Chacra Bragado – Chivilcoy

El proyecto surge de la iniciativa de empresas y asesores miembros de la Regional “Bragado- Chivilcoy” de AAPRESID,  con la finalidad de acortar la “brecha productiva” entre los rendimientos alcanzables y los rendimientos logrados en el promedio de los lotes de producción. El área de influencia de la Regional y de la Chacra abarca los Partidos de General Viamonte, Bragado, Alberti, Chivilcoy, Chacabuco y 25 de Mayo en la provincia de Buenos Aires.

La Chacra Bragado-Chivilcoy de Aapresid, está conformada por 14 miembros, entre asesores y productores, cuyos establecimientos se ubican en los partidos de Alberti, Bragado, Chacabuco, Chivilcoy, General Viamonte y 25 de Mayo (provincia de Bs As). 

La superficie aproximada actualmente en agricultura  que maneja el grupo ronda las  22.800 ha, de las cuales en las últimas campañas, alrededor  del 22,3 % corresponde a trigo, el 5,4 % a cebada, el 28,5 % a maíz y el 43,8 % corresponde al cultivo de soja de primera. Dada la amplia distribución de los establecimientos, se observa una importante variabilidad edáfica, con presencia de argiudoles típicos, natracuoles, hapludoles típicos y hapludolesénticos;  índices productivos que van desde 45  a 92; y capacidades de uso entre I y IV (Carta de Suelo Provincia de Bs As, 1981).

En líneas generales, el área abarcada por el grupo   presenta temperaturas moderadas, con un amplio período libre de heladas (Fernández Long M.E.; 2007), y una oferta de  precipitaciones promedio  cercana a los 980mm anuales,   bajo un régimen isohigro sin una estacionalidad marcada a lo largo del año (Rodríguez, A.R; 1990). 

Estos y otros parámetros hacen que, en una primera aproximación,  la zona en la que se encuentra la regional Bragado-Chivilcoy presente condiciones edafo-climáticas propicias para alcanzar rendimientos estables a lo largo del tiempo e incrementarlos hasta valores más cercanos a los potenciales de cada cultivo  (Gerster, G, 2009).

Sin embargo, en base a los rendimientos promedio de las últimas 10 a 15 campañas de distintos establecimientos, parecería haberse alcanzado un “plateau” productivo, sin importantes incrementos en los rendimientos de cultivos como trigo, soja o maíz (Fig. 1).

Se observa a su vez una marcada variación interanual, tanto en los cultivos estivales como en invernales, con “pisos” y “techos” muy alejados de los rendimientos promedio. A su vez, dentro de una misma campaña y de ambientes edafo-climáticos similares, existen importantes diferencias en los rendimientos logrados entre distintos productores o entre distintos lotes con diferente historia productiva.

Entre los miembros del grupo, existe entonces  la percepción de que no se está aprovechando  el potencial productivo de estos ambientes, y  de que existe una brecha considerable entre los rendimientos logrados  y los rendimientos máximos alcanzables a nivel local.

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El posible incremento productivo dependerá de la magnitud de la brecha entre los rendimientos actuales o logrados y los rendimientos potenciales o los máximos alcanzables (ej. limitados por agua),  así como de las causas de esa brecha (Lobell et al., 2009). Se entiende por rendimiento potencial al  rendimiento obtenido por un genotipo determinado que crece sin limitantes hídrica y nutricional, libre de malezas, plagas y enfermedades, bajo la implementación de buenas prácticas agronómicas (Van ittersum y Rabbinge 1997).

El rendimiento máximo alcanzable es aquel logrado por un cultivo que crece sin limitantes nutricionales y utilizando la mejor combinación de insumos y tecnología, pero  merced a las precipitaciones locales (Lobell et al.,  2009). En la generación del rendimiento interactúan diferentes factores, que según  su grado de importancia hacen que el rendimiento alcance niveles cercanos al  potencial o  a los máximos alcanzables (Fig. 2).

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Los rendimientos promedio a escala de producción resultan inevitablemente menores que los potenciales, ya sea porque alcanzar estos niveles requiere una manejo de cultivo óptimo logísticamente  difícil de asegurar a escala respecto al control de plagas, malezas, enfermedades, nutrición, elección de genotipos y arreglo espacial; o porque alcanzar estos niveles de rendimiento no resulta rentable (Lobell et al, 2009).

