Volver al futuro IV, la producción del mañana

Sistemas de producción mixtos, resultados de ensayos en Chacras y trabajo en equipo fueron los temas que se abordaron en el exitoso encuentro.

 

La Regional Trenque Lauquen realizó la clásica jornada Un Productor en Acción con la presencia de 180 personas.

La primera disertación estuvo a cargo de la Ing. Agr. Mariana Giacobbe quien habló sobre el valor del equipo y brindó algunas ideas de cómo formarlos.

A modo de introducción, recordó que hoy estamos transitando la 4ta. Revolución Industrial con el surgimiento de tecnología disruptiva a nuestro servicio y el concepto de redes operadas y creadas por personas.

En este contexto, las empresas también cambiaron y agregaron, por un lado, la visión de las personas como lo que son y, por el otro, la consideración del ambiente pensando en su cuidado. La especialista definió al nuevo escenario como volátil, incierto, complejo y ambiguo, lo que obliga a las empresas a evolucionar y hacer frente a los nuevos desafíos en equipo. “En el contexto actual, el trabajo en equipo es una ventaja competitiva que no sólo hay que sostener, sino sobre todo, desarrollar y potenciar”, afirmó y luego se refirió a la economía colaborativa, “que implica que las empresas ya no guardan secretos porque hacerlo implica una desventaja. Hay que repensar cómo hacer juntos y construir con inteligencia colectiva”.

Para trabajar en equipo, la ingeniera agrónoma expuso el modelo de Lencioni que implica cinco disfunciones: construir confianza, aprender a manejar los conflictos, comprometerse con el propósito, tener Accountability (responsabilidad mutua) y por último, prestar atención a los resultados. Además, Giacobbe destacó dos valores que deberíamos tener para el trabajo en equipo: humildad, porque nos predispone a ser receptivos, a dar y recibir conocimiento, y avidez, porque permite comprometerse con la acción y el hacer.

A modo de conclusión, dijo que en la evolución de la naturaleza se puede ver la aplicación de la inteligencia colectiva. Por ejemplo en los gansos, en la manera en que cada uno aletea sus alas para crear un espacio favorable de levante para que otro lo siga. Así, todos juntos incrementan el vuelo de la parvada. Además, cuando uno de los gansos se desanima o sale de la parva, otros lo ayudan y los que van detrás, alientan al resto. Con esto, invitó a imitar el sentido de comunidad, la construcción de una dirección común, alternar las tareas difíciles y compartir el liderazgo.

El segundo en exponer fue Hugo Ghio, dueño de la empresa Don Osvaldo y Pionero y Socio Aapresid, quien presentó el trabajo que realizan en la firma en torno al trabajo en equipo e integración del personal.

En el año 2012 decidieron trabajar con la gente que forma parte de la empresa: socios, accionistas y trabajadores. Se realizaron entrevistas personales y encuentros grupales que sirvieron para establecer una visión y misión de la empresa y consensuar los valores de la misma.

El foco de Don Osvaldo está puesto en el negocio dentro del sector agropecuario y en lograr productividad y eficiencia dentro del mismo. Para esto, fue clave la diversificación de cultivos, la estabilidad y los márgenes. La certificación de los suelos también fue importante para sostener la producción y la mejora del medio ambiente.

Otra área que destacó el expositor es la participación activa en acciones de desarrollo de conocimiento junto con otras entidades científicas y tecnológicas. Por ejemplo, llevaron adelante jornadas abiertas con productores y ensayos de fertilización de larga duración junto a APS, IPNI, INTA y Aapresid.

En cuanto al trabajo en equipo, siempre abogaron por personal capacitado, involucrado y con participación en el negocio. “Una vez que se establecieron los valores en común, empezamos a trabajar en las personas como tales, para darles herramientas para vivir en un mundo que nos exige que nos adaptemos, seamos flexibles y salgamos de la zona de confort. La constante es que si no cambiamos, nos quedamos atrás”, expresó.

