Condiciones ambientales al momento de aplicar

Al momento de las aplicaciones de fitosanitarios hay numerosos aspectos que se deben tener en consideración, como ser el estado y la calibración de la pulverizadora, el producto y cultivo a aplicar, las características de la plaga a controlar, las condiciones climáticas, etc.


Es de suma importancia que el aplicador conozca cómo interviene cada uno en el proceso de pulverización, ya que
tal vez un pequeño cambio en uno de ellos puede hacer necesario reconsiderar los demás.
Si hablamos específicamente de las condiciones ambientales se debe tener presente que aquí el aplicador tiene casi
nula influencia, por ello es necesario que comprenda en detalle cómo las aplicaciones son afectadas por las
mismas. A continuación se detallan tres aspectos climáticos a considerar si queremos disminuir riesgos.

 

Evaporación:  

Cuando hablamos de pulverizaciones la evaporación hace referencia a la pérdida que se produce del agua de
pulverización por su paso al estado gaseoso, al estar las mezclas del caldo conformadas en su mayoría por el agua
que se utiliza como vehículo para el transporte del activo, este proceso tiene incidencia en el tamaño que tendrán
las gotas y en la concentración del activo aplicado.
La evaporación está condicionada en partes iguales tanto por la HUMEDAD RELATIVA como la TEMPERATURA al
momento de la aplicación, no siendo adecuado evaluar únicamente el % HR para caracterizar la evaporación, ya
que con un mismo % HR pero a distintas T° la atmosfera tiene distintas capacidad de retener vapor. Por ello un
indicador más adecuado es el DELTA T (∆T °C) ya que determina específicamente la tasa de evaporación. Este
indicador puede obtenerse de diferentes modos, la forma más clásica de hacerlo es por medio del “Par
Psicométrico”, que son dos termómetros uno denominado de bulbo húmedo (porque se mantiene el bulbo
mojado con agua destilada) y otro de bulbo seco. Luego se calcula diferencia entre las temperaturas registradas por
cada uno y así se obtiene el ∆T=T° del termómetro de bulbo seco – la T° del termómetro bulbo húmedo.
También conociendo el % HR y T° y con la ayuda de una tabla psicométrica se puede vincular ambos valores y así
obtener el ∆T. Afortunadamente en la actualidad existen instrumentos meteorológicos portátiles que cuentan con
este indicador entre sus opciones, lo que permite hacer una lectura directa del mismo de manera más sencilla y
práctica.
En todos los casos los valores obtenidos van a ser en °C, se recomiendan realizar las aplicaciones cuando dicho
valor este entre 2 a 8 °C, ya que si el valor es superior al rango, las gotas disminuyen de tamaño haciéndose
susceptibles a la deriva y las que ya están depositadas se secan 

rápidamente limitando el ingreso del activo a la
planta. Y en el caso de un valor inferior a este rango las gotas más pequeñas que ya son propensas a la deriva por
su tamaño, permanecen más tiempo en estado liquido pudiendo recorrer mayor distancia (derivar) y teniendo
mejores condiciones de ingreso a la planta por permanecer más tiempo húmedas.
A continuación, y a modo de referencia, se muestra una tabla que indica los valores de %HR mínima necesaria
según la temperatura, para no superar un ∆T de 8°C.

También cabe mencionar que el viento tiene algo de incidencia en la tasa de evaporación, guardando una relación directamente proporcional,  entonces a una misma T° y %HR, si la velocidad del viento es mayor, mayor será la tasa de evaporación.

Algunas opciones para mitigar la influencia de la evaporación en las aplicaciones cuando la misma está por encima al rango recomendado, pueden ser:

  • Utilizar productos antievaporantes
  • Aumentar tamaño de gota, mediante pastillas o presión de trabajo.
  • Aumentar el volumen de aplicación.

 

Deriva:

Puede ser considerado como uno de los mayores inconvenientes a la hora de realizar una pulverización. Se  refiere a la porción de la mezcla que se desvía de la trayectoria real y no alcanza a llegar a su objetivo, pudiendo diferenciarse la endoderiva (la que cae en el lote tratado pero no llega al objetivo, cae al suelo) y exoderiva (la que se traslada a otro lote diferente al tratado), a esta última nos referiremos de ahora en más.

La deriva casi nunca puede reducirse a cero pero conociendo cuales son los factores predisponentes y adecuándose a los mismos, se puede disminuir alcanzando valores aceptables para las pulverizaciones.  El viento es el principal causante de la deriva, recomendación general se dice que la condición ideal para pulverizar se da en el rango de 5 a 10 km/h. Por debajo de este valor la atmosfera se encuentra en estado de calma predisponente para la inversión termina (ver más adelante) y además el mínimo o nulo movimiento del canopeo impide el adecuado ingreso de las gotas al mismo. Con valores superiores a 10 km/ha el riesgo de ocurrencia de deriva aumenta, aunque existen algunas medidas que se pueden tomar para subir este el límite superior hasta un valor de 15km/h, por encima del mismo ya no es recomendable realizar la aplicación.

Más allá de los km/h de viento hay otros aspectos que inciden en la deriva y que nos pueden ayudar a manejarla:

  • Tamaño de gota. A una misma velocidad de viento la gota de mayor peso cae más rápido y por ello tarda menos tiempo en llegar al objetivo dejándole menos posibilidad de derivar. Para aumentar el peso de la gota debemos aumentar de su tamaño y esto lo podemos lograr haciendo uso de distintas “herramientas”: usar pastillas antideriva, bajar la presión de trabajo en pastillas que son de rango extendido, utilizar coadyuvantes antiderivas. Debemos tener en cuenta también que una gota de mayor tamaño puede generar heterogeneidad en la aplicación, por ello siempre hay que buscar un equilibrio.
  • Velocidad y dirección de trabajo. Debido a efectos aerodinámicos que ocurren cerca del pulverizador una elevada velocidad de trabajo (por encima de 18km/h) hace que parte de lo aplicado permanezca en el aire y esto interactué con el viento ocasionando deriva. Además es conveniente aplicar con viento lateral de ser posible, ya que el viento de cola o de frente puede generar deriva extra.
  • Altura de botalón. Al reducir la distancia entre la pastilla y el objetivo, se limita el tiempo que tarda la gota en llegar al blanco y con ello la posibilidad de deriva.
  • Producto a aplicar. Actualmente hay nuevas formulaciones de activos que presentan bajo riesgo de deriva Ej: Enlist (Corteva).

Las tarjetas hidrosensibles son herramienta dispensables para poder evaluar de manera certera si es que estamos produciendo deriva o no en la aplicación y en base a realizar algunas modificaciones de ser necesario.

 

Inversión Térmica:

Se podría decir que este fenómeno es el más importante de comprender y detectar, ya que no hay ninguna acción que podamos hacer para contrarrestar su efecto salvo no aplicar a la espera de que se revierta la situación.

Normalmente, durante el día la temperatura del aire es más caliente cerca de la superficie del suelo y va disminuyendo mientras aumentamos la altura. Esto se da porque el sol calienta el suelo y este a la vez calienta el aire que esta sobre él.  El aire caliente es menos denso y tiende a elevarse, mientras que el aire más frio es más denso y tiende a bajar.

Luego cuando el sol cae, la superficie de la tierra pierde temperatura y con ello enfría la capa de aire que está más próxima a la misma comenzando el efecto de inversión térmica, quedando una capa de aire más frio y denso cerca del suelo que hace que las partículas que están en el aire se mantengan sostenidas por la misma. Esa capa de aire frio lentamente va aumentando en tamaño alcanzando su máxima altura e intensidad cuando el sol vuelve a salir.

Entonces en algún grado el proceso de inversión térmica se da diariamente, pero su intensidad va a depender de la ocurrencia de otras variables:

  • Viento, si durante la caída del sol hay viento, este genera turbulencia mecánica mezclando el aire y evitando la formación de la capa de aire frio y con ello, la inversión térmica.
  • Nubosidad, si durante el día hubo una alta nubosidad la misma hace de amortiguador al proceso tanto de calentamiento como de enfriamiento de la superficie terrestre y con ello del aire, además refleja el calor que disipa la tierra, por eso el proceso de inversión no se ve favorecido.
  • Humedad relativa, la humedad presente en la atmosfera absorbe la radiación emitida por la superficie terrestre y devuelve parte de la misma, disminuyendo la perdida de calor y con ello la intensidad de la inversión térmica que podría ocurrir.

Nunca es recomendable pulverizar durante una inversión térmica, aún contando con boquillas y coadyuvantes antiderivas, ya que las gotas quedan suspendidas en el aire estratificado sin llegar al blanco, pudiendo trasladarse en una dirección y distancia impredecible.

Para detectar con certeza la  inversión térmica se necesita medir la variación de temperatura a diferentes alturas (ej: 10 cm y 300 cm del suelo), la magnitud de esa diferencia nos indica la intensidad de la inversión. De forma más práctica hay algunas referencias que podemos chequear para tener indicios de la ocurrencia o no de este fenómeno:

  • Amplitud térmica entre el día y la noche anterior.
  • Viento menor a 3 km/ha cuando está bajando el sol.
  • Poca nubosidad cuando está bajando el sol.
  • Baja humedad relativa.
  • Rocío o escarcha que indica aire más frío cerca del suelo.
  • Humo o polvo flotando en el aire o moviéndose de forma lateral.
  • Olores o sonidos que viajan distantes que se vuelven más claros.

 

Recomendaciones finales:

Es aconsejable contar con un seguimiento y registro de las aplicaciones realizadas en donde quede detallado las mediciones de las variables ambientales durante el proceso de pulverización. Algunas consideraciones:

  • Contar con instrumentos meteorológicos portátiles precisos, para poder realizar la medición y el registro de datos de forma práctica y 
  • Al menos evaluar velocidad y dirección del viento, temperatura y humedad relativa, al inicio y al final del trabajo. Y de ser posible, cuando se modifiquen las condiciones de trabajo u ocurra algún acontecimiento inusual.
  • Realizar las mediciones meteorológicas lo más cerca posible del sitio de la aplicación, a la altura del botalón y sin estar al resguardo del viento.
  • Para la medición del viento, el anemómetro tiene que estar orientado directo al viento.   Además se debe tener algún sistema de evaluación preciso para determinar la dirección: veleta, árboles que se mueven, polvo, una cinta en una estaca, etc.
  • Al registrar la temperatura y la humedad el instrumento tiene que estar fuera de la luz solar directa.
  • Detectar las variables que pueden indicar la presencia de inversión térmica, que generalmente ocurren desde el final de la tarde, pueden mantenerse durante la noche y hasta la mañana siguiente.

Actualmente hay disponibles diversos dispositivos que sensan y monitorean las condiciones ambientales y  del equipo, permitiendo tanto el registro de la información de la aplicación como el seguimiento de la misma en tiempo real y, de ser necesario, realizar alertas.

Estas nuevas herramientas posibilitan sistematizar las mediciones y son de gran ayuda en la toma de decisiones posterior, pero siempre deben ir de la mano de la capacitación de los involucrados en la tarea.

 

Recomendaciones de las compañías:

Rizobacter

Para evitar el paso desde la fase líquida a fase vapor (EVAPORACIÓN) de lo pulverizado resulta indispensable proteger las gotas generadas. La protección se da con tecnologías coadyuvantes que contengan aceite y emulsionantes en su formulación, en este punto resulta clave la concentración y calidad de los emulsionantes presentes ya que determinaran la calidad de la emulsión que se forme y su estabilidad en el tiempo, permitiendo que la protección de las gotas sea efectiva.

 

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