Malezas: entre lo urgente y lo importante

Ante la gravedad del tema, un especialista de AAPRESID analizó el escenario con Campolitoral. Se proponen estrategias que permiten minimizar su impacto negativo a futuro.

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Abrir la cabeza. La gradual incorporación de cultivos de cobertura está respondiendo bien a la hora de la prevención. Fotos: Archivo/Juan Manuel Fernández

 

Fuente: Campolitoral

 

A nivel gerencial suele decirse que hay que saber separar lo urgente de lo importante, porque lo primero suele llevarse todo el tiempo, quedando poco o nada para gestionar lo importante, que es el mediano y largo plazo, pero lo cierto es también que si no resolvemos lo urgente quizás no lleguemos a tener mediano y largo plazo porque nos quedemos en el camino o lo comprometamos mucho. El especialista en malezas Martín Marzetti, de AAPRESID, sostiene que con este tema estamos viviendo una situación similar.

Vayamos a lo urgente. “La campaña se presenta complicada en algunas zonas a causa de las grandes precipitaciones que se dieron en la primavera, acompañada de temperaturas por debajo de la media”. El especialista remarca que las consecuencias fueron varias: modificación de las fechas de emergencia de malezas (que retrasaron los picos habituales); lavado de herbicidas residuales (en lugares llovieron 300mm luego de su aplicación en noviembre); fitotoxicidad en el cultivo por anegamiento y bajas temperaturas (se produjo acumulación de residuos de herbicidas en las micro depresiones de los lotes y dificultad en la metabolización de los mismos); siembras y aplicaciones fuera de tiempo por falta de piso, por mencionar las más frecuentes.

Soja con fitotoxicidad por preemergentes

Marzetti destaca a Campolitoral que hablando con los productores empiezan a aparecer las preguntas de siempre. ¿Puedo aplicar nuevamente un herbicida residual, siendo que lo apliqué hace 20 días pero aún no pude sembrar?; el cultivo está emergiendo y ya tengo escapes de malezas. ¿Qué hago?. Tengo el lote sucio, pero voy a sembrar porque se va la fecha. ¿Qué aplico?. ¿Puedo sembrar maíz, porque para soja ya es un poco tarde?.

“Todo esto lleva a tomar decisiones fuera de lo habitual y en muchos casos asumir cierto riesgo, son situaciones que no contemplan los manuales técnicos de los productos pero que hay que afrontar. Por supuesto, el criterio profesional es clave en estas situaciones, el productor debe apoyarse en un profesional capacitado y es aquí donde más lo requiere”, aconseja.

Yendo a la primera pregunta, el referente de AAPRESID sostiene que lo recomendable sería aplicar un herbicida residual, pero con otro sitio de acción, para evitar problemas de fitotoxicidad, “ya que es muy difícil estimar cuanto puede quedar activo de la primera aplicación”. Respecto a la segunda, hay que recurrir a herbicidas postemergentes, donde las opciones son muchas menos y pueden generarle cierto daño al cultivo, pero lo peor es no hacer nada porque a medida que pasa el tiempo la efectividad de los tratamientos caerá abruptamente. “El agregado de un herbicida selectivo con residualidad también sería una buena estrategia en estos casos donde habrá que prolongar el control por un tiempo”. Y agrega que la siembra sobre un lote enmalezado es muy riesgosa, dependiendo de las malezas presentes y su tamaño.

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Barbechos personalizados

“Hay que hacer un buen monitoreo, definir el tratamiento que sería necesario y en base a eso definir si se puede sembrar o no”, expresa. También aconseja que en muchos casos es recomendable retrasar la siembra porque sobre el cultivo nacido no quedan opciones de control. Casos típicos son lotes de soja son Yuyo colorado de gran tamaño y maíz sobre gramíneas grandes.

“El cambio de soja por maíz es propio de estas fechas, ya que el maíz mantiene mejor el rendimiento ante atrasos de la fecha de siembra. La cuestión será tener a mano la secuencia de herbicidas aplicados en el lote ya que muchos que son selectivos para soja no lo son para el maíz y no solo se debe prestar atención al último aplicado, sino que puede ser inviable por algún tratamiento hecho hace un par de meses o incluso en el otoño. Una recomendación general que suele hacerse y que ayuda en estos casos es tratar de aplicar en el barbecho herbicidas que permitan cambiar de cultivo ante contingencias, pero no siempre es posible y depende mucho del complejo de malezas presentes en el lote.