El trabajo en equipo se hace trabajando en equipo. Para esto organizaron encuentros en los que plantearon los propósitos para el año próximo dentro de la empresa y se brindaron herramientas blandas al personal, construcción de confianza y tiempo recreativo para compartir juntos.

Pie de foto: Mariana Giacobbe y Hugo Ghio resaltaron la importancia de consolidar equipos de trabajo.

 

Con el nombre de Bio-integración agrícola-ganadera en suelos clase I, el Ing. Agr. Ezequiel Marteddú, gerente Técnico de Desarrollo de Sistema Chacras Aapresid, compartió el ejemplo de Sistema Integrado de Producción que se lleva adelante en la Chacra María Teresa.

Los objetivos del mismo son:

  • Cuantificar el nivel de sustentabilidad de un Sistema de Producción.
  • Generar productos diferenciados a través de las Buenas Prácticas Agrícolas.
  • Diagnosticar y ajustar el sistema para contribuir a su mejora continua.
  • Formar capital humano en el proceso.
  • Demostrar que los SIPs (Sistemas Integrados de Producción) son una alternativa de cara a un futuro demandante de cantidad y calidad de alimentos.

Luego habló sobre las condiciones físicas de la Chacra, que está dividida en varias zonas:

  • Una de integración anual con una rotación que es trigo – soja, maíz – avena pastoreada y soja de primera, con un 10% de pasturas.
  • Zonas de crías.
  • Una zona de agricultura pura que permite el acceso a tratamientos que el productor realizó hace años, sin la necesidad de empezar con parcelas.

En cuanto a ganadería, explicó que el campo tiene un planteo de ciclo completo: cría, recría y terminación. “La cría se da en sectores del campo bajos, donde se usan algunas pasturas de media loma y ahora está pasando por un momento de intensificación de la cría, donde se usan silos de maíz. La recría se hace sobre verdeos y avena pastoreada que se siembra después del maíz. Lo que es cabeza y cuerpo de parición se hacen los verdeos y sale a feedlot directamente. La cola de parición se termina las pasturas, es decir, que el feedlot hace de pulmón para extraer los animales cuando las pasturas ya no se pueden seguir consumiendo y se terminan los verdeos”, detalló.

También contó que, estratégicamente, en los lotes de avena se hace silaje de maíz y se ubican los silos en un lateral. Esto permite suplementar a los animales en recría con autoconsumo ya que se abren ventanas en silobolsas y los animales consumen la avena y el silo de maíz. Después, la terminación se hace en feedlot agregando valor al maíz. La forma más directa de hacerlo es con la ganadería.

En relación al primer objetivo planteado por la Chacra (medir la sustentabilidad del sistema), Marteddú contó que desarrollaron una metodología que permite medir los diferentes aspectos del sistema. “Nosotros lo llamamos desempeño sistémico integrado, ya que tiene en cuenta 12 sub desempeños que se miden a campo: ganadero, agrícola, social, energético, biodiversidad y económico, todos aspectos clave para llevar adelante un sistema, y también para validarlo y poder tener una comunicación con la sociedad que todos los días exige calidad, cantidad y conocer cómo se produce”, dijo.

Ante la duda de si la presencia de los animales estaba impactando de forma negativa o positiva en el rendimiento de grano, vieron que con el animal dentro del sistema, no hubo impacto negativo.

Otra sinergia que vieron en el sistema es a nivel de control de malezas en avena pastoreada. “Sabemos que solo con productos fitosanitarios no alcanza. Se necesita manejo y, cuantas más alternativas disponibles haya, mejor”, aclaró y explicó: “Contabilizamos la cantidad de malezas por metro cuadrado en cada situación de lote evaluada. Las conclusiones fueron: reducción de un 94% de población de malezas, mayor aporte de carbono al suelo, mejor aprovechamiento del agua y retención de nitratos remanentes del cultivo de maíz”.

