El ABC de REM

Pilares de un manejo racional de malezas.

Adelantarse

Incluye las prácticas que evitan que las malezas difíciles ingresen al lote o las eliminan antes que sus poblaciones alcancen magnitudes que ya no lo hagan posible.

  1. Monitoreo sistemático de lotes y bordes
    Monitorear, para detectar invasoras o alertar acerca de cambios en la composición florística, decidir acerca de la conveniencia de un tratamiento en un cultivo, constatar la eficacia y/o fallas de un tratamiento y/o la posible aparición de resistencia. Es sistemático porque se hace de una forma determinada, con cierta periodicidad y dejando registro, para la toma de deciciones en el momento y futuras.
    Es indispensable conocer las malezas, es decir, identificar las especies, conocer su biología, forma de dispersión, etc.
    Al aparecer nuevas resistencias o sospechas de las mismas es importante para uno y para el bien común denunciarlas a Rem y enviar muestras a analizar si fuera necesario.
    Debe hacerse un manejo de bordes, en función de las malezas presentes, controlándolas si fueran amenazas para el lote y dejándolas si no fueran potenciales riesgos.

  2. Cuidado del ingreso de semillas de malezas
    Desinfectar las máquinas cosechadoras y demás herramientas al ingreso y/o salida del lote, en un lugar donde se le pueda hacer un seguimiento. Seguir los protocolos de limpieza de las maquinarias. Empezar a cosechar por bordes que sean de fácil visualización si hay escapes en la próxima campaña.
    Usar semilla de origen conocido, sin impurezas que puedan contener semillas de malezas. En la siembra de especies que presentan biotipos con resistencia a herbicidas (Ej. Lolium multiflorum, Brassica napus) prestar especial atención a posibles escapes para su rápida eliminación.

  3. Manchoneo
    Eliminar las primeras plantas que aparezcan en el lote de una nueva maleza dificil. Puede hacerse por diferentes medios, según el tipo de maleza, grado de dispersión y recursos disponibles.
  • Manual, con asada o mochila.
  • Pulverizador, sobre los manchones. El uso de pulverizadoras para aplicaciones dirigidas podría considerarse dentro de esta práctica en algunas cisrcunstancias
  • Mecánico, con herramientas de labranza. Mayormente útil en malezas perennes de dificil control o malezas resistentes en etapas de introducción al lote (generalmente identificadas en bordes). Ver cuáles son los implementos que mejor se adaptan a sistemas de siembra directa y al control de la maleza en cuestión.

Buen ambiente para el cultivo, malo para las malezas

Incluye las prácticas que generan un ambiente propicio para el desarrollo de los cultivos, en detrimento del de las malezas. Estas prácticas se engloban en el denominado manejo cultural.

  1. Rotaciones de cultivos y pasturas
    Tender a una mayor intensificación, de manera que el suelo este el mayor tiempo posible ocupado, hasta donde el ambiente lo permita. Un barbecho largo es el caldo de cultivo para las malezas, al dejarles todos los recursos disponibles (agua, luz, nutrientes). Además, la ocupación del suelo debe ser diversa, es decir, con diferentes cultivos.
    Incorporar cultivos de servicios a la rotación, seleccionando especies y manejo adecuado para cada zona agroecológica. Deben pasar a ser parte del sistema, ya que no se logran grandes beneficios como medida aislada. La habilidad de estos cultivos para suprimir la emergencia y crecimiento de las malezas está relacionada con la cantidad de biomasa producida y/o con la liberación de sustancias inhibitorias. El efecto de estos cultivos se encuentra durante el periodo en que se encuentran vivos, así como algún tiempo después por efecto de la cobertura que producen. 
    Los sistemas con ganadería aportan aún más diversidad ya que normalmente incorporan especies perennes que reducen el stand de algunas malezas. El pastoreo es por sí mismo otra herramienta de manejo de malezas.

