Resistencia a fungicidas, lo que hay que saber

El fitopatólogo de la UBA, Marcelo Carmona, brindó en Congreso Aapresid pautas de manejo para que no se generen resistencias a los principios activos disponibles. Se trata de un problema muy preocupante en el sector. 

«En la Argentina, están apareciendo de manera continua casos de resistencia en los diferentes cultivos, situación que nos obliga a repensar el sistema”, dijo Marcelo Carmona en Aapresid.

La resistencia a fungicidas tiene un costo financiero para productores agropecuarios, para los fabricantes y para la sociedad toda. Asimismo, el surgimiento de la resistencia reduce la disponibilidad de ingredientes activos con diferente modo de acción disponibles en la lucha contra los hongos fitopatógenos, dificultando sobremanera el manejo agronómico de las enfermedades.

En el marco del XXVII Congreso Aapresid, el ingeniero agrónomo Marcelo Carmona, profesional de la Universidad Nacional de Buenos Aires, disertó sobre las dificultades existentes respecto a resistencia a fungicidas, problema que cada vez tiene mayor incidencia en el agro argentino.

“No estamos haciendo las cosas bien, no hacemos las prácticas destinadas como estrategias antiresistencia”

“La resistencia a fungicidas no solo es un problema agronómico, también es social y sin dudas económico porque afecta a las empresas y a la comunidad en general”, explicó el referente en diálogo con El ABC Rural.

La resistencia depende del impacto de las propiedades de cada principio activo fungicida y de la estructura genética de las poblaciones de patógenos, como así también de las prácticas de manejo agronómico seleccionadas para cada patosistema.

“En la Argentina estamos viviendo un escenario dramáticamente diferente al que vivíamos años atrás”, estimó el entrevistado respecto a la resistencia, marcando que “están apareciendo de manera continua casos de resistencia en los diferentes cultivos, situación que nos obliga a repensar el sistema”.

Recomendaciones para mitigar sus efectos

En consecuencia, para combatir la resistencia, el uso de los fungicidas debe enmarcarse dentro de un programa de manejo integrado de enfermedades en combinación con las buenas prácticas agrícolas, cuya adopción garantizan las estrategias de manejo.

Según Carmona, esta es la única manera de poder maximizar la vida útil y la eficacia de los principios activos fungicidas actualmente disponibles en el mercado, durante el mayor período de tiempo, garantizando la sustentabilidad económica y ambiental.

“Es un problema que recién comienza y va a empeorar sin duda”, expresó con preocupación en un ámbito colmado de productores y profesionales. “No estamos haciendo las cosas bien, no hacemos las prácticas destinadas como estrategias antiresistencia”, marcó reiteradamente.

“Es fundamental realizar monitoreo en los lotes y llegar a tiempo con las aplicaciones”

Como recomendación, enumeró afianzar la rotación de cultivos, elegir variedades tolerantes o resistentes, hacer tratamiento de semillas efectivo, utilizar semillas sanas y realizar un manejo nutricional óptimo. “Es fundamental realizar monitoreo en los lotes y llegar a tiempo con las aplicaciones. No solo tenemos que utilizar fungicidas; debemos alternar y/o mezclar con inductores de defensa o controladores biológicos”, concluyó el especialista.

Fuente: El ABC Rural

X