En cuanto al estado de los suelos, al integrar ganadería, realizaron diferentes tratamientos para evaluarlo en Agricultura pura y Agricultura Integrada con ganadería y pasturas, con diferentes años de antigüedad.

Se midieron indicadores químicos: en profundidad de 0 a 5 cm, se midió carbono orgánico total y carbono orgánico particulado; y de 0 a 20 se midió lo mismo y se agregó pH y fósforo.

Como resultado se vio que la condición de suelo es buena. Los lotes que tienen ganadería se recuperan a mayor velocidad porque la presencia de los animales pone en contacto el rastrojo que queda en superficie con la matriz del suelo y eso acelera el proceso de degradación e incorporación del carbono del suelo.

También se analizaron indicadores biológicos, al medir las lombrices de suelo y la cantidad por metro cuadrado.

Otro de los puntos que abordó fue la formación de capital humano necesario para este tipo de sistema. En el proyecto trabajan con el Centro Agrotécnico Regional de Venado Tuerto. “Lo que hacemos es unir las partes. Las empresas que acercan la capacitación al colegio y la gente que trabaja en el campo se capacitan en conjunto y se genera un intercambio interesante entre alumnos y el personal de campo”, se explayó el GTD.

Sobre el cierre, resaltó la importancia de realizar mediciones en los campos ya que “si no se mide, no se tiene parámetros y no se puede controlar, y por lo tanto, no se puede mejorar”. En cuanto a la integración agrícola ganadera afirmó que “es fundamental para la competitividad de los sistemas productivos porque no solo aumenta la productividad sino que también se mejora el ambiente”.

En línea con el tema de Integración Agrícola-Ganadera, el Ing. Agr. y Socio Aapresid, Gustavo Almassio, expuso sobre la posibilidad de aumentar los sistemas mixtos y brindó recomendaciones para implementarlos. Destacó que la diversificación de actividades aporta estabilidad al sistema, mejora el aprovechamiento del agua, el reciclado de nutrientes y el arraigo territorial.

Respecto a la planificación en sistemas mixtos, remarcó que es muy importante hacer una excelente agricultura que además sirva para la ganadería. “En nuestra zona, tenemos la posibilidad de generar una diversidad de comida para la ganadería que, al mismo tiempo que se emplea como alimento para las vacas, es alimento para el suelo porque colabora en el manejo de malezas y en el aprovechamiento del agua”, destacó. Para esto se deben implementar tecnologías de procesos, además de insumos, y alentó a potenciar el sistema mixto en siembra directa, diversificar e integrar actividades.

Luego fue el turno de Ignacio Alzueta, gerente Técnico de Desarrollo de la Chacra Bragado-Chivilcoy, quien explicó los interrogantes en los que trabajan: ¿Cuál es la magnitud de la brecha? ¿A cuánto podemos aspirar en los distintos ambientes? ¿A qué pueden deberse esas brechas? ¿Podemos mejorar la producción de nuestro sistema de manera sustentable?¿Qué nos pueden aportar los cultivos de servicio a nuestro sistema?

Para dar respuesta, desde la Chacra plantearon varios ensayos de intensificación de los sistemas agrícolas. Esto lo hicieron luego de analizar las rotaciones básicas que realiza la mayoría de los productores en sus sistemas productivos y de comprobar que el suelo se encontraba inactivo la mayor parte del año, lo que podía llegar a influir en el resultado productivo.

A las rotaciones básicas de tercio Maíz, Soja, Trigo Soja de 2da, se incluyeron otras rotaciones en la evaluación con incorporación de doble cultivo, como puede ser Trigo/Soja 2da, Arveja/Maíz, Trigo/Soja 2da; y algunos con cultivos de servicio, como centeno y vicia antes de la soja y el maíz, respectivamente.

Se evaluaron distintas combinaciones usando el índice de intensificación de las rotaciones, que mide tiempo con cultivo sobre tiempo total de la rotación. El resultado fue que la combinación de dos dobles cultivos todos los años era la opción de índice mayor y, luego, la rotación con cultivos de servicio.

