Preocupaciones, alertas y desafíos frente al avance de las malezas resistentes al glifosato

Randy Barker, especialista en de malezas de Monsanto, Pedro Cristoffoletti, especialista en el manejo de Rama Negra y Pablo López Anido, director adjunto de la Red de Conocimiento de Malezas Resistentes aconsejaron ser preventivos más que curativos.

En el marco del Congreso que AAPRESID desarrollado en la ciudad de Rosario, el manejo y estudio de las nuevas malezas resistentes al glifosato fue el eje central en la disertación que llevaron adelante especialistas de distintas empresas e instituciones.

Randy Barker, canadiense, licenciado en Ciencias Agrarias y representante de Monsanto relató su experiencia en los EEUU aunque alabó el caso de Argentina “como ejemplo de los beneficios en Siembra Directa (SD) y el impacto en las malezas debe ser considerado, porque a veces perdemos de vista lo que representan”. “Siempre nos queda la idea de amenaza en nuestro rindes y el productor siempre ha buscado controlar malezas”, sostuvo. En ese sentido insistió en el control anual y que el sistema de manejo dure más de un año y que además sea sustentable. “En todos los campos debe ser a largo plazo”, mencionó que además hay 15 genes y 21 especies de malezas resistentes al glifosato.

Barker mencionó los casos del algodón, maíz, soja, y canola y remarcó que el alerta deberá estar si: la rotación de cultivos es limitada o inexistente, si hay bajas prácticas de SD o labranza reducida, si hay gran dependencia al glifosato y un uso limitado de otros herbicidas. “Pero lo que sucede muchas veces es que los productores dicen ‘yo no tengo este problema’”, ironizó.

“Habrá que ser preventivos más que curativos”, dijo para luego explicar que existe un sistema que va a dar un control de malezas óptimo, como les sucedió con el “yuyo colorado”. Por eso, “debemos tomar conciencia del monitoreo”, algo que en Argentina “se hizo bien” y detalló algunas recomendaciones: buscar académicos claves; observar y elegir la gran variedad de productos creados para ser sustentables, lograr concientización y educación. El canadiense se preguntó: “¿Cómo vemos el futuro? Si tenemos malezas resistentes, les decimos a los productores que combinen productos diferentes con modos de acción variados para evitar que se alcance la resistencia. Esto será de mejor acceso, a medida que llegue al mercado”. Para finalizar, alabó la actividad en Argentina, “un lugar único, que está a la vanguardia de la producción”, señaló. A su turno, el profesor de la Universidad de San Pablo (Brasil), Pedro Cristoffoletti, especialista en el manejo de Rama Negra, brindó datos estadísticos de Argentina y la utilización del glifosato en Brasil. Se preguntó: “¿Cuáles son las malezas resistentes al glifosato en la actualidad, cuál es el manejo biológico de la Rama Negra?” La respuesta no tardó en llegar, al menos la experiencia de sus trabajos en Brasil y la variedad de malezas en relación a la zona y clima del país. Enumeró la Rama Negra (Conyza), el Raigrás (Lolium), el Pasto Amargo (Digitaria), como las más desarrolladas entre 2009-2010. En el caso de las Conyza, “están en aumento en la soja”, indicó para luego concluir que “tenemos que hacer algo, tomar medidas con estas malezas resistentes al glifosato”.

Respecto de las Conyzas, Cristoffoletti, recomendó que el “manejo de la maleza debe empezar en invierno, ya que no germina si está a la sombra, ni cuando arranca el verano”. Detalló la importancia del control post cosecha y pre siembra, e insistió en que el control dependerá de la zona de los cultivos y de las diferentes etapas.

Pablo López Anido, director adjunto de la Red de Conocimiento de Malezas Resistentes explicó su labor en lotes de la zona de Bandera (Santiago del Estero). En primer lugar, remarcó que “la resistencia de las malezas no es solo del herbicida (en este caso del glifosato). No debería tampoco ser sólo un problema económico, sino también sustentable”.

Para el ingeniero habrá que tener en cuenta diferentes aspectos como: el conocimiento de los demás herbicidas y sus modos de acción; el tamaño de la maleza; la historia del lote; si se usan otros productos residuales o graminicidas; si el control de malezas pasa a ser lo más económico. Por ese motivo, López Anido, habló de las mejoras en los componentes (luz, aire y agua) cuando no hay competencias con las malezas y resaltó que el “esfuerzo se orientó en los últimos años a los organismos que se alimentan del cultivo (insectos y hongos) en desmedro de las malezas”.

“¿Qué significa perder al glifosato como herramienta fundamental de manejo de malezas? –se preguntó- Es volver a la etapa anterior a la tecnología RR? No, es más grave y nos preocupa!”, contestó el ingeniero para recordar que hay ciertas malezas que volvieron a aparecer en los últimos años después de la tecnología RR. La intención será trabajar en: “el manejo sustentable de las malezas con la necesidad de lograr un mayor control de los herbicidas; la generación de más información de las nuevas malezas; la planificación precisa del manejo de las malezas desde los barbechos”. Por tal motivo se deberá tener en cuenta el tamaño de las malezas, la elección de las semillas, el uso de cultivos de cobertura y el monitoreo permanente para evaluar las resistencias múltiples y cruzadas. “Hace 20 años que no aparece un herbicida nuevo. Sin duda que nadie sabe tanto, pero todos sabemos más y es por eso –recomendó- que debemos trabajar en grupo y organizarnos”, dijo para finalizar.

Fuente: Cadena3.com

 

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