medición del agua en el suelo, ya que hace cuatro años que los regímenes de lluvia vienen bajando considerablemente.
Le empresa basa su decisión de siembra en el monitoreo continuo de los lotes para conocer los niveles de humedad con que cuentan los suelos, trabajando con umbrales que van desde 150 a 200 mm de agua acumulada.
“A pesar de que haya buena humedad superficial, no sembramos si no hay cierta cantidad de agua acumulada”, señaló.
Ante el déficit de agua, el gerente de Producción comentó que han ido variando los planteos tanto de maíz como de soja.
“Hemos adoptado en las últimas dos campañas la siembra de maíces tardíos y grupos más largos en soja para distribuir entre enero, febrero y una parte de marzo los períodos críticos”, sostuvo.
Los maíces tardíos los sembraron con un umbral de 200 mm, por lo que la sequía aún no los está afectando. En cambio, algunos lotes de maíces tempranos ya se perdieron y otros ya tienen una disminución de rendimiento muy importante. 
Los híbridos que utilizan son de punta, como DK 190 MG RR y DK 747 MG RR VT3PRO. 
La fertilización se basa principalmente en el nitrógeno, agregan en promedio 70 kg/ha, y fósforo en las zonas deficitarias, ya que algunos campos tienen entre 25 y 30 ppm para conservar la fertilidad de los suelos.
Los rindes de la campaña pasada en los maíces tempranos variaron dentro de un amplio rango entre 35 y 70 qq/ha, y los tardíos entre 80 y 100 qq/ha, de acuerdo al impacto del clima.
“El promedio de los últimos 15 años es 90 qq/ha, mientras que en los últimos cinco años no llegó a los 75 qq/ha”, informó.
El manejo de soja también varió. Laxague señaló que comienzan a sembrar a mediados de octubre, dependiendo de la humedad en el suelo y utilizan grupos 4 corto hasta 5 largo o 6, para minimizar el riesgo climático estival de la misma forma que en el maíz. 
La fertilización de la oleaginosa también depende de la cantidad de fósforo con que cuenten los suelos, donde aplican nutrientes si es necesario.
El rinde promedio histórico de soja era de alrededor de 30 qq/ha, pero al igual que el maíz, en las últimas campañas varió entre los 22 y los 29 qq/ha.
Con respecto a la producción de trigo, Laxague informó que ha estado condicionada por la falta de humedad y las complicaciones en la comercialización.
Como consecuencia de ello están explorando alternativas, como el garbanzo.
“Aún no tenemos afinada la producción de garbanzo, pero estamos realizando ensayos para poder encontrarle la vuelta”, sostuvo.
La siembra del garbanzo fue desde los primeros días de mayo hasta junio y la cosecha desde fines de noviembre hasta mediados de diciembre.
«No se realizaron fertilizaciones pero sí se hizo mucho foco en la inoculación y el curado de la semilla», destacó.
Los rendimientos en la zona fueron desde los 5 a los 30 qq/ha.
«Hubo problemas sanitarios que en algunos casos generaron importantes pérdidas, y se evaluaron distintos fungicidas con resultados dispares», destacó.

También pionera en certificación

Cada vez son más los productores que ingresan al mundo de la Agricultura Certificada. Este sistema de gestión de calidad de los procesos productivos en un sistema de siembra directa ha sido diseñado para mejorar la gestión empresarial y optimizar la eficiencia en el uso de los recursos.
Así es como Tecnocampo, pionera en la implementación de la siembra directa, ahora lo es en la gestión ambiental responsable, tema crucial en la agricultura actual, a través del programa de Agricultura Certificada (AC) que es el esquema de gestión de calidad impulsado por Aapresid. “La idea al principio era conocer el sistema sin imaginar todo el potencial que tenía. Cuando lo
comenzamos a descubrir nos entusiasmamos en alcanzar la certificación”, indicó Andrés Laxague, Gerente de Producción.
La clave del sistema es que las personas trabajen con protocolos y capitalicen los conocimientos que va adquiriendo la empresa. «Empezamos a trabajar dentro de un sistema de mejora continua y es así es como vamos corrigiendo el manejo productivo aprendiendo de errores y aciertos», concluyó.

Fuente: Infocampo