Después de la opción de dobles cultivos, vieron que la opción de incorporar cultivos de servicio no solo mejora la intensificación y el rendimiento sino que también aporta a la sustentabilidad del sistema a través del mayor aporte de Carbono que realizan al sistema.

Este tipo de cultivos no se cosechan sino que se usan para brindar algún servicio ecosistémico, como puede ser puentes verdes, cobertura, abonos verdes, cultivos trampa, descompactadores, controladores de malezas y otros servicios que los cultivos de grano no aportan.

Algunas cuestiones de manejo a tener en cuenta en la inclusión de los cultivos de servicio en la rotaciones son:

  • Fecha de siembra.
  • Tipo de siembra.
  • Especies y densidad.
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  • Fertilización.
  • Inoculación.
  • Consumo de agua del CC.
  • Secado del CC: momento y forma.
  • Manejo cultivo siguiente: Nutrición y malezas.

El manejo de la dinámica poblacional de malezas es un aspecto clave de este tipo de cultivos. En todos los casos evaluados, encontraron niveles de enmalezamiento prácticamente nulos dentro de los cultivos de servicio, mientras que los barbechos químicos mostraron dificultades, sobre todo con Rama Negra.

Para terminar, el especialista recalcó el menor uso de herbicidas en cultivos de servicio que impacta directamente en los costos y en el uso de nitrógeno para el caso del maíz luego de la vicia.

Ignacio Alzueta comentó los ensayos de intensificación que realizaron en la Chacra Bragado-Chivilcoy.

 

Ivan Ordoñez, economista especializado en agronegocios, fue el encargado de cerrar la jornada brindando aportes para superar la brecha entre campo y ciudad.

Ordoñez explicó que los trabajos del futuro requerirán de habilidades comunicativas. Nombró distintos empleos que van a tener en común un altísimo grado de educación y aptitudes natas de comunicación, como habilidades de coaching, capacidad de mentoreo, de orientar al otro y explicarle.

Además, aseguró que la mayoría de las innovaciones disruptivas son realizadas por personas urbanas, por lo que las obliga a comprometerse con el conocimiento intensivo del agro. “Es ahí donde hay que posicionarse”, entiende. Para acercar el agro a la urbanidad, la comunicación es una habilidad requerida. Sin embargo, el economista advirtió que “en el caso de los ingenieros agrónomos, la comunicación no es una habilidad naturalmente demandada por su rutina laboral”.

Para profundizar en este aspecto, Ordoñez interpeló a los asistentes: “Ustedes, para opinar en el debate público, no se informan de la misma manera que para opinar en el ámbito privado. Por ejemplo, se preparan para dar una charla técnica y discuten con datos. Pero en temas de debate público, se habla sin interiorizarse”. En este sentido, explicó que “creemos en lo que nos gusta como grupo social y reafirmamos las creencias que nos habilitan a pertenecer a nuestro ámbito. El deseo de pertenecer a un grupo que opina de determinada manera pesa más que los datos a la hora del debate público”. Por esta razón, planteó que el problema está en que no se puede generar empatía solo con datos. “A pesar de ser importantes, no permiten ganar la discusión pública”, sostuvo.

“Para vencer la brecha entre ciudad y campo hay que generar una empatía potente. La ciudad y las personas deben verse reflejados en el trabajo que ustedes realizan, contarles que pueden ser como ustedes, que tienen las mismas preocupaciones. Ustedes son un laburante más que, en vez de ir a la oficina, va al campo”, resaltó Ordoñez.

Sobre el final, el economista recordó que sólo 988 personas que forman parte de los poderes ejecutivo y legislativo a nivel nacional, provincial y municipal, deciden sobre el agro. “Es necesario conocer a nuestros representantes para acercarles nuestros intereses y propuestas y hablarles de todos estos empleos que genera el campo en distintas escalas y sectores. Hay que generar un mensaje diferente para cada interlocutor, ponernos en sus zapatos y lograr que hagan lo mismo”, cerró.