  2. Competencia del cultivo
    Disminuir el espaciamiento entre hileras, para un más rápido sombreo y por ende un menor tiempo de control necesario por otros métodos. 
    Aumentar la densidad de siembra permite una más rápida ocupación del espacio.
    Orientar la siembra en sentido este-oste, lo que permite sombrear mejor el entre surco.
    Ubicar el fertilizante en el surco de la semilla o cerca de esta, en lugar de su aplicación en toda la superficie.
    Modificar la fecha de siembra, en relación a los principales flujos de emergencia de las malezas 
    Utilizar semillas de alto vigor y potenciarlo con tratamientos a las mismas. Esto permitirá un rápido arranque del cultivo, para lograr una mejor competencia inicial frente a las malezas.
    Buscar materiales de mayor habilidad competitiva frente a las malezas. Algunos caracteres que aportan en este sentido son la la velocidad de crecimiento, capacidad de ramificación o macollaje, hábito de crecimiento, folicidad, etc.
    Usar herbicidas con buena selectividad para el cultivo le permite no retrasar su crecimiento y competir mejor frente a las malezas.

Controlar

Incluye las prácticas necesarias para controlar las poblaciones de malezas establecidas en el lote, protegiendo el cultivo en curso y, simultaneamente, buscando que disminuyan en el tiempo.

  1. Herbicidas de diferentes sitios de acción
    Usar diferentes sitios de acción es clave para retardar la aparición de resistencias. Puede hacerse ser a travez de la mezcla (en la misma apliación), la secuencia (en aplicaciones sucesivas) y los ciclos (en distintas campañas).
    Los eventos biotecnológicos y de mejoramiento del híbrido o cultivar permiten usar herbicidas de diferentes sitios de acción en el barbecho o sobre el cultivo. Es importante rotar estos caracteres también, para poder rotar herbicidas.

  2. Dosis de marbete y tamaño adecuado de malezas
    Aplicar en el momento (“timing”) adecuado es clave para lograr una alta eficacia herbicida.
    Evitar tanto las subdosis como las sobredosis. Las malezas pueden ser expuestas a subdosis debido a:

    – Uso intencional de dosis bajas
    – Aplicación a plantas más grandes que las recomendadas en la etiqueta
    – Cobertura inadecuada de las malezas debido a su tamaño, densidad y/o cobertura del cultivo
    – Calibración inadecuada del aspersor, equipo inefectivo o errores en la mezcla
    – Aplicación “a medias” en bordes y alambrados

  3. Herbicidas residuales
    Utilizar herbicidas residuales, que permiten actuar en el momento de mayor debilidad de las malezas, su germinación, y facilitar el control posterior de los nacimientos. El solapamiento en el tiempo (“Overlapping”) de diferentes herbicidas residuales puede ser una práctica adecuada, en reemplazo de la aplicación repetida de herbicidas postemergentes.
    Utilizar modelos de predicción de emergencia que ayudan a la toma de decisión.

  4. Aplicaciones eficientes
    Lograr el número de gotas/cm2 según el tipo producto, para llegar a la maleza con la dosis adecuada de activo. 
    Realizar las mezclas de productos que eviten la incompatibilidad física, química y biológica. 
    Evitar daños por derivas y malas limpiezas de tanque.
    Las aplicaciones dirigidas solo aplican herbicida sobre la maleza viva y no sobre el rastrojo. Permiten disminuir el uso de herbicidas, emplear productos de mayor costo y dosis adecuadas. Es una buena herramienta para controlar poblaciones en estadios iniciales de dispersión dentro del lote.

  5. Destrucción de semillas de malezas en la cosecha
    Incorporar esta práctica en Argentina, muy importante en países con mayores problemas de resistencias. Permitiría bajar el banco de semillas de malezas cuyo período reproductivo coincide con el del cultivo. Es un excelente complemento al control químico.

Integración:

La clave es diseñar un sistemacomplejo en señales” para retardar la resistencia y el enmalezamiento en general. La estrategia debe ser entonces, usar todas las prácticas disponibles, combinándolas en el tiempo (años) y el espacio (lotes). Más áun, hay sinergismo entre ellas, de manera que usar varias al mismo tiempo traerá los mejores resultados.
El manejo de malezas debe pensarse en el mediano y largo plazo, por lo que no todas las prácticas que implementemos deben ser de beneficio directo. Ejemplo de ello son las prácticas que reducen la producción de semillas de malezas, que insumen un costo aún sin obtener un mayor rendimiento del cultivo en curso, pero sí a mediando plazo.
Por último, la sociedad toda es beneficiada o perjudicada por el manejo de malezas que se haga, más aún en zonas sencibles. En general, pero con énfasis en estas áreas, debe focalizarse en las prácticas de los puntos A y B, que no presentan riesgos para la sociedad, y reservar las del punto C para situaciones extrictamente necesarias y siempre que estén permitidas.

Inspirado de https://weedsmart.org.au/. The big 6.