Pasando a lo importante

La situación de malezas se agrava año a año. Algunos piensan que se llegó al techo y se irá revirtiendo, otros, por lo contrario, ven un escenario más complejo hacia adelante. Este segundo grupo es el ampliamente mayoritario en todas las zonas para los productores de AAPRESID, en una encuesta realizada el año pasado. “Esto puede verse como algo negativo, pero al mismo tiempo implica un reconocimiento de la gravedad de la situación, lo que implica un gran paso para el cambio que es necesario dar. Lo peor sería estar pensando que las cosas se arreglarían por arte de magia”, asegura.

Es más, durante algunos años, las resistencias al glifosato fueron el mayor problema, y eso no sólo no se ha revertido, sino que se ha complejizado, porque además de resistencias a glifosato fueron apareciendo resistencias a otros herbicidas como los graminicidas (ACCasa), los inhibidores de ALS y los hormonales, todos muy utilizados por su eficacia de control y relativo bajo costo. “Estas resistencias se dieron de manera individual en algunos casos y apilada en otros, lo que se denomina técnicamente resistencia múltiple, lo que dificulta aún mucho más el manejo por perderse varias herramientas químicas al mismo tiempo”.

Queda claro que se necesitan otros enfoques para revertir esta tendencia, con sistemas más complejos que los actuales, donde el control de malezas no sea casi exclusivamente químico. Un signo de este cambio es el crecimiento gradual que se está viendo con los cultivos de servicios o cobertura. Es una práctica muy antigua, pero que retomó fuerza en los últimos años por este problema de malezas que cuesta tanto resolver. De hecho, estos cultivos tiene múltiples beneficios conocidos, pero la mayoría de quienes los adoptan dicen hacerlo por malezas.

Las que más avanzaron

Según AAPRESID, las malezas que más crecieron en los últimos dosaños son: Yuyo colorado y gramíneas. Chlorídeas. Pata de gallina (Eleusine indica). Pasto amargo (Digitaria insularis). Gomphrenas, (G. pulchella y G. perennis). Capín (Echinochloa colona). Brachiaria o Pasto crespo (Urochloa panicoides) y el Sorgo de Alepo (Sorghum halepense).

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“Se necesitan otros enfoques para revertir la actual tendencia, con sistemas más complejos que los actuales, donde el control de malezas no sea casi exclusivamente químico”.

Ing. Agr. Martín Marzetti. AAPRESID

Procesos “antimaleza”

Un experimento de Theisen y Bastiasns demostró que incorporándole “patines” a ambos lados de la cuchilla de corte de la sembradora, de manera que la remoción de tierra sea mínima, el nacimiento de malezas se reducía marcadamente. A su vez, este efecto se potenciaba disminuyendo la velocidad de siembra. En Australia, se pudo ver que cambiando la dirección de siembra en sentido Este-Oeste, se disminuía el crecimiento de malezas respecto a la dirección Norte-Sur, porque el cultivo sombrea más el entre surco. En la Chacra Bandera de AAPRESID (Santiago del Estero) se pudo ver como el uso de cultivos de cobertura disminuía marcadamente los nacimientos de malezas, aún un tiempo después del secado de la cobertura. Si luego de este secado se incorporaba un herbicida residual, el efecto de control se potenciaba, siendo mejor que el herbicida utilizado de manera aislada y la cobertura aislada. En este mismo lugar se alcanzaron excelente controles de malezas, tanto con el uso de diferentes cultivos de cobertura (vicia, melilotus, centeno), cultivo de cosecha invernal (trigo) y barbecho químico, pero en este último caso fueron necesarias 4 aplicaciones de herbicidas para llegar con el lote limpio al cultivo siguiente mientras que con las otras opciones fueron necesarias solo 1 ó 2 intervenciones químicas. Davis hizo un estudio de 8 años de duración en USA, donde demostró que intensificado y diversificando la rotación habitual de la zona (Soja-Maíz) con cultivos de invierno y pastura, se puede mantener la productividad y las ganancias, disminuyendo el impacto ambiental por menor uso de herbicidas, nitrógenos externo y energía.