Las legumbres dan pelea en la campaña de cultivos de invierno

Gastón Moretti, Presidente de la Regional Rosario y asesor de campos Iegumbreros en el Sur de Santa Fe, brinda las claves de la actividad.

Gastón Moretti es un joven ingeniero agrónomo, egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR. Como asesor de establecimientos agrícolas en del sur de Santa Fe puede testimoniar en nombre de quienes han desafiado la tradición en los cultivos de invierno.
«Los problemas del trigo no son recientes, lo que hizo que durante las últimas campañas muchos productores se empiecen a volcar a cultivos alternativos, como es el caso de las legumbres», dijo. Pero esta apuesta ha traído otros pormenores: se ha excedido en gran medida la demanda interna, volcándose la comercialización hacia la exportación, con una alta competitividad en cuanto a la calidad que ofrecen otros países precios internacionales deprimidos. En el diagnóstico de Moretti, estas condiciones hacen que la intención de siembra sea menor aunque persistente.
“En la zona se viene cultivando lenteja y arveja desde los años 70, cuando se instalaron empresas enlatadoras en la región», explica. En la comparación de tradicionales y alternativos, los márgenes han decaído por igual ya que, tanto como con el trigo, los costos en la producción de legumbres y el arrendamiento van en relación al precio de la soja, por tanto en aumento, al tiempo que se observa una baja en el precio de estos granos, fundamentalmente en el cultivo de lenteja y arveja. “La ventaja con que juegan -señala Moretti- es que con el doble cultivo podemos desocupar anteriormente el lote con un menor consumo de agua, lo que favorece al cultivo de verano».

EN EL LOTE. En esa apuesta hay espacio para más: hace dos años que en los establecimientos que asesora se está evaluando el potencial del cultivo de garbanzo, hasta ahora con buenos resultados productivos.
En la consideración de Moretti, las condiciones de la zona son favorables para el cultivo de legumbres, aunque no ideales. El régimen de lluvias ronda los 1.000 mm anuales y el efecto de las bajas temperaturas se ve influenciado por la cercanía al río, lo que favorece en cierta medida a los cultivos invernales. Pero los suelos son pesados -argiudoles vérticos con un horizonte A limoso y un Bt con altos niveles de arcillas expansibles­ lo que dificulta la exploración radical y el drenaje necesario para evitar la muerte plantas por exceso de humedad del suelo.
Esta condición se ve atenuada por las pendientes que presentan la mayoría de los lotes en la zona, lo que propicia el escurrimiento superficial. En el caso de los establecimientos que asesora Moretti todos tienen similares características productivas: se encuentran en un área con un relieve de pendientes hacia los arroyos Del Sauce, Pavón, Saladillo y Arroyo Del Medio.
Salvo excepciones, los lotes provienen de muchos años de agricultura continua con laboreos y esto implica que se vean afectados las propiedades físicas así como los niveles de Materia Orgánica. En la descripción de Moretti, presidente del Grupo Aapresid Rosario, dicho proceso se ha ido atemperando gracias a la incorporación de siembra directa con rotación de cultivos y reposición de nutrientes, durante las últimas décadas.
En cuanto a las condiciones climáticas, son cultivos que requieren entre 300 y 400 mm de agua en promedio. “Si sumamos la humedad acumulada en el perfil del suelo antes de la siembra más las lluvias durante el cultivo, se pueden cubrir los requerimientos fácilmente», asegura Gastón. Días de humedad relativa muy alta durante el período de llenado favorecen a la propagación de enfermedades en vainas y granos que disminuyen la calidad Comercial. En tanto, el exceso de lluvias al momento de la madurez comercial genera problemas en la calidad del grano y dehiscencia de vainas.
“Estos cultivos se siembran en los meses de junio y julio, cuando las temperaturas son muy bajas en nuestra zona, lo que retrasa la emergencia del cultivo», cuenta Gastón y advierte: “Heladas tardías en los momentos de floración, fructificación o llenado produce aborto de flores, vainas y granos. Esté efecto se ve reducido cuanto más cercano esté el lote al río Paraná». Temperaturas mayores a los 30 °C durante el período de llenado también producen una disminución en el número de granos.

PLANTEO PRODUCTIVO. En momentos en que los costos de los arrendamientos son elevados y la capacidad de crecimiento en Superficie, reducida por la alta competitividad, Gastón Moretti apunta a un esquema que intensifique la producción y productividad por hectárea, sin descuidar la sustentabilidad.
«En nuestros planteos apuntamos a intensificar la rotación, obteniendo una mayor producción y productividad con los recursos existentes, siempre teniendo en cuenta el balance de agua y nutrientes», describe.
“Intentamos lograr una rotación de cultivos que nos permita realizar dos cultivos por año, intercalando gramíneas y leguminosas: lenteja o garbanzo/maíz ­ arveja/ soja – trigo o cebada/ soja».
En este planteo, la tecnología de los maíces BT fue fundamental. «Debido a la dificultad que teníamos para obtener altos rindes en el cultivo de maíz de primera, como en otras zonas del sur de Santa Fe, luego de la entrada de maíces con genes de resistencias a insectos, optamos por realizarlo como cultivo de segunda luego de las legumbres y de esta manera, logramos obtener altos rindes con un menor uso de nitrógeno como fertilizante». Siendo el cultivo antecesor a una gramínea, una leguminosa, el sistema requiere de un mayor aporte de fósforo por el alto consumo por parte de estas últimas.
Otra de las virtudes que supone este esquema es que les permite aprovechar al máximo las precipitaciones acumuladas anualmente: “un cultivo de verano, para obtener una alta producción, nos requiere aproximadamente 500 mm y los restantes son aprovechados por el cultivo antecesor de otra manera, se perderían en gran parte».
Los rendimientos promedio de los últimos años rondan los 1000 Kg/ha en el cultivo de lenteja y de 2000 kg/ha en arveja y garbanzo. En cuanto a sus vecinos, Moretti apunta que si bien los planteos son similares, hay menor intensidad de cultivos/año.
«En general, después de un maíz de segunda se pasa a una soja de primera. No parecería muy tentador crecer en superficie de este cultivo cuando venimos de campañas con muy buenos resultados productivos pero con márgenes muy acotados y en algunos casos con stock de la campañas anteriores».

INTERÉS. Sin embargo, Moretti reconoce que se escucha un gran interés por parte de productores que anteriormente no realizaban estos cultivos frente a la problemática que han tenido con el trigo.
En su opinión, esto podría tener un correlato negativo: «De incrementarse el área podría generar una mayor producción a un ritmo que no acompañe a la demanda de los mercados internacionales ya que, si bien éstos están creciendo, tienen una gran competencia de otros países que generan una excelente calidad de productos. Esta razón haría que se depriman aún más los precios de mercado o quede stock de mercadería, perdiendo calidad a medida que pasa el tiempo de almacenado».

PROYECTOS. Para la próxima campaña, advierte acerca de un comienzo con bajos niveles de agua acumulada en el perfil del suelo por las escasas precipitaciones ocurridas durante el otoño.
«El éxito de los cultivos invernales estará dado en gran parte por las precipitaciones ocurridas durante el cultivo», arriesga. “Habrá que ver si sucede lo que pronostican, que va a ser un año niño».
Mientras tanto, en su desempeño dentro de la Regional Aapresid, Moretti sigue mirando un poco más allá: “Actualmente estamos evaluando el comportamiento de distintos híbridos de maíz de segunda sobre legumbres. Los aspectos más destacables a evaluar son la dureza de caña, vuelco, sanidad, velocidad de secado además del rendimiento».

Las once verdades legumbreras

Gastón Moretti señala algunas claves indispensables que ha reconocido en su experiencia como asesor en campos legumbreros.

• La elección del lote es un aspecto fundamental para las legumbres de invierno en general. Hay que tener en cuenta que anegamientos temporarios pueden provocar la muerte de plantas por lo que se deben elegir lotes con cierta pendiente.

• La uniformidad del lote, otro aspecto a tener en cuenta. Son cultivos de bajo porte y la altura de la inserción de las vainas basales se encuentra cerca del suelo y de no ser uniformes, se incrementan las pérdidas por cabezal.

• Excesivas cobertura de rastrojos generan un retraso en la emergencia y daños por bajas temperaturas.

• Al momento de fertilizan tener en cuenta que son leguminosas que fijan nitrógeno a través de una simbiosis con bacterias y que poseen una gran respuesta al fósforo cuando este es deficitario en el suelo. A la hora de pensar en la estrategia de fertilización se debe pensar; no sólo en la legumbre, sino también en el doble cultivo.

• La calidad de la semilla juega un rol importante ya que en algunos cultivos no existe semilla original. Existen mutaciones o contaminaciones de otras especies que se incrementan de generación en generación y tienen castigos comerciales.

• Son cultivos susceptibles a enfermedades y con climas favorables para que se desarrollen, como los de nuestra zona, se incrementan la incidencia de éstas por lo que el tratamiento curasemillas y la aplicación de fungicidas foliares es fundamental. Para evitar muerte de plántulas afectadas por enfermedades de raíz y obtener una buena calidad de grano respectivamente.

• La arquitectura de la planta es menor comparada con los cultivos tradicionales, lo que los coloca en desventaja en la competencia de malezas. Mantener los lotes limpios hasta el momento de la siembra y el uso de pre emergentes es de importancia para mantener el cultivo limpio hasta la cosecha.

• El monitoreo de plaga debe ser más frecuente que en los cultivos tradicionales ya que por escasa biomasa el ataque de una plaga puede producir pérdidas de rendimiento importantes.

• La maduración de estos cultivos es desuniforme por lo que es recomendable la aplicación de paracuat o glifosato para facilitar la cosecha.

• Es aconsejable que la cosecha se realice con sistemas de trilla que disminuyan la rotura de la semilla ya que son granos de gran tamaño y de contextura que se parten fácilmente ante los golpes. También debe tenerse especial cuidado con las roturas de granos en el transporte, carga y descarga. Evitar el paso por sinfines.

• Se deben almacenar con el mínimo contenido de impurezas ya que estas desmejoran la calidad de los granos.