Prácticas agronómicas sustentables en el sendero de la licencia social

Durante la jornada de la Regional Bragado-Chivilcoy de Aapresid se recorrieron 5 estaciones para abordar el manejo de plagas y malezas, la nutrición estratégica, la tendencia a la intensificación y otros temas.

 

¿Cómo producir alimentos, fibras y energía de manera sustentable?, fue la pregunta que convocó a más de 75 asistentes al encuentro organizado por la Regional Bragado-Chivilcoy el último 3 de marzo, en la localidad de Coronel Seguí, partido de Alberdi.

Fernando García, especialista en nutrición de suelos, aportó una mirada estratégica sobre sistemas de producción y la tendencia a la intensificación: “Ante una mayor demanda de productos agrícolas, también es mayor la presión sobre los recursos (agua, aire, suelo y capital humano). No se trata de un concurso de rendimiento, sino de eficiencia que se expresa en kg grano/ha, pero también kggrano/mm de H20, kggrano/kg de nutriente que aplico, etc.”.

García propone dividir la intensificación en dos estrategias: una que comprende tecnología de insumos y procesos -en el caso de maíz, sobre antecesor vicia y centeno, el momento de secado del mismo, la determinación de la fecha de siembra del cultivo, entre otras-; y otra estrategia que implique un aumento en la ocupación del uso de la tierra, con rotaciones que comprendan distintos sistemas radiculares y dos cultivos por año, etc.

El especialista Fernando García durante su presentación.

Para lograr un manejo responsable de los nutrientes dentro del sistema de producción se debe tener en cuenta: la fuente a aplicar (nutriente); la dosis; el momento; y la forma.

En cuanto a Nitrógeno, el especialista resaltó los beneficios de la vicia como fuente de N y C (en el suelo) para maíz. Señaló que permite alcanzar rendimientos similares a situaciones con fertilización nitrogenada, que en este caso, se ve dificultada operativamente luego de V6 por el tamaño y altura de planta.

Respecto a fósforo, “lo ideal es mantenerse en niveles óptimos, a través de fertilizaciones que no sólo cubran los requerimientos del cultivo a implantar, sino con un margen mayor que permita aumentar los niveles en suelo. Azufre, se recomienda en 6-8 ppm en los primeros 20 cm de suelo”, sostuvo.


La problemática de los insectos

Los dos principales órdenes de insectos que pueden atacar al cultivo de soja son el Orden Lepidópteros y Hemípteros. “Históricamente unos de los grandes problemas que tenía el Cono Sur (Paraguay, Bolivia, Uruguay) eran los Lepidópteros. En los últimos 3-4 años su población no es tan grave como sí lo era 10-15 años atrás. El motivo de la baja se atribuye a que en la zona desde donde migran los lepidópteros (sur de Brasil), ya están utilizando en un 70% soja intacta”, expresó el Ing. Agr. Diego Álvarez.

Durante junio-julio-agosto, Anticarsia, Medidora, Falsa Medidora se multiplican y. Luego, en el periodo que comprende desde agosto a noviembre, migran hacia Argentina. Esa migración continúa, pero con una población más baja por la utilización de Intacta y también por un promedio de 3,5 aplicaciones de Diamidas.“Los lepidópteros quedan acorralados frente a estas prácticas de manejo, dejando consigo un nicho que puede ser remplazado por otra especie. Ahí es cuando empieza a jugar la dinámica de la Helicoverpa y la Spodoptera”, aseguró Álvarez.

Para el disertante, es fundamental tener lotes limpios y así evitar que la plaga tenga un hospedante alternativo del cual alimentarse, hasta migrar al cultivo (por ejemplo, Capín).

En la actualidad, la balanza se vuelca más hacia el lado de los Hemípteros. Además, dado que las chinches tienen distintos hábitos de crecimiento, no pueden controlarse en todos sus estadios. Ya que ninfa 1, 2, 3 come hojas y tallos; pero ninfa 4, 5 y adulto pican grano, allí no hay producto que almacene para su control. “Es importante la correcta identificación de los estadios de la especie y del cultivo, para tomar decisiones en base a los umbrales de acción y así ser efectivos en su control”, afirmó.

Martín Marzetti, gerente del programa REM Aapresid, focalizó su disertación en los cultivos de cobertura como una herramienta para disminuir el uso de herbicidas.

“Los tres temas que los CC tocan son: malezas resistentes, deterioro del suelo y presión social (licencia social para producir). En la curva de malezas resistentes, la tendencia es creciente y exponencial. Y probablemente tengamos cada vez más problemas”, aseguró.

La experiencia realizada en Estados Unidos (no replicable para la Argentina), entiende Marzetti, serviría como norte para las investigaciones futuras en el país.

Se trata de un trabajo llevado a cabo a lo largo de ocho años, en donde a la rotación de cultivos soja/maíz, se agregaban otras con diversidad de cultivos y duración, con el fin de observar qué efectos tenían sobre las variables analizadas: gramínea de invierno como cobertura, y un trébol rojo como forraje; y luego S/M cultivo de invierno como cobertura y alfalfa 2 años.

¿Qué factores se midieron?

