Los cultivos de cobertura en su máxima expresión

Las experiencias de una productora francesa que visitó recientemente Argentina aportan nuevas miradas en este tema que será importante explorar.

Sarah Singla es productora y vicepresidente de APAD la Asociación para una agricultura durable de Francia (la análoga de Aapresid para Argentina). Patrice Roché es presidente de una empresa semillera francesa presente en Argentina desde hace unos pocos años, interesada en producir especies de cobertura. Ambos estuvieron una semana recorriendo distintas experiencias argentinas en cultivos de cobertura, de la mano de Aapresid.

En su recorrida pasaron por los campos de productores argentinos que están llevando a cabo esta práctica, como es el caso de un productor francés que hace cultivos de cobertura en Tucumán, los productores de la Chacra Bandera de Aapresid, en Santiago del Estero, los de la Chacra Pergamino y los de la Chacra Bragado-Chivilcoy. A su vez, visitaron las Estaciones Experimentales de INTA Marcos Juarez y Pergamino, quienes también trabajan en este tema desde el sector público.

Sarah y Patrice (último a la derecha) en la Chacra Aapresid Bragado-Chivilcoy

En Argentina, las coberturas son comúnmente de una o dos especies, excepcionalmente 3, en cambio Sarah hace consociaciones de 15 especies. Ella fundamenta su uso en el uso diferencial de los recursos que hace cada especie, “uno no sabe que especie va a nacer y cual no, dependiendo de las condiciones del año”, acotaba. En estas mezclas, la premisa básica es que estén presentes al menos 3 grupos de especies: gramíneas, para aportar carbono y estructura de suelo; leguminosas, para aportar nitrógeno; y nabos, para aportar grandes raíces que mejoren el ingreso de agua al suelo. “Uno debe pensar el cultivo de cobertura según el cultivo que le sigue, si será una gramínea, entonces la cobertura tendrá mayor proporción de leguminosas y si será una leguminosa tendrá mayor proporción de gramíneas”, explicaba la productora.

En términos bien prácticos las proporciones serán 70%-25%-5%, siendo el 70% las gramíneas o leguminosas según el caso y 5% los nabos u otras especies menores. Sarah agregaba “cada especie tiene su función, están las que repelen insectos, las que aportan sustancias alelopáticas contra las malezas, etc.”, y eso la llevó a usar mezclas de tantas especies. Como cultivos de cosecha ella hace triticale, trigo, girasol, sorgo, maíz, cebada, arvejas, trigo sarraceno. Con esta intensidad y diversidad de cultivos, hace una única aplicación de glifosato al año, ya que los barbechos químicos prácticamente no existen y dentro de los cultivos es imposible porque los cultivos resistentes a glifosato no están autorizados en Francia.

Diversidad de especias que componen la cobertura de la productora francesa.

Otro concepto importante que dejó es el uso de coberturas vivas. Acá solemos secar el cultivo de cobertura un tiempo considerable antes de la siembra del cultivo siguiente, Sarah siembra sobre la cobertura viva y unos días después, antes de que nazca el cultivo, la seca con herbicidas (también lo puede hacer con un rolado, pero ella no dispone de esta máquina). “Uno debe tratar de imitar a la naturaleza, donde los nichos siempre están ocupados, por lo que, si uno seca la cobertura antes le estoy dejando recursos que usarán las malezas”, explicaba Sarah. La pregunta obligada de los productores argentinos fue si ella tiene agua suficiente en el suelo para poder sembrar el cultivo, lo que tuvo la respuesta positiva de ella.

En su región, llueven unos 850mm anuales, muy bien distribuidos, con inviernos muy fríos en los que nieva. Con el mismo objetivo, de tener siempre plantas vivas, una estrategia recomendable para ella es la siembra de las coberturas antes que el cultivo termine su ciclo, lo que puede hacerse con avión, con maquinas terrestres al voleo o con sembradoras que intersiembren y mostró una experiencia de Estados Unidos en la que sembraban la cobertura en el estadio V4 del maíz, usando un cuatriciclo con una distribuidora al voleo. En definitiva el concepto es tener siempre plantas vivas en el lote, imitando la naturaleza.

Siembra del cultivo de invierno sobre la cobertura de verano aún viva

Los cultivos perennes tienen una función importante dentro del sistema, con ellos hay raíces vivas todo el año, extrayendo agua en profundidad y también nutrientes. Sarah posee 100has y tiene alfalfas consociadas en el 30% de su establecimiento, pero como no posee personal para trabajar con ganado, el pastoreo lo hacen vecinos que poseen animales y personal para hacerlo, por supuesto que a cambio de un pago, pero todo con el objetivo de poder incluir cultivos perennes en su rotación.

Otra opción es el uso de coberturas con especies perennes, por ejemplo alfalfa o lotus, sobre los que se siembran cultivos anuales. En este caso, a la cobertura perenne se le aplica un herbicida como glifosato en una dosis que lo afecte pero no la mate y seguidamente se siembra el cultivo de cosecha, si es necesario se puede aplicar algún herbicida selectivo si la competencia es importante. Al cosechar el cultivo, la cobertura crece nuevamente, permaneciendo así en el lote.

Como estos ejemplos, existen numerosos y de los más variados. “La siembra directa no funciona” recalcaba Sarah, al tiempo que aclaraba “si no se la acompaña de rotación de cultivos, plantas vivas y diversidad”. Los cultivos de cobertura son por lo tanto una herramienta fundamental para su sistema de producción, lo hace en invierno o en verano, según el cultivo de cosecha de cada lote sea de verano o de invierno, respectivamente. Seguramente no se pueden copiar recetas, cada ambiente y sistema de producción requiere un ajuste particular, pero lo que sí quedó claro que este es un camino a explorar, que aporta sustentabilidad al sistema y disminuye el uso de insumos, algo que la sociedad reclama.

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