“Los productores piden soluciones sencillas y de corto plazo”

1- ¿Es posible volver a hablar de las malezas como hierbas?

La definición de maleza es: toda planta que interfiere con un objetivo del hombre. Si yo quiero hacer maíz y me nace soja, la soja es una maleza. Por ejemplo, la semilla de amaranthus es como la de quinoa, tiene un valor proteico muy alto, y cuando uno tiene una planta así que produce 600.000 semillas, se le cruza la idea de, en lugar de controlarla, cosecharla. El tema es que con dos años de amaranthus, si uno quisiera volver a la agricultura sería complejísimo. Lo mismo pasa con el sorgo de Alepo, que como forrajera es excelente, pero puede complicar mucho el manejo posterior.

2- ¿Se puede pasar del “combate contra las malezas” a un intento de convivencia con ellas?

Hay formas más o menos bestiales de sacar a las malezas, y yo creo que nosotros nos hemos bandeado al tratar de exterminarlas. Ese paradigma es el que les quedó visualmente a los técnicos desde la época del glifosato. Los técnicos más viejos estaban acostumbrados a que un buen control de malezas era un 80%. A lo mejor eso empieza a cambiar y uno nuevamente puede darse el lujo de dejar un 15% de infestación y al hacer los números se pierde lo mismo que costaría aplicar la dosis, pero no hay datos sobre eso porque si uno deja un 15% sin controlar, si eso implica una producción de semillas abismal, al año siguiente el problema va a ser mayor.

 Daniel Tuesca, profesor de la Universidad Nacional de Rosario.   

3- Entonces, ¿qué alternativas hay para controlar la población de hierbas resistentes?

La gravedad del problema es inherente al modelo nuestro. Tenemos que pensar en maneras más racionales de controlar a las malezas. Yo a veces voy a campos que no tienen una sola maleza. ¿Qué hacen? Lo que hacían hace cincuenta años: ganadería, un poco de maíz, un poco de soja. Pero los técnicos y productores siguen demandando soluciones sencillas, económicas y de corto plazo. Las empresas, como esa es la demanda, ofrecen paquetes listos para usar con un márketing de simpleza y eficiencia, pero en el nuevo escenario de malezas estas soluciones aisladas no están funcionando adecuadamente. 

Amaranthus palmeri

El yuyo colorado es una de las malezas que más se ha diseminado por las regiones agrícolas.

4- ¿Las herramientas químicas se están agotando?

Seguramente vamos a seguir usando control químico, pero habría que hacerlo de manera más racional: rotando modos de acción, viendo las dosis, la calidad y el momento de aplicación, el uso de coadyuvantes y de herbicidas residuales. Creo que tiene que aumentar mucho el control cultural, hacer cuando se pueda cultivos de cobertura, elegir genotipos competitivos, intercultivos, ver fecha de siembra y densidad de siembra, y seguramente algo de control mecánico. 

5- Esto implica en cierta medida un cambio de paradigma. ¿Se están formando profesionales pensando en ese cambio?

Las nuevas generaciones están más preocupadas por estas cuestiones. En Rosario hay una carrera paralela a la de Agronomía, la licenciatura en Recursos Naturales, con lo cual hay un mix de perfiles que por ahora no se han juntado demasiado.Están los que tienen mentalidad de biólogos y los que tienen mentalidad de ingeniero agrónomo productivista. Sería deseable que de la mixtura de esas dos cosas salga un producto intermedio que siga haciendo agricultura pero considerando otras cosas que por ahora no se consideran.

Fuente: Clarín Rural
http://clar.in/1SGJMJl

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