De este modo, en distintas regiones productivas y para distintos cultivos, se ha observado que los rendimientos promedio tienden lograr un máximo “plateau” cuando alcanzan  valores del 75 a 85% del potencial o del máximo alcanzable limitado por la oferta de agua (Cassman, 2003; van Wart et al. 2013; van Ittersum, 2013; Grassini et al., 2013). Por lo tanto, es fundamental determinar si en un determinado ambiente,  el “estancamiento” en los rendimientos se debe a que se está alcanzando esos niveles productivos cercanos al 80%  o se debe a la presencia de otros factores como la degradación de los suelos, o a un manejo tecnológico inadecuado.

Para la región pampeana se han estimado rendimientos potenciales de trigo entre  5000 y 7300 kg/ha (Menéndez y Satorre, 2007), entre 6000 y  8000 Kg/ha  para soja  (Manlla y Salvagiotti, 2012; Specht, 1999), y cercanos a los  17500 kg/ha para maíz  (Salvagiotti, 2009).  De acuerdo estimaciones recientes llevadas a cabo por el proyecto Global Yield Gap Atlas (GYGA; 2013), considerando las características edafo-climáticas de la zona en que se encuentra la regional Bragado-Chivilcoy, los rendimientos potenciales (sin limitaciones) promedio de distintas campañas estaría entre los 13600 y 16700 kg/ha para maíz; entre 6300 y 7300 kg/ha para soja y entre 7000 y 8300 kg/ha para trigo. 

Los rendimientos máximos alcanzables (limitados sólo por oferta de lluvia estarían entre los 11600 y 12400 kg/ha) para maíz; entre los 3700 y 4900 kg/ha para soja y entre 5300 y 6800 kg/ha para trigo. Las diferencias en el rango se deben a las localidades (y características edafoclimáticas representativas) utilizadas como referencia para la estimación.

Considerando las localidades de referencia más cercanas para cada establecimiento, los rendimientos potenciales estimados por el proyecto GYGA para cada localidad,  los rendimientos los máximos obtenidos por productores en la regional, y los rendimientos promedio de al menos 10 campañas, los niveles productivos actuales estarían aún lejos del 80-85% del potencial (Fig.3).

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A nivel de los miembros de la Chacra B-C, existe la percepción de que parte de esta brecha y de las variaciones productivas  podrían ser explicadas a partir de posibles limitantes químicas y físicas de los suelos de los distintos ambientes.  

La información histórica  recopilada por el grupo y muestreos exploratorios en ambientes representativos de la Chacra permiten identificar ciertas problemáticas como la disminución en los niveles de pH de los suelos (Fig. 4A), bajos niveles nutricionales generalizados (Fig. 4B), o la presencia de densificaciones en los horizontes superficiales  y subsuperficiales (Fig. 4C y 4D), entre otras.

De acuerdo a lo expresado por técnicos y productores,  parte de estas limitantes podrían estar asociadas a los modelos productivos actuales, con rotaciones con predominio de soja de 1ª (ver superficie sembradas) y criterios de fertilización de suficiencia o que apunten a maximizar el margen del cultivo en esa campaña.

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Estas observaciones son coincidentes con estudios recientes que sugieren que el deterioro físico de los suelos, producto de rotaciones agrícolas con bajos aportes de carbono, podrían estar limitando los niveles productivos en la región pampeana (Bacigaluppo et al., 2011; Sasal, 2012).

Rotaciones más intensas y con mayor proporción de gramíneas que las utilizadas tradicionalmente permitirían mayores aportes de rastrojo y de carbono (Studdert y Echeverría, 2000), y mejoras en la estructura del suelo y el balance de agua (Sasal, 2012;  Doran y Parkin, 1994;  Havlin, 1990), contribuyendo a estabilizar la producción y elevar los rendimientos, y a aumentar la eficiencia en el uso de recursos (Caviglia et al., 2004). 

Otros  autores sugieren que los niveles nutricionales actuales de los suelos de la región, producto de  balances negativos de elementos como N, P, K y S generados por estrategias de fertilización conservadoras y apuntadas a un único cultivo, podrían estar limitando los rendimientos (Ferraris y Couretot, 2009).

La utilización de estrategias de fertilización a mediano-largo plazo, con criterios de reposición y reconstrucción de nutrientes ha demostrado un incremento en los rendimientos alcanzados en cultivos individuales como maíz y soja (Ferraris y Couretot, 2009) y un incremento en la producción acumulada de grano de las rotaciones (Ferraris et al., 2012). A su vez, se ha observado que estrategias de manejo tecnológico que combinen la aplicación de micronutrientes, fungicidas foliares e inoculación con fijadores y promotores de crecimiento contribuyen  a aumentar los “techos productivos” (Ferraris y Couretot, 2012).

En ensayos de larga duración del la región Sur de Santa Fe (CREA-IPNI), se han observado rendimientos cercanos a los potenciales para soja y maíz utilizando estrategias que combinen una mayor rotación de cultivos  con criterios de fertilización de reposición/reconstrucción y un manejo tecnológico intensivo (Boxler, 2013; Lagos et al., 2013).

Justificación

Los niveles actuales de producción se encuentran alejados de los niveles indicados por la bibliografía como los potenciales, por debajo del 80-85% mencionado como posible “plateau”.  Parecería entonces existir “espacio” para continuar incrementando los rendimientos y reducir la brecha productiva. Sin embargo, los niveles potenciales o máximos alcanzables mencionados en distintas fuentes  han sido estimados u obtenidos en condiciones específicas, y es necesario determinar si en los distintos ambientes de la Chacra B-C se pueden alcanzar estos valores,  o incluso si se pueden superar.

Por otro lado, de modo de poder generar estrategias que permitan disminuir la brecha y estabilizar la producción, es necesario  conocer en detalle las causas que pueden estar limitando los rendimientos y contribuyendo a la importante variabilidad interanual observada. Si bien se cuenta con información preliminar respecto de posibles limitantes físico-químicas, se desconoce el grado y distribución de estas limitantes en los distintos ambientes, y sus efectos sobre los rendimientos de los cultivos.

Un factor puede por ejemplo actuar como limitante en un determinado tipo de suelo o ambiente, y no tener mayor incidencia en otros.  Se desconoce también si existen otros factores que puedan estar  contribuyendo a limitar o a potenciar los rendimientos en los ambientes de la Regional (ej. dinámica de la napa, funcionamiento hídrico de los distintos suelos, etc.).

Por último, se percibe que parte de las limitantes podrían estar asociadas a los modelos productivos actuales (niveles de intensificación y diversidad de rotaciones; niveles o criterios de fertilización; etc.)
Estos modelos podrían no ser los de mejor adaptación a las limitantes de estos ambientes, o incluso estar propiciando o incrementando otras limitantes. 

Sin embargo, es necesario evaluar si modelos de mayor intensidad y diversidad de cultivos, y criterios de manejo más “intensivos” (ej. criterios de fertilización a mediano-largo plazo, aplicación de enmiendas, etc.) permiten acortar la brecha productiva (subiendo los “techos” de rendimiento) y/o lograr mayor estabilidad (subiendo “los pisos” de rendimiento), de manera agronómica, logística y económicamente viable en los ambientes de la Chacra.

Las siguientes preguntas guían el diseño de las sd de la Chacra Bragado-Chivilcoy:

  • ¿Cuál es la brecha entre nuestros rendimientos y los máximos alcanzables para cada uno de los ambientes de la chacra B-C ?
  • ¿Cuáles son las causas de que los rendimientos reales sean menores que los esperados y no se esté aprovechando la potencialidad del ambiente?
  • Caracterización de suelos y clima (Relación suelo-planta-atmósfera)
  • ¿Qué características diferenciales tienen los suelos donde se alcanzan los rendimientos más altos?
  • ¿Cómo subir los “pisos de rendimiento” y lograr estabilidad? ¿Cuál es la limitante?
  • ¿El pH 5.5 es una limitante a la producción? ¿Hay limitantes nutricionales?
  • ¿Cuáles son las rotaciones más adecuadas para estabilizar los rendimientos? ¿Hay rotaciones más aptas para cada ambiente?
  • ¿Es posible intensificar, teniendo en cuenta encharcamientos frecuentes? ¿Qué rotación puede mejorar las tasas de infiltración en los suelos? (incluyendo cultivos no rentables)
  • ¿Cómo mantener altos los niveles de cobertura en forma rentable?
  • ¿Cómo mejorar el ingreso, almacenamiento y utilización de agua en nuestros suelos?

En base a las problemáticas identificadas por los miembros de la Chacra, (resumidas en el “árbol de problemas” de la Fig. 5), se planteó un Proyecto de Investigación y Desarrollo a mediano plazo, en  el marco del Programa Chacras de Aapresid, con la finalidad de:

Contribuir a acortar la brecha entre los rendimientos alcanzables y los rendimientos logrados, y a estabilizar la productividad de los sistemas de la Regional B-C

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Finalidad, Objetivos Generales (OG), Objetivos Específicos (OE) y Productos Esperados (PE)

FINALIDAD

Contribuir a acortar la brecha entre los rendimientos alcanzables y los rendimientos logrados, y a estabilizar la productividad de los sistemas de la Regional Aapresid Bragado-Chivilcoy.

OBJETIVOS Y PRODUCTOS

OG 1.  Caracterizar los ambientes abarcados por la Chacra Bragado-Chivilcoy

OE1.1 Caracterizar, diferenciar y seleccionar “mega-ambientes” de trabajo en función de características edáficas y climáticas.

OE1.2 Analizar a nivel zonal posibles limitantes de cada  mega-ambiente.

OE1.3 Identificar ventanas óptimas y ventanas críticas para el desarrollo de distintos cultivos.

PE 1. Informe de Caracterización ambiental. Ambientes seleccionados y caracterizados según tipo y grado de limitación, “ventanas” de riesgo y “ventanas óptimas” para los cultivos.

OG 2. Caracterizar la brecha productiva para los cultivos de trigo, maíz y soja a nivel de cultivo individual y de sistema de producción.

OE2.1: Cuantificar la brecha y variabilidad productiva de los cultivos en cada uno de los ambientes explorados en la chacra.

PE2.1: Brecha y variabilidad productiva en cada uno de los ambientes explorados en la chacra

OE2.2: Identificar cuáles son las principales causas que generan brechas en los rendimientos de los cultivos.

PE 2.2. Causas de la brecha de producción en los cultivos de maíz, soja y trigo.

OG 3. Ajustar estrategias de manejo que permitan disminuir la brecha, la variabilidad productiva y mejorar la eficiencia de utilización de los recursos.

OE 3.1. Evaluar modelos productivos de mayor intensificación y diversidad, tendientes a mejorar  la productividad, la eficiencia de utilización de los recursos y las propiedades edáficas.

PE 3.1.a  Impacto del nivel de intensificación sobre:

  • Nivel de producción (rendimientos, estabilidad productiva, aportes de carbono).
  • Eficiencia de captura y utilización de los recursos (agua y nitrógeno).
  • La “salud” de los suelos a mediano/largo plazo (propiedades físicas, químicas y biológicas)
  • La incidencia de factores reductores del rendimiento: plagas, malezas y enfermedades.

PE 3.1.b Resultados económicos de cada una de las alternativas de intensificación (Márgenes brutos)

O.E. 3.2 Evaluar el comportamiento productivo de diferentes especies invernales como cultivos de cobertura y cultivos tradicionales de cosecha con doble opción (interrupción o cosecha), en función de su fecha de siembra.

P.E. 3.2.a Producción de Materia Seca de los diferentes cultivos de cobertura en función de la fecha de siembra

P.E. 3.2.b Producción de materia seca y rendimiento (para cobertura o cosecha respectivamente) de trigo y cebada sembrados con doble propósito con baja aplicación de insumos.

P.E. 3.2.c Criterios para manejo de los cultivos de cobertura en función de la disponibilidad hídrica y las probabilidades de recarga.

P.E. 3.2.d Impacto del cultivo de cobertura sobre el rendimiento del cultivo posterior.

O.E 3.3 Caracterización del nivel de acidificación de los suelos y diseño de estrategias para la corrección de la acidez

PE 3.3a Posibles causas de la acidificación de los suelos y su impacto en los cultivos.

PE 3.3b Caracterización de la acidez actual de los suelos en la zona de influencia de la chacra.

PE 3.3c Impacto de uso de enmiendas sobre el pH en el suelo y los rendimientos de los cultivos.

OG 4. Generación y transferencia de conocimientos

OE 4.1. Capacitación y transferencia de conocimientos

PE 4.1.a. Recursos humanos formados (GTD, miembros de la chacra, tesistas, pasantes)

PE 4.1.b. Dos informes (avances y anual) por cada campaña

PE 4.1.c. Dos talleres de presentación de resultados (avances y anual) por campaña

PE 4.1.d. Doce informes visuales mensuales por año

PE 4.1.e. Un informe final una vez concluidos los tres años del proyecto

OE 4.2. Detección de nuevos vacíos de conocimiento

PE 4.2. Listado de nuevos interrogantes planteados

 

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Los sistemas de cultivo intensificados como una herramienta para el manejo de malezas 

Compartimos los resultados de las experiencias que llevan adelante la Chacra Bragado Chivilcoy de Aapresid. Lectura recomendada. 

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