  • Biomasa total producida
  • Rinde de soja y maíz
  • Depresióndel banco de semillas de malezas
  • Riesgo por la cantidad de producto utilizado
  • Uso de energía combustible + energía para cada rotación, trabajo en horas hombre y ganancia de productor.

El Ing. Agr. Martín Marzetti exponiendo sobre malezas resistentes.

Entre las conclusiones, Marzetti afirmó: “La cantidad de fertilizante utilizado bajó un 15%, en rindes casi iguales o inclusive más altos. El banco de semillas mantuvo la misma depresión en las 3 rotaciones, y el uso de herbicidas se redujo a un 15% con el mismo control pero con menos herbicidas. El riesgo de la napa bajó, así como el uso de energía –en un 50. Se obtuvo la misma ganancia con beneficios ambientales enormes”.

Experiencia local

En conjunto con la Cátedra de Malezas, de la Universidad Nacional de Buenos Aires, se midieron cuántas malezas había en un cultivo hecho con barbecho químico y un cultivo hecho con CC: vicia seguida de maíz, y otro con barbecho químico. El cultivo con barbecho químico resultó con mayor población de malezas.Los cuatro tratamientos utilizados fueron:

  1. Barbecho químico + maíz = ++++ malezas
  2. Vicia + centeno/maíz
  3. Triticale/maíz
  4. Cebada de cosecha/maíz

Resultados:

  • El número de aplicaciones fue menor.
  • El impacto ambiental bajó casi un 30% respecto al barbecho químico cuando se utilizan CC con reaplicación de herbicidas por escapes, mientras que sin reaplicación baja el 60%.
  • Hay mejores formas de producir con menor impacto ambiental, en este caso, por herbicidas.
  • Impacto económico: los cc tienen otros beneficios que no son cuantificables directamente.

Importancia de las rotaciones e intensificación de cultivos

“La brecha de rendimiento es el tema principal de la chacra: caracterizarla y vercómo podemos hacer para mejorar la productividad total del ambiente”expresó Ignacio Alzueta, GTD de la Chacra Bragado-Chivilcoy.

Se trabaja sobre diferentes secuencias e intensificación de cultivos. Las rotaciones se hacen con dos tecnologías: una con fertilización estándar y la otra con fertilización con macro y micro nutrientes (5 sitios con diferentes suelos y pp.).

  • Trigo o cebada/soja 2da, maíz temprano y soja de 1ra (1,3 cultivos por año)
  • Cultivo de invierno /soja 2da /maíz (1,5 cultivo por año)
  • Arveja/maíz, Trigo/soja (2 cultivos por año)
  • CC/cultivos estivales de grano (2 cultivos por año)

“El objetivo es mejorar la utilización del tiempo pasando de un 35% del año cuando solo se hace soja, a 65/70% cuando se hace un doble cultivo por año y las pasturas, aprovechando toda la radiación y el agua. El año pasado fue muy ‘llovedor’ y no llegamos con los cultivos ni a captar el 50% del agua. En años más secos, pueden llegar al 60-70%”, expresó el disertante.


Resultados y conclusiones

  • Cuanto más tiempo estén ocupados los lotes, más productividad se obtiene (suma de los rindes y rinde total).
  • Se vieron mejores productividades con los dobles cultivos y con las rotaciones de 1,5 cultivos por año, y con manejo nutricional ajustado.
  • Sustentabilidad. Los aportes de carbono (estimado) al sistema: soja sobre soja con aportes de menos de 500kg anuales; las rotaciones más intensificadas están en el orden de los 800/900 kg de carbono por año en promedio, la rotaciones de 1/3 con aportes menores a los 700 kg. “Siempre castigamos a la soja, pero porque la ponemos con otra soja en las rotaciones. Con las rotaciones mas intensificadas podemos ver que, con lo que aportamos de cultivos, estamos casi al mismo nivel que lo que gastamos. Una pastura, dependiendo de la combinación de especies y del manejo, puede llegar a unos 1000-1200 kg de aporte de C por año”.
  • Los cc de cobertura son una herramienta para tratar de mantener el balance de carbono neutro (un maíz solo aporta 600-700Kg de C + un cc que puede aportar 300-400 kg de C anuales). “Con estos resultados, hay expectativas de poder revertir la degradación que tienen los suelos actualmente. Incorporando rotaciones e intensificando el tiempo, teniendo el suelo ocupado durante más tiempo, se logró mejorar los rindes, los niveles de fósforo. La diferencia se vio sobre todo en los años malos. La clave es el manejo diferencial”, concluyó Alzueta.

Salud del suelo

“En el suelo ideal, 50% son componentes sólidos (MO y componentes minerales), y el otro 50%, son espacios vacíos”, resaltó el Ing. Agr. Guillermo Peralta.

“La MO actúa en todos los niveles jerárquicos del suelo: desde los agregados más pequeños hasta los macro agregados; genera y favorece la estabilidad”, planteó el integrante del Conicet.

En este sentido, enumeró: actúa como pegamento biológico; también como combustible; y brinda protección de los agregados por la hidrofobicidad, frenando la velocidad con que el agua entra dentro del terrón.

El cierre de la Jornada estuvo a cargo del presidente de Aapresid, Pedro Vigneau: “Un nuevo encuentro de experiencias compartidas y conocimiento sustentable”.

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