Hay herramientas muy eficaces pero se requiere conocimiento y monitoreo permanente para no fallar.

El pasado 20 de febrero se realizó la jornada a campo organizada por REM (Red de manejo de plagas) y la Regional Rafaela de Aapresid, en la localidad Pres. Roca, a pocos kilómetros de la ciudad de Rafaela. En diferentes estaciones se abordaron los aspectos claves a conocer para hacerle frente a esta plaga de gran incidencia en maíces tardíos, en el centro-norte del país.

Conociendo mejor la plaga. Reconocimiento y monitoreo.

El Ing. Agr. Federico Massoni de la EEA INTA Rafaela brindó un repaso sobre el complejo de plagas lepidópteras que atacan al maíz de siembras de diciembre o enero. Este complejo está conformado por Diatraea saccharalis (Barrenador), Helicoverpa zea (Isoca de la espiga) y Spodoptera frugipera (Cogollero). Esta última se comporta como cortadora en estadios iniciales, especialmente cuando el lote presenta malezas gramíneas que sirven como hospederos de los individuos y que en estado adulto llegan a los primeros estadios del cultivo de maíz. Sin embargo, el principal daño es como defoliadora en etapas vegetativas del cultivo y en ataque severos puede comportarse como cogollera. Ya en estadios reproductivos puede también provocar daño a la espiga.  Además comentó que en las últimas campañas también se está viendo el daño de Spodoptera como barrenadora, pudiéndosela confundirse con D. saccharalis por lo que es necesario tener en claro las diferencias entre especies.

El ingeniero también hizo hincapié en la importancia del monitoreo tempano para esta plaga, aún previo a la siembra para descartar presencia de individuos en el lote y la necesidad de realizar algún tratamiento insecticida en ese momento. Luego hacer especial foco en estadios vegetativos tempranos buscando la presencia de desoves y los primeros raspados o perforaciones, para asegurar la llegada anticipada al daño.  Massoni, comentó que el umbral de daño que se debe utilizar es de un 20% de plantas con daños de escala Davis 3 o superior, más la presencia de 2 larvas vivas cada 10 plantas y desoves. Sin embargo también recordó que hay varios factores de logística que muchas veces hacen que se llegue tarde al lote con la aplicación, por lo que hay que tener en cuenta estos puntos al momento de decidir el control para evitar pérdidas significativas.

Por último mencionó algunos resultados en ensayos realizados  por el INTA en la zona, en los que, con elevados niveles de infestación de cogollero en siembras tardías, se observó que la diferencias entre materiales no Bt y PWU o VT3PRO fueron entre 20 y 22% de rendimiento y entre materiales no Bt y MG del 5%.

 

El valor de la biotecnología y su cuidado

De la mano de La Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) se buscó generar conciencia de la importancia del cuidado de la tecnología disponible. La Ing. Agr. Fabiana Malacarne mencionó que menos del  1% de los materiales ensayados llegan a ser comerciales y que el costo general de una material cuando sale al mercado puede ser superior a 100 millones de dólares, por ello y porque aún no se esperan nuevos eventos insecticidas por al menos unos 7 años, surge la importancia de cuidar la tecnología que hay disponible. Una de las prácticas más importante para cuidarla es mediante el uso de refugios, al sembrar materiales con eventos Bt.

En cuanto al manejo del refugio debemos destacar que para esta plaga -que presenta una alta movilidad- debe ser estructurado, es decir que no puede hacerse mezclado en la bolsa (RIB) y debe sembrarse un 10% del lote de material no Bt, en misma fecha de siembra y de similar ciclo, a un máximo de 1500mts. Esta franja lo que posibilita es la permanencia de individuos no resistentes que al cruzarse con los resistentes dan descendencia no resistente, asegurando la eficiencia de los materiales Bt por más tiempo. Por este motivo Fabiana recalcó que es necesario visualizar algún nivel de daño en los refugios para que se generen los individuos susceptibles necesarios, por lo que solo debe hacerse un máximo de 2 aplicaciones insecticidas  al llegar al umbral del 20% de daño y con presencia de larva vivas.

Sumado al uso de refugios ASA recomienda una serie de prácticas que también ayudarán a retrasar la resistencia como ser: adecuado control de malezas y rastrojo, buena implantación del lote, rotación de cultivos y monitoreo constante en busca de las plagas blanco.

 Finalmente la ingeniera recordó que la resistencia no puede evitarse, pero sí se puede retrasar tomando las medidas necesarias y así aprovechar al máximo los beneficios de las tecnologías actuales.

 

Complementación de curasemillas, eventos e insecticidas.

En cuanto al tratamiento de semilla, se observó un atraso de la llegada a umbral de unos 7 días con el uso del curasemilla Lumivia, que tiene como activo al clorantroniliprole. Cabe mencionar que en el demo se lo aplicó sobre un material no Bt para apreciar el efecto, pero la empresa no comercializa este curasemilla de forma individual si no que lo incluye en sus semillas PWU para otorgar otro nivel de protección a la semilla y así ayudar al retraso de la resistencia

Respecto al aporte de la biotecnología (eventos), los materiales utilizados en el demo fueron:

  • No Bt (sin ningún evento para el control de lepidópteros),
  • VT3PRO con las proteínas Cry1A.105, Cry2Ab para el control de lepidópteros y
  • PowerCore Ultra (PWU), con las proteínas Cry1F,  105, Cry2Ab, Vip3A para el control de lepidópteros. 

El uso de VT3PRO  retrasó la llegada a umbral unos 15 días respecto al No Bt, siendo además el daño significativamente inferior. El material PWU no alcanzó el umbral de aplicación durante el desarrollo del ensayo, además el daño alcanzado no superó nunca el grado 3 de Davis por lo que se evidencia la eficiencia del evento Vip en el control de esta plaga.

Finalmente respecto a los tratamientos insecticidas en el material no BT, el mismo se aplicó al llegar al umbral del 20% de platas con daño Davis 3 o más, lo que sucedió en V4. Todos los tratamientos presentaron una disminución del nivel de daño al siguiente monitoreo, lo que muestra su efectividad de control, a excepción del testigo químico (Lambdacialotrina) que prácticamente no se diferencia del testigo sin aplicación. Cabe aclarar que luego del primer tratamiento con el insecticida Pirate no se observó disminución en el daño, lo que se lo atribuye a un error en la aplicación, por lo que se repitió la misma la semana siguiente en donde sí se evidenció una disminución marcada del daño.

 

Luego de V5 se observó un marcado incremento del nivel de daño, lo cual se debió a una nueva generación de Cogollero. Esto es esperable, ya que los insecticidas controlan la plaga sobre las hojas que fueron mojadas, pero no sobre las nuevas, por lo que se hubiera requerido una nueva aplicación en un lote de producción. Esto se hizo en el tratamiento denominado “Manejo REM”, pero al aplicarse en V7 con un nivel de daño del 50% el control fue insignificante.

Para decidir la aplicación, al monitorear semanalmente, el umbral debe tener en cuenta la evolución de la plaga y el tiempo efectivo hasta la aplicación, ya que en una semana los cambios pueden ser marcados, especialmente en materiales no-Bt.

También se evidenció que el mejor control alcanzado con insecticidas no supera el 70%, por lo que se destaca aun más la importancia de cuidar la tecnología Bt disponible.

Al inicio de la tecnología VT3PRO no necesitaba ningún tipo de aplicación insecticida, mientras que en el ensayo al menos se necesitó una aplicación para obtener niveles de daño que no afecten al rendimiento. Actualmente la tecnología  PWU no necesita ninguna aplicación para el control de la plaga pero se sabe que la resistencia es un proceso natural que evolucionará de manera indefectible y que el retraso dependerá de la puesta en práctica de buenas prácticas para el manejo de la plaga.

 

Calidad de aplicación.

El Ing. Agr. Lihuel Sartini, asesor privado, dio algunos tips para alcanzar la máxima eficiencia en las pulverizaciones terrestres destinadas al control de cogollero. Como primer punto destacó la importancia de evaluar que tipo de aplicación estamos haciendo, mediante al uso de tarjetas hidrosensibles. Las mismas deben ser  colocadas en el lugar específico donde queremos llegar con las gotas, para este caso en el interior de la hoja del cogollo. Luego debemos evaluar si se alcanzaron valores de impactos de entre 50 y 70/cm2, cantidad mínima necesaria para insecticidas de contacto, ya con los sistémicos se pueden alcanzar adecuados controles con 30 impactos/cm2. Sartini también destacó la necesidad de generar gotas pequeñas, de hasta 250 micrones para que las mismas puedan tener mayor penetración y así alcanzar la plaga. Sin embargo, evidenció que este tipo de gotas son más susceptibles a la evaporación, principalmente en verano cuando se realizan las aplicaciones para cogollero, por lo que se hace necesario el uso de antievaporantes.

Otro punto que destacó el ingeniero es el aumento en la eficiencia que nos permite el disminuir el volumen de aplicación/ha, pero remarcó que esto también aumenta la probabilidad de generar incompatibilidades en el caldo de aplicación. Por lo tanto, es fundamental realizar una prueba a escala en el balde con los productos a aplicar y conocer la calidad de agua con la que contamos, para utilizar correctores o emulsionantes de ser necesario. Finalmente, se realizó un tarjeteo con la pulverizadora PLA disponible en donde los asistentes pudieron observar la diferencia de penetración en el cogollo alcanzada con distintas calibraciones de la máquina.

Agradecemos a la Ing. Celeste Zenklusen y al Ing. Agr. Juan Picco de la regional Rafaela de Aapresid y a los integrantes del grupo AgroEstudio, por su ayuda en el armado y desarrollo